Lugares y hechos interesantes de Cuba IV

 

Lugares y hechos interesantes de Cuba IV

De nuevo abordo este tema, esta vez, de personas, lugares y hechos que he conocido a lo largo de mi vida y que por suerte me vienen a la memoria.  Seguramente me quedan muchos más que revivirán mi andar.

Armando  Lima, muerto prematuramente, era un simpático meteorólogo del que a todos nos gustaba ver en su intervención en el noticiero de televisión.  Siempre comenzaba con la frase: “con mucho afecto los saludo” y terminaba: “como siempre, les deseo lo mejor”.  

Como para mala suerte del pueblo cubano Fidel Castro, este engendro nació un viernes 13 y según los supersticiosos de los países anglosajones, ese es un día fatídico, lo que nos indica que a alguna de estas supersticiones quizás haya que hacerles caso, porque mejor ejemplo no hay para vaticinar lo que es una desgracia.  No obstante ello, los cubanos le sacamos la veta humorística hasta a las cosas malas y por eso el pueblo parafraseó a Lima con una variación en su frase de despedida, esta vez para señalar cómo debían empezar todos los discursos del máximo líder: “con muchos saludos los afecto”. Lo que es cierto, es que sus discursos interminables, llenos de edulcorantes y mentiras, al final solo llevaban a deteriorar el nivel de vida del cubano y destruir la sociedad que heredamos de nuestros padres.  Más de medio siglo de este desgobierno, ya casi 60 años, es una inequívoca prueba de ello. Sin duda alguna, nos afectó, !y de qué manera!

Lima, este carismático pinareño, es uno de los tantos personajes populares que ha dado nuestro país, así como los sitios y situaciones interesantes que han existido en nuestra historia.  Seguro que a Lima todos lo recordamos “con mucho afecto”.

Liborio, la caricatura de la identidad nacional del cubano.  

Muchas naciones han sido identificadas, a través del tiempo, con un personaje caricaturesco o cómic. De la misma forma que el “Tio Sam” simboliza al pueblo norteamericano: ” Juan Valdéz” del café colombiano:  los franceses tienen a Marianne, la joven del gorro frigio que proclama el lema de la Revolución de 1789: Libertad, Igualdad y Fraternidad: a los suizos se les iguala con Helvetia: a los alemanes con Germania: a los españoles con Hispania o Juan español; a los ingleses con Britannia o John Bull: a los griegos con Atenea: a los rusos con la Madre Rusia o el Oso: y a los israelíes con Srulik,: por sólo mencionar algunos.

Liborio es el personaje caricaturesco que simboliza al pueblo de Cuba. Su imagen era la de un campesino de mediana edad, de bigote negro y largo, al igual que sus patillas, y en las caricaturas se le veía acompañado de un perro sato, como se designa en Cuba a los multirraciales y expresó gráficamente, hasta el triunfo de la revolución, el pensar, el sentir, el decir y el sufrir del pueblo cubano.  

En el año , en plena intervención norteamericana, en el periódico La Discusión, apareció por primera vez este personaje, obra del caricaturista Ricardo de la Torriente. De 1905 a 1931 el personaje sería presencia constante en La Política Cómica, semanario también dirigido por Torriente, que reflejó todas las alegrías, pero con mayor fuerza las penas y azares del pueblo cubano ante los vaivenes de la naciente república, tratado con una fina sátira.

Liborio fue muy popular entre la gente a causa de sus perspicaces comentarios que reflejaban la inestable situación política, matizada por la corrupción política, la ocupación militar y la entrada en vigor de la Enmienda Platt, que restringía considerablemente la soberanía de la naciente República.

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Parece que al gobierno revolucionario o mejor dicho a Fidel Castro no le gustaba, porque ex profeso hizo desaparecer a Liborio casi de inmediato de su llegada al poder.

Pero al final, Liborio no dejó de ser un campesino pobre y sumiso, que llevaba sobre sus hombros el peso de las dificultades, pero que a su vez hizo que todos coincidieran en que Liborio es el símbolo republicano por excelencia, porque heredó los ideales de los próceres independentistas al identificarse con la mayoría y estar en contra de la injusticia y la desigualdad económica y social y sus comentarios fueron decisivos en la toma de conciencia de buena parte de la población.

Y el personaje tiene plena vigencia. Aún hoy en Cuba, todavía la gente dice: “Eso lo paga Liborio”, cuando se refiere a las cosas que están en terreno de nadie o a nadie le duelen, porque al final lo pagará el pueblo, o sea, Liborio.

Yo personalmente no viví a Liborio en sus publicaciones periódicas en la prensa, aunque identificaba correctamente lo que representaba, al igual que su sucesor en cierta forma, El Bobo, del dibujante Eduardo Abela (el que tampoco viví personalmente), pero en el contexto de mi niñez y juventud, habían otros personajes caricaturescos de los medios que alcanzaron gran notoriedad  y trataron de emular a Liborio, , El Loquito, de René de la Nuez, para mi no muy atractivo ni efectivo y el concreto e incisivo Reyecito Criollo de la Revista Bohemia, con el que más me identifiqué.

El Reyecito Criollo en la Revista Bohemia

El pluralismo en la política y su crítica eran una realidad en Cuba, donde  personajes humorísticos como Liborio, El bobo de Abela, El reyecito criollo y El hombre siniestro, prueban la existencia de la libertad a la crítica que disfrutaban los cubanos hasta la llegada al poder de los comunistas.

En época de mi niñez y adolescencia a mediados del siglo pasado, aparecía  en la más popular revista de entrega semanal,  Bohemia, una tira caricaturesca titulada “El reyecito criollo”, en la que el personaje principal era el gobernante de turno de la república. Este aparecía cubierto con un manto real y por supuesto con una corona; pero lo más significativo era que debajo de un brazo y bien apretado, llevaba un jamón de pierna de cerdo entero. El jamón entonces era el símbolo de las prebendas del poder político y a los que eran sus beneficiarios se les decía que estaban pegados al jamón. Alrededor del reyecito aparecían otros personajes con sombreros de jipi y trajes de dril cien y una azada o guataca al hombro.  En Cuba se le dice “guataca” al adulador y guataquear al acto de hacerlo. Esos eran los cortesanos de la tira cómica y en ella fueron reyecitos Grau, Prío y Batista, los que repetidamente eran ridiculizados por su falta de sensibilidad, su corrupción y sus desatinos.

También se criticaban y muy fuertemente, al sistema electoral y los delitos relacionados con las llamadas cédulas electorales y las celebración de elecciones.

En esos años existían muchos partidos políticos y ninguno era mayoritario por sí solo y se formaban coaliciones para ganar las elecciones. Por ejemplo, en las elecciones del 40, el Partido Socialista Popular fué uno de los principales aliados del candidato Batista, que ganó esas elecciones honestamente y premió al Partido Socialista Popular nombrando a Juan Marinello y a Carlos Rafael Rodríguez ministros sin cartera, de cuyo cargo hicieron uso en varios gobiernos, algo asi como unos Fouches tropicales que siempre estaban pegados al jamón.

Y también el amiguismo y el nepotismo eran fuertemente atacados en las tiras del Reyecito Criollo. Uno sonado fue el nombramiento por parte del presidente Carlos Prío de su hermano Antonio como Ministro de Hacienda. No importaba que no tuviera calificación estudios ni experiencia en esa rama y si hubiera tenido otro hermano lo hubiera nombrado o juez del tribunal Supremo o Jefe del Ejército para controlarlo todo.  

Pero más de un siglo después de su independencia de España, el amiguismo y el

nepotismo no han desaparecido en Cuba, es mas, la revolucion potenciar a niveles nunca antes vistos ese mal.

El Reyecito Criollo decía mucho en una pequeña tira semanal.

La tiñosa blanca de Camagüey

Camagüey es la tercera ciudad en importancia en Cuba y durante mucho tiempo fue la más importante económicamente, por ser gran productora de azúcar y tener la masa ganadera mayor y mejor de Cuba con la consiguiente producción de carne, leche y sus derivados famosos en todo el país.   El ganado Santa Gertrudis dominaba en las haciendas camagüeyanas, la que había ganado fama de ser una de las más relevantes razas ganaderas a nivel mundial.

Es por ello que allí existió una notable clase adinerada, que se hizo famosa por su elegancia y buenos modales. El camagüeyano típico no se considera oriental, ni villareño o espirituano, que constituyen la zona central de Cuba, ni tampoco occidental, conformando una subentidad propia, que se ha manifestado a largo de la historia cubana.

Y es en la historia de Cuba donde ocupa un lugar predominante, pues fue  en territorio camagüeyano, específicamente en Guáimaro, nació la primera república de Cuba (en armas), y se instauró la primera asamblea constituyente en 1869.  

Con una gran tradición cultural, donde nacieron poetas como Gertrudis Gómez de Avellaneda, Aurelia Castillo y Nicolás Guillén, pintores como Fidelio Ponce de León y contar con la segunda compañía de ballet clásico de Cuba, el Ballet de Camagüey, también ha sido cuna de figuras ilustres, como Joaquín de Agüero e Ignacio Agramonte, conocido como “El Mayor” y que fue uno de los patriotas líderes de la primera guerra de independencia contra España entre 1868 y 1878. También son camagüeyanos el escritor y pedagogo Enrique José Varona, Salvador Cisneros Betancourt, presidente de la primera República en Armas, el ilustre científico Carlos J. Finlay quien en año 1881 propuso la teoría de la transmisión de la fiebre amarilla por los mosquitos que en 1900 se confirmó por el bacteriólogo y cirujano estadounidense Walter Reed. Y Ana Betancourt quien alzó su voz en tiempos en que la mujer era altamente discriminada, para manifestar su lucha por la emancipación del sexo femenino.

Por todo ello hay que concluir que muchas tradiciones destacan a los camagüeyanos y destacan entre ellas el alto nivel cultural, el buen hablar y la práctica del catolicismo puro y no mezclado con otros cultos sincréticos africanos. El camagüeyano típico tiene acento que difiere del de los orientales y del de los occidentales, con una dicción más neutra y sin inflexiones.

Tuve la suerte no solo de visitar Camagüey en muchas oportunidades por motivos de trabajo, sino también de contar con un buen amigo en su capital, así que siempre se me hizo grata la estancia. Tan es así que a veces justificaba viajes que podían dilatarse más en el tiempo, con el solo hecho de regresar con un par de buenos quesos, uno blanco y otro Patagras, ambos de la tradicional y afamada marca Guarina y que no se conseguían en La Habana por lo limitada de su producción.

Pero en esta zona tan rica e importante de Cuba, abundan también las leyendas y son muchas las narraciones de sucesos reales transformados por la fantasía popular y que forman parte de su acervo cultural por lo que  vamos a mencionar un par de ellas. Tanta fuerza tienen, que formando parte de su arquitectura colonial existe una plaza, llamada “El Parque de las Leyendas” que recrea las más significativas.

La Leyenda de Dolores Rondón

Este personaje, del cual la imaginación popular se ha encargado de abonar e inmortalizar, tiene su origen en un personaje real que falleciera en 1863 durante una epidemia de viruela.

Vicente Rams, comerciante catalán tenía relaciones extramatrimoniales en secreto con una mulata de quien tuvo una hija excepcionalmente hermosa, de la que se encargó de mantener, pero no de darle su apellido, por lo que asumió el apellido de su madre y la niña se llamó Dolores Rondón.

Dolores creció y era hermosa, refinada e  inalcanzable para los hombres del barrio humilde donde se crió. Pero Agustín de Moya, barbero y además poeta por vocación y aficionado a improvisar décimas populares, se enamora de la joven, a la que le dedicaba numerosos poemas.  A ella no le disgustaba, pero tenía ambiciones mayores y anteponía el interés al amor, por lo que se casó con

un oficial español, con el que se mudó a un barrio elegante y después se fue con su esposo a donde se requirieran sus servicios como militar, por lo que el barbero no tuvo noticias más de Dolores.  

El barbero continuó su vida y pasaba el tiempo entre barbería, las aficiones literarias y las ocupaciones que su oficio de barbero le imponía en los hospitales de la ciudad como sacamuelas y sangrador.

En 1863 la viruela se apoderó de Camagüey y Moya dedicaba todo su esfuerzo y tiempo a prestar sus servicios en el Hospital de Mujeres, a donde iban las escasas de recursos que no podían pagar un médico privado.  Es allí, mientras atendía a una enferma, creyó reconocer aquel rostro desfigurado por las huellas de la enfermedad a quien ya la muerte asechaba. Era Dolores Rondón, pobre, enferma, abandonada a la caridad pública, quien quizás había regresado viuda y sin recursos a vivir una vida anónima en la ciudad donde nació.

Dice la leyenda ella no lo reconoció, pero el hizo todo lo posible por ayudarla, pero inevitablemente falleció durante la noche y habían enviado su cuerpo en una carreta a la fosa común en el cementerio general.

Fue en esos momentos que apareció una tabla de cedro pintada de blanco y clavada a la tierra, sobre una fosa común con una décima a manera de epitafio que decía:

    Aquí Dolores Rondón

    finalizó su carrera.

    Ven mortal y considera

    las grandezas cuáles son.

    El orgullo y presunción

    la opulencia y el poder,

    todo llega a fenecer

    pues solo se inmortaliza

    el mal que se economiza

    y el bien que se puede hacer.

Esta décima ingeniosa y con un profundo mensaje moral, obra del barbero Moya, llamó la atención de los vecinos de Puerto Príncipe, lo que se fue acrecentando, pues en la medida en que se deterioraba por el paso del tiempo, alguien misteriosamente la restauraba.

En 1881, en el periódico La Luz se transcribieron los versos y fueron atribuidos a Moya, el que restauraba la tabla cada año mientras vivió.

En 1935, por iniciativa del alcalde, se construyó un túmulo en el que está grabado el epitafio y se ubicó en la zona más aristocrática del cementerio, como una ironía del destino o, quizás, como una manera de cumplir los sueños de la difunta en su última morada.  El túmulo sigue allí, y su texto es conocido por el pueblo camagüeyano que alimentó su leyenda, como una aleccionadora historia de la eterna guerra entre el amor y el interés.

El Aura Blanca volando sobre Camagüey

El Aura Tiñosa es el ave más conocida de las que habitan en Cuba, por su abundancia en todas partes y por la peculiaridad que tiene de sobrevolar las ciudades en busca de desperdicios, visitando de esa forma grandes depósitos de basura. Se afirma que esta ave no existía en las Antillas antes de la conquista española, que se estableció en Jamaica a fines del siglo XVII, desde donde pasó a la isla y posteriormente a las Bahamas y a Florida.

Cuenta la leyenda que en mayo de 1860 un ave blanca apareció entre la bandada de auras que sobrevolaban el hospital de San Lázaro y la Quinta Simoni.   El Aura Tiñosa es de color negruzco, más castaño en la superficie superior de las alas, por lo que una tiñosa blanca es algo bien raro, inexplicable. Pero la leyenda nos muestra otra lectura.

El religioso franciscano José de la Cruz Espí conocido por el Padre Valencia, gozaba del cariño del pueblo por sus servicios, mediación en disputas y consejero. Se empeñó en construir un lazareto, lo cual logró, constituyéndose ese hospital en el orgullo de la ciudad.  Pero su muerte provocó escasez, abandono y hambre entre los leprosos, por lo que se afirma que las auras tiñosas pululaban en espera de los cuerpos de los famélicos pacientes.

Pero inexplicablemente apareció un ejemplar albino de tiñosa. El “aura blanca” se dejó coger mansamente.  Al día siguiente todo Puerto Príncipe afirmaba que era el alma del Padre Valencia, tantas veces invocada en medio de los sufrimientos de los enfermos de lepra, el que había venido en forma de aura blanca para ayudarlos.

Se exhibió públicamente al ave y se cobró la entrada, por lo que lo recaudado se destinó a cubrir las necesidades del hospital.  Igualmente fue paseada por todo el país, con lo que se aumentó la recaudación y después fue vendida al sabio naturalista matancero Don Francisco Ximeno, para su zoológico personal.

Tras su muerte se realizó el trabajo de taxidermia en 1864. Ximeno la mantuvo entre los ejemplares de su colección hasta 1884, y tras muchas vueltas hoy se puede ver en el Museo Provincial de la Atenas de Cuba, en el Palacio de Junco.

                                               Gaspar Pumarejo.

La televisión en Cuba. Entre los pioneros.

En 1950 Buñuel estrenaba Los olvidados, estallaba la guerra de Corea, Libia se independizaba de Italia y el papa Pío XII promulgaba el dogma de la Asunción de María (otro de los paquetes de la Iglesia), mientras que de hecho se profundizaba la llamada “Guerra Fría” entre la Unión Soviética y los Estados Unidos.

Pero en nuestro continente, otro hecho llamaba la atención en Sao Paulo, La Habana y Ciudad de México, porque fueron los primeros que vieron aparecer la televisión ante sus ojos.  Por apenas unos días México comenzó las transmisiones antes que Cuba, pero Cuba contaba con quien, en justicia, después llegaría a alzarse como pionero y, tan seguro de serlo que había mandado a edificar sin mayores apuros un imperio para la televisión antes de comprar una sola cámara: el vasco Gaspar Pumarejo, pero los hermanos Mestre no se quedaban atrás, y Cuba sería durante muchos años la gran productora de programas y la más moderna televisora de latinoamérica.  Y además llegaría a ser los primeros en complejas transmisiones remotas y en la televisión a color.

Goar Mestre, graduado de negocios en la prestigiosa Universidad de Yale,y exitoso empresario en diversas facetas, entre ellas en la radio y la publicidad, no podía entender cómo el autodidacta Gaspar Pumarejo, desde su casa, había logrado lanzar un canal de televisión. Pero Pumarejo sabía vencer obstáculos durante toda su vida, ya que fue vendedor de telas en la calle Muralla, cantante de tangos y, a base de ganarse la vida, había entrenado la sonrisa y logrado convertirse en el imprescindible de la radio cubana, llegando a ser jefe de programación del circuito CMQ, la más importante radio de Cuba y propiedad de Goar Mestre.

La televisión, en su nacimiento incorporó del cine su formato proporcional de la pantalla 4: 3, la cual, cuando la televisión se hizo masiva, en la segunda mitad del siglo XX, el cine ya había desechado para comenzar a utilizar el formato 16 de ancho por 9 de alto que después sería la base de la televisión de alta definición, en el siglo XXI. Así, la televisión fue ganando la competencia con los otros medios de comunicación masiva (prensa, cine y radio).

La fuerte competencia entre Mestre y Pumarejo contribuyó a que cinco años después Cuba exportara técnicos de televisión y libretos de telenovelas a todo el continente, y a que La Habana se convirtiera en capital de la música popular. Nat King Cole vendría a grabar con la orquesta de Armando Romeu. Edith Piaf, Frankie Laine, Johnnie Ray, Pedro Vargas, Katyna Ranieri y otras estrellas de la música internacional colmarían los cabarets Montmartre, Tropicana y Sans Souci, gracias a la televisión se haría famosos muchos artistas latinoamericanos. La cantante argentina Libertad Lamarque, cuando se presentó en 1955, en el programa estelar Casino de la Alegría, pidió disculpas al confesar que era la primera vez que se presentaba en televisión, ya que en su país no existía este medio de comunicación. El que fundó este sistema en su patria fue el pionero cubano Goar Mestre.

Como ocurría en toda la economía, Cuba fue campo de experimentación de la mayoría de las tecnologías y modelos norteamericanos y ello permitió a nuestro país, convertirse en el pionero en habla hispana de numerosas prácticas televisivas.

Gracias a ello, La Habana fuera la primera fuera de EE.UU., y por ende en el resto del mundo y en particular en Ibero América,  en inaugurar una televisora con la tecnología a color.

El segundo país del mundo después de USA en transmitir emisiones de televisión en colores, se materializó en 1958 con Tele-Color, S.A., ubicada en el Hotel Habana Hilton,  y permitió a Cuba tener el tercer canal de TV a color de la historia del mundo, al que solo le antecedieron Estados Unidos con dos señales, y el resto de los países del mundo lo hicieron a finales de la década del 60 y en la del 70, muchos años después.

El 19 de Marzo de 1958 a las 6 am., comenzaron las transmisiones, que se alargarían a veinte horas continuas ( entre  6 am y  2 a.m.) con noticias, documentales, entretenimiento y películas de largometraje. RCA era la que suministraba la tecnología y la inauguración de esta televisora contó con un espectáculo artístico de tres horas de duración, animado por los principales ejecutivos del flamante canal,  Gaspar Pumarejo y Otto Sirgo un popular animador y actor.

El Hotel Habana Hilton, donde radicaban los estudios y transmisores, fue inaugurado en similar fecha y catalogado entonces como el edificio más alto del mundo fuera de EE.UU. fue regenteado por la ya tradicional Cadena Hilton norteamericana.

Con transmisiones remotas mediante microondas, la lucha libre, la pelota , el boxeo y espectáculos en teatros se convirtieron en espacios habituales para los televidentes cubanos. Las primeras trasmisiones de pelota, nuestro deporte nacional, fueron hechas por el canal 4, con una curiosidad: empezaba con dos cámaras de TV nada más y al concluir el noticiero que se trasmitía hasta las 8:30 pm, incorporaban una tercera, la cual desmontaban en el estudio y se trasladaba hacia el Estadio del Cerro.

Cabe mencionar que también fueron los pioneros al transmitir la primera serie mundial de baseball en 1955 en vivo empleando un  avión. Un remoto de Grandes Ligas para la transmisión de la Serie Mundial, que bien merece una reseña.

En 1953  desde el 30 de septiembre hasta el 5 de octubre, CMQ TV transmite los juegos de la Serie Mundial de Beisbol (New York Yankees vs. Brooklyn Dodgers) con apenas dos horas de retraso desde que hubieran finalizado en New York. Se filmaban en un canal de Miami situando una cámara de kinetoscopio frente a una pantalla de TV. A mitad del partido, las primeras cintas se llevaban al aeropuerto, desde donde un avión caza de la Fuerza Aérea Cubana las llevaba  hasta Rancho Boyeros y de allì un carro de la televisora, con motociclistas de la policía que le van abriendo paso, las lleva a Radiocentro donde son reveladas en los laboratorios fílmicos y transmitidas. Para la segunda mitad del juego se hace la misma operación, de manera que los televidentes presenciaron los partidos sin interrupción. Toda una proeza para la época, muy parecida a los de los cines de barrio, que en bicicleta llevaban los distintos rollos de película de un cine a otro, al contarse con una sola copia.

Y ya en 1954,  del 29 de septiembre al 2 de octubre, el Canal 6 CMQ pone en marcha una idea de uno de sus ingenieros: Enrique Valdés Pagés, al transmitir en directo los juegos de la Serie Mundial de Beisbol (New York Giants vs. Cleveland Indians) utilizando un avión como repetidor de la señal generada en los Estados Unidos. Un Douglas C-46 de Cubana de Aviación, con los técnicos de CMQ TV y los equipos necesarios, vuela ininterrumpidamente sobre el mar que separa Cuba de la Florida, a 10 mil pies de altura y a unos 50 kilómetros de Matanzas, durante todo el tiempo que dure la emisión del partido que se celebra indistintamente en New York o en Cleveland.

  Su antena receptora capta la señal de WBTJ Canal 4 de Miami y la envía, gracias a un transmisor RCA alimentado por una planta eléctrica y a una antena emisora, hasta un puesto receptor situado en La Cumbre, Matanzas. Desde allí, dos equipos de microondas envian la señal de imagen y sonido en directo hacia distintos destinos. Uno la lleva hasta la planta de Hershey y de aquí hasta La Habana. Otro, a través de las plantas de Coliseo, Colón y Manacas hasta la de Santa Clara.

 Para no sufrir los contratiempos inesperados que pudieran afectar la recepción, los ingenieros probaron, con buenos resultados, otros dos sistemas para captar la señal del Canal 4 de Miami.

 Así, durante la transmisión podría escogerse entre las tres señales, la que se recibiera mejor ya que los “desvanecimientos” eran incontrolables al depender de condiciones atmosféricas variables.    A pesar de todo el despliegue técnico ya citado y para asegurar la transmisión por si acaso, se validó la opción del año anterior que consistía en traer en dos o tres vuelos diarios desde la Florida los kinescopios grabados en una estación de Fort Lauderdale y revelarlos en Radiocentro. Estas filmaciones se transmitieron por el Canal 7 de La Habana a las 6 p.m. y se llevaron por vía aérea hasta Camagüey y Santiago de Cuba para ser emitidos a las 3 de la tarde del día siguiente.

La exitosa operación, precursora de las futuras transmisiones deportivas vía satélite, fue considerada un gran logro y tuvo amplia repercusión en la prensa internacional.

Recuerdo que en mi casa el primer televisor lo tuvimos en el año 1953, era un Motorola de 17 pulgadas, que a los pocos años, fue vendido para adquirir uno de una marca que nunca he vuelto a ver, Andrea, y que era un poco más grande y con una especie de mueble con paticas. Para mí se veía mucho mejor el Motorola, pero aparentemente el Andrea era más vistoso, pero en mi concepto, era grande por gusto.

El 6 de agosto de 1960 todas las plantas de radio y televisión pasarían a integrar el ICR (Instituto Cubano de Radiodifusión), luego ICRT (Instituto Cubano de Radio y Televisión). Fidel Castro se haría entonces omnipresente en la pequeña pantalla a todas horas en todos los hogares cubanos. Sus maratónicos discursos ocuparían noches enteras, desplazando al resto de la programación.

¿A quién no le gusta el Cuba Libre?

Margarita, Daiquirí, Martini, Bloody Mary, Presidente, Caipiriña, Manhattan, Tom Collins, Mint Julep y Cuba Libre, son los cocteles más famosos del mundo.  De ellos, tres son cubanos. No hay duda que los tragos que se preparan con un buen ron cubano salen muy bien. De hecho ese país tiene una tradición coctelera muy fuerte, la cual se disfruta en toda ocasión.

El Cuba Libre está siempre presente en la mente de todo el que se aproxima a una barra, así me lo ha demostrado la práctica cotidiana de muchos años. Cuando un cliente se acerca a pedir un cóctel de su preferencia y por alguna razón usted no puede ofrecérselo en ese momento, rápidamente y casi sin pensarlo e incluso, sin darle tiempo a recomendarle algo, te pide un Cuba Libre.  

Se cuenta que durante la ocupación norteamericana a Cuba, entre 1900 y 1902, un grupo “Rough Riders” de EE.UU.,  se reunieron en un bar de La Habana Vieja, y el capitán Russell llegó y ordenó al camarero que le pusiera un combinado de ron añejo con Coca-Cola, hielo, más una rodaja de lima.

Ello despertó el interés de los soldados a su alrededor. Pidieron al camarero que preparara una ronda de la bebida del capitán para ellos. El ron Bacardí y Coca-Cola fue un éxito instantáneo. Cuando se pidió otra ronda, un soldado propuso un brindis, por la recién liberada Cuba «¡Por Cuba Libre!». Ese era el grito de batalla que había inspirado a los soldados victoriosos de Cuba en la Guerra de la Independencia.

Pero para hacer un Cuba Libre, había que hacer antes el ron y la Coca-Cola.

¿Cuándo se inventa la Coca Cola? ¿Cuándo se introduce en Cuba? ¿Qué aceptación tuvo en la Isla? ¿Se mezcló con el ron en los campos de batalla, donde retumbaba el grito de Viva Cuba Libre?

La Coca-Cola fue una invención norteamericana, creada por el farmacéutico John Pemberton en Atlanta, Georgia, en 1885, cuando mezclando hojas de Coca y semillas de Cola pretendió crear un brebaje o remedio para atenuar los dolores de cabeza, los nervios y para las náuseas, es decir, que no se concibió como una bebida refrescante para el consumo generalizado, esto vino después, cuando comenzó a venderse en su farmacia como un remedio para calmar la sed, al precio de cinco centavos el vaso. Sobre la adición de agua carbonatada se especula que fue por equivocación, al pretender añadirle agua natural. La historia escrita de esta bebida recoge al señor Frank Robinson como el que la bautizara con el nombre de Coca-Cola, en 1887.

Ya en 1895 en todos los estados de la Unión se vendía y consumía Coca-Cola, y en 1899 sale el refresco nuevamente fuera de las fronteras norteamericanas, para venderse nada menos que en Cuba. O sea, que Cuba festeja el final de un siglo bebiendo, entre muchas otras cosas, Coca Cola. La misma historia nos continúa narrando que más tarde un poderoso grupo de abogados solicitó y compró la fórmula, convirtiendo el pequeño negocio en la poderosa compañía que es.  Cuando pequeño había una publicidad que si algo se encontraba en cualquier parte del planeta, hasta dentro de una pirámide egipcia, era la Coca-Cola.

En Cuba ya se bebía abundante Ron Refino o Ligero para finales del siglo XIX y Bacardí era una de las marcas de mayor calidad y prestigio. Bacardí se hizo famoso en el mundo pero perdió la calidad del que se producía en Santiago de Cuba y hoy es un ron de segunda, porque aunque en el ron no existe la denominación de origen, el clima de la región oriental de Cuba produce el mejor ron del mundo, y eso lo perdió Bacardi al ser nacionalizada por el gobierno de Fidel Castro.

El añadir al ron y a la Coca-Cola rodaja de lima o limón sirvió para que a todos los refrescos se les añadiera también una rodaja de cítrico.

Y en los tiempos actuales, el Cuba Libre sigue obedeciendo a la misma combinación, y es una bebida refrescante y deliciosa, a la que le han salido muchas imitaciones con distintos licores, como el Charro Negro en México, hecho con tequila o el Cubata en España, hecho con ron añejo en lugar de con ron carta blanca, pero el Cuba Libre sigue siendo rey.

Realismo mágico del Gabo en un patio habanero.

Creo que la única persona en Cuba que posee un tanque de guerra y para colmo, pintado de rosado, es Jesús Leiva.

Pero pienso que a lo mejor en el mundo, Jesús es el único que puede contar con un artefacto de este tipo y ver como los niños entran y salen por la torreta del tanque, se cuelgan del cañón de 75 milímetros y juegan a la guerra con un artefacto rosado, que por suerte no se mueve.
Este tanque Sherman suyo, de la Segunda Guerra Mundial, forma parte del entorno de El Progreso, su finca ecológica con más de 25 tipos de árboles frutales (anón, chirimoya, mango) y de maderas preciosas (algarrobo, cedro, ocuje), un verdadero paraíso verde en el Reparto Bahía, a la salida de La Habana rumbo a las playas del este de la capital.

Aunque el blindado no es un Sherman sino un tanque A34 Comet empleado durante las últimas etapas de la Segunda Guerra Mundial y que también participó en la Guerra de Corea y que además es de fabricación inglesa.

Se dice este es el último de los siete Medium Tank M4, esa es su denominación oficial, que llevó “Papo” Batista durante el primer lustro de los años 50 al Residencial Vía Túnel, como se le conocía a esta área donde el hijo del presidente Fulgencio Batista, proyectaba instalar una serie de casinos de juego.

“Papo”, el apodo de Fulgencio Rubén Batista Godínez, hijo del presidente, procuraba que estos Shermans espantaran del lugar a otras poderosas familias, clanes opuestos, y que nadie ni nada impidiera que las ganancias de los casinos le llenaran los bolsillos. Pero aparentemente todo esto son elucubraciones, pues no existe registro alguno de lo que dije anteriormente ni de conexión de Papo con la Cosa Nostra, que como sabemos, no compartía sus negocios.

Todo parece indicar entonces, que el blindado se utilizó en un polígono para ejercicios militares, que existió en ese mismo sitio cuando a Fidel Castro se le ocurrió la locura de las Milicias de Tropas Territoriales, una variación criolla de la teoría vietnamita de la guerra de todo el pueblo. Y que se fundaron en 1980 porque iban a llegar los invasores enemigos enviados por Ronald Reagan.

Hablamos de un vehículo que pesa 3,3 toneladas y que nadie sabe por qué está pintado de rosado.  Sería para que los milicianos de las MTT no fallaran el tiro.

Trasplante de corazón

Christian Barnard realizó en 1967, el primer trasplante cardiaco en seres humanos  en el mundo.

18 años más tarde, el 9 de diciembre de 1985,  se realizó el primer trasplante de corazón en Cuba en el Hospital Hermanos Amejeiras donde se realizó exitosamente, al paciente Jorge Hernández Ocaña, de 38 años de edad y con el diagnóstico de cardiopatía isquémica dilatada en fase terminal, convirtiéndose de esta forma,  en el primer cubano en recibir un corazón de otro humano.

El grupo de profesionales que realizó esta completa operación estuvo dirigido por el Profesor Julio Noel González Jiménez quien actuó como cirujano principal

Como es costumbre, en el periódico Granma, se le da preferencia, pese a ser un órgano de prensa, a las efemérides que les convenga recordar, que a las noticias. Es por ello que se recuerda este hito científico como un logro increíble y por supuesto, la intervención en ello

del Comandante en Jefe, omnipresente siempre en cuanta esfera de la nación valiera la pena de emplear para proclamar los triunfos que solamente se podrían alcanzar bajo su guía.

Es por ello que Jorge Hernández Ocaña, el enfermo que volvía a la vida gracias a la ciencia, se había convertido en toda una celebridad y se le vió al timón de un automóvil Lada de fabricación soviética, tocado por la varita mágica del Comandante.

Esta celebridad, recibía atenciones de todo tipo del Consejo de Estado, era generosamente convidado a comer y a beber por  personalidades y directores de empresas que derrochaban  recursos que igualmente habían sido trasplantados desde la URSS y su vida se convirtió en una vorágine.

Aquello fue mucho para un solo corazón y que no era el propio. Pocos meses después, una casi inexplicable nota de prensa  anunciaba la muerte del trasplantado,  cuya vida se había apagado, en buena medida, a causa de los excesos ajenos.

Solamente dos años le duró el corazón por haberse convertido en un objeto de propaganda,  en un fenómeno  de circo. No hay organismo que soporte tanta propaganda y agitación.

Muchos años después, conocí a un director de la Radio de la provincia Granma, al que llamaban El Chino y que también fue sometido a un trasplante.  Poco duró, pues en su provincia también se volvió un rara avis.

Naufragios sonados en Cuba

Cuando se habla en Cuba de desastres marítimos vienen enseguida a la mente los nombres del Valbanera y del Morro Castle como los dos más mencionados, pero ha habido muchos otros que han constituido verdaderas tragedias, como son la tragedia del crucero español Sánchez Barcaíztegui y el drama del Euzquera,  con los integrantes del famoso Circo Razzore.

El Valbanera se hundió con 488 personas a bordo, de las cuales ninguna logró sobrevivir. El siniestro del Morro Castle dejó un saldo de 137 fallecidos, el Sánchez Barcaíztegui 31 muertos y el Euzquera con el circo Razzore 61.

Acorazado español hundido frente al Morro.

El hundimiento del Sánchez Barcaíztegui, que fuera embestido por el vapor Mortera, el 18 de septiembre de 1895, a pocos metros del castillo del Morro y de noche, lo que provocó más de treinta víctimas, muchas atacadas por los tiburones que entonces eran numerosos en la bahía fue un suceso visto por los que se hallaban en los alrededores del Castillo de la Punta, en la Habana, justo frente al Morro, donde un fuerte oleaje rompió sobre el muro del malecón mientras varias decenas de marineros luchaban por llegar a la orilla y sobrevivir a la ferocidad de los tiburones que trataban de devorarlos acostumbrados a los desechos de comida de los buques en la bahía.

El carguero Mortera que lo embistió, venía entrando a la bahía habanera y el impacto fue de tal fuerza que el crucero se hundió rápidamente. El choque ocurrió a causa de que el Barcaíztegui abandonaba a oscuras la bahía habanera para tratar de evitar que la inteligencia mambisa lo descubriera, ya que su misión era interceptar una expedición encabezada por el general insurgente Enrique Collazo, curiosamente, padre del director de la Escuela Redención donde estudié toda la primaria.

Fatídicamente el carguero Mortera, se hundió dos aňos después en la entrada de la bahía de Nuevitas, Camagüey, a causa de las fuertes corrientes que dominan la entrada del puerto durante los cambios de marea.

A causa de la alta contaminación de la bahía de La Habana, ya en no es posible ver tiburones en esa zona porque ya ni los peces pueden vivir allí, por lo que donde se registrara el sangriento accidente del Sánchez Barcázteigui solo queda su pecio y los restos de las víctimas de esta tragedia, muchos sacados de los vientres de tiburones, están sepultados en el cementerio de Colón bajo una lápida donde pueden leerse sus nombres

 

ACOMPAÑA CRONICA LATINOAMERICA EMIGRACION.. Fotos, sin fechar, del archivo de Fernando José García Echegoyen de los restos del naufragio del barco español Valbanera en los cayos de Florida (EEUU) y del capitán al mando del buque Ramón Martín Cordero, fallecido en el hundimiento. El vapor Valbanera se hundió en 1919 en los cayos de Florida, EEUU, con casi 500 emigrantes españoles a bordo, en una de las mayores catástrofes de la marina mercante española que permanece en el olvido.  EL VAPOR VALBANERA, EL TITANIC ESPAÑOL QUE PERMANECE EN EL OLVIDO

El Valbanera, el Titanic de los pobres.

Antes de abordar este tema hay que citar la explicación que sin base científica se le hallan a las causas objetivas de todas las tragedias, en este caso relacionada con el nombre del buque.

La rica familia Martínez de Pinillos, propietaria de la Naviera Pinillos, Izquierdo y Compañía, apreciaba mucho el vapor Valbanera, al cual bautizaron con el nombre de la riojana Virgen de Valvanera, a la que la familia profesaba gran devoción. Pero estaba mal escrito en el casco del barco: cambiaron la  segunda V por una B. Se dice que a pesar de haberse dado cuenta, nunca los propietarios del buque corrigieron ese error y para muchos marinos era una ofensa a la Virgen, por lo que este barco no estaba bajo la protección de la deidad.

El Valbanera y los canarios.

La emigración de canarios hacia Cuba ha sido una de las más notables de la historia. En 1693, los canarios se establecieron en una zona escasamente poblada fundando Matanzas.

Después la mayoría de los canarios se asentaron en la provincia de La Habana, aunque existían otros núcleos poblados por canarios como Sancti Spíritus, Remedios, Matanzas, Puerto Príncipe y toda la región central del país.

En La Habana se dedicaron al cultivo del tabaco y en el siglo XIX los canarios intensifican su emigración a la isla antillana debido a la decadencia general de la economía en las islas. Barcos salían casi a diario desde los puertos de Las Palmas, Santa Cruz de Tenerife y Santa Cruz de La Palma sobrecargaban sus estructuras con canarios o isleños, como se les llama en Cuba, que ilusionados iban a nuestro país en busca de una vida mejor.

Uno de esos buques, era el Valbanera.

El diario La Prensa, de Santa Cruz de Tenerife, Islas Canarias, anunciaba: “El moderno y rápido vapor, de dos hélices, Valbanera, pasará por este puerto con destino a Santiago de Cuba y La Habana… admitiendo pasajeros y carga, debiendo dirigirse las solicitudes de hueco… al agente de la Compañía…”  

Pero vamos a ver que hay de cierto en la atribuida maldición del Valbanera por su nombre mal escrito.

En su viaje anterior a su hundimiento ocurrieron cosas terribles. Cargado con gran exceso de pasaje, se desató a bordo una epidemia de gripe española (España dio nombre a la pandemia más devastadora de la historia ​que es considerada la pandemia más devastadora de la historia humana, ya que en solo un año mató entre 20 y 40 millones de personas), que mató como promedio a más de dos pasajeros diarios  en los 14 días que duró el cruce del Atlántico y arribó al puerto de La Palma en Islas Canarias con cerca de 100 enfermos, de los cuales muchos fallecieron, por lo que el Capitán y el médico del barco fueron procesados.  

Pero ahí quedó todo y la Naviera preparó el buque para su última y fatal travesía.

El Capitán y el Médico del barco, fueron procesados. Con casi un centenar de enfermos arribó el Valbanera al puerto canario de La Palma, algunos de los cuales fallecieron en tierra, el escándalo resultó inevitable. Pero nada trascendió, la Naviera alistó el vapor y otra vez lo lanzó a la mar para su fatal y última travesía.

No fue suficiente lo ocurrido, sino que al zarpar de Santa Cruz de la Palma hacia América, se perdió, en una maniobra fallida, una de las anclas del Valbanera, lo que representó un mal presagio para los marinos y hasta para su capitán Ramón Martín Cordero.

El el 5 de septiembre de 1919 partió el Valbanera con 1 152 pasajeros y 99 tripulantes, la mayoría de ellos con destino a La Habana. Pasó por el puerto de San Juan, Puerto Rico, y llegó a Santiago de Cuba, donde desembarcaron 742 personas las que, sin saberlo, habían  salvado su vida.

Ese mismo día zarpa el Valbanera de Santiago rumbo a La Habana con 488 pasajeros, navegando hacia el este hasta la Punta de Maisí, atravesando el Paso de los Vientos que separa a Cuba de Haití y enfiló cercano a la costa norte de Cuba hacia el oeste sin saber que en su camino había un huracán.

No se sabía que había mal tiempo en el Golfo ni mucho menos que se formaba un ciclón.

Cuatro días después, la noche del 9 de septiembre, en medio de vientos huracanados, con el puerto cerrado, se reporta que un vapor sonaba su sirena y pedía práctico para entrar a puerto  por señales luminosas, informan los vigías del Morro de La Habana.

Pasajeros y tripulantes del buque Montevideo, atracado en el puerto de La Habana, afirman haber escuchado la sirena y creyeron distinguir las luces del Valbanera, pues era el único buque que se esperaba y se sabía que venía de Santiago de Cuba. Al no permitir su entrada a puerto por las malas condiciones meteorológicas, el vapor dijo (por medio de señales lumínicas) se iría mar afuera a capear el temporal.

El Valbanera no fue visto más y el 19 de septiembre fueron encontrados a flote, sus restos hundidos en  los Bajos de Media Luna, extremo oriental de los Cayos de la Florida,  a 40 millas de Cayo Hueso,por el cazasubmarinos de la Marina de Estados Unidos USS C203. Las  488 personas que salieron de Santiago de Cuba, desaparecieron.

El día 12 de septiembre, a las 13:15 horas, la estación de Key West captó su señal, Que quedó plasmada en el diario de navegación del caza-submarinos norteamericano USS C203 , el Valbanera se identificó, telegrafió y pidió ayuda, pero la estación fue incapaz de captar su señal 10 minutos después. No hubo respuesta. No se sabe si es un error de fecha, pero lo cierto es que los oficiales y la tripulación del USS C203 investigaron el desastre y no encontraron ningún cadáver de los casi 500 personas a bordo, ni dentro del buque hundido ni por los alrededores y lo más curioso es que no se hizo ningún esfuerzo para arriar los botes salvavidas.

Cuando los que bajaron en Santiago supieron la noticia, se apresuraron a escribir a sus familias en España y Canarias para comunicarles que se encontraban a salvo. Pedro Tocino, que había perdido el barco en Santiago por haberse emborrachado, daba las gracias a su Virgencita de Las Nieves, patrona de su isla palmera, por su buena suerte.

Siete años después del mundialmente famoso naufragio del Titanic, el vapor Valbanera se hundió en los cayos de Florida, EE UU, con casi medio millar de emigrantes españoles a bordo, en una de las mayores catástrofes de la marina mercante española que permanece en el olvido.  El  Valbanera, al que se le ha llamado el “Titanic de los pobres”, que durante años cubrió la línea regular España-Cuba, es uno de los capítulos más negros de la historia de la emigración española.

El tiempo no ha develado nada nuevo en casi un siglo, todo parece indicar que el Valbanera se llevó muchos  misterios a su tumba en el fondo del mar.

El Morro Castle, el otro naufragio famoso, aunque no fue en Cuba.

El SS Morro Castle fue un lujoso transatlántico de la década de 1930 construido para la naviera Ward Line para recorridos entre Nueva York y La Habana. La New York & Cuba Mail Steamship Company,  Compañía de Vapores de Correo Nueva York – Cuba, comúnmente llamada Ward Line, fue una compañía naviera que operó desde 1841 hasta su desaparición en 1954. Los vapores de la línea unían Nueva York con Nassau, La Habana, y los puertos del Golfo de México. Después de una serie de desastres a mediados de los años 1930, la compañía cambió su nombre al de Cuba Mail Line (Línea de Correo de Cuba).

En 1934, la reputación de la Ward Line, como una línea de gran seguridad marítima, sufrió un importante revés cuando el 8 de septiembre se propagó un fuego en el barco Morro Castle, las llamas se hicieron incontrolables y 137 personas murieron, cifra que continúa siendo el mayor número de muertes de cualquier buque mercante de bandera estadounidense.  

En el trayecto de La Habana a Nueva York, la nave se incendió y se quemó, y el barco finalmente encalló cerca de Asbury Park, Nueva Jersey, y permaneció allí durante varios meses, hasta que fue remolcado fuera y desechado.

Y en meses siguientes la compañía sufrió una serie de catástrofes. El SS Havana, encalló cerca de las Bahamas en enero de 1935 y el SS Mohawk, un barco fletado por la Ward Line como reemplazo del Havana, se hundió el propio mes durante su viaje inicial.

El SS Morro Castle había batido el récord de velocidad de la ruta durante su viaje inaugural (59 horas la ida y una menos la vuelta) gracias a su velocidad de 20 nudos. Era un transatlántico de dimensiones medianas y 11.520 toneladas, con una tripulación de 240 hombres y cargaba 489 pasajeros. Su éxito comercial no sólo se debió a la rapidez sino también a una política de precios asequibles y al hecho de que estando en alta mar podía servir bebidas alcohólicas, prohibidas en tierra por la Ley Seca vigente en Estados Unidos.

Este transatlántico sólo llegó a navegar cuatro años realizando viajes entre Nueva York y La Habana, de donde le viene el nombre, ya que el Castillo del Morro es la fortaleza española que protegía el puerto de la capital cubana.

Y como siempre ocurre después de una tragedia, comienzan a enumerarse los sucesos que demuestran que ese buque tenía una maldición.  

Dos días después de zarpar en la que sería su último viaje, el capitán, Robert Willmott, murió de un paro cardíaco y unas horas después, la madrugada del día 8, se desató un incendio que resultó incontrolable y enseguida se extendió por la mitad delantera de la nave, se quemó el sistema eléctrico y fuera de servicio la radio, por lo que apenas hubo tiempo de mandar un único SOS.

La gente se refugió en la popa, acosada por el humo y el calor, a la par que un temporal afectaba las posibles tareas de salvamento, pudiendo bajarse solo la mitad de los botes y no completamente llenos.  Una repetición del Titanic, pero en vez de mar tranquilo, con mar movido y en fuego en lugar de agua congelada.

Varios buques vinieron al rescate: el SS Andrea F. Luckenbach, el SS Monarch of Bermuda y el SS City of Savannah, más otro, el SS President Cleveland, a lo que se sumaron guardacostas y embarcaciones de diversos tipos a recoger a los náufragos, todos ellos con mucho mérito teniendo en cuenta el fuerte oleaje.

Las playas de Nueva Jersey acogieron a los infortunados pasajeros del Morro Castle que iban llegando en las lanchas y el barco a la deriva,lo consumían las llamas, quedando varado en los bajíos de Asbury Park, mientras ardió por dos días y al ser remolcado meses después se hundió.

Al final murieron 137 personas entre pasajeros y tripulantes. Se definió como deficiente la actuación del primer oficial (que había tenido que sustituir al fallecido capitán) descalificando la ineficiencia en las tarea para apagar o controlar el incendio y las de evacuación. Y la causa real del incendio nunca se pudo precisar.

El devastador incendio a bordo del SS Morro fue un catalizador para mejorar el sistema de seguridad contra incendios en los barcos, incluyendo el empleo de materiales incombustibles, puertas de cierre automático y alarmas contra incendio, y una mayor atención a los simulacros de incendio y procedimientos, los que son un resultado directos del desastre del Morro Castle.

La escritora cubana Renée Méndez Capote, “la cubanita que nació con el siglo”, era una de las pasajeras del Morro Castle en su viaje final. Uno de los camareros, el estadounidense Carol Prior, le cedió su salvavidas y, de pronto, sin saber cómo, se vio metida, con otras 35 personas en un bote de salvamento, donde pasó cuatro horas de angustia antes de arribar a la costa de New Jersey.

Y fue tan famosa la catástrofe en Cuba, que hasta una canción le dedicaron al hecho. Dice en una de sus partes la canción que popularizó el Trío Matamoros:

Del puerto de La Habana, el Morro Castle se vio zarpar / una tarde habanera, linda hechicera, como su mar. / En la extensa cubierta, gozaban todos con gran primor, / en el barco lujoso que majestuoso iba a Nueva York.

El Euzquera y el Circo Razzore

El Circo Razzore era conocido en Cuba como el “circo americano” que competía con los cubanos Pubillones, Montalvo y Santos y Artigas.  Emilio Razzore era un rico norteamericano que había adquirido para su circo una nave que antiguamente había sido un yate presidencial al que había convertido en buque de pasajeros y carga y bautizado como “Euzquera, supongo que identificado con la cultura vasca..

El 28 de agosto de 1948 zarpó del puerto de El Mariel rumbo a Cartagena, Colombia, llevando la carpa donde hacían sus presentaciones, los animales amaestrados, incluyendo algunas fieras y artistas del circo, incluyendo a casi toda la familia de Razzore.

Los primeros días de septiembre la embarcación se hundió, al ser afectada  por un ciclón que la hizo desaparecer a sus 67 pasajeros y tripulantes y sólo seis  pudieron ser rescatados. Unos atribuyen la desgracia al ciclón y otros al exceso de carga, pero el hecho real es que el propietario y director del circo, Emilio Razzore, perdió a casi toda su familia, sus compañeros y su patrimonio.  El había ido antes por vía aérea a Cartagena, preparando las funciones y nunca pensó que perdería a su esposa, hijos, hermanos  y sobrinos y al circo que habían fundado sus abuelos en 1836 en Río de Janeiro.

Entre los sobrevivientes estaban el domador de leones Raúl Chang y las hermanas Liduvina e Hilda García, quienes continuaron su vida entre las carpas.

El naufragio del Euskera es uno de los menos conocidos entre los relacionados con Cuba,

Por supuesto que el Valbanera, el Morro Castle y el del barco del circo Razzore eran muy conocidos, pero para mi fuera mas impresionantes los que pude ver, como el de 1958 en el malecón habanero y el curioso naufragio que casi llegó a la carretera vieja de Matanzas a Varadero (la existente antes de la revolución y cercana al faro Maya).

Blacamán

De niño siempre escuchaba hablar de dos personajes que para mi se hicieron míticos: el mago Houdini y Blacamán.

Llegó a La Habana,por los años cuarenta, en plena guerra mundial. Muchos decían que era un faquir, otros que un espía alemán pero en realidad nadie pudo dar una explicación del origen de Blacamán.

Tenía el parque lleno de jaulas con cocodrilos, caimanes, leones y serpientes. Cuando llegó a Santiago de las Vegas, pueblo cercano a Bejucal, al sur de la ciudad de La Habana y muy cerca de ella.

Mi padre, que vivía entonces en la cercana Bejucal, donde nací, me contaba que nadie se resistia de ir al parque a ver todo aquel andamiaje, pero sobre todo los animales y a Blacamán, peludo y barbudo, que parecía otro animal.

Contaba que le impresionó más ver a Blacamán que a la colección de cocodrilos y caimanes que tenía. el circo, aunque aseguraba que el suyo era uno de los más grandes del mundo; tenía más de 70 leones y más de 50 cocodrilos, lo que suponía un gran gasto en su  manutención.

Tenía una melena hirsuta abundante y una patilla, de pelo muy negro y ondeado y no hablaba, sólo dirigiría con los brazos. Los que vieron la función decían que hipnotizaba a los cocodrilos, los caimanes y hasta las serpientes y que era experto en reptiles. Los colocaba frente a él, los miraba por largo rato y los animales se quedaban aletargados en la posición que él los ponía.

Resulta que también fue un artista circense muy famoso en Venezuela.  Pero no sólo en Venezuela fue famoso Blacamán, el Nobel de Literatura colombiano Gabriel García Márquez se inspiró en él para escribir “Blacamán el bueno, vendedor de milagros”.   Lo que sí puedo afirmar es que nunca he escuchado, en ningún circo o función parecida, a un hombre que se dedicara a hipnotizar reptiles.

Después de terminada la Segunda Guerra Mundial, se comentó que Blacamán había sido apresado en Cuba, al descubrirse que era un espía alemán. Blacaman era hijo de padres italianos e Italia formaba parte del eje Italia-Roma-Berlín-Tokio y recordemos que Cuba, como una forma de adular al gobierno norteamericano, igual que ellos, hicieron prisioneros a japoneses, alemanes e italianos.

Otras fuentes dicen que Blacamán era un calabrés que se hacía pasar por fakir hindú, y que era capaz de hipnotizar a cualquier ser viviente. Hipnotizaba gallinas, cocodrilos, hombres forzados o forzudos y por supuesto leones, imponiendo a todos su presencia impactante: barba rala, ojos agudos y una melena hirsuta que asustaba a la de la fiera más salvaje.

Hay apuntes que aseguran que debutó en Venezuela en 1926, siguiendo una gira por las principales capitales de Europa, donde se presentaba en las plazas de toros antes de la corrida y era enterrado vivo. Permanecía bajo tierra hasta que caía el último toro de la tarde y entonces sus asistentes lo desenterraban sano y salvo.

Blacamán tuvo muchos imitadores e incluso hay otros que dicen que fue un farsante.

Pero lo cierto es que el nombre de Blacamán quedó impreso en la memoria de los cubanos. Siempre que había alguien de gran melena (cosa rara en mi época en Cuba), le decían “Blacamán”, ya que hombres con promesas religiosas eran los únicos que llevaban el pelo largo, sobre todo los devotos de San Lázaro. Y así quedó en el habla popular la frase: “Se le escapó a Blacamán por debajo de la barba”, al igual que se decía “Se le escapó a Mandrake por debajo de la capa” o acerca de Tamakún: “Se le escapó por debajo del turbante”.

                                      Este es el IL-62 matrícula CU-T1281 que sufrió el desastroso accidente.

Accidente en Rancho Boyeros

No ha sido el único accidente en el principal aeropuerto de Cuba, pero lo viví de cerca y creo que vale la pena mencionarlo. Fue el 3 de septiembre de 1989 y desde mi casa, en el Reparto Fontanar, a unos pocos kilómetros del aeropuerto, sentí el tremendo impacto.

El vuelo 9646 de Cubana de Aviación, con un Ilyushin Il-62M, registrado como CU-T1281 y operado por Cubana, que debió operar un vuelo internacional charter de La Habana – Milán – Colonia causó la muerte de 126 personas del avión y 45 personas de las casas en donde se estrelló en su caída. De los ocupantes, 113 eran turistas italianos.

El avión despegó con fuertes lluvias y ráfagas de viento de  30 a 50 millas por hora (48 a 80 km / h).1​2​ Los alerones se fijaron a 15º de 30º por la tripulación en un intento para ganar velocidad, pero esta acción reduce la posibilidad de la aeronave para ganar altura.  El avión se elevó a cerca de 53 metros pero fue golpeado por las corrientes descendentes que causaron que la estructura del avión chocara al final de la pista de aterrizaje, golpeando un radiofaro y una pequeña colina antes de estrellarse en una zona residencial, a unos minutos después del despegue.

Se trata de la mayor tragedia de la aviación cubana y el más mortífero ocurrido en suelo cubano. Los investigadores atribuyeron el accidente del vuelo 9646 a la decisión del piloto de volar después de un brusco deterioro en las condiciones meteorológicas.

Fue una noticia triste el que en ese viaje estuviera el comentarista de cine José Antonio González (1945-1989), famoso crítico de cine, promotor cultural y fundador del programa de televisión “Historia del cine”.  Y era famoso porque era algo completamente diferente al programa “Tanda del Domingo” conducido por Mario Rodríguez Alemán y que nos aburría los domingos por la tarde con insulsas películas del campo socialista (alguna vez había alguna que valía la pena ver), pero muy diferente a  lo de Jose Antonio, que no asumía la crítica como un  estado de ánimo o una reacción emocional, sino como un método de trabajo y un principio para la vida.  No creo que sus sucesores en el programa hayan mantenido esta filosofía totalmente, que es la que nos interesa y que es muy parecida a la de Enrique Colina cuando hacía el programa “24 por segundo”.

He tenido, por suerte pocas experiencias con el IL-62, pero me basto con la primera, un viaje de La Habana a Moscú, para quedar puesto y convidado.  Ruidoso, incómodo, de poca potencia, pues parece, a diferencia de los Boeing y los Airbus, que su ángulo de subida es mucho menor, además del excesivo gasto de combustible, razones todas que llevaron a discontinuarlo.

Yo recuerdo que la propaganda de la guerra fría en Cuba hacía ver al IL-62 como una maravilla de la ingeniería soviética y al Boeing 707 lo denominaban “ataúd volante” por la cantidad de accidentes en que se veía envuelto.   

Lo que no explicaban que si estaban en funcionamiento mil Boeing 707 contra diez IL-62, era lógico que el primero tuviera más probabilidades de accidentarse.


El volador de a peso y los globos de cantoya

El cubano tiene mucha imaginación para hacer de todo un chiste y la frase: “Como un Volador de a Peso” que antaño se usaba mucho

Asi como los cohetes voladores iluminan la noche también lo hacen con la chispeante mente de los cubanos para crear frases populares.  El volador de a peso era una especie de cohete o fuego artificial que hacía un ruido infernal y explotaba a gran altura y a su vez tenía en la década de 1940 el valor de un peso cubano, una cifra bien grande.  Tanto por su precio como por su velocidad de elevación, nació la frase que compara a un volador de a peso con los rápidos movimientos de una persona.

Como soy un gran enemigo de estos ruidosos artefactos, lo que he sufrido, junto con mis perritas terriblemente en México que por cualquier causa y cualquier día y lo peor, a cualquier hora tiran decenas de cohetes, no voy a dejar de aprovechar esta tribuna para criticar tan estúpida, peligrosa y provocadora costumbre.

A un monje chino llamado Li Tian, se le acredita la invención de los fuegos artificiales, los que se conocieron en Europa, sobre todo en Florencia, Italia, a fines de los años cuatrocientos y que tuvieron una connotación, por su novedad, en fiestas religiosas.

Tuvieron que inventar los chinos la pólvora negra para después idear el cohete volador, ya conocida en China en el siglo XII, para que después esto se extendiera por toda Europa y después llegaría a América a través de la colonización española.

En Cuba se empleaba en las fiesta navideñas y celebraciones religiosa y patrióticas de antaño los fuegos artificiales y algunos ruidosos cohetes, pero solo en ocasiones especiales.  En México cogieron con mucha furia y es casi un deporte nacional, aunque todos los años se produzcan explosiones que dejan cantidades considerables de muertos y heridos, más los miles, tristemente muchos niños que quedan con secuelas del manejo irresponsable e innecesario de estos artefactos.

También en los juegos de béisbol, particularmente en los que decidían un campeonato o tenían alguna importancia, cuando se bateaba un jonrón o un equipo ganaba el partido, se disparaban

los estruendosos voladores.

Déjame seguir escribiendo el siguiente tema como un volador de a peso, para que no se me vaya el hilo de lo que quiero decir.

Mientras tanto los globos de Cantoya o Cantolla, son también un invento originado en China y que tienen formas cuadradas u ovaladas, y constituyen el principio de sustentación de los globos aerostáticos,  Los mismos se elaboran con papel de seda o de china y una estopa con combustible, una vela u otra fuente de calor para elevarlos, haciendo la dilatación de los gases y su resultante pérdida de peso que sean más ligeros que el aire.

Su nombre correcto debía ser linterna china, linterna voladora, farolillo chino o globo de papel de seda y fue creado hace mil ochocientos años por Zhuge Liang (181-234) quien inventó la linterna de Kong Ming, que aunque era conocida en China desde la antigüedad, el general Zhuge Liang la destinó para asustar a las tropas enemigas.  Pero en Asia hay otras cosas relacionadas con ellas y es que se cree que ellas atraen la buena suerte y la prosperidad. La linterna volante es empleada en diversos festivales asiáticos como el Festival de la Luna y el Festival de las Linternas, ambos celebrados por chinos y taiwaneses, y también se emplea en la nochevieja, bodas y otras celebraciones.

Parece que el nombre de globo de Cantoya o Cantolla, viene de Joaquín de la Cantolla y Rico, un mexicano, pionero en la construcción de globos aerostáticos y apasionado por volar, el cual inspirado en los globos de los hermanos Montgolfier fundó su propia empresa aerostática, y a su vez desarrolló y construyó un globo de casi 10 m de altura. Realmente lo que hizo fue aplicar los conocimientos de los Montgolfier los que a su vez se basó en el principio físico de la linterna de Kong Ming. Realmente no se por qué se le da este nombre porque el tal Cantolla o Cantoya no aporto ni creó nada en ese sentido.

Es curioso que en México se celebra el Día de Muertos con los tradicionales globos de Cantoya con espectáculos bien hermosos  y en Cuba lo empleaban los chinos en sus celebraciones del festival de Ching Ming y en sus visitas a cementerios.

Cuando los chinos visitan sus cementerios, limpian la tumbas de los fallecidos, depositan flores, queman fajos de billetes falsos y comparten un banquete en familia con sus seres queridos fallecidos, queman incienso y el día acaba con la voladura de globos de Cantoya por la noche.  Entre los descendientes (quedan apenas 134 chinos naturales en Cuba) hay muchos que ignoran o no conocen la cultura y las tradiciones” de China, país que respeta mucho a sus ancestros, por lo que tratan de mantener vivas sus tradiciones entre ellas los famosos globos.

En China, Taiwan, Tailandia, México y otros países hay festividades en las que se elevan cientos de globos incandescentes (llamados globos chinos, linternas chinas, globos de los deseos, luciérnagas de papel, globos de Cantoya, pero algunas veces provocan incendios.

Con el globo de Cantoya, o mejor linterna voladora, ocurre lo mismo que con la

invención de los tipos móviles para la imprenta, que  en occidente se atribuye a Johannes Gutenberg en 1440, pero 400 años antes, ya se habían inventado en China. La primera referencia a algún modelo de tipos móviles en la historia parece ser la del aparato inventado por el chino Bi Sheng hacia el año 1040.  Nada que los chinos han inventado muchas cosas y otros se han llevado la gloria.

Pero en este caso también los cubanos le buscamos la veta humorística y decimos que un globo de Cantoya es algo que se infla más allá de lo posible y al final revienta, como lo hace el propio globo al subir a mucha altura.  Y también lo empleamos como sinónimo de alguien que está excesivamente gordo.

!Dejame cuidarme la boca, porque voy a explotar como un globo de Cantoya!, es una promesa de gordos, los que nunca la cumplen.

La calle del Obispo.

Una de las calles que siempre me llamaron más la atención y donde trabajé, paseé, comí y disfruté de su ambiente en todos los sentidos fue la Calle Obispo, en la Habana Vieja.  Y aunque no ha perdido totalmente su encanto, estoy hablando de la calle Obispo de los años 50, cuando, a pesar de ser muy populosa y por ello tiene aceras muy anchas, por ella aún transitaban automóviles.

Obispo es una de las calles más viejas de La Habana, siendo diseñada en el año 1519, muy poco después de cuando se asentó la Villa de San Cristóbal definitivamente junto al puerto de Carenas, la actual bahía de La Habana, después que se desechara el asentamiento al sur de la Isla en 1514.

Ostenta un récord curioso y es que durante su existencia ha recibido 47 nombres y es desde el año 1936 su nombre ha quedado como Obispo. Su primer nombre fue calle Del Obispo, porque en momentos distantes entre sí vivieron en ella los obispos Fray Jerónimo de Lara y Pedro Agustín Morell de Santa Cruz.

También se llamó San Juan porque conducía a la iglesia de San Juan de Letrán del Consulado, pues donde inicia se instaló en 1794 el Consulado; Del Obispo, porque en ella vivieron en diferentes épocas los obispos Fray Jerónimo de Lara y Pedro Agustín Morell de Santa Cruz; en 1897 se identificó como Weyler, pero en 1898 el pueblo habanero destruyó las tarjas que reflejaban ese odioso nombre; en 1905 recibió el nombre de Pi Margall, en homenaje al defensor entusiasta y constante de los derechos y libertades de Cuba en España.

Ubicada al sur de la Plaza de Armas y a un costado del Palacio de los Capitanes Generales, ampara desde las riberas de la bahía hasta la calle de Monserrate, por lo que se extiende a lo largo de once cuadras desde la calle Zulueta hasta la Avenida del Puerto.

Esta calle, ahora sólo peatonal, fue concebida como una calle estrecha para resguardarse del sol y cumplió una función comercial, estableciéndose en ella casas de modas y dulcerías, los más animados cafés y algunas boticas y otros servicios e incluso edificios públicos, y otros de hasta 9 o 10 pisos con fachadas neoclásicas que contrastan con las viejas casas coloniales.

Cuenta con sitios de gran interés histórico como son:

-Palacio de los Capitanes Generales que fue el palacio de gobierno durante la etapa colonial

-Plaza de Armas, justo frente al Palacio de los Capitanes Generales y al Palacio del Segundo Cabo, el segundo al mando en Cuba y al Templete, sitio donde se dio la primera misa en Cuba.

-El Edificio Horter 115, hoy Museo Nacional de Historia Natural fue en sus inicios la Embajada de Estados Unidos en Cuba.

-Bar El Floridita, uno de los siete bares más famosos del mundo Premio Best of the Best Five Star Diamond Award de la Academia Norteamericana de Ciencias Gastronómicas como el Rey del Daiquirí y Restaurante especializado en pescados y mariscos más representativo. Abrió sus puertas en 1817 con el nombre de La piña de plata y Ernest Hemingway la hizo famosa, convirtiéndose en la cuna del daiquirí, el famoso trago cubano.  El Floridita atesora un banco de más de mil fotos del escritor, y además cuenta con una escultura del escritor en su sitio preferido del bar.

-Librería La Moderna Poesía y Librería Minerva, las dos más famosas de Cuba.

-Universidad de San Gerónimo. Fundada el 5 de enero de 1728 por los frailes Dominicos pertenecientes a la Orden de Predicadores. Es pública y es la institución educativa superior más antigua de Cuba, como así una de las primeras de América y fue nombrada como Real y Pontificia Universidad de San Gerónimo de La Habana.

-Café París y Café Europa, dos cafeterías clásicas.

-Farmacias Taquechel y Johnson, dos farmacias o boticas, como eran conocidas en tiempos de la colonia, que alcanzaron su esplendor a inicios del siglo XX.

-Hotel Ambos Mundos, que de inmediato relacionamos con el célebre escritor norteamericano Ernest Hemingway y fue el primer lugar donde vivió en Cuba.

-Monumento al Ingeniero Francisco de Albear, constructor del acueducto de La Habana justo al frente del Floridita.

-En la intersección con la calle Cuba, también llama la atención un imponente edificio con aires clásicos que primero fue sede del North American Trust Company, después del Banco Nacional de Cuba y hoy pertenece al Ministerio de Finanzas y Precios.

Obispo tuvo el privilegio de estar entre las mejores calles adoquinadas de la ciudad, pero  además resultó ser pionera del alumbrado público. Y Durante doce cuadras el boulevard se zambulle en La Habana Vieja más histórica.

Cuando trabajé en esa calle, entre 1957 y 1960, estaba llena de comercios, bancos, casas de seguros, servicios de correos y telégrafos, librerías y casas editoriales  y tenía una vida impresionante.

Ahora sigue siendo una arteria populosa, tipo paseo peatonal, pero no le queda mucho del encanto que le conocí.

Havana, Cuba; tourists and locals walk down Calle Obispo on an overcast afternoon

 

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