Había una vez un ruso, un americano y un cubano…

 

Había una vez un ruso, un americano y un cubano…

En 1868 la policía coge preso a un individuo sin identificación, peludo, sucio, barbudo, con ropa raída y que declaró que no trabajaba, que era escritor y que había acabado de escribir un artículo pidiendo la libertad de prensa y de expresión y que además un amigo lo mantenía.

Este individuo se llamaba Carlos Marx.

Puede parecer una broma, pero es una realidad.

Las ideas de Carlos Marx, bajo los auspicios de Friedrich Engels, fueron la base para el origen a una sociedad aberrante, completamente falta de libertades y de fallido esquema económico y social.  Esta plaga desgraciadamente llegó hasta Cuba y de ahí surge, a partir de la vivencias que ese régimen nos dejó, la milenaria colección de chistes, cuentos y anécdotas reales o ligeramente exageradas relacionadas con la vida del cubano, sometido a ese sistema  represivo e irracional que fue el socialismo.

Cuando la Unión Soviética desapareció sin tirar un solo tiro, a diferencia de cómo fue impuesta en todos los países, y logró mantenerse durante 72 años, había un cosmonauta ruso en la estación Mir.  Como a la perrita Laika, abandonada en el Sputnik 2, a Serguei Krikaliov lo bautizaron “el último ciudadano soviético”, que pasó 311 días, 20 horas y 1 minuto a bordo de la estación espacial Mir. En ese periodo la Unión Soviética se derrumbó, por lo que Krikaliov partió de la Tierra como ciudadano de la Unión Soviética y aterrizó como ciudadano de la Federación Rusa.

Por cierto, Krikaliov es veterano de seis vuelos espaciales y sólo después del cosmonauta ruso Gennady Padalka, quien estuvo 804 días de estancia en órbita o sea, más de dos años en el espacio,  es el ser humano que ha pasado más tiempo en el espacio exterior.  

Este hecho real, me recuerda una magnífica película: “Goodbye Lenin”. La madre de Alexander Kerner, Christiane, una mujer orgullosa de sus ideas socialistas y miembro del Partido Socialista Unificado de Alemania, entra en coma en octubre de 1989. Entregada a la política tras el abandono y huida de su marido a Alemania Occidental, pierde el conocimiento al ver a su hijo metido en disturbios a raíz de una manifestación en contra de Erich Honecker, expresión de la política del estado que tanto admiraba.

Su hijo Alex se ve envuelto en una complicada situación cuando su madre sale del coma ocho meses después. Ninguna otra cosa podría afectar tanto a su madre como la caída del Muro de Berlín y el triunfo del capitalismo en su amada Alemania Oriental, y ya advertido por el médico de dejarla en reposo y sin grandes disgustos, para evitar una posible recaída, ocultará a su madre lo sucedido mientras ella estaba enferma.  Una historia verdaderamente conmovedora y con crueles pinceladas humoristas. Ahí vemos que los cubanos no somos los únicos que nos burlamos de nuestras desgracias, todo hace indicar que una cultura tan rancia como la alemana también lo practica.

Pero si un cubano va a escribir sus memorias, no puede dejar de incluir el clásico cuento popular cubano del americano, el ruso y el cubano, que tiene una cantidad interminable de versiones. Estos cuentos incluyen desde la carne rusa, alimento básico de la era castrista, hasta simpáticas comparaciones del capitalismo con el socialismo en todos los aspectos de la vida, la hipocresía y doble moral que el cubano ha cultivado para sobrevivir en una sociedad hostil y múltiples facetas de la vida del cubano, que hacen que a pesar de que desapareció el campo socialista, el socialismo solo sobrevive en países aberrantes como Corea del Norte y Cuba, y en Cuba se observen destellos de renacer del capitalismo, todos ellos tienen vigencia, porque desapareció Fidel Castro, el gran culpable de todo lo malo pero también de que esos cuentos existan, pero no desapareció su régimen y su funesto legado, porque sigue ahí impuesto en la vida del cubano y en sobre todo en su mente.

Y ya que hablamos de la carne rusa, una de las huellas más fuertes que dejaron los rusos (o soviéticos?en Cuba, hay que decir que este producto, fabricado en los Montes Urales, lleno de grasa e incomible a menos que lo ahogaras en condimentos criollos ,  era una de las bases de la estrategia de supervivencia del Estado Soviético, para caso de ataques militares o  como subsistencia en ejercicios o campañas militares del Ejército.  Se dice que era ganado vacuno pero para conservarlas se les ponía demasiado contenido de sebo y hojas de laurel lo cual hacían que perdurara años en almacenamiento.

Estaba regulado que los abastecimientos de enlatados  permanecieran en almacenes por un periodo de tres años, tras el cual eran removidos hacia los países que integraban el Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME) pero sin duda el mayor volumen iba hacia Cuba  donde este alimento pasaba por una interminable cadena antes de llegar a la población.

Los cargamentos de Carne Rusa, que ya tenían tres años en existencia en la URSS, llegaban a Cuba  y se destinaban al Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, junto con la leche condensada que tenía ya un color oscuroy una densidad mayor debido a estar caduca.

Del MINFAR, una vez cumplido su ciclo, pasaba  al Turismo, de ahí a los Círculos Infantiles, las Escuelas al Campo, el Sistema Carcelario  y finalmente a la población,  la cual recibía el producto  con mayor fecha de vencimiento en esa famosa cadena de Puerto, Transporte Economía Interna.  Si eres un nostálgico por la carne rusa, tienes suerte de comprarla en Miami, adonde llega fresca, porque cuando te la comías en Cuba, este cuento no lo conocías. Te estabas comiendo lo último de lo último.  Y a todos nos gustaba la carne rusa.

Influencia rusa.

La diferencia entre los cubanos y los rusos eran tanta, que, en palabras de un académico y escritor, “los cubanos y los rusos latían en diferentes longitudes de onda” y a veces simplemente no coincidían en nada.

Los que vivimos esos años sabemos que los camaradas “bolos”, no intimaban, con el pueblo, que vivían enclaustrados, en los repartos modernos que el gobierno cubano destinó exclusivamente para ellos. Nos miraban, como ciudadanos del tercer mundo que vivía a costa del poderío soviético y solo intimaban para negociar.

Los emblemas y símbolos de la Unión Soviética llenaron la realidad cubana durante más de tres décadas, pero a la cañona, sin que fueran de nuestro agrado. El cubano siempre estuvo más cerca de la cultura y modo de vivir norteamericano.

Pero había que asimilarlo, los soviéticos sostenían toda la economía de la Isla. Fidel Castro llegó a recibir para su proyecto revolucionario más de 4.000 millones de dólares anuales de la URSS, además de las facilidades de pago y comercio con otras naciones del campo socialista.  Es imposible encontrar otro ejemplo mayor de ineptitud y derroche que los exhibidos, por el gobierno cubano.

Esa gigantesca ayuda sostuvo el sistema de salud y educación del que el Gobierno se ufanó durante años en los foros internacionales. Pero no sirvió para desarrollar el país, ni el campo ni la industria sobrevivieron al colapso de la Unión Soviética. Algunos ilusos, creyeron “que nuestro socialismo preservaría sus logros y aprendería de sus errores y no sólo no ocurrió, sino que muchos de los problemas que tiene Cuba ahora nacieron o se gestaron en ese momento y su solución aún ni asoma en el horizonte.

Pero al igual que se manifiesta en algunos de los cuentos, gracias a los rusos, los cubanos comprobaron que el sistema norteamericano es incomparablemente mejor que el llamado socialismo. Nadie en Cuba quiere que vuelva la carne rusa ,los muñequitos y películas de hambre y miseria,la peste a grajo de los rusos,las bases militares.

Y si algo debemos a los rusos, lo cual se mezcló con nuestra idiosincracia, los chistes políticos.

En los países socialistas, los chistes políticos eran muy populares. Constituían un medio de subversión y protesta, de exteriorización del hartazgo y de crítica directa. El humor, como suele ocurrir allí donde opera la censura, termina por convertirse en el vehículo que expresa aquello que no puede ser dicho. En el mundo soviético era particularmente activo, ya que la diferencia entre la realidad y la propaganda era enorme.

El PCUS utilizaba un discurso que endulzaba un futuro utópico e ignoraba la dura realidad, aplicando una retórica sin ninguna relación con el contexto cotidiano. La gente adoptaba pragmáticamente el “doble pensamiento”, o doble moral como la llamamos en Cuba, una aceptación fingida de las normas que ayudaba a la autopreservación. El humor suponía la ruptura de esa simulación, y con él se profanaba el idealismo utópico de la retórica oficial.

Pero vamos a algunos de los cuentos o chistes que más gracia me hicieron y que recuerdo.

Esqueletos.

– Se encuentran dos esqueletos, uno americano y otro cubano.  

El cubano le dice al americano con admiración: Chico que clase de esqueleto eres tú: grande, fuerte de huesos gordos y blancos, tremendo esqueleto!

-Es que yo comí mucho bistec, tomé mucha leche, muchas vitaminas… pero chico para ser un esqueleto cubano tú no te ves tan mal es que tenías una cuota especial cuando estabas vivo?

-Que va compadre, yo estoy vivo todavía.  

Soldados aguantones.

-Se lleva a cabo una competencia de disciplina entre los ejércitos ruso, americano y cubano.

El sargento ruso llama a Iván Petrovich. Este se cuadra, y el sargento le mete un fuerte pisotón, pero el sargento ni se inmuta.

El sargento americano llama a John Smith. Este se cuadra y el sargento le mete un culatazo en el pie, pero Smith ni se inmuta.

El sargento cubano llama a Juan Pérez. Este se cuadra y el sargento le atraviesa el zapato con la bayoneta. Pérez, al igual que los anteriores, ni se inmuta.

!Ño, ese si que es un tipo guapo!, dicen todos, pero uno se da cuenta y dice: que guapo ni guapo, su talla es el seis y le dieron botas del nueve y medio.

En la base de Guantánamo.

A un americano que está de guardia en la base de Guantánamo se le vuela la gorra y cae del lado cubano de la cerca.. El cubano que está de posta se caga en la gorra y se la devuelve al americano, el cual no dice nada.

Al poco rato el viento sopla del lado contrario, y es al cubano al que se le vuela la gorra, cayendo delante del americano.  El americano llena la gorra de caramelos, bombones, galletas, chicles y latas de embutidos y se la devuelve.

El cubano, avergonzado, se disculpa con el americano y le pide perdón, a lo que el americano le responde: No tiene importancia, cada cual da lo que tiene.

Otro de la base.

Otro soldado americano de guardia en la base de Guantánamo, comenta con el guardia cubano que gracias a Dios que solo le quedan 15 minutos para terminar su turno, a lo que el cubano le contesta: gracias a Fidel que también dentro de 15 minutos termina la mía.

El americano le dice que agradecer a Fidel es agradecer a alguien perecedero, que cuando se muera Fidel que es lo que va a decir, a lo que el cubano le responde: Gracias a Dios.

Reagan y Gorbachov

En 1989 Reagan y Gorvbchov, delante de Fidel, el que los observa fumando un gran tabaco, juegan una partida de ajedrez.

Gorbachov se siente perdido y va a consultar con el campeón mundial para ver de qué forma, ante el inminente jaque mate, puede lograr tablas, a lo que el experto el responde: Tiene que sacrificar al caballo si quiere seguir en el juego. (en Cuba a Fidel lo conocían como El Caballo).

Las madres de los líderes y la leche

Se reúnen las madres de Reagan, Gorbachov y Fidel.

La madre de Reagan dice que ha criado a su hijo a base de leche de búfalo y que por eso es un hombre muy fuerte.

La madre de Gorbachov dice que ha criado a su hijo a base de leche de reno y que por eso es tan inteligente.

Y dice la madre de Fidel, pues yo he criado a mi hijo a base de leche de magnesia, por eso ha formado esa gigantesca cagasón en Cuba y en el mundo.

La carrera vista por el periódico Granma

Un cubano, un ruso y un americano compiten en una carrera.

El americano gana por un buen margen.

Al otro día los titulares del periódico Granma dicen: Cuba en tercer lugar, Rusia en el antepenúltimo y Estados unidos en el penúltimo.

Los escoltas.

Se reunen Reagan, Gorbachov y Fidel.

Dice Reagan: tengo treinta agentes en el servicio secreto que me cuidan y uno es agente de la KGB, pero no sé cuál es.

Dice Gorbachov: tengo treinta escoltas que me cuidan y uno es agente de la CIA, pero no sé cuál es.

Y dice Fidel: tengo treinta ministros y uno de ellos es inteligente, pero no sé cuál es.

Los mentirosos

Reagan, Gorbachov y Fidel llegan a un pantano, en donde la gente se hunde más en la medida en que sea más mentiroso.

Reagan entra y se inunda hasta los hombros.  Entra Gorbachov y se hunde hasta el cuello y después entra Fidel y solo se hunde hasta los tobillos.

Más tarde, Raúl dice a Fidel: Tú eres probablemente el mayor mentiroso del mundo y solo te hundiste hasta los tobillos, tienes que haber hecho trampa.

-Es que yo sabía donde estaba Lenin y me paré sobre su calva.

Encuesta de la FAO

La FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) hace una encuesta sobre la escasez de alimentos en el mundo.

Le preguntan a un americano y responde: escasez?, qué cosa es eso.

Le preguntan a un africano y responde: alimentos? qué cosa es eso.

Le preguntan a un cubano y responde: Opinión? qué cosa es esa.

Premios a la inversa.

La embajada de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas convoca a un concurso de literatura y sus ganadores será beneficiados con tres grandes premios:

Primer Premio: una semana en la Unión Soviética.

Segundo Premio: dos semanas en la Unión Soviética.

Tercer Premio: tres semanas en la Unión Soviética.

Diferencias notables

Un americano y un cubano discuten sobre las diferencias entre el capitalismo y el socialismo y llegan a una gran conclusión.

En el capitalismo te dan una patada por el culo y puedes protestar.

En el socialismo te dan una patada por el culo y tienes que aplaudir.

Pero también llegaron a la conclusión de que en el capitalismo existe la explotación del hombre por el hombre y en el socialismo es a la inversa.

Asaro mudmen arrive at the 46th annual singsing (cultural show) in the frontier town of Mount Hagen, 19 August 2007. Tribes from all over Papua New Guinea — the world’s most culturally diverse nation — gather in the Western Highlands each year as a celebration of each tribe’s unique traditions and as a way of curtailing tribal warfare. AFP PHOTO/Torsten BLACKWOOD / AFP / TORSTEN BLACKWOOD

Los salvajes (no tan salvajes como los que participan en una reunión del partido)

Un americano, un ruso y un cubano van en un avión que cae en la selva y en ella se encuentra una feroz tribu de caníbales, pero que no eran totalmente salvajes, pero les gustaba la carne humana y les proponen perdonar a aquellos que les hicieran una pregunta que ellos no pudieran responder.

El americano les pide les hagan un resumen de la constitución de los Estados Unidos con sus correspondientes veintisiete enmiendas.  Los caníbales le responden a la perfección y a continuación lo matan y se lo comen.

Al día siguiente le toca el turno al ruso, que les pide le nombren las tesis y resoluciones de todos los congresos del Partido Comunista de la Unión Soviética y le responden correctamente y hacen lo mismo que con el americano..

El cubano, devanándose los sesos, al día siguiente les pide que le expliquen en qué consiste una reunión del partido comunista de Cuba. Después de muchas deliberaciones, consultas y búsquedas, los caníbales no pueden responder la pregunta, lo perdonan, pero les piden al cubano les diga la respuesta.

El cubano responde que una reunión del Partido es lo que ellos acaban de hacer, un grupo de gente reunida viendo de qué manera pueden joder al resto de las personas.

Napoleón

Este es uno de los chistes más famosos.

Napoleón resucita y después de repasar la historia de la humanidad después de su muerte, exclama citando personajes y sus hechos:

-Reagan, si yo hubiera tenido tu poderío militar, no habría perdido en Waterloo.

-Gorbachov, si yo hubiera tenido tu prudencia, no hubiera batallado en Waterloo.

-Fidel Castro, si yo hubiera tenido tu periódico Granma, nadie se hubiera enterado de lo de Waterloo.

Cirugías

En una conferencia de cirujanos cada cual quiere hacer muestra de su eficiencia y rapidez en las operaciones.

El americano dice que en los Estados Unidos una operación de corazón abierto demora cinco horas.

El ruso dice que en la Unión Soviética una operación de corazón abierto demora tres horas.

El cubano dice que en Cuba una operación de corazón abierto demora dos horas.

Ahora van a los trasplantes de riñón, donde el americano dice que demora siete horas, el ruso cinco y el cubano cuatro.

Así se repite el esquema, hasta que llegan operaciones más sencillas como la amigdalitis.

Los norteamericanos dicen que la hacen en media hora y los rusos en quince minutos.

Todo el mundo esperaba que los cubanos la hicieran en un minuto, pero asombrosamente dicen que demoran entre ocho y doce horas.

Tanto el americano como el ruso se asombran y preguntan.  La respuesta es que como en Cuba nadie quiere abrir la boca, tienen que operar las amígdalas por el culo.

Quejas

Se encuentran un cubano, un ruso y un americano y comienzan a hablar de la situación en sus respectivos países.

Dice el americano: Estados Unidos es el mejor país del mundo y no hay mucho de qué quejarse.

Dice el ruso: Desde que se cayó el comunismo Rusia ha elevado su nivel de vida y no hay mucho de qué quejarse.

Y dice el cubano: pues nosotros no nos podemos quejar.

Y dicen los otros dos: pero si solo se habla de la crisis económica de Cuba de la miseria que ha, ?y es que están bien o mal?.  Y dice el cubano:

No, es que no nos podemos quejar porque si nos quejamos nos joden.

Proyectos espaciales

Un astronauta americano, uno ruso y otro cubano (Tamayo, el único y por casualidad) se reúnen y hablan de sus proyectos.

-Vamos a explorar la atmósfera de Mercurio, dice el ruso.

-Nosotros vamos a explorar el interior de Marte, dice el americano.

-Y nosotros vamos a mandar uno de los cohetes que nos quedó escondido de la Crisis de los Misiles, hacia el Sol.

Los otros le dicen que el cohete se va a derretir por el calor, y responde Tamayo: No hay problema con eso, es que nosotros vamos a mandarlo de noche.

Bistesosky

Van dos americanos y dos cubanos a Moscú a un restaurante.  

Los dos americanos ordenan la comida en ruso y le traen lo que ellos habían pedido, pero los cubanos, a pesar de que les impusieron el idioma ruso en todos los niveles de estudios, no saben ni papa del idioma de Lenin.

Los cubanos se preguntan entonces cómo van a ordenar la comida. Y dice uno de ellos:

– Déjame eso a mí y tu verás como me entiendo con los rusos … Llama al camarero y le dice:

– Quieroski arrosky blancosky, consky frijolosky negrosky, y bistesosky.

Al rato, el mesonero le trae arroz con frijoles negros y bistec tal y como lo había pedido.

El otro cubano comenta: -Oye, pero que fácil es esto, chico!

Entonces el camarero les dice: – Tuvieronsky suertosky que yo soy cubanosky, porque sinosky los dosky iban a comer mierdosky ….!!!

!Aprendan ruso como los americanos!

Vacío o lleno

Un americano, un ruso y un cubano discuten sobre qué es el capitalismo y el comunismo.

– El Capitalismo es un basurero lleno de carros, juguetes y comida. Dice el ruso

– ¿y el Comunismo? El mismo basurero, pero vacío.

Dice el americano: por suerte pasaron del vacío al lleno.

Tenía sed

En la plaza de la revolución un hombre grita incesantemente que tiene hambre.

Fidel se cansa de oir sus quejas y lo manda a llamar.  La seguridad lo coge y lo lleva delante de Fidel, que le dice que se tome un gran vaso de agua.  Después ordena que se tome otro y así hasta que se ha tomado como diez litros de agua.

Después le traen un plato con un par de colas de langosta y una cerveza.

El hombre dice que no puede comérsela.

Dice Fidel: Ah, entonces tu lo que tenías era sed y no hambre.

Circo Soviético.

Un cubano quería escaparse de la isla y se le ocurrió colarse en el circo Soviético que se encontraba de gira por Cuba.

Para ello se disfrazó de mono y se metió en la jaula de los animales.

Ya estaba por salir de la isla con el circo, cuando llega el domador y mete a los leones en  la misma jaula del mono.

El tipo, desesperado comenzó a gritar por auxilio  y a tratar de quitarse el disfraz de mono, cuando oye que uno de los leones le dice: “Imbécil, ¡cállate o nos jodes la salida a todos!”

Tres perros y la carne

Estan juntos tres perros, uno americano, otro cubano y otro ruso.

El americano les está explicando como funcionan las cosas en Estados Unidos Y les dice: si ladras lo suficiente alguien vendrá y te dará carne.

El ruso contesta: ¿qué es ladrar? y el cubano contesta: ¿qué es la carne?

Otro de la carne

Un socialista, un capitalista y un comunista acuerdan reunirse.

El socialista llega tarde y dice:Discúlpenme, llegué tarde porque me quedé esperando en la cola de entrega de la carne.

¿Que es una cola? pregunta el capitalista

¿Que es la carne? pregunta el comunista.

Y uno de los más brillantes es el siguiente:

Un americano y un cubano discuten sobre la libertad en sus países.

Dice el americano: Estados Unidos es el país más libre del mundo. Por ejemplo yo puedo ir a la Casa Blanca, llamar al Secretario de James Carter, pasar a la oficina de James Carter y decirle a James Carter todo lo que pienso de James Carter. (Carter era entonces el presidente norteamericano, por cierto uno de los más decentes y más vilipendiados).

Y dice el cubano: Entonces también Cuba es el país más libre del mundo porque yo puedo ir al Palacio de la Revolución, ver al Secretario de Fidel Castro, pasar a la oficina de Fidel Castro y decirle a Fidel Castro todo lo que pienso de James Carter.

El chiste político era muy fuerte en la Unión Soviética y alrededor de su origen hay varias teorías: algunos dicen que los enviaba la CIA para desprestigiar al sistema y en particular a sus líderes, otros dicen que los inventaba la KGB para que sirvieran como válvula de escape. En realidad los chistes surgían de la gente del pueblo, que era quien vivía a diario la mentira. Veamos algunos simpáticos.

Brezhnev, un dirigente ignorante

Brezhnev le dice a su esposa: Lena, he ordenado que abran las fronteras

Lena: ¿Estás loco? ¡Todos se van a ir y solo vamos a quedar dos personas!

Brezhnev le pregunta extrañado: ¿Y quien es la otra persona?

Dos milicianos (policías soviéticos)

Un policia soviético le pregunta a otro

-¿Que piensas de nuestro régimen?

-Lo mismo que tu.

-Lo siento, pero es mi deber arrestarte.


Discurso de Brezhnev

Brezhnev da un discurso que tendría una duración de unos veinte minutos. Pasan treinta, cuarenta minutos, y el dirigente continúa.  

Uno de sus ayudantes se declara culpable:  “Le di tres copias del discurso”.

Lenin en Polonia

Brezhnev, ignorante total, quería que se pintase un cuando titulado “Lenin en Polonia”. Ello implicaba pintar algo que nunca había ocurrido.

Dicen los pintores: Camarada Brezhnev, quisiéramos hacerlo, pero no podemos, va en contra de nuestra educación dentro del Realismo Socialista.

Desesperado, Brezhnev recurre a un viejo pintor judío al que amenaza con la cárcel si no lo hace.

El judío responde: referiría retratar un suceso real, pero haré el cuadro para usted, camarada. Será un gran honor.

El día de la presentación todo el mundo estaba expectante y observaba la tela que se corría para ver el cuadro, que mostraba a un hombre en la cama con una mujer muy parecida a la esposa de Lenin.

Brehnev, horrorizado, pregunta:

-¿Quién es ese hombre?

– Es Trotsky.

– ¿Y quién es esa mujer?

– Nadezhda Krupskaya, la esposa de Lenin, camarada Brezhnev.

– Pero…¿dónde está Lenin?

– En Polonia.

Antes de la revolución

Stalin, a solas con su chófer, le dice:

-Déjame preguntarte y, por favor, respóndeme con honestidad. Desde la revolución, ¿estás mejor o peor?

-La verdad es que estoy peor.

-¿Y por qué?

-Bueno, antes de la revolución tenía dos trajes. Ahora solamente tengo uno.

-Deberías estar contento -replica Stalin- ¿Sabías que en África andan desnudos?

– ¿De veras? ¿Y cuánto hace que tuvieron su revolución?

El espía

Un espía soviético es cuidadosamente entrenado para infiltrarse en Estados Unidos. Tiene pasaporte, habla inglés a la perfección y domina cada detalle de su falsa biografía. Pero es detectado y detenido el primer día de su estancia. ¿Cómo? Al estacionar su automóvil le quitó las escobillas de los limpiaparabrisas y se las llevó consigo.

Otro espía, pero norteamericano.

— Un espía va al edificio de Lubianka (sede del KGB) y dice:

— Soy espía, quiero entregarme.

— ¿De dónde es usted?

— De EE UU.

— Entonces vaya a la ventanilla número 5.

Va a la ventanilla número 5.

— Buenos días, soy un espía estadounidense, quiero entregarme.

— ¿Tiene una arma?

— Sí.

— Entonces vaya a la 7.

Va a la 7.

— Buenos días, soy un espía estadounidense, tengo una arma, quiero entregarme.

— A la 10.

Va a la ventanilla número 10.

— Buenos días. Soy espía estadounidense, tengo una arma, quiero entregarme.

— ¿Y tiene dispositivos de comunicación?

— Sí.

— Entonces a la 20.

Va a la ventanilla 20.

— Buenos días. Soy espía, tengo una arma y un dispositivo de comunicación. ¡Quiero entregarme!

— ¿Y tiene alguna misión?

— ¡Sí!

— Pues, vaya a hacerla y no moleste a los que están trabajando.

No puede haber mejor muestra de la burocracia soviética, la que extendieron a todos los países satélites y que aún sigue plenamente vigente en Cuba.

Gobernar un país

Lenin demostró que hasta las cocineras pueden gobernar un país.

Stalin demostró que un solo hombre puede gobernar un país.

Jruschov demostró que hasta un tonto puede gobernar un país.

Brézhnev ha demostrado que un ignorante no es capaz de gobernar un país.

Con Lenin era como estar en un túnel: oscuridad alrededor y al fondo del túnel estaba la luz.

Con Stalin, como ir en autobús: él era el conductor, la mitad iban sentados incómodos y el resto iba tambaleándose.

Con Jruschov, era como ir al circo: él hablaba y los demás se reían.

Con Brézhnev, como ir al cine: todos esperan impacientes el final de la película.

Los perros en el muro de Berlín

Dos perros conversaban en el muro de Berlín.

El de Berlín occidental le decía a su amigo de la parte oriental: -Que envidia me das, tienes la salud pública y la educación asegurada.

Y le responde el de Berlín Oriental:  Es verdad pero yo no puedo ladrar, como tu haces.

El mejor de todos es este, tan sencillo como si fuera de Augusto Monterroso

Marx resucitado

Marx resucita en la Unión Soviética en la década de 1970 y luego de recorrer el país le piden que diga unas palabras en el acto del Primero de Mayo en la Plaza Roja.

Toma el micrófono y dice, simplemente:“¡Proletarios del mundo, perdonadnos!

 

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