El personaje cubano que nunca existió

El personaje cubano que nunca existió

Un buen libro y una excelente película basada en esa obra literaria, más un comentario de un lector de este blog me dan pie para este artículo, por la similitud de los hechos, al menos en lo que corresponde a que en ambos casos se trató de personajes que nunca existieron.

El libro Operación Mincemeat (Operación picadillo) de Ben MacIntyre dio pie al filme inglés The man who never was (1956) El Hombre que nunca existió, con la actuación de Clifton Webb, Gloria Grahame y Stephen Boyd, que cuenta la historia real de un hombre que nunca existió, el comandante británico William Martin, que mediante el empleo un cadáver de otra persona, sirvió para engañar a los nazis sobre los planes de desembarco de los aliados en Sicilia, haciéndoles creer que la invasión sería por Grecia. Una de las historias de espionaje más destacadas de la Segunda Guerra Mundial que además evidenció la complicidad del gobierno de Franco con los nazis.

Esta historia me hizo reflexionar sobre el caso de que hay muchos personajes de la historia que son muy famosos y que en realidad nunca existieron. Y no me refiero a aquellos resultantes de la ficción literaria o de otras manifestaciones artísticas, sino de aquellos que muchos dan por sentado que realmente existen o existieron.

Ejemplos más corrientes son el del Tío Sam, el ícono patriótico estadounidense creado por una campaña del Congreso de ese país como símbolo nacional.

El Rey Arturo, ese tan admirado de la Mesa Redonda, acompañado por el mago Merlín y otros como el Principe Valiente y Lancelot, la espada Excalibur y la isla de Avalon, forman parte de una mágica figura del folclore británico.

Robin Hood, el ladrón que robaba a los ricos para ayudar a los pobres, un héroe medieval inglés que dominaba el bosque de Sherwood.

John Bull es la personificación del Reino Unido, en particular de Inglaterra y se representa como un hombre grueso de mediana edad que vive en el campo y que aunque es alegre y práctico, muestra poco sus emociones. No es un símbolo de autoridad, como lo es el Tío Sam, sino un hombre común que prefiere la tranquilidad y una jarra de cerveza.

El apellido de Bull lo asocia con la afición inglesa a la carne de res y además para representarlo como son las reses: fuertes, viriles y tercos como un toro.

A Francia lo representan muy bien, el vino, el queso y el pan, otros dirán que El Arco de Triunfo o la Torre Eiffel, pero sin duda alguna Marianne es la personificación de la República Francesa y con ella los valores de “libertad, igualdad y fraternidad”.

Uno de los símbolos de España es Don Juan (Tenorio, no lo confundan con el rey emérito delincuente), para los españoles, el llamado Burlador de Sevilla y famoso por sus aventuras con mujeres; Juan Bobo, es el héroe popular de Puerto Rico, el gaucho Martín Fierro puede considerarse un ícono argentino, y así sucesivamente.

Al final todos los países cuentan con representantes ficticios que responden a sus estereotipos más visibles, y que a veces no reflejan exactamente sus características, como son el relajamiento de los estadounidenses, la elegancia francesa, el misticismo de los mexicanos o la sangre fría de los ingleses.

Por otra parte hay un grupo de personajes a los que les damos mucho valor y probablemente nunca han existido, como el caso del Rey Salomón, que no ha sido más que un mito sustentado por textos religiosos, pero no hay ninguna evidencia de que haya existido; Juana de Arco, esa valiente guerrera francesa que murió en la hoguera y que fuera santificada, no hay certeza de que haya existido y su historia asociada se refiera a una de las tantas heroínas que murieron quemadas; otro tanto se pone en duda de personajes muy respetados como Homero, ese autor de obras épicas como la Ilíada y la Odisea y Pitágoras, el famoso matemático, de los cuales no hay ningún registro histórico; el Rey Midas, el que convertía en oro todo lo que tocaba, seguramente es el que menos creemos que haya existido.

Juan Pablo II con el dictador paraguayo Stroessner.

Personajes que consideramos buenos y no lo fueron tanto

Hay un grupo de personajes que cuentan con mucho respeto porque lucharon contra la injusticia y la violencia y a favor de la paz y la tolerancia hacia los demás. Pero la realidad es que aparte de su aporte positivo a la historia, todos tienen muchas facetas negativas que nos hace evaluar que también cometieron crímenes contra la humanidad. Veamos algunos ejemplos, porque al final son seres humanos, imperfectos como todos y no podemos elevarlos a una altura que nadie alcanza.

No voy a mencionar a los Papas, los llamados representantes de Dios en la Tierra, casi todos de muy mala recordación, como fueron Juan XII, conocido como el violador de peregrinas, asesinado por un hombre que lo sorprendió copulando con su mujer; Rodrigo Borgia que adoptó el nombre de Alejandro VI, llego al papado a base de sobornos, fue asesino desde los 12 años de edad y se dice que tenía diez hijos con tres mujeres diferentes, organizaba orgías, coleccionaba amantes adolescentes y cometió incesto con su hija Lucrecia, siendo asesinado por su hijo César; Inocencio X (1644-1655) odiaba a Francia y usó el nepotismo como nunca antes, nombrando cardenal a un sobrido y su cuñada, con la que se decía tenía una relación amorosa, la que decidía todo por él y con la que hizo una inmensa fortuna; Sixto III fue un violador de religiosas, cometió incesto y mandó a encarcelar y envenenar a sus denunciantes, a pesar de lo cual fue beatificado; Juan XI tuvo un papado conocido como “pornocracia” porque las cortesanas influían en las decisiones papales y hasta cometió incesto con su madre; Inocencio III fue el impulsor de la cruzada y la matanza de los cátaros, de los que fueron asesinados 20 mil sin razón alguna; Gregorio IX creó la Santa Inquisición, uno de los más crueles episodios de la historia de la humanidad, donde miles de sacerdotes exhibieron su poder y su sadismo durante seis siglos; Clemente VI disfrutaba escuchar los lamentos de los torturados por la inquisicion, era amante del lujo y tenía varias amantes; Inocencio VIII también disfrutó y organizó las sesiones de tortura de la Inquisición y aplicó tarifas para los supuestos delitos de herejía; Paulo VI fue uno de las papas mas sanguinarios, gran inquisidor, quemó personalmente a cientos de herejes, judíos y homosexuales junto a miles de libros.


Y hasta lo inconcebible, fue elevada a esa posición la llamada Papisa Juana, Papa entre 855 y 857, resulta que era una mujer y que quedó embarazada durante su papado. Pero veamos otros más cercanos y con más refinada hipocresía.

El Papa Juan Pablo Segundo

La Iglesia Católica, fiel a su tradición, hizo que todos consideráramos a Juan Pablo Segundo un santo y nada más lejos de la verdad. Realmente fue un encubridor de la pedofilia de miles de curas en todo el mundo, estuvo aliado a las mafias italianas, estuvo envuelto en un gigantesco escándalo financiero con la Banca Vaticana y se le atribuyó un papel que no tuvo en el combate contra el comunismo y encima de ello no apoyó a verdaderos cristianos como Monseñor Arnulfo Romero, que luchó por la libertad y el respeto al hombre. Realmente es un símbolo de la mayor hipocresía.

Madre Teresa de Calcuta.

Otro ejemplo de la falsedad llevada a extremos. Nos la pintaron como una santa también y resulta que Agnes Gonxha Bojaxhiu era partidaria del sufrimiento de los enfermos para acercarlos a Dios y sus hospitales eran verdaderos lugares de terror y penurias y las grandes sumas que le fueron donadas no las empleó en aliviar esas penas, porque decía que la pobreza, la miseria y el sufrimiento era obra de Dios y solo él debía corregirla.

Walt Disney

Todos lo admiramos por sus bellas obras, sobre todo por haber llenado la vida de los niños de magia y fantasía, pero en el fondo también la llenó de sus ideas, porque era racista y machista, lo que mostraba en sus obras con el desprecio hacia indios, negros y asiáticos, y en el orden laboral era un explotador arrogante que le pagaba a las mujeres mucho menos que a los hombres por igual trabajo.

Bob Marley

El músico jamaiquino, al que muchos ven como portador de un mensaje de amor, paz y esperanza, aparte de ser un drogadicto, exaltado ahora por los partidarios de la legalización de la mariguana, era un hombre violento que golpeaba y abusaba de de su esposa y que concibió con otras mujeres numerosos hijos, de los cuales jamás se ocupó.

Winston Churchill

Considerado por muchos uno de los hombres más destacados del siglo XX, que lo fue sin duda, se constituyó en una de las piezas principales en la derrota del nazismo, pero contradictoriamente toda su vida fue un defensor de la supremacía blanca y mientras en Europa defendía la libertad, en la India, Sudáfrica y otras colonias británicas impuso políticas criminales no muy diferentes de las de Hitler y Stalin, avaló masacres y represiones que no se olvidan. Un triste lado oculto para una gran personalidad.

   Forest-Yeo-Thomas inspiró a James Bond, mientras que Indiana Jones se sustentó en la s hazañas del profesor Harry Bringham

Personajes ficticios que realmente existieron

Existen personajes muy conocidos que pensamos que eran personajes de novela o ficticios y realmente existieron como John Gray, el que inspiró “El retrato de Dorian Gray” de Oscar Wilde; Sherlock Holmes, probablemente el más famoso personaje de ficción, inspiración de Arthur Conan Doyle, tuvo su imagen real en Joseph Bell, profesor de la Universidad de Edimburgo y una persona de intuición asombrosa y mente muy aguda; Indiana Jones, el profesor aventurero que nos cautivó en los filmes de Steven Spielberg, está basado en un profesor de Yale, Hiram Bringham III, conocido por sus exploraciones en América Latina.

James Bond, el espía por excelencia creado por Ian Fleming, está basado en las atrevidas misiones de uno de los agentes de inteligencia más importantes del Reino Unido, Forest Yeo-Thomas; el popular personaje de El Zorro, que han disfrutado todos los niños hasta el cansancio, está inspirado en las peripecias de Joaquín Murrieta, conocido como el Robin Hood mexicano; el archi asesino Hannibal Lecter creado por Tomas Harris, fue inspirado en el Dr.Salazar, un astuto y refinado asesino mexicano; Vito Corleone, El Padrino de Mario Puzo, se basó en la vida del jefe mafioso italoamericano John Gotti.

Hechos históricos que damos por ciertos y tampoco existieron y hechos ciertos que son negados.

Al igual que damos por cierta la existencia de gente que nunca existió, lo mismo ocurre con hechos a los que muchos no dudan de que hayan ocurrido.

El primero es el más increíble: el cuento de Adan y Eva, el paraíso y la parafernalia de la creación de todo lo que existe por Dios en siete días.

A ello le siguió por supuesto la concepción, existencia y crucifixión de Jesucristo y su resurrección. No hay evidencias científicas de la existencia de Jesús, mucho menos de sus hazañas, y una lectura crítica de lo que dice la Biblia, todas carentes de fundamento y todas completamente ilógicas. Una prueba científica es un hecho verificable y reproducible y en este caso no se cumple ninguno de ellos.

El monstruo del lago Loch Ness en Escocia, es una leyenda escocesa que hace referencia a una criatura similar a los extintos dinosaurios que aparece en ese lago desde el año 565 hasta nuestros días, pero que la ciencia se ha encargado de desmitificar.

Mientras tanto hay otros que tienen abundante argumentos y sin embargo las conspiraciones negacionistas los ponen en duda como son el Holocausto judío durante la segunda guerra mundial; el cambio climático y el calentamiento global; la llegada del hombre a la luna con el Apolo 11; las causas del Hundimiento del Titanic; el ataque a las Torres Gemelas el 9/11 del 2001; el incidente de Roswell; el virus del SIDA y ahora del COVID-1; y otras cosas cuyo cuestionamiento se sustenta en posiciones religiosas o políticas principalmente sin ningún respaldo científico, aunque otras solamente se basan en la estupidez humana, que es el elemento más abundante en la naturaleza.

Seis misiones llegaron a la luna y doce astronautas pisaron la superficie lunar.

El homo sapiens se calcula que existe desde aproximadamente doscientos mil años, lo que representa que sobre casi el 98 por ciento del tiempo transcurrido, no existe registro alguno y del resto, buena parte se conoce por referencias orales transmitidas de una generación a otra y además vistas desde la óptica de los que lo cuentan o lo documentan, que no son necesariamente la realidad de lo ocurrido. Todo ello nos lleva a una reflexión: al menos el 97% del tiempo restante que ha transcurrido desde que nuestra especie pisó la Tierra, está perdido y sin registro alguno.

El ícono de Cuba

Para los cubanos la figura más representativa de este tipo sería Liborio. Es un personaje del imaginario popular que representa al pueblo de Cuba, simbolizando todos los desafíos que ha enfrentado a lo largo de su historia, aunque algunos consideran que este es un personaje sumiso y llorón y que le daba mala fama a los cubanos. Con su guayabera de hilo, su sombrero de yarey, el pañuelo al cuello y el machete al cinto, es la estampa del campesino cubano, siempre dispuesto a desenvainar el machete, pero que no lo hace. Pero con el tiempo, para representar verdaderamente al pueblo cubano, aparece con una camisa rota, pantalones desgarrados y descalzo.

Si hay una frase muy de moda en la sociedad cubana, o más bien en lo que queda de ella, es : “eso lo paga Liborio”. Así se decía durante la república cuando se denunciaba la corrupción o el robo de los fondos públicos por parte de algún político, que no fueron pocos, pero ahora hay que repetirlo a toda hora, todo lo paga Liborio, el pueblo, mientras una pequeña cúpula gobernante se enriquece.

Hay una décima de Samuel Feijóo que alude a Liborio:

“A las puertas de la gloria
está San Pedro sentado
y ve llegar a su lado
a un hombre de cierta historia.
No consigue hacer memoria
y le pregunta con celo:
-¿Quién eras allá en el suelo?
-Era Liborio mi nombre».
-Has sufrido mucho, hombre,
entra, te has ganado el cielo.”

Liborio se gana el cielo, que no hay certeza de que exista o más bien hay certeza de que no existe, mientras que ha llevado una vida de trabajo, miseria y privaciones.

Se puede considerar que Liborio es poco optimista, infeliz, abandonado, ingenuo y que inspira lástima, siendo casi un despojo humano, y sin embargo es el símbolo nacional. Eso explica un poco el por qué se mantiene en el poder la dictadura castrista. Al final Liborio representa el sufrimiento y el cansancio del pueblo ante los interminables discursos y mentiras de los políticos y que a pesar de que nunca saca el machete, todavía lo lleva a la cintura, aunque ya no sé para qué.

Hace tres décadas que el campo socialista desapareció sin tirar un tiro y sin embargo Cuba sigue montada en el tren que lo lleva hasta el precipicio, por lo que parece que el machete de Liborio está de más.

Personajes cubanos desaparecidos

No son personajes reales, pero en el otro lado están los que realmente existieron y desaparecieron después del triunfo de la revolución de 1959, como son el hielero o nevero, el lechero, el peletero, el afilador, los despedidores de duelo en el cementerio, tamaleros, vendedores de ostiones, estiradores de bastidores, forrador de botones, heladeros, limpiabotas, mecanógrafos, costureras. Y los maniceros y tamaleros ya no son los de antes, que vendían su producto caliente.

Y han surgido otros personajes inverosímiles, como raspadores de calderos, rellenador de fosforeras, reparadores de paraguas y sombrillas, reparadores de espejuelos, reparadores de colchones y hasta han resurgido los zapateros remendones. Pero también aparecieron los detectives privados, cuidadores de mascotas, bici taxistas, mototaxistas, tramitadores de visas y pasajes, organizadores de fiestas con músicos o payasos incluidos, y oficios extintos hace mucho, como serenos y sobre todo pregoneros de cualquier cosa.

El pollo del arroz con pollo

Pero toda esta argumentación no tiene otro fin sino abordar un tema que se repite en Internet y del cual no existe ningún registro histórico.

Existen cubanos que se destacaron y fueron famosos pero que para nosotros son casi desconocidos, y voy a referirme a un caso: Italo Calvino. Visto así, su nombre nos da italiano y los que hemos leído alguna de sus obras así lo constatamos.

Sin embargo, Italo Calvino, el famoso escritor admirado en todo el mundo, no es italiano como se cree, sino que nació en Santiago de las Vegas, La Habana, aunque de pequeño sus padres, científicos especializados en temas agrícolas, regresaron a Italia. Son conocidas en Cuba sus obras “El barón rampante”, “Marcovaldo” y “Las ciudades invisibles”, pero sobre todas ellas “Las dos mitades del vizconde”, muy disfrutada por todos.

Y si Calvino hubiera vivido en Cuba más tiempo, probablemente no hubiera podido retratar a la tierra donde nació mejor que como lo hizo en “La oveja negra””

“Había un pueblo donde todos eran ladrones. A la noche, cada habitante salía con la ganzúa y la linterna, e iba a desvalijar la casa de un vecino. Volvía al alba y encontraba su casa desvalijada.Y así todos vivían en amistad y sin lastimarse, ya que uno robaba al otro, y éste a otro hasta que llegaba a un último que robaba al primero. El comercio en aquel pueblo se practicaba sólo bajo la forma de estafa por parte de quien vendía y por parte de quien compraba. El gobierno era una asociación para delinquir para perjuicio de sus súbditos, y los súbditos por su parte se ocupaban sólo en engañar al gobierno”.

Tal parece que está describiendo a la Cuba de hoy, pero no es ese el origen de este artículo, sino de otro personaje inexistente y que encuentra eco en diversas publicaciones digitales como si realmente hubiera vivido: Guillermo Pérez Dressler.

Gustave Eiffel y sus colaboradores

El cubano que no construyó la famosa Torre Eiffel

Se asegura y se repite la historia, de que nació en Guanabacoa y que contaba con gran talento para el dibujo y la construcción, pero que por problemas económicos de sus padres no logró terminar sus estudios, pero un profesor le gestionó una beca en la Universidad de La Sorbona en París, a donde llega con 16 años, cambia su nombre por el de Guillaume Dressler y se gradúa de arquitecto. Se convierte en un talentoso arquitecto del que se mencionan haber participado en obras como el puente Peronet, la autopista Vichy-Nantes, el edificio Charpentier y la catedral de Bersy, así como la tumba del rey Ludwig II de Bavaria y en hotel Ciboulette du Lac en Montmartre.

Un profesor le presenta a Gustave Eiffel, que andaba buscando un asistente para la construcción de la torre que es el emblema de París. Se dice que se convirtió en la mano derecha de Eiffel y que diseñó gran parte de la torre y que le fue encargada la supervisión íntegra del proyecto.

La reina Victoria de Inglaterra lo contrata para erigir The Victoria and Albert Museum and Gardens en las afueras de Londres, por lo que parte en barco, el cual naufraga en la travesía y su cuerpo nunca fue hallado.

Se dice que es injusto que se reconozca a Gustave Eiffel como único creador y constructor de la torre que lleva su nombre, aún cuando le corresponde gran parte de su gloria a un cubano.

Esta es la historia que da vueltas por varios sitios en Internet. Ahora paso a dar mis consideraciones sobre el asunto.

Maurice Koechlin, Émile Nouguier, Stephen Sauvestre fueron los principales diseñadores y colaboradores de Eiffel.

En una tarja, en los bajos de la torre Eiffel, se encuentran reflejados todos los nombres de los implicados en su construcción y el nombre del cubano Guillermo Pérez Dressler, supuesta mano derecha y supervisor del proyecto, no aparece por ninguna parte.

He buscado incansablemente en Internet elementos que sustenten esto hechos y de ello he logrado lo siguiente:

No aparece el cubano en ningún documento relacionado con las obras citadas y algunas de ellas fueron erigidas en tiempos anteriores a su vida profesional y en el sitio oficial de la Torre Eiffel, se dice que el diseño arquitectónico es obra de Gustave Eiffel y los jefes ingenieros Maurice Koechlin y Emile Nouguier, así como el arquitecto Stephen Sauvestre, y fue el seleccionado y ejecutado para levantar la torre que se erigiría en ocasión de la Exposición Universal de 1889. Eiffel concibió como parte del diseño que se grabaran en una placa los nombres de los 72 ingenieros y científicos que participaron en su construcción, y allí no aparece ni Guillermo Pérez Dressler o Guillaume Dressler.

La foto usada para identificar a Dressler en los sitios que lo mencionan, también es falsa, es una imagen de 1880 del pintor inglés John Singer-Sargent (1856-1925), y otra imagen asociada al relato y publicada en otras Webs fue obtenida de Photofunia, un sitio de efectos especiales.

Eiffel en la cima de la Torre que lleva su nombre.

Se alude a que Eiffel padecía de vértigos y por eso requería de la ayuda del cubano, cosa irreal, porque el ingeniero francés estableció una oficina en lo más alto de la torre en la que recibía a sus invitados. Es famosa la visita a ese lugar de Thomas Edison, el que le ofreció a Eiffel un espectáculo novedoso, escuchar su fonógrafo clase M, cuya escena ha sido reconstruida como de interés histórico y se puede apreciar en la cima de la torre.

Todo parece indicar que la mentira nació, como otras muchas, en Ecured, la enciclopedia cubana online, plagada de inexactitudes, plagios y falsedades, todas salpicadas de elementos políticos e ideológicos sin sustento en la realidad. Esta es una historia totalmente falsa propagada por Ecured que trata de hacer creer que la Torre Eiffel no se hubiera erigido sin la participación de un hombre que era cubano y que nunca existió: Pérez Dressler.

Nos hubiera gustado que el símbolo de París y de Francia tuviera un componente cubano, pero no es así. Esta es solamente otra de las mentiras con que nos ha bombardeado el régimen cubano desde hace más de seis décadas y es muy triste que para lograr un efecto panfletario político se trate de desvirtuar la historia de forma tan burda y poco ética.

A estos embusteros hay que recordarles algo que decía Mahatma Gandhi: Si no tienes religión, yo te recomiendo una: la verdad”.

Cuando abras este sitio, ya sabes que las probabilidades de que lo que dice es mentira, son muy altas.

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