Vincent

Vincent

Van Gogh, la “Experiencia Inmersiva”, es una exposición digital que se ha mostrado en Miami y que nos adentra dentro de las obras de Van Gogh, como si estuviéramos dentro de sus cuadros. Las pinturas se extienden por todas las dimensiones del local, las paredes, el techo y el piso y se incluyen galerías donde se relata su vida, su forma de pintar y su influencia en el arte mundial e incluye, mediante el empleo de la realidad virtual, un viaje a través de sus obras icónicas, donde destacan su dormitorio, la noche estrellada sobre el Ródano, y los girasoles, entre otros.

Esto me hizo revivir mi admiración por ese gran pintor, del cual, modesta, pero orgullosamente, conservaba en la sala de mi casa en Cuba varias reproducciones de sus obras, como un pequeño tesoro.

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Solo vivió, y mal vividos, 37 años, ¿qué nos hubiera dejado para la posteridad, de haber vivido más años, una de las más famosas e influenciales figuras en la historia del arte?. Vincent Van Gogh, un pintor con un estilo único donde las noches eran más coloridas y vivas que las del día, donde sus colores eran brillantes y sus cuadros más hermosos que la realidad, no deja a nadie indiferente.

Para conocerlo un poco mejor, ahí les va una canción homenaje al pintor, del cantautor norteamericano Don McLean:

“Vincent (Starry, Starry Night)

Starry, starry night
Paint your palette blue and gray
Look out on a summer’s day
With eyes that know the darkness in my soul

Shadows on the hills
Sketch the trees and the daffodils
Catch the breeze and the winter chills
In colors on the snowy linen land

Now I understand
What you tried to say to me
And how you suffered for your sanity
And how you tried to set them free

They would not listen, they did not know how
Perhaps they’ll listen now

Starry, starry night
Flaming flowers that brightly blaze
Swirling clouds in violet haze
Reflect in Vincent’s eyes of china blue

Colors changing hue
Morning fields of amber grain
Weathered faces lined in pain
Are soothed beneath the artist’s loving hand

Now I understand
What you tried to say to me
And how you suffered for your sanity
And how you tried to set them free

They would not listen, they did not know how
Perhaps they’ll listen now

For they could not love you
But still your love was true
And when no hope was left in sight
On that starry, starry night

You took your life, as lovers often do
But I could’ve told you Vincent
This world was never meant for
One as beautiful as you

Starry, starry night
Portraits hung in empty halls
Frame-less heads on nameless walls
With eyes that watch the world and can’t forget

Like the strangers that you’ve met
The ragged men in ragged clothes
The silver thorn of bloody rose
Lie crushed and broken on the virgin snow

Now I think I know
What you tried to say to me
And how you suffered for your sanity
And how you tried to set them free

They would not listen, they’re not listening still
Perhaps they never will”

Su letra en español dice así:

“Estrellada, estrellada noche.
Pinta tu paleta de azul y gris.
Mira hacia afuera en un día de verano
con ojos que conocen la oscuridad de mi alma.
Sombras sobre las colinas,
bosqueja los árboles y los narcisos,
atrapa la brisa y los escalofríos del invierno
en colores sobre el mundo nevado de lino.

Ahora entiendo
lo que me intentaste decir.
Cómo sufriste por tu cordura,
cómo intentaste liberarlos.
No querían escuchar, no sabían cómo.
Quizás ahora escuchen.

Estrellada, estrellada noche.
Flores ardientes que refulgen con brío,
nubes que se arremolinan en una calima violeta,
reflejando los ojos de Vincent, azul de porcelana,
colores que cambian de matiz,
campos matutinos de grano ambarino,
rostros ajados alineados en el dolor
son aliviados por las manos amorosas del artista.

Ahora entiendo
lo que me intentaste decir.
Cómo sufriste por tu cordura,
cómo intentaste liberarlos.
No querían escuchar, no sabían cómo.
Quizás ahora escuchen.

Porque no podían amarte,
pero tu amor aún era verdadero.
Y cuando no quedaba esperanza a la vista
en esa estrellada, estrellada noche,
te quitaste la vida, como a menudo hacen los amantes.
Pero Vincent, podría haberte dicho
que este mundo nunca fue para alguien
tan hermoso como tú.

Estrellada, estrellada noche.
Retratos colgados en salones vacíos,
cabezas sin marcos en paredes sin nombre
con ojos que observan al mundo y no pueden olvidar,
como los extraños con los que te has encontrado,
los hombres andrajosos en ropas andrajosas,
una espina de plata en una rosa sangrienta,
que yace aplastada y rota en la nieve virgen.

Ahora creo que entiendo
lo que me intentaste decir.
Cómo sufriste por tu cordura,
cómo intentaste liberarlos.
No querían escuchar, aún hoy no escuchan.
Quizás nunca lo hagan.”

Una introducción un poco larga, pero es que el lirismo y la melodía de Don McLean, nos da una faceta única del gran pintor, de cómo cuando describe lo que Van Goghg pintó desde su habitación o desde el patio del manicomio de Saint-Rémy, donde creó muchas de sus más famosas obras, cómo sufrió por su locura y el legado artístico que nos dejó, aun siendo un incomprendido y un desconocido.

Nadie se imaginaría el mundo de hoy sin el arte de Van Gogh, sin los Girasoles o la Noche Estrellada, a pesar de que comenzó a pintar tarde, a los 27 años de edad y sin ninguna formación profesional, salvo la influencia de la pintura holandesa en particular de Millet y de los grabados japoneses y un simple entrenamiento.

Su obra sólo abarcó diez años, pero en ellos fue extremadamente prolífico, creó dos mil cien pinturas y cientos de dibujos y bocetos, casi novecientas de ellas cuadros al óleo. Como no tenía dinero casi ni para sobrevivir, no podía pagar modelos y por ello muchas veces hizo autoretratos e inclusive tuvo que pintar encima de una obra anterior suya al no poder conseguir otro lienzo.

Un esbozo de su vida

Van Gogh nació en Zundert, en la provincia de Brabante Septentrional, Holanda en 1853, un centro agrícola fronterizo con Bélgica.

Su padre, un pastor religioso, lo impulsó a volverse un predicador en las aldeas mineras en Bélgica, algo para la que no tenía vocación, pero que le sirvió para conocer de la miseria, tema que después reflejaba en sus obras. Su hermano, conocedor de sus inquietudes artísticas lo ayudó para que fuera a Bruselas y a La Haya a aprender técnicas de pintura.

En París conoció a los pintores japoneses y a varios pintores de vanguardia como Toulousse Lautrec, que siempre lo defendería contra el ataque injustificado de mediocres, a Monet, a Renoir, a Gaugin y a Seurat. Pero en París también conoció el fracaso, lo que lo llevó a decir que París era un infierno y los parisienses pérfidos y cambiantes como el mar, y que se podía pintar mejor la vida en una ciudad pequeña o en el campo.

En Auvers-sur-Oise, en el valle del Oise, cercano a París, Vincent permaneció aquí solamente 70 días y realizó 78 cuadros. En este corto periodo estuvo intensamente productivo y activo, lleno de inspiración y con muchas ganas de pintar.

Se fue a Arles, en la zona de la Provenza, sur de Francia, donde pintó a los hombres y mujeres trabajando la tierra, los trigales y los girasoles, y donde encontró su lugar. La pintura, de forma incesante, también le ayudó a superar el rechazo de las dos mujeres que había amado y no le habían correspondido.

Terminaba dos o tres cuadros al día y ganó fama de loco, que regresaba del campo ya de noche con las telas todavía húmedas y el caballete a la espalda. Un ser extraño, pelirrojo, de ojos azules, con la cabeza hundida entre los hombros, siempre meditando, huraño, tímido y torpe, que se sentía marginado pero que quiso mostrar a través de su obra, lo que había en su corazón, que era mucho.

La oreja y la locura

En Arlés montó algo así como una comuna para artistas y el primero que se le unió fue Paul Gauguin, con quien trabajó junto pero con quien también discutía acaloradamente sobre arte diversos. Una de esas discusiones, se dice que provocó el famoso incidente de que Van Gogh se cortó una oreja, se afirma que la izquierda, aunque sus cuadros indiquen que fue la derecha.

Al decirle Gauguin que se iba a marchar, Van Gogh perdió definitivamente sus cabales y hubo una discusión en la que llegó a amenazar al francés con una navaja de afeitar. Ese día, el 23 de diciembre de 1888, Van Gogh se cortó la oreja izquierda. Se dice que se vendó la cabeza, en un papel de periódico envolvió su oreja y se la llevó a una prostituta, no se sabe con qué objetivo.

Al día siguiente ingresó a un hospital, no por haberse cortado la oreja, sino por haber perdido la razón.

Cuando regresó a su casa, tras su estancia en el hospital, comenzó a pintar cuadros, autorretratos con su oreja vendada aparatosamente. Uno aparece con la oreja izquierda y otra con la derecha, lo que algunos aluden a haberlo hecho con un espejo. En definitiva lo importante es los destellos de desvarío que presentó el pintor al realizar este hecho, pero sus autorretratos, de los que también fueron aficionados Rembrandt, Durero, Picasso y Rockwell, están entre los mejores.

El colorido y el color amarillo

Se afirma que Van Gogh consumía en grandes cantidades Ajenjo, cuyo principal componente, la absenta, que es un potente alucinógeno y neurotóxico que causa graves efectos al cerebro y que puede ocasionar hasta la muerte si su consumo es excesivo y que además trae consigo la aparición de una afección llamada Xantopsia, que atenta contra la percepción de los colores, al hacer que estos se vean con un tono amarillento, creando una distorsión en cómo uno los observa.

Esta bebida estuvo de moda durante finales del siglo XIX y era consumida en todo el mundo hasta que comenzó a crear graves problemas psicológicos, lo que sin duda agravó la condición del pintor.

Lo cierto es que probablemente ello le haya dado mucha fuerza a su color preferido, el amarillo, en sus obras, del que hacía un uso excesivo, sobre todo durante su estancia en Arlés, incluyendo terpenos, compuestos presentes en plantas, que tambien le causaban alucinaciones.

Pero ahí no acaba el asunto, Théophile Peyron, el médico que atendía al artista, le prohibió entrar a su estudio durante los períodos de inestabilidad mental, porque consumía, como si fuera comestible, pintura amarilla y tomaba aguarrás.

Van Gogh en su correspondencia, sobre todo con su hermano, habla de esta pasión por el color amarillo y que por ello pinta dos veces el mismo tema, una con colores predominantemente verdes y otra amarillos.

El suicidio

Al regresar a su casa en Arlés, el rechazo de los pobladores ante un loco, fue muy cruel porque eran cobardes que atacaban a un hombre enfermo y solo.

Pero ello solo fue un episodio más en la vida de incomprensión que sufrió Van Gogh durante toda su vida, que lo hizo vivir una existencia marcada por la tragedia y el sufrimiento, pero que a su vez lo impulsó a crear obras con tonalidades increíbles, que era como él veía, como nadie, a la realidad.

Su vida no solo fue dramática, sino que supo sufrir en su soledad el desprecio de mediocres y de personas injustamente, lo que suplantó con su sed de vivir a través de sus colores, mezclas de luces y sombras y visiones únicas en sus cuadros deslumbrantes, ante los que no se puede ser indiferente.

Su suicidio, disparándose con un revolver en el pecho, tiene un final conmovedor con sus ultimas palabras: “La miseria no acabará nunca”.

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Vincent se suicidó en Auvers-sur Oise, Francia, lugar famoso por haber sido visitado por varios pintores impresionistas y donde había pasado sus últimos setenta días, en la posada Auberge Ravoux, donde se conserva intacta su habitación, la número cinco. Tenía solamente 37 años.

En el Cementerio, a las afueras del pueblo, hay dos lápidas de piedra idénticas, sirven para recordar que allí estaba enterrado Vincent junto a su hermano Théo, unidos para siempre.

La venta de los cuadros de Van Gogh

Vendido en 1990 en 141 millones de Euros, 270 millones de dólares a precios actuales, el “Retrato del Dr. Gachet”, fue en su momento el cuadro más caro del mundo, pero en sentido general sus obras son de las más costosas, si es que se encuentra quien venda alguna.

Pero en vida, Vann Gogh solamente vendió, en vida, un cuadro, sin que él lo supiera. Fue “El viñedo rojo cerca de Arlés” que había pintado en 1888, y comprado en 1890 por la pintora belga Anna Bochl, quien pagó 400 francos en París y que hoy se exhibe en el museo Pushkin de Moscú.

Hubo otras ventas menores, algunos dibujos y otros dibujos a pluma que le encargaron en 1879 y 1882. Su tío Cor, marchante de arte, le encargó diecinueve obras sobre La Haya para ayudarlo, pero no consta que se hayan vendido. Su hermano Theo también le ofreció obras a marchantes de arte y otra llegó hasta una galería en Londres, pero no fueron vendidos.

Pero lo que sí queda claro es que con su arte, Vincent no ganó dinero ni para sobrevivir y murió en la pobreza, pero poco tiempo después cuando sus obras fueron expuesta en la Exposición General de Bellas Artes, su reconocimiento hizo ricos a su médico y a otros a los que le había regalado sus cuadros.

Los hermanos Van Goih, Vincent y Theo, murieron con seis meses de diferencia. Vincent se suicida en julio de 1890 y en enero de 1891, vencido por la tristeza y la desesperación, cansado de defender la obra no reconocida de su hermano, muere Theo.

Su viuda, Johanna Van Gogh Borges, con un hijo recién nacido, revisa la correspondencia entre los hermanos y descubre que es tan intensa como los colores de los cuadros de Vincent que están almacenados en su casa. Investigadora del Museo Británico y poetisa, revisa y organiza los lienzos que han quedado abandonados en París y organiza una primera exposición de la obra de Vincent Van Gogh.

Sus acciones cambiaron por completo su vida y también la nuestra, pues rescató la obra de alguien que parecía destinado al olvido, que nadie tenía nada más que decir sobre los Van Gogh y su mundo, llevándolo a lo más encumbrado del arte y dando a conocer sus demonios y su excelencia. Van Gogh comenzó a mostrarse entonces como lo que es, pinturas que son un consuelo para el alma.

El cine

Pocos pintores han despertado tanto la fascinación del cine como Vincent Van Gogh y algunos de ellos son:

  • Lust for life (El loco del pelo rojo) 1956, dirigida por Vincent Minnelli con la actuación de Kirk Douglas en el papel de pintor, Anthony Quinn y otros.Anthony Quinn ganó el Oscar por su papel de Gauguin, pero un excelente Kirk Douglas hubo de conformarse con la nominación, al igual que el guionista Norman Corwin.
  • Vincent and me (Vincent et moi) de 1990 , dirigida por Michael Rubbo y Tchéky Karyo como Vincent Van Gogh, un filme sin mucho éxito, pero que representa una magnifica introducción a los niños al mundo del arte a través de las obras de Van Gogh.
  • Vincent y Theo, de 1990, una obra de un grande, Robert Altman, nos brinda con la actuación de Tim Roth como Vincent y Paul Rhys como su hermano Theo, nos presenta una visión abrumadora del Van Gogh atormentado y una actuación fenomenal de Roth.
  • Painted with Words de 2010, dirigida por Andrew Hutton con Benedict Cumberbatch en el papel de Van Gogh, es una pelicula autobiografica con diálogos extraídos de las propias palabras del pintor en las cartas a su hermano Theo o a sus contemporáneos. Entre la gran actuación de Cumberbatch, la narración y la cinematografía, tenemos una magnífica obra.
  • Loving Vincent de 2017 de Dorota Kobiela y Hugh Welchman, es una historia sobre un joven que un año después de la muerte del pintor, trata de entregar la carta final del mismo a su hermano, tras varias devoluciones del correo, llega al pueblo donde vivió sus últimos días y termina investigando cómo fueron realmente. Una de las obras de mayor profundidad acerca del artista y en cierto modo trata de explicar que su turbulenta vida fue reflejada en sus pinturas pero no hay respuestas a por qué su obra no fue apreciada en esos momentos.
  • Y en 2018 Julian Schnabel dirige At Eternity ‘s Gate (Van Gogh: en la puerta de la eternidad) donde destaca Willem Dafoe (siempre destaca) en su interpretación del pintor. Un filme con varios premios y nominaciones bien justificadas.
  • Y algo muy relevante: “Los sueños de Akira Kurosawa” (1990) donde el afamado director japonés le dedica una escena completa al pintor, la que titula: “Este sueño ya lo he vivido”.

Su legado

Probablemente gracias a su existencia dramática le debemos el que nos haya obras incomparables. Comenzó tarde pero trabajó con un ahínco febril tal que ha llegado a ser el máximo exponente del postimpresionismo y sus pinturas son reconocidas y admiradas en todas las culturas del mundo.

Y es que su técnica muestra su frenesí, con líneas y trazos exagerados y pinceladas audaces e intensas y el color adquiere una dimensión y un brillo nunca antes visto.

Entre su legado se encuentra el haber influido en muchos artistas. Para ello analizaron su evolución desde su obra “Los comedores de Patatas” de 1885, su etapa negra donde primaban los colores terrosos, y su evolución con “El sembrador”, “El viñedo rojo”, “El dormitorio”, “Terraza del café en la noche”, “Girasoles”, “Lirios” y “La noche estrellada”, donde ya se muestra su fantasía luminosa y una percepción novedosa y diferente del color.

Van Gogh se ha convertido, por su huellas en la cultura contemporánea, en un referente obligado, tanto por conocedores como por profanos, a lo que se suma su condición de genio incomprendido y despreciado.

Los nazis quisieron destruir el arte de Van Gogh por “degenerado”, pero entonces también se cumplió también la premonición de que mientras más amenace la oscuridad, más brillará la claridad de las pinturas de Vincent.

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