Ir a La Habana

Ir a La Habana

Era costumbre, a todos los que no vivieran en el centro de la capital, cuando iban hacia esos lugares, decir: “voy para La Habana”, cuando estaban realmente en la misma Habana. Y durante mi niñez, los viajes a La Habana eran a dos lugares principalmente: la plaza de Cuatro Caminos y la obligada visita a las tiendas, sobre todo a las de la Calle Galiano y las de Monte.

El viaje de los sábados con mi padre era a “la Plaza” que era como se le decía a la Plaza de Cuatro Caminos o Mercado ûnico, y donde se hacían compras a precios más bajos de cosas que se consumían en grandes cantidades o que allí se podían encontrar más frescas, como era el caso de los quesos, las mortadellas o jamonadas, frutas y vegetales y sobre todo los productos del mar. Era costumbre nuestra comprar usualmente allí camarones, serrucho en ruedas, cherna y en temporada de la corrida del pargo, ese pez y la rabirrubia.

Era una hemorragia de olores de todo tipo y un banquete visual al ver tantos productos que realmente era una expedición que los muchachos anhelábamos porque llegara el día dedicado a las compras en la Plaza para disfrutarlo. Aquello era una profusión interminable de cosas que uno no conocía y quizás lo primero que nos llamaba la atención era ver a los barberos ambulantes que pelaban a los clientes parados, aprovechando los escalones existentes a todo lo largo de la calle justo enfrente al Mercado Único en su lado de Monte. Y eso sin contar las decenas de vendedores ambulantes que ofrecían lo inimaginable.

Pero el otro recorrido, aunque a veces se convertía en aburrido para un niño, también tenía su encanto, y era ir de recorrido por las tiendas.

Es por eso que vamos a rememorar lo que era un paseo por las tiendas, sobre todo por Galiano y por Monte.

 Galiano y San Rafael en 1953/http://www.phottic.com

Galiano

Siempre se comenzaba por la calle Monte, donde la cantidad de tiendas era impresionante, casi no había local que no estuviera ocupado por una tienda. Las había de todo tipo, de telas, de confecciones, por departamento, zapaterías, bazares, en fin, cualquier cosa que a uno se le ocurriese o necesitara allí estaba, y a precios bajos. A veces el recorrido se extendía, al terminar la Calle Monte, cruzando Monserrate, hacia La Habana Vieja, a la calle Muralla, el paraíso de los llamados polacos, casi todos inmigrantes provenientes de Europa Oriental y hasta algunos árabes del Medio Oriente. Era usual, sobre todo para las mujeres, comprar la tela y coserse los vestidos a su gusto y moda, y siempre era más económico el costo.

Pero mi paseo preferido era por la calle Galiano, desde su final en la Calle Reina, hasta casi su comienzo, en Sán Lázaro una cuadra antes de donde empieza en el Malecón. También la concurrida calle estaba cundida de tiendas de todo tipo, pero había algunas verdaderamente interesantes, como eran Los Precios Fijos y Ultra, en la calle Reina; después venían en Galiano, la Peletería California “a los pies de usted” con su impresionante salón de venta; sin olvidar que ya pasamos por la famosa panadería “El brazo fuerte” de cuyos cangrejitos de chorizo era gran consumidor; la tienda para artistas plásticos y fotografía “El Arte”; la tienda de regalos exclusivos Le Trianon; la Colchonería Komfort; la peletería Picanes y la Joyería Riviera; hasta llegar a uno de los lugares más concurridos de La Habana de entonces: Galiano y San Rafael.

    La cafetería del Ten Cents de Galiano. Sólo queda el casco y la mala idea.

http://www.marirodriguezichaso.com

En esa esquina confluyen varias cosas interesantes: La gran tienda Flogar, frente a ella la no menos impresionante Fin de Siglo con entradas y salidas por Galiano, Aguila y San Rafael, y justo al cruzar San Rafael y contigua a Flogar mi tienda preferida: el Ten-Cents de Galiano, una de las ocho tiendas Woolworth’s existentes en Cuba y en las que se encontraban cosas variadas, muchas exclusivas de esa cadena, todas a muy bajos precios y contaba con un atractivo muy particular, una cafetería de primera con una cancha siempre congestionada, donde había que esperar a que se vaciara una banqueta para sentarse y ser atendido. Que yo recuerde había Ten Cents en Galiano, Obispo, 23 y 10 en el Vedado, en la Copa en Miramar, en Monte y en el interior del país en Cienfuegos, Matanzas y Santiago de Cuba.

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Al lado dos tiendas importantes, la Casa Quintana, una importante tienda de regalos y joyería y El Corte Inglés, y también la fastuosa joyería El Cairo. Y al frente del Ten-Cents estaba la tienda de los ricos, El Encanto, que al quemarse en 1961 se convirtió en un parque.
El Encanto fue fundado en 1888 por los dos hermanos asturianos emigrados a Cuba, creando un concepto moderno de tienda por departamentos y de gestión de venta que con los años se convirtió en excelencia y al que muchos imitaron.

Sus propietarios y gerentes fueron César Rodríguez González y Pepín Fernández y Ramón Areces, quienes ampliaron el negocio con sucursales por toda Cuba. Fundaron El Corte Inglés y Sederías Carretas, así como Galerías Preciados, y a su sobrino Ramón Areces, fue primer Director General de El Corte Inglés.

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En la esquina de Galiano y Neptuno otras tiendas importantes, destacando La Época, donde la gente hacía su “agosto”, pues en ese mes había grandes rebajas. De ahí en lo adelante eran menos las tiendas pero las había, y destacaban Cancha (la revancha la dá Cancha) ; La Ópera, la esquina del ahorro en Galiano y San Miguel cuyo edificio se derrumbara y a continuación habían varios comercios gastronómicos como la famosa cafetería El Camagüey, y el complejo del Edificio América con teatro, cines y cafeterías. Yendo por Neptuno en ambos sentidos encontrábamos decenas de tiendas, como Roseland; Roberts & Company, los mayores importadores de cigarros norteamericanos; La Casa del Perro, con todo lo necesario para mascotas, aunque en esos tiempos la mayor parte de nuestros perros tenían por arreo una soga y comían las sobras y cuando mejor salían, piltrafa; el famoso bazar La Casa Cofiño; El Palacio de Cristal con adornos finos y cristalería; la famosa tienda la Filosofía; la camisería de lujo La Casa Pérez, con hermosas camisas que nunca estuvieron a mi alcance y otros.

No recuerdo exactamente que tienda era, pero se hacía referencia a “Don Julio”, para reseñar que durante el mes de julio muchísimos productos se venderían por solo 90 centavos.

Si bajamos por San Rafael, nos vamos a encontrar un sin fin de tiendas, la de los Zapatos Florsheim,; a Giralt, tienda de electrodomésticos muy famosa; los concurridos cines Rex y Dúplex, tristemente en ruinas; el Cinecito; la joyería y relojería Cuervo y Sobrinos representante de Longines y que todavía existe en Miami; otra de electrodomésticos; la Cubana Radio Philco; la joyería Bared, representante de los relojes Omega y Cartier; los almacenes Cadavid; la tienda de adornos El Bazar Francés; Belinda Modas; la peletería Ingelmo, cuando los zapatos cubanos Ingelmo y Amadeo no tenían nada que envidiarle a los Florsheim o los Tom MccAnn; la tienda por departamentos Sánchez Mola; tiendas de discos como Puchito, Kubaney y Columbia; la reconocida óptica El Telescopio y la concurrida J. Vallés, que se ufanaba de ser la que más barato vendía y donde pude darme el lujo de tener un crédito, donde podía gastar y acumular una deuda de hasta 50 pesos (impresionante cifra para los años 50, cuando un pantalón McGregor costaba 5 o 6 pesos y una trusa Jantzen 3 pesos), abonando 5 pesos mensuales como amortización. Por supuesto que era muy raro que comprara ropa en otro lugar que no fuera en J.Vallés.

Roseland en Neptuno y Águila y decenas de otras tiendas siempre concurridas

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En la década de 1950, la calle Galiano era la arteria comercial más elegante de la ciudad, compitiendo con ella solamente la vecina calle de San Rafael, pero con el desastre habanero de las construcciones urbanas y un comercio deprimido, el movimiento de personas no tiene el encanto de cuando allí me llevaban cuando iban de compras. Ahora la gente va a ver qué consigue y por supuesto ya no existen las vidrieras engalanadas y alumbradas que daba gusto ver en cualquier época del año, pero con mayor razón en la medida en que se acercara el día de los Reyes Magos, donde esperanzadoramente le pedíamos a Melchor, Gaspar y Baltazar, nos trajera el juguete que habíamos visto en nuestros paseos por Galiano.

La calle San Rafael se convirtió años después de la revolución, en un paseo peatonal de cinco cuadras y ahora se le llama el Boulevard de San Rafael, y va desde Galiano hasta el Paseo del Prado. Pero si el cronista por excelencia de La Habana de los años 50, Guillermo Cabrera Infante resucitara diría que el que el conoció cuando su familia se mudó a La Habana, se había convertido en un verdadero infierno.

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La popular calle Monte

La Calzada del Monte, que comienza en la Habana Vieja en la intersección donde termina Egido y comienza Monserrate, al frente a la Plaza de las Ursulinas y llega hasta la intersección con Infanta, en la llamada Esquina de Tejas, a partir de lo cual se convierte en Calzada del Cerro, que a su vez llega hasta la Calle 26 en Nuevo Vedado, y a partir de lo cual continúa llamándose Avenida 51 o Calzada de Puentes Grandes o Calzada Real de Marianao como era conocida antes, y después se convierte en la Carretera Central continuando viaje hacia Pinar del Río.

Es sin duda una de las calles con más historia en la capital, y atraviesa varios barrios de la ciudad, todos poblados por clases populares o de bajos ingresos. A pesar de que se bautizó con el nombre de Máximo Gómez en honor al Generalísimo, todos le siguen llamando Monte, porque era una ruta que inicialmente conducía al campo o al monte y por ella se iba al ingenio de Jesús del Monte. Monte es una de las arterias más populares y tradicionales de La Habana, sobre todo porque allí se encuentran muchísimas tiendas y sobre todo el Mercado Único.

Pero aparte de mis viajes para ir de tiendas con mi madre y mi hermano y mis visitas al Mercado Único con mi padre, cuando comencé a trabajar pasaba diariamente por ella. Tomaba la ruta 16 en la esquina de mi casa y me bajaba en Monte y Zulueta, justo en la puerta de la famosa tienda La Sortija, y de ahí tomaba por transferencia, la ruta 12 que me dejaba a dos cuadras del lugar donde trabajaba en Cuba y Chacón.

El Ten Cents de Monte en la actualidad./http://blogsdecuba.impela.net

Me maravillaba ver entre las 7 y 7 media de la mañana a los trabajadores baldeando y limpiando las vidrieras de todas las tiendas de la calle, trabajo que se complicaba pues prácticamente la totalidad de la calzada, a ambos lados, era una gran acera bajo techo, pero así y todo se respiraba limpieza hasta en la tienda más modesta. Varias veces cambié mi recorrido y como tenía tiempo para ello, me quedaba en la parada de Cuatro Caminos e iba a pie hasta La Habana Vieja y así podía ver las tiendas de Monte y después pasaba por las de la calle Obispo, algo verdaderamente entretenido. Algunas veces me desviaba un poco para pasar por el Paseo del Prado, casi frente al Capitolio Nacional, donde estaba la concurrida tienda El Machetazo, el palacio de las gangas en Cuba y que por suerte se ha perpetuado en Panamá, constituida ahora en una cadena de tiendas bien popular en ese país. Sin olvidar las numerosas tiendas pequeñas que vendían souvenirs para el turismo y los muy baratos y excelentes “Alligator goods”, artículos de piel de cocodrilo para hombre y mujer.

Cuando aquello estudiaba Comercio por las noches en el Plantel Jovellanos del Centro Asturiano y tenía un compañero cuyo padre era dueño de una tienda contigua a La Sortija, llamada El Novator y la misma estaba en liquidación. Así que ante sus noticias, fui de los primeros en ir a comprar y obtener verdaderas gangas, y por la confianza, hasta obtener un crédito para pagar a plazos, entre cuyas adquisiciones recuerdo un buenísimo Jacket marca Saturno, que lo deseché muchísimos años después pero aquella prenda era irrompible y tapaba el entonces mayor frío que hacía en Cuba, aunque fuera en días contados, pero que era mucho más que los de ahora. No lo duden, el cambio climático no es ningún invento de los chinos como dice el ignorante presidente de turno de los Estados Unidos, es una realidad. Las personas andaban en cuello y corbata y traje en pleno verano, las mujeres con medias de nylon y yo trabajaba con camisa de mangas largas y corbata. Las guaguas y muchos centros comerciales no tenían aire acondicionado y no se sentía el calor como hoy en día. Incluyo en ello a un cine al que iba asiduamente, el Valentino, situado en la esquina de Tejas y hoy desaparecido junto con la Valla de peleas de gallos contigua a él. Todavía no se que gusto le encuentra la gente a ver dos animales peleándose hasta morir. Me parece una cosa grotesca, cruel y aberrante.

Ruinas es lo que queda de la más popular de las calles comerciales habaneras.

http://blogsdecuba.impela.net

Era impresionante la zona de la calle Monte desde Zulueta hasta Cuatro Caminos, donde todo prácticamente eran negocios. En el resto de su recorrido había también negocios, pero menos, Ya mencioné La Sortija y El Novator, pero estaban la peletería El Cadete; la impresionante tienda Isla de Cuba, el que fuera lujoso Hotel Isla de Cuba; Los Precios Fijos; La Isla; La Nueva Isla; El Gallo; la cuchillería La Sin Rival; las múltiples mueblerías, entre ellas La Casa Mimbre; La Defensa; la famosa Casa de los Tres Quilos y por supuesto el Woolworths o Ten Cents de Monte.

Los portales de monte desde Cárdenas a Factoría, contaban con aceras anchas desde el inicio del Paseo del Prado hasta frente al Parque de la Fraternidad y eran famosos porque allí siempre había decenas de vendedores ambulantes y kioscos que ofrecían de todo, desde pollitos con las plumas de colores, jicoteas pequeñas, manzanas acarameladas hasta la profusión de miles de juguetes en las jornadas anteriores al Día de los Reyes Magos, alcanzando su máximo esplendor justamente en su víspera, o su gran movimiento en época de navidad o el día de los Enamorados o las Madres.

Pero desafortunadamente hay que decir que a lo largo de sus dieciocho cuadras, hoy en día es muy raro encontrarse una edificación en buen estado constructivo y apenas una décima parte de sus locales se mantienen como comercios . Hoy en día pululan la miseria y la delincuencia en la que fue la arteria más popular para comprar en La Habana.

Y ya que estamos recordando asuntos relacionadas con compras, recuerdo algunas muy interesantes, como fue el hombre de la Casa Prado.

San Rafael en la actualidad. A la izquierda Giralt y a la derecha J. Vallés (o las ruinas de lo que un día fueron)/http://cuba-explore.com/es/

El Hombre de la Casa Prado y la pregunta de los 64 mil pesos.

La Casa Prado era una sastrería de la calle Belascoaín, que se hizo famosa por su concurso semanal. Se hizo habitual escuchar su programa radial los domingos en la mañana con su anuncio en Radio Progreso de localizar al “hombre de la Casa Prado”. El que lo identificara recibía de premio una guayabera hecha a la medida.

Por supuesto que mucha gente perseguía al Hombre de la Casa Prado. Un tío mío llamado Enrique, y que acostumbraba almorzar los domingos en mi casa, estaba obsesionado con sorprender al citado Hombre, pero a pesar de que en varias ocasiones, cuando la localización del mismo no era muy lejana, salió a encontrarlo pero nunca lo logró. Probablemente fuera más fácil ganar la pregunta de los 64 mil pesos, del programa televisivo que encontrar al hombre de la Casa Prado.

Cuando a alguien le preguntaban algo complicado o que no quisiera contestar, la respuesta más socorrida en Cuba en los años 50 era: “me hiciste la pregunta de los 64 mil pesos”.

“El Gran Premio de los 64,000” era un programa televisivo creado por el genio de la televisión cubana nacido en Santander y conocido como “El hombre del Choripán”, Gaspar Pumarejo, que supo, además de poner en funcionamiento la primera televisora en Cuba en 1950 y el primer canal a color en 1958, y crear la quizás única en su tipo emisora Radio Reloj, supo concebir éxitos televisivos tales como Hogar Club, Reina por un Día y la Pregunta de los 64 mil pesos.

Pero era tan difícil que la frase: ¿Dónde está el Hombre de la Casa Prado? que ha quedado en el refranero popular cubano como el alcanzar un imposible, algo así como : !cógelo que no tiene espinas!. Y junto a ella se encuentra también la irrealizable respuesta a la pregunta de los 64 mil pesos.

  Lo que queda del antiguo Minimax de 42 y 19 en Almendares.

https://www.cubanet.org

Minimax

Y ya que abordamos el tema de las tiendas, vamos a recordar al Minimax.

Todavía hoy en día, casi 60 años después que desapareciera esta cadena de supermercados, los que vivimos en Fontanar le seguimos diciendo a cualquier comercio de este tipo, en cualquier parte del mundo, Minimax.

Y es que el Minimax fue el pionero de los supermercados en Cuba, junto con Ekloh. Existían sucursales de Minimax en el Reparto Fontanar, en Kasalta en 5ta Avenida y 2 en Miramar, en el Edificio FOCSA, en Altahabana, en el Reparto Casino Deportivo, en San Miguel del Padrón, y en el Reparto Sierra Maestra en Boyeros.

A su vez Ekloh contaba con unidades en 41 y 42 en Miramar y en 17 y K en el Vedado.

Siempre se hablaba de que Ekloh era una cadena alemana, pero realmente el empresario panameño de origen judío, David Brandon, era presidente y propietario de la cadena de Supermercados Ekloh, S.A. Y lo sorprendente es que Brandon también era dueño de Minimax Supermercados S.A. la principal cadena de ventas al detalle, con un almacén y 11 tiendas de supermercados.

https://www.pinterest.es/pin/368098969529005603/

Mucho antes de casarme ya existía y era famoso el reparto Fontanar, donde a su entrada se ubicaba un alto pino de los llamados “siete pisos”, que en Navidad se adornaba con luces de colores, siendo visible desde gran distancia y que era visitado por mucha gente que daban el viaje hasta Fontanar exclusivamente para observarlo. Y a su lado estaba el flamante Minimax. Años después al conocer a mi esposa, las historias más relevantes siempre estaban relacionadas con el Minimax, que inclusive cuando ya en el reparto ya vivían unos cuantos residentes, como era el caso de la familia de mi esposa, así que el reparto Fontanar surgió a la sombra del pino de siete pisos y del Minimax.

MiniMax (MINImos precios MAXima calidad) era en esos tiempos, similar a los groceries norteamericanos, tipo de comercio que extrañamente no existían en el país, al menos en esa escala, cuando era usual que todas las experiencias y negocios norteamericanos también se extrapolaran a Cuba y hasta probaran su eficacia en la Isla antes de ser masificados. Así que Ekloh y Minimax fueron los pioneros en este campo.

https://yrepics.pw

Puede que yo vaya a Walmart, Publix, Sedano, Liverpool, Soriana, HEB, cualquier tienda por departamentos o supermercados en México o Estados Unidos, en cualquiera de ellos siempre voy a ver un Minimax, de los primeros que conocí, no los restos de lo que un día fue y al que solo le queda el nombre con el que se hizo famoso. No importa que les de risa que los llamemos así, para nosotros Minimax es sinónimo de que hay de todo y a buenos precios, no importa donde sea.

Lo que queda del Minimax de Fontanar. Sin falso techo, sin aire acondicionado, con las ventanas rotas, sin estantería, con goteras, un verdadero desastre constructivo. Menos mal que los cimientos fueron bien hechos.

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30 Comentarios

  • Reply
    Ramon J Goas
    September 11, 2018 at 10:13 pm

    Mi padre Ramon Goas trabajo varios anos en El Machetazo, me gustaria ver una foto del exterior de aquella epoca. 1955-1962

    • Reply
      carlosbu@
      September 11, 2018 at 10:34 pm

      Como creo que comento en uno de mis artículos, en Panamá me encontré que hay muchísimas tiendas El Machetazo, eran del que era dueño en Cuba y han tenido durante décadas un exito tremendo y en una de ellas habia todo un salon pequeño dedicado a la historia del Machetazo frente al Capitolio de lo mas interesante y muchas fotos de la tienda. Si me empato con alguna se la envio, muchas gracias por su comentario

    • Reply
      Iván
      May 13, 2019 at 1:01 am

      Por favor, necesito fotos de las tiendas el machetazo antes del 59.

      • Reply
        carlosbu@
        May 13, 2019 at 3:40 pm

        Desgraciadamente no poseo fotos del Machetazo, pero le doy un telefono que es de las tiendas el Machetazo en Panama, que son muy famosas y son varias y la fundo la familia que era dueña del original en Prado frente al Capitolio, gracias por su atencion. El telefono es 507 228-7891, seguramente ellos tienen fotos del Machetazo de entonces

  • Reply
    Alejandro G. Acosta
    September 27, 2018 at 4:28 am

    Estimado Carlos,
    soy un cubano que también vive en México y me encantaría podernos tratar directamente. Me gusta mucho tu blog y lo recomiendo a todos mis amigos.
    Cordialmente,
    Alejandro G. Acosta
    Por favor, escríbeme a mi correo:
    aga@unam.mx

    • Reply
      carlosbu@
      October 24, 2018 at 9:07 pm

      Gracias alejandro por tu atencion, veo que estudias o trabajas en la UNAM, mi correo es carlosbua@gmail.com, estamos en contacto,

  • Reply
    Thania Rios
    September 27, 2018 at 4:59 pm

    Este artículo me ha traído muchos recuerdos de lugares que se me habían olvidado. Salí en 1960.
    Don Julio era símbolo de la venta de verano de El Encanto. “Llegó Don Julio a El Encanto”. Era un personaje: hombre mayor de bigotes blancos.

    • Reply
      carlosbu@
      October 19, 2018 at 9:55 pm

      Muchas gracias por su comentario, recuerdo perfectamente en los periodicos y revistas a Don Julio, donde muchas cosas valian 90 centavos, gracias por su comentario, siempre hay quien recuerda cosas que uno no,

  • Reply
    Maria Bernal Ingelmo
    December 17, 2018 at 11:11 am

    Gracias Carlos tu blog es muy entrañable. Yo vivo en España y soy nieta de un Ingelmo.
    He visto que en la red hay fotos de la fabrica Calzados Ingelmo, mi abuelo y mis tíos.
    Ellos ya murieron pero no encuentro fotos de la tienda en la Habana, creo recordar que estaba cerca del Encanto.
    No sé si tienes alguna foto. Gracias un fuerte abrazo

    • Reply
      carlosbu@
      December 17, 2018 at 2:21 pm

      Muchas gracias por su comentario, no tengo otras fotos sobre Ingelmo, pero si te puedo comentar dos cosas. En 1958 me compré unos mocasines Ingelmo que me costaron seis pesos y pasaron más de diez años porque me casé en 1969 y todavía los tenía, aquellos zapatos no tenían muerte y eran muy cómodos y eso que los usé a diario durante años porque a partir de 1962 en Cuba comenzó la crisis con todo y la gente tenía que ir a fiestas con botas rusas que era lo único que había y yo con mis mocasines negros como si fueran nuevos. La otra es que sobre el año 80 un compañero de estudios porque en esos tiempos retomé los estudios de ingenieria que había dejado inconclusos, era jefe en una fábrica que se llamaba Ingelmo y que estaba en la calle Tulipán en la parte cercana a Nuevo Vedado , a dos cuadras de la calle 26 y era una instalacion que parecía nueva y que abarcaba una manzana y los zapatos que allí hacían tenían la marca Ingelmo. Recuerdo que ese año fue un Congreso del partido comunista e hicieron para los delegados unos zapatos de charol lindísimos y como buen jefe revolucionario el se robó unos cuantos para su familia y amigos y a mi me tocó uno, así que tuve Ingelmo por partida doble. Recuerdo los anuncios de finales de los 50 donde había una organizacion llamada Comision Reguladora del Calzado Cubano que defendía las producciones nacionales que eran de mucha calidad. Muchas gracias por su comentario.

  • Reply
    Raquel Blanco
    January 10, 2019 at 5:30 pm

    Carlos eres una enciclopedia viviente.
    Me gustan muchos tus escritos pues algunos me llevan a mi niñez y a mi querida patria que aunque la he abandonado fisicamente la llevo por siempre en mi corazòn.
    Que odio el règimen que la ha destruido pero adoro su gente,sus playas y su sol que son inigualabies.
    Un abrazo desde la madre patria.
    Raquel

    • Reply
      carlosbu@
      January 10, 2019 at 9:32 pm

      gracias Raque, te voy a preparar para mandarte tres libros que tengo terminados y un cuarto que ya acabo, te van a gustar porque en todos aparece La Habana, una y otra vez y la añoranza por lo que uno dejo atras, besos, cuidate y un abrazo para Iñigo.

      PD por los libros no segui poniendo artículos en las Memorias, pero pronto vuelvo a la carga

  • Reply
    Adel Faya
    January 29, 2019 at 5:03 pm

    Recuerdo la cafeteria La Estrella Oriental, conocida por todos como “Los Chinitos de Galeano”.
    Era una cafeteria climatizada, con una barra en zig zag y columnas de espejo.
    Si mal no recuerdo, era famoso su frozen de platanitos.

    • Reply
      carlosbu@
      January 29, 2019 at 6:32 pm

      Gracias por su comentario, es cierto y creo que también había más de un establecimiento que se llamaba la Estrella Oriental

  • Reply
    Shirley
    March 9, 2020 at 6:06 am

    Cuando he visto las avenidas comerciales en otros países imagino que así eran en la Habana, o tal vez las nuestras eran aún más lindas.

    • Reply
      carlosbu@
      March 9, 2020 at 5:18 pm

      Las avenidas comerciales en La Habana antes de la revolución eran una delicia, había un paseo llamado “ir a La Habana” que era para ver las vidrieras y entrar a algunas tiendas aunque no se comprara nada. En época de navidad no se podía dejar de ir a ver las vidrieras de Monte, Galiano, Neptuno y San Rafael, gracias por su comentario

  • Reply
    Isabel
    May 3, 2020 at 9:44 pm

    Mi padre trabajó casi 30 años en la peletería El Cadete, me encantaría que me contaras cómo era yo tengo una foto de él allí y un calzador que conservó siempre como recuerdo. Muchas gracias por tu relato, parece que estás allí.

    • Reply
      carlosbu@
      May 4, 2020 at 6:04 pm

      Cómo olvidar el Cadete de Monte en el 401 muy cerca de la esquina a Aguila, esa zona la caminé bastante y me gustaba mucho ir a La Sin Rival, una cuadra antes en Monte y Angeles, donde había cosas increíbles que iban mucho más allá del concepto de la tienda que se suponía eran solamente de cuchillería y tijeras, había muchas cosas curiosas y por supuesto nunca dejaba de ir al Ten Cents de Monte, pero ya de todo eso lo que queda son ruinas que es mejor pasar de largo.

      Muchas gracias por tu comentario y atención, de veras extra♫o a esa Habana, muchísimo, no la cambiaría por nada

  • Reply
    H. María
    June 5, 2021 at 3:09 pm

    Hola, mi abuelo Ramón Serantes tuvo una relojería en la calle Monte, 421, esquina Pila. La relojería se llamaba La pila de oro y estaba situada frente a una perfumería llamada Crusellas que regentaba un hombre al que llamaban Fajardo. Donde mi abuelo tenía ésta relojería era un todo de especie de complejo de apartamentos que también administraba mi abuelo Ramón Serantes y el la perfumería trabajaba mi tía abuela Pura Daporta así como su marido Andrés Piñón de chófer. Me gustaría saber si existe alguna foto de esa época de los años veinte en adelante, después de 1923, si sabes de alguna referencia a estos lugares que señaló.¡ Gracias!!

    • Reply
      carlosbu@
      July 7, 2021 at 5:15 pm

      Por supuesto, es un lugar que conozco mucho porque estaba cerca de un cine al que iba a menudo, el Roosevelt y a dos cuadras de la plaza de 4 caminos o Mercado Unico, por allí habia varias mueblerías y otros negocios, y muchas veces hacía el camino de ida hasta mi casa por todo Monte y seguía por toda la Calzada del Cerro hasta llegar a la Quinta Covadonga. Desgraciadamente no tengo fotos de esa época, pero si encuentro algo te lo envio, muchas gracias por su comentario

  • Reply
    Margarita Albaladejo
    October 9, 2021 at 10:20 pm

    He disfrutado muchísimo de su escrito y de poder recordar “una ida a La Habana” de nuestro pasado. Yo vivía en La Sierra, Almendares y recuerdo las idas de tiendas a La Habana, sobretodo con mi abuela que le encantaba. Su escrito me hizo visitar todas esas tiendas nuevamente. Salimos en el 67 y nunca hemos regresado, aunque si alcancé, por desgracia, la libreta y la escasez de casi todo prácticamente, no viví la destrucción y abandono de los edificios.

    • Reply
      carlosbu@
      November 7, 2021 at 8:41 pm

      Me alegro mucho que hayas podido salir de Cuba en ese año y evitarte tantos trabajos y desgracias, pero siempre a todos nos queda la nostalgia por lo nuestro. Te recomiendo algo muy grafico, un libro que escribi y que esta en Amazon: Regreso a La Habana de 1958, de mi autoría, ahí hay miles de mis vivencias, muchas gracias por tu atención.

  • Reply
    María Teresa
    December 19, 2021 at 1:45 am

    Y yo descubriendo ahora, 2021 que por fin va a acabarse, esta página tan bella con cosas tan lindas de mi Habana.
    La registraré como a una gaveta del escaparate de mi abuela, donde siempre se encontraban sorpresas.
    Nací en 1967, soy habanera y todo lo que me traiga a mi ciudad, con su olor a salitre y gas de la calle, me hace detenerme. Y si está bien escrito, pues un placer, Señor Carlos.

    • Reply
      carlosbu@
      January 20, 2022 at 9:07 pm

      muchas gracias por tu atencion y tus comentarios, es un gusto que haya gente como tu que aprecien lo que fue Cuba y en particular La Habana del ayer

  • Reply
    Jose Soler
    January 13, 2023 at 7:52 pm

    Yo vivia en La Habana en un edificio situado en la calle Neptuno 1001 ,esq Hospital , recuerdo nostalgicos me has traido a la mente de lo que fue mi Habana ,antes de que le cayera la maldicion del comunismo ,sumado a la insensatez del egolatra que nos destruyo el pais

    • Reply
      carlosbu@
      November 7, 2023 at 9:01 pm

      Comparto tus criterios, gracias por tus comentarios

  • Reply
    Gini Miguez Lima
    January 13, 2023 at 8:02 pm

    Has tocado mis recuerdos, mi niñez y juventud, mi Habana querida ya no existe, todo es un desastre que entristece mucho a los que conocimos de su esplendor.
    Gracias por las imágenes y los recuerdos.

    • Reply
      carlosbu@
      November 7, 2023 at 9:01 pm

      Gracias a ti por tus comentarios, suscribo todo lo que dices.

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    JAIME GOMEZ LOPEZ
    November 1, 2023 at 3:33 pm

    LA CUBA DE AYER, TIENE MUCHOS RECUERDOS ROMANTICOS DE UNA ISLA LLAENA DE ENCANTOS, PERO TAMBIEN DE INIQUIDADES, EXISTIA UNA CUBA FLORECIENTE, PERO TAMBIEN UNA CUBA LLENA DE POBREZA Y DE ROBO DE LA POLITIQUERIA DE LAS ELITES, QUE HAN GOBERNADO EN LATINOAMERICA Y ESPERO QUE NO ME ME DIGAN CASTRO CHAVISTA, PORQUE PARECE SER EL UNICO ARGUMENTO QUE TIENEN LOS QUE JUSTIFICAN LA DESIGUALDAD DE CLASE Y ECONOMICA Y LOS QUE POR DOQUIER HAN SAQUEADO LAS ARCAS DE TODOS ESTOS PAISES, PREGUNTO, POR QUE NO QUITAN EL EMBARGO, QUE ENTRE OTRA AHORCA AL MAS DEBIL, PARA SOPESAR QUE PASA Y VER SI HA SIDO UNA JUSTIFICACION PARA NO CRECER EN FORMA EXITOSA O POR EL CONTRARIO ES UNA FALACIA, LOS PUEBLOS TIENEN DERECHO A LA AUTO DETERMINACION, LAS CADENAS FUERON EN LA EPOCA DE LA COLONIA, NINGUN PAIS PUEDE AHORCAR A OTRO POR SU LINEA POLITICA, ESA ES UNA DOGMATICA MANDADA A RECOGER……..

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      carlosbu@
      November 7, 2023 at 9:01 pm

      La probreza de la Cuba de ayer es la misma que se ha ido eliminando en la mayoria de los paises del mundo, pero en sentido general la riqueza estaba distribuida desigualmente, como en todas partes, pero habia la posibilidad de mejorar siempre. Eso se acabo con el comunismo en Cuba, con el Chavismo en Venezuela y dondequiera que haya un gobierno socialista que trae consigo la falta de libertades y la equiparacion de la miseria.

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