El cubano: toda una existencia entre conspiraciones.

El cubano: toda una existencia entre conspiraciones.

“En esta extraña calle donde vivo,
esta increíble calle de otra parte,
quién habita esta casa que es la mía
y entrando por la puerta grande y ocre
me deja fuera a mí, que soy él mismo,
temblando como un niño ante la entrada.
Me deja a la intemperie de este mundo
como en ciudad ajena donde debo
inventarme un quehacer igual al mío
y con palabras que jamás se amigan
ni sé qué son ni nunca lo he sabido
explicar a empellones que no entiendo
qué hago yo entre estas rocas bien medidas
con geométricas grutas donde moran
los que vanse y regrésanse sin prisa
y a lo sumo me miran de reojo
como si sólo fuese el que hubo entrado
apenas no sé cuándo allá en sí mismo
hacia el infierno que naturalmente
será saberme siempre el que está fuera
temblando ante la entrada como un niño”

Estos hermosos versos de Eliseo Diego sobre nuestra existencia y sus incertidumbres, me hacen recordar los de Góngora, cuando decía “ Tú eres, tiempo, el que te quedas / y yo soy el que me voy”.

Los poetas reflejan con estas imágenes su extraña existencia, el primero y la emigración el segundo. Yo me veo reflejado en ambos poemas, porque personalmente nunca pensé en irme de Cuba, al menos no irme sin mi familia completa, pero la vida da tantas vueltas que uno no sabe nunca dónde va a llegar. Y ahí está el ejemplo de mi padre, que cuando en 1952 pudo hacerlo por tener trabajo en Estados Unidos, no lo realizó y sin embargo en 1980 fue deportado por el gobierno revolucionario y terminó sus días dos décadas después sin volver a ver a su familia y casi sin saber de ella. Pero reflexionando sobre esta nueva etapa de mi vida, lejos de mis raíces, y comparada con la anterior, llego a varias conclusiones, entre ellas las que me motivan a escribir en esta ocasión, y es que en todas partes del mundo, como algo intrínseco al ser humano, existe la conspiración.

Y en Cuba, podemos decir que los que hemos vivido en la etapa de la revolución en el poder, hemos vivido constantemente entre conspiraciones, las que se han sucedido una tras otra, sin pausa. Pero ellas han estado presente en muchos momentos de nuestra existencia como colonia o como país “independiente”, lo que nunca hemos sido. (Cuando no son los españoles, son los americanos o los rusos y si no hay nadie que nos mantenga y sojuzgue a la vez, estamos en la miseria).

Primeras conspiraciones fallidas.

El ideario de la revolución francesa había penetrado en la Cuba colonial. Por ello y a tenor con esas ideas, en Bayamo en 1795 se produjo la primera conjura revolucionaria que se conozca, encabezada por el cadete Gabriel José de Estrada y los hermanos Ramón y Florentín Escalona, todos muy jóvenes y que no contaba con apoyo alguno de personalidades políticas o económicas de peso. El objetivo de la conspiración era de corte abolicionista y de igualdad social y económica con la repartición de tierras y la eliminación de gravámenes al comercio.

Años después, en 1809 surge Otro proyecto, esta vez de corte independentista y más complejo desde el punto de vista político y que sustentaba sus ideas en la situación creada con la invasión y dominio napoleónico en España y que impulsó, como reflejo de la rebelión del pueblo español contra la ocupación francesa, el movimiento de independencia en gran parte de los territorios americanos.


La Conspiración de Aponte.

Esta fue de las primeras conspiraciones y consistió en un movimiento abolicionista ocurrido en 1811, resultante del crecimiento azucarero de finales del siglo XVIII e inicios del XIX, donde un incremento sustancial en la llegada de esclavos negros a Cuba, sumado a la influencia de la revolución haitiana, crearon un movimiento de fricciones sociales en el país, el cual contó con la represión y el rechazo de los colonos esclavistas que se habían enriquecido rápidamente, así como de los tratantes de esclavos o negreros.

Todo ello ocurría en un momento en que ya existía una buena cantidad de negros y mulatos libres, que vieron en el auge esclavista y en el reforzamiento de la discriminación y el racismo un peligro para la naciente identidad cubana, formada por todos los grupos raciales y clases sociales. Sumado a esto, estaba a discusión en las Cortes de Cádiz, el proyecto de abolición de la esclavitud, el que contó con fuerte rechazo de los dueños de plantaciones e ingenios, pero que por supuesto, no prosperó.

José Antonio Aponte era un negro libre que se dedicaba a la carpintería y había sido miembro del Batallón de Pardos y Morenos de La Habana, y contaba con experiencia militar en la guerra de independencia de Estados Unidos. Con el apoyo del catalán Pedro Huguet, Aponte comenzó a conspirar con varias personas de sus mismos intereses y proyectaron la rebelión de varias dotaciones de esclavos que les permitieran alzarse y tomar ciudades en Camagüey y Bayamo, Las Villas y Santiago de Cuba, y en la Habana debían apoderarse de cuarteles para lograr obtener armas.

La mayor parte de este grupo complotado eran miembros de la sociedad secreta Abakuá, negros descendientes de Carabalí y su líder, José Antonio Aponte era conocido como “El generalísimo”.

Fue traída de España una brigada élite para eliminar a Aponte y su grupo, el cual fue derrotado en una emboscada en los alrededores de La Habana y fácilmente capturados o muertos sus seguidores. Los documentos encontrados, con contraseñas propias de los abakuá, mostraron que la conspiración se pretendía extender a varios países de América, incluyendo Estados Unidos.

Como ocurre muchas veces, un esclavo los delató y el levantamiento previsto para enero de 1812 fue abortado, y se produjeron arrestos y ejecuciones, entre ellos la de Aponte, que fue ahorcado con nueve de sus complotados y su exhibida su cabeza en una jaula de hierro.
Fue una conspiración que no tuvo éxito, pero sí un significativo aporte a la naciente identidad nacional cubana, al reforzamiento de la surgente ideología reformista y hasta independentista, sin haber sido ese su objetivo principal, sino la eliminación de la esclavitud.


La Conspiración de la Escalera.

Cuando uno habla en Cuba de conspiraciones, lo primero que le viene a la mente es lo que aprendió en historia en la escuela primaria: La Conspiración de la Escalera, que fue una vasta conspiración de esclavos, toda una gran confabulación de la oligarquía esclavista criolla con las autoridades coloniales con el propósito de amedrentar a los criollos blancos abolicionistas, liquidar la influencia económica y social que comenzaban a alcanzar negros y mestizos libres y atemorizar a los esclavos, los cuales habían mostrado signos de rebeldía.

En la década de 1840, el cónsul británico alertó del peligro de una gran insurrección de los esclavos prevista para la navidad de 1843 como repetición en Cuba de la triunfante revolución haitiana contra los amos esclavistas. Ello dio lugar a una serie de revueltas, con más fuerza en La Habana y Matanzas, sin organización alguna, pero que asustaron a los dueños de esclavos.

Esta conspiración, sin base alguna y sin fundamentos que la diera por válida, fue llamada “de la escalera” en alusión a las escaleras donde los esclavos negros eran torturados para que confesaran hasta la muerte. Fueron ejecutados 78 reos, 400 desterrados y unos 600 condenados a largas penas de prisión, entre ellos, 20 blancos, y entre sus más famosas víctimas estuvo el poeta matancero Gabriel de la Concepción Valdés, (Plácido).

Una completa creación de algo que no existió, pero que sirvió para sembrar el terror entre los enemigos de la esclavitud y los propios esclavos.

LA BANDERA DE LA CONSPIRACION DE LOS SOLES Y RAYOS DE BOLIVAR

La Conspiración de los Rayos y Soles de Bolívar.

También en la escuela aprendimos de esta conspiración, muy sonada en la historia de Cuba.

El hecho de que la nodriza del Libertador, Simón Bolívar, haya sido una cubana llamada Inés Mancebo, es solamente un hecho más que ha hermanado a estos dos pueblos en su lucha común por la independencia de los países de América. También entre los que firmaron el Acta de Independencia de Venezuela en 1811, estaba presente un camagüeyano, y en la célebre Batalla de Carabobo se destacó un habanero, ascendido a coronel por el mismo Bolívar. Fue en ese momento en que el Libertador hizo la promesa de que su espada no se envainaría hasta que Cuba fuera independiente.

En un principio Los Soles y Rayos de Bolívar fue una logia masónica cubana que estaba integrada por criollos que deseaban la independencia de Cuba. Esta logia era totalmente independentista y su principal meta era la eliminación del dominio colonial español y hacer de la Isla una república creando en Cuba la República de Cubanacán con la ayuda de Venezuela y Colombia.

Pero la llamada “Conspiración de Rayos y Soles de Bolívar” tuvo como líder al venezolano Carlos Aponte, quien junto a un grupo de venezolanos y cubanos desembarcó en Cuba en una expedición que traía además su propia bandera, la que se considera la primera bandera revolucionaria creada en Cuba, pero que fue descubierta y fracasó el intento.

La organización había sido penetrada desde 1821 por los servicios de inteligencia españoles, y los arrestos comenzaron el 14 de agosto de 1824 y tuvo involucrados a 602 acusados, de los que 25 fueron enviados a España a disposición del gobierno, otros conspiradores fueron condenados a gruesas multas y muchos, como el poeta José María Heredia, Francisco Agüero, Andrés Manuel Sánchez, José A. Iznaga, Gaspar Betancourt Cisneros, José A. Arango y otros, pudieron exiliarse en otros países.

La conspiración “Rayos y soles de Bolívar” fue uno de los intentos prematuros de lograr la independencia de Cuba. De las pocas conspiraciones que tuvieron un fin favorable para los cubanos.

Narciso López, el anexionista.

Antes de la revolución, la figura de Narciso López era la de un venezolano que había hecho suya la tarea de conseguir la independencia de Cuba y además qe fue junto con Miguel Teurbe Tolón, el encargado de diseñar la bandera cubana y el escudo nacional. Después del triunfo revolucionario, Narciso López cambió su papel y ahora era una de las principales figuras de la política anexionista norteamericana hacia Cuba y de ninguna forma se puede considerar un patriota.

El hecho real es que el poeta Miguel Teurbe Tolón, el periodista y escritor Manuel Márquez Sterling, Narciso López, José Aniceto Iznaga Borrell, José María Sánchez Iznaga, el escritor Cirilo Villaverde y Juan Manuel Macías, confeccionaron la bandera de Cuba, que es hoy el pabellón oficial y sobre ella juraron luchar y ofrendar la vida por hacer Cuba independiente como así hicieron.

Narciso López encabezó en 1847 la Conspiración de la Mina de la Rosa Cubana, que perseguía un fin anexionista y que prevía un alzamiento armado y una expedición norteamericana para incorporar a Cuba a los Estados Unidos.

El movimiento debía estallar simultáneamente en Trinidad, Cienfuegos, Sancti Spíritus, Villa Clara y Matanzas pero el plan fue descubierto y salió hacia New York y después a New Orleans, donde tuve el gusto de ver el lugar donde gestó la creación de la bandera y la invasión armada a Cuba. Contó para ello con el apoyo del gobierno norteamericano hasta que un nuevo presidente, el General Zachary Taylor, se opuso a seguir incrementando estados esclavistas en la Unión y la anexión de Cuba con ese mismo fin.

 En el centro de New Orleans tuve el gusto de disfrutar de este pedazo de la historia de Cuba.

En 1849 salió en una expedición hacia Cuba desde New Orleans, financiada por emigrantes cubanos y aliados y hasta se le ofreció al aentonces coronel Robert E. Lee, después famoso general en jefe del Ejército Confederado en la guerra de Secesión, la jefatura de ese contingente, pero al final la encabezó López al mando de seiscientos hombres, desembarcando en Cárdenas, Matanzas, ciudad que tomaron pero tuvieron que regresar porque nadie se le incorporó a la sublevación. Dos años después organiza otra expedición que desembarca con cerca de quinientos hombres en los alrededores de Bahía Honda, Pinar del Río. La traición de su segundo, que huye en un buque, debilita las fuerzas, y los españoles asignan cuantiosos recursos en tropas para liquidar la invasión. Después sufre otra traició, esta vez para delatar donde se encontraba, siendo capturado y ejecutado en la explanada de La Punta. Ahí dijo una frase memorable:”Mi muerte no cambiará los destinos de Cuba”.

Con independencia de su pensamiento político (que muchos compartirían después de haber vivido el desastre de república que hemos tenido los cubanos y que dieron origen a la interminable dictadura comunista de Fidel Castro), Narciso López nos dejó un legado que fue inspiración para nuestra ansiada y realmente nunca lograda independencia. Pero yo soy de los que hubiera compartido las ideas anexionistas del venezolano-cubano porque hasta ahora la historia no le ha dado la razón a los que de forma idealista pensaron en la independencia cubana.


Conspiración contra Carlos Manuel de Céspedes

Carlos Manuel de Céspedes no es llamado por gusto “El Padre de la Patria”. Inició la Guerra de los Diez Años, levantándose en armas contra el gobierno español a la vez que le daba la libertad a sus esclavos. Convirtió a Bayamo en el símbolo de la rebeldía cubana y encabezó la insurrección.

Céspedes, nombrado Presidente de la República en Armas, ambicionaba la Independencia absoluta de Cuba, mientras que Salvador Cisneros Betancourt, que lo sustituyó en el cargo, se inclinaba por la anexión norteamericana

Por la desunión entre los cubanos, Céspedes es depuesto por la Cámara de Representantes, en la antigua provincia Oriente. Fue uno de los hechos de mayor trascendencia y consecuencias negativas para el mantenimiento de la unidad revolucionaria en la lucha por la independencia en Cuba.

Céspedes, como representante a la Asamblea de Guáimaro por la provincia de Oriente, defendió, en contraposición a lo pensado por Ignacio Agramonte, la necesidad y conveniencia de tener un gobierno dirigido por los militares.

Este hecho tuvo lugar por las contradicciones existentes en la Asamblea de Guáimaro, la cual tomó la decisión a instancias de intrigas personales e intereses como los antes explicados y los anexionistas, aún cuando no contaban ni con el quórum necesario. Fue hecho prisionero y se vió obligado a internarse en un sitio intrincado en la Sierra Maestra, con la única compañía de su hijo y adonde llega una columna del ejército español por la denuncia de un informante. En ese lugar y sin escolta alguna, fue herido de muerte.

A pesar de todo ello, cuando conoce su sustitución, mantuvo una posición digna, diciendo: “Doy las más expresivas gracias a ese cuerpo por haberme librado del gran peso que ha gravitado sobre mí, mientras he estado a cargo del gobierno, sin que pueda decirse que he abandonado mi puesto ni atribuirse a cansancio o a la debilidad”.

Una de las conspiraciones más bajas y uno de los hechos más tristes de nuestra historia.


El tunero Vicente García.

Cuando uno va a la ciudad o la provincia de Las Tunas, antes llamada Victoria de Las Tunas, a la que la revolución le cambió el nombre porque la victoria se refería a un triunfo español, todo se vuelve loas sobre la figura de Vicente García, el llamado León de Santa Rita y general de la Guerra de los Diez Años. Pero en realidad en la historia de Cuba, la figura de Vicente García es bien polémica y controvertida.

Vicente García fue de los primeros que secundaron el alzamiento de Carlos Manuel de Céspedes con el Grito de Yara en su finca La Demajagua el 10 de octubre de 1968. Muy pocos días después, el tunero organizó un ataque a Las Tunas sin mucho éxito, pero el 23 de septiembre de 1876 tomó y asaltó la ciudad fortificada la cual incendió el día 26 incluyendo su propia casa, pues prefirió verla quemada antes que en manos enemigas y tomó totalmente la ciudad, con excepción de la iglesia, donde se habían escondido los españoles. Dejó la ciudad en ruinas y el prestigio de los mambises cubanos quedó bien alto.

En diciembre de 1876, desde Las Tunas salió en una campaña hacia Las Villas, pero muchos de aquellos soldados comenzaron a desertar, por lo que marchó hacia
Camagüey, donde se produjo un intenso movimiento político cuyas repercusiones negativas se le imputan a Vicente García, ya que se le nombra como General en jefe, pero él se negó a ese cargo y ante lo cual se retiró. Cuando El Titán de Bronce, Antonio Maceo, protagonizó la Protesta de Baraguá ante la infame Paz del Zanjón, se dice que Vicente García se mantuvo firme apoyándolo.

El 16 de marzo de 1878, es electo Vicente García General en jefe de los Ejércitos de la República y Maceo su segundo al mando. Cuando fracasó la guerra por las condiciones que estaban pasando, las tropas de Vicente García capitularon con todos los honores militares el 6 de junio de 1878.

Es en ese momento cuando Antonio Maceo rechazó con energía las sediciones militares de Lagunas de Varona y Santa Rita, que minaron la unidad de las tropas independentistas y favorecieron el clima regionalista de la región de las Villas, a cuyo lugar se negó a acudir el Mayor General Vicente García fue el hecho que impidió la extensión de la guerra al occidente del país. Las intenciones divisionistas y los propósitos imprecisos y oscuros del General Vicente García fueron rechazadas de plano por Maceo cuando García quería tener el mayor protagonismo sin objetivos claros en su conducta y trató de obtener el apoyo para el establecimiento de un nuevo gobierno revolucionario con el tunero al frente.

El Mayor General Vicente García González, es calificado en los libros de enseñanza de historia de regionalista, sedicioso y hasta de ser el principal causante de la derrota de la Guerra de independencia de los 10 años, lo que lo convirtió en una figura muy polémica en la historia nacional, un héroe incómodo que trajo consigo muchas discusiones y ha sido ser relegado de sitios dedicados a homenajear a los grandes hijos de la Patria.

El hecho real es que estas críticas no se han hecho hacia ningún otro patriota destacado de nuestras guerras de independencia, por lo que me sumo a los que creen que sus intrigas y conspiraciones le hicieron daño a la consecución de nuestra independencia.
Y de la deserción de los tuneros no me extraña mucho, pues ya he comentado la fuga de los trabajadores de la fábrica de vidrio y la no concurrencia al trabajo porque se estaban celebrando los carnavales. Pero como siempre el chovinismo y el territorialismo, que al final no resuelve ni significa nada, solo provoca desgracias para el desarrollo humano.

Así volaron al Maine

Cuando uno está en una postura comprometedora, en Cuba se dice: “cuidado, que así volaron al Maine”. Y es que el Maine fue una conspiración que tuvo una repercusión de primer orden, tanto negativa como positiva para nuestro país, porque fue la justificación para que Estados Unidos entrara en la Guerra de Independencia, el cese del dominio español y la intervención norteamericana con sus influencias en la modernización del país y en la limitación de nuestra soberanía.

El martes 15 de febrero de 1898 una explosión hundió al acorazado norteamericano Maine, que se encontraba en la bahía de La Habana y por ello murieron 226 marinos. Se crearon comisiones investigadoras de ambos bandos y la del capitán Charles D. Sigsbee determinó que el hecho fue producto de la explosión de una mina y los españoles concluyeron que el accidente había ocurrido en el interior del buque. Ante la divergencia, los norteamericanos rechazaron una comisión mixta propuesta por los españoles para investigar el hecho, el que sirvió de elemento para dar más credibilidad a las voces que aseguraban era inevitable un conflicto entre ambas naciones.

Dos meses después el 19 de abril de 1898, el Congreso de Estados Unidos tomó la determinación de efectuar una invasión armada que consiguiera la pacificación de Cuba, sumida desde hacía 30 años en una guerra para conseguir su independencia de España.

Fueron varias las teorías acerca de que el atentado al acorazado fue llevado a cabo por militares españoles, por patriotas cubanos, por elementos pro-españoles, o por los propios marinos estadounidenses que buscaban una justificación para la guerra mediante una operación que tuviera repercusión en la opinión pública norteamericana.

Se materializó un bloqueo naval en Cuba, la y la invasión por parte de infantes de marina, y así en solo ocho meses después, se produjo la capitulación del mando español, frustrando así la lucha independentista de los patriotas cubanos, a la que aparentemente no le faltaba mucho por cumplirse. El Tratado de París, firmado sin la participación de representantes cubanos, acordó la paz entre Estados Unidos y España, y la cesión de la dominación colonial española en Cuba, Puerto Rico y Filipinas.

Además de la investigación encargada por el Gobierno de España que en 1898 encargó una investigación a los oficiales navales Del Peral y De Salas, y la presidido por Sampson en 1898 fue nuevamente estudiada por otro tribunal de la Armada estadounidense, con Vreeland en 1911.

En 1976 el almirante Hyman G. Rickover dirigió una investigación acerca de la explosión, y la National Geographic Society realizó una investigación en 1999, utilizando simulaciones digitales. Todas estas comisiones investigativas llegaron a la conclusión de que fue la explosión de los almacenes de munición de proa la causante del estallido del acorazado, pero tuvieron conclusiones diferentes sobre la causa de dicha explosión.

Al final la conspiración que mediante el hundimiento del Maine, concluyó con el dominio español en Cuba nunca fue aclarado. El misterioso hecho no tuvo culpables y por eso a más de un siglo del hecho, podemos especular que tuvo similitudes con Pearl Harbor o el atentado a las Torres Gemelas.

La Guerrita de Agosto y la Guerra Chiquita de los Negros

Cuba había obtenido su independencia el 20 de Mayo de 1902, pero ya en 1906, el alzamiento de las facciones liberales dentro de la política cubana propiciaron que se realizara una nueva intervención de Estados Unidos.

Cuando los liberales se alzaron en armas en 1906, sentaron las pautas para la destrucción de la República y una nueva intervención norteamericana. Los moderados y conservadores querían que Estrada Palma continuara su gestión por otros cuatro años, pero los liberales, con mucha fuerza entre los veteranos del Ejército Libertador, querían un cambio. Ante el peligro de perder el poder, el gobierno organizó un gigantesco fraude electoral con compra de votos, intimidación y chantaje que hicieron que Estrada Palma fuera reelecto y comenzara un nuevo mandato.

El candidato liberal, José Miguel Gómez, se retiró de la política y la protesta por la vía legal no prosperó, por lo que el descontento se convirtió en una gran conspiración, fundamentalmente en Pinar del Río, La Habana, Las Villas y Oriente que provocó un levantamiento armado el 17 de agosto encabezado por el representante a la Cámara y General Faustino (Pino) Guerra en Pinar del Río.

El gobierno de Estrada Palma, que había dado prioridad a la educación, no tenía fuerzas para hacer frente a los alzados, avezados guerreros, y solo contaba con la Guardia Rural, mal equipada. El conocido político italo-cubano Orestes Ferrara, fue uno de los incorporados a la sublevación y cuenta que era tan masiva su aceptación que había cientos de alzados sin armas. A ese levantamiento se incorporaron importantes figuras del Ejército Libertador como los generales Enrique Loynaz del Castillo, Quintín Banderas,Bartolomé Masó Márquez y Agustín Cebreco, Mario García Menocal, Eugenio Sánchez Agramonte Dionisio Arencibia, Baldomero Acosta, Demetrio Castillo Duany, Carlos García Vélez, Juan Gualberto Gómez, Pelayo García, Alfredo Zayas Alfonso y Manuel

Uno de los hechos más sonados fue el asesinato del general Quintín Banderas y lo crítica de la situación hizo que los norteamericanos decidieron intervenir militarmente el país.
El 29 de septiembre de 1906, comenzó, como consecuencia del fraude y la sublevación, la segunda intervención norteamericana en Cuba.

  El pobre entierro de Quintín Banderas, un héroe nacional.

Ni en su monumento tuvo suerte Quintín. Este es la horrible estatua en el parque de Trillo, de los más feos de La Habana. 

La muerte de Quintín Banderas, General del Ejército Libertador, jefe de la infantería de Antonio Maceo. Héroe de mil batallas, que estuviera preso en Españas seis años terminó asesinado por un capitán de la Guardia Rural. Pero ahí no paran sus desventuras, su cadáver fue ubicado en una caja de madera rústica y llevado al Cementerio de Colón en una carreta de cargar carbón. Al general no le ofrecieron ni un féretro digno, no llevaba la escolta correspondiente a su alto cargo militar ni lo cubría la bandera nacional. Fue enterrado sin honores militares en un campo común, toda una afrenta.

El cadáver del General de División Quintín Bandera fue sacado al atardecer del Necrocomio Municipal dentro de una tosca caja de madera y llevado al Cementerio de Colón en un carromato de cargar y vender carbón. No lo cubría la Bandera Cubana, ni llevaba la escolta que le correspondía a su rango militar y a su larga y valerosa historia militar y patriótica. Fue enterrado sin honores militares ni ofrendas oficiales, en un campo común destinado a los más pobres.

Y en 1912, una vez cesada la intervención y siendo presidente José Miguel Gómez, se produjo la llamada Guerra de 1912 o Guerra Chiquita de los Negros o Masacre de los Independientes de Color, levantamiento organizado por el Partido Independiente de Color que aspiraba a la igualdad política y social de los negros en Cuba y que fue reprimida con fuerza y terminó con la muerte de 3000 negros y mestizos y se basó en protestar por las medidas segregacionistas del gobierno de la nueva república como el impedir el ingreso de personas de color a la policía y la artillería, cuando más de quince mil soldados negros del Ejército Mambí eran miembros del citado Partido.

Lo cierto es que desde la conspiración de Aponte, hacía justamente un siglo, decenas de miles de negros habían mostrado valor en las luchas por la independencia cubana, pero ello no fue reconocido por los gobiernos resultantes de esas luchas. Aquella era, como dice el libro de Carlos Loveira, una república de Generales y Doctores.

Algunos, tirando la revuelta a relajo, como ocurre con todo en Cuba, dijeron que no había que quejarse de falta de igualdad, que la constitución, hecha por Juan Gualberto Gómez, un negro, decía que todos eran iguales, blancos, mulatos o negros.Producto de este relajo, de la matanza de negros y mulatos y como resultante de la tragedia apareció una frase que llega hasta nuestros días: “no hay negro guapo ni tamarindo dulce”.

Estos hechos hicieron perder credibilidad a los liberales, con José Miguel Gómez al frente y perdieron las siguientes elecciones a pesar de que también recurrieron al fraude y la trampa.

Y aunque digan lo contrario, el racismo en Cuba, a pesar de todo el cacareo revolucionario, sigue vigente. Hasta ahora la religión es el único terreno donde el negro se siente fuerte y a lo mejor en algunas disciplinas deportivas. En el resto sigue relegado y principalmente es discriminado por su misma raza. Soy de los que cree que en Cuba la gente discriminaba más por la posición económica que por la raza.


La revolución de los sargentos

El 4 de septiembre de 1933 se llevó a cabo un Golpe de Estado contra los oficiales del ejército y el gobierno de Carlos Manuel de Céspedes Quesada, los que buscaban con la mediación del embajador norteamericano Sumner Welles, aplacar la revolución que el 12 de agosto de 1933, había expulsado del poder al dictador Gerardo Machado.

Uno de los líderes de este complot fue el sargento taquígrafo Fulgencio Batista, que a partir de ese momento sería uno de los protagonistas de la política cubana hasta 1959. En la compleja situación política, social y económica, los sargentos y soldados, que apoyaban la revolución pero no veían los cambios que satisfacieran sus demandas económico-sociales, comienzan a conspirar, surgiendo la Unión Militar Revolucionaria formada por ocho militares conspiradores, dirigidos por el sargento mayor Pablo Rodríguez Silverio.

En la mañana del 4 de septiembre la tropa es llamada a reunirse en el Club de Alistados del Campamento Militar de Columbia, con Batista como dirigente. Casi simultáneamente llegó a Columbia el capitán Mario Torres Menier, Jefe del Cuerpo de Aviación del Ejército y sustituto del Jefe del Ejército, con el que Batista discute y le increpa sobre el maltrato a los soldados y el estado de anarquía del país. Los ánimos se alteran y la multitud comienza a gritar: “!Viva Batista!. ¡Viva el Sargento Batista!”.

En ese preciso momento se confirmó el liderazgo de Batista, el que dice: “¡Basta ya! Desde este momento los alistados nos hacemos cargo de la situación. Los señores oficiales pueden retirarse a sus casas y esperar órdenes”. Batista mismo de inmediato toma la jefatura de Columbia y ocupa el despacho del jefe. Allí comienza a ponerse en contacto con el resto de unidades militares del país, las que se suman al golpe.

Igualmente ocurre con líderes de la sociedad civil, los que emiten la “Proclama de la Revolución al pueblo de Cuba” fue firmada por personalidades, entre ellos, Carlos Prío Socarrás, Rafael García Bárcenas, Carlos Hevia, Gustavo Cuervo Rubio, Sergio Carbó; y por un único militar, Fulgencio Batista, como “Sargento Jefe de las Fuerzas Armadas de la República”. Se instala entonces un Gobierno revolucionario como primer poder revolucionario en la historia de Cuba.

A partir del 4 de septiembre, el Ejército de Cuba se erige como la fuerza decisiva en la vida del país, y como garantía de estabilidad y progreso. Sin embargo, también abre una etapa de militarismo en la sociedad, e injerencia del Ejército en los asuntos civiles.

El 2 de octubre de 1933 los oficiales del ejército machadista se sublevaron y se refugiaron en el Hotel Nacional, donde fueron aplastados por las tropas leales a Batista. Se instala una Pentarquía, detentando el poder Ramón Grau San Martín, cuyo gobierno reformista y con revolucionarios como Antonio Guiteras, no fue reconocido por los Estados Unidos. El 15 de enero de 1934 Batista, con el apoyo del embajador Welles, obliga a Grau a dimitir, y éste se va al exilio.
La posibilidad de que el Ejército repitiera un golpe de estado influyó desde ese momento en la historia de Cuba, en todos los gobiernos posteriores, los que trataron de controlar al Ejército sustituyendo a sus principales jefes, pero como se mostró, ello no fue efectivo.

10 de marzode 1952, el inicio de la pesadilla.

El día 10 de marzo de 1952, el entonces Senador Batista, que ya había gobernado el país anteriormente, junto con algunos militares, toma el mando de la Ciudad Militar (Columbia) y es apoyado por todos los mandos militares en la Isla, los que aceptaron el golpe y se pusieron a las órdenes de Batista.

Aparentemente, los momentos difíciles que vivía la República y la poca confianza del pueblo en el gobierno, crearon las condiciones necesarias para que pudiera producirse un golpe militar que acababa con el proceso constitucional pese a lo cual no tuvo ninguna reacción de las clases activas, de las fuerzas armadas o del pueblo.

Para muchos, el 10 de marzo de 1952 era una verdadera vergüenza a pesar de que la república alcanzó en la década de los 50 un alto grado de desarrollo económico, que la colocó entre las primeras naciones hispanoparlantes del mundo.

Pero hay algo más que lo hace calificar como un día infame para Cuba, no solamente porque el Partido del Pueblo Cubano Ortodoxo era el principal candidato al triunfo en las elecciones que se realizan solo tres meses después y el Partido de Batista, Acción Unitaria, tenía pocas posibilidades del triunfo y porque el gobierno era incapaz de mantener el orden, la paz pública, y los derechos de propiedad y libertad, sino por las consecuencias que tuvo en el plano político porque el golpe ayudó a crear una situación revolucionaria que terminaría con la implantación del régimen antidemocrático y perverso que ha sufrido el país en el último medio siglo.


La conspiración contra el presidente Urrutia.

El caso del presidente Urrutia fue uno de los primeros casos, que después se sucederían y repetirían a lo largo del gobierno revolucionario, las figuras con vida limitada para cumplir con determinado objetivo y ser destruidas y olvidadas después.

Urrutia fue nombrado Presidente provisional de la República de Cuba y su gobierno fue reconocido por los Estados Unidos. Mediante esta movida Castro buscó, con éxito, que el gobierno estadounidense aprobara a Urrutia por ser considerado cristiano, liberal moderado y por ser una persona educada y carismática y su gobierno estaba constituido en gran parte de políticos cubanos veteranos y liberales que incluían a José Miró Cardona, que sería designado como Primer Ministro.
Manuel Urrutia Lleó fue nombrado presidente de la nueva Cuba, en la Sierra Maestra y ante Fidel Castro. Pero José Miró Cardona renunció al cargo poco menos de un mes después y Fidel Castro asumió como primer ministro. Urrutia comienza a distanciarse de Fidel Castro cuando observa que las leyes revolucionarias empujaban al país hacia una dictadura comunista, lo que provoca una crisis de gobierno.

Fidel Castro renuncia y crea un show propagandístico y todo un movimiento encaminado a que Urrutia renuncie también. Solamente siete meses duró el que pudo haber sido un gobierno revolucionario y democrático.

       Cabeza de puerco escoltado por dos monstruos.

Urrutia fue sustituido por Osvaldo Dorticós, un verdadero títere y figura sin personalidad, que era lo que le convenía a Fidel Castro. Dorticós, conocido como “cabeza de puerco” se suicidó con un tiro en la cabeza y en la nueva constitución castrista desapareció la figura de Presidente de la República y Fidel Castro se atribuyó todos los cargos de poder: Presidente del Consejo de Estado, Presidente del Consejo de Ministros y Secretario General del Partido Comunista de Cuba. Adicionalmente creó un órgano de conspiración paralelo al gobierno y el partido llamado “Grupo de Apoyo del Comandante en Jefe” que tenía más poder que nadie.

El nombre de Manuel Urrutia, con un breve paso por la historia lo convirtieron en un personaje oscuro, incómodo y, con el tiempo, ni siquiera se menciona en las versiones de la historia oficial cubana. Cumplió su rol histórico y después lo hicieron talco.

     Fidel Castro con dos de sus víctimas: los comandantes Eloy Gutiérrez Menoyo y William Morgan           

El Directorio Revolucionario y el II Frente del Escambray

El Directorio Revolucionario 13 de Marzo y el II Frente del Escambray tuvieron una lucha muy activa en la insurrección nacional contra la dictadura de Fulgencio Batista.

El Directorio Revolucionario fue fundado por José Antonio Echeverría, presidente de la Federación Estudiantil Universitaria, junto con Fructuoso Rodríguez, Faure Chomón y Joe Westbrook y surge como organización clandestina de jóvenes estudiantes y trabajadores para luchar contra la tiranía. Echeverría firmó la Carta de México junto con el 26 de Julio, donde ambas organizaciones se comprometieron a luchar por la libertad de Cuba. Al ser asesinado Echeverría en el asalto al palacio presidencial asume su dirección Faure Chomón, que parte al exilio y regresa con una expedición que se organiza en guerrilla en las montañas del Escambray. Allí firman el Pacto del Pedrero estableciendo unidad de acción con las fuerzas del M-26-7. Después de la revolución se integra a las Organizaciones Revolucionarias Integradas (ORI) en 1961, donde pierde prácticamente todo su poder e influencia y es replegado a funciones poco importantes.

Uno de sus dirigentes, el comandante Rolando Cubelas, uno de los comandantes de la lucha en el Escambray, después del triunfo revolucionario es elegido presidente de la Federación Estudiantil Universitaria, donde culmina sus estudios de medicina, pero en 1966 fue acusado de participar en un complot de la CIA para asesinar a Fidel Castro y condenado a 30 años de prisión.

Probablemente el Directorio Revolucionario haya sido la organización contra el gobierno de Batista que más se jugó el pellejo y que más mártires aportó a la lucha.

Por otra parte el Segundo Frente Nacional del Escambray (SFNE) fue un grupo guerrillero
creado y dirigido por el español Eloy Gutiérrez Menoyo en actuó en la serranía del Escambray. Gutiérrez Menoyo era un miembro del Directorio Revolucionario, y el 13 de marzo de 1957 asaltó el Palacio Presidencial, acción en la que murió su hermano Carlos.

Los comandantes del Directorio Revolucionario Faure Chomón y Rolando Cubela 

Eloy era el jefe de acción del Directorio Revolucionario en La Habana, y creó el II Frente, que a diferencia del movimiento 26 de Julio no contaba con un programa político bien definido, su único ideario político era derrocar a Batista. El Segundo Frente no tuvo una buena relación con las tropas del Che, ni del Directorio Revolucionario, ya que estos no los consideraban guerrilleros sino cuatreros por lo cual la propaganda, para restarles mérito los llamó despectivamente como los “comevacas”. Como me cuenta mi padre, las fuerzas del 26 de julio en el Escambray, encabezadas por el Che Guevara, fieles a las ideas de su jefe, no soportaban que otros vinieran a arrebatarles la exclusividad en la lucha anti batistiana y por ello crearon toda una leyenda que no se ajusta a la realidad.

El Segundo Frente Nacional del Escambray fueron de los primeros grupos guerrilleros en alcanzar La Habana y reconocer al nuevo Gobierno, encabezado por Manuel Urrutia Lleó pero pronto se dieron cuenta del mal camino que se tomaba por el país.

Los comandantes del II Frente Jesús Carreras Zayas y el estadounidense William Morgan, fueron fusilados por contrarrevolución en 1961. Bajo la dirección de Gutiérrez Menoyo, Armando Fleites, Lázaro Asencio, Andrés Nazario Sargent, Emilio Caballero y Antonio Veciana Blanch intentaron restaurar el grupo guerrillero en el Escambray, en este caso en contra del nuevo gobierno revolucionario, pero no tuvieron éxito y se exiliaron en Miami. En una incursión a Cuba fue detenido Gutiérrez Menoyo, el que fue condenado y cumplió más de veinte años preso. Al ser liberado salió a España, después a Miami y finalmente volvió a radicarse en Cuba hasta su muerte en 2012.

Como se ve, ambas organizaciones tuvieron un papel muy activo en la lucha contra Batista pero fueron eliminados poco a poco, fusilados, encarcelados u obligados al exilio sus dirigentes, todo a partir de un plan bien concebido para desmembrar, descabezar y eliminar completamente a esas fuerzas para evitar que sus líderes ostentaran ningún poder militar o político.

Las intrigas de Fidel Castro al asumir el poder, empleando su astucia y aprovechándose de las debilidades o la buena fe de los dirigentes de otros partidos de oposición en la lucha contra Batista, lo convirtieron en gobernante absoluto. Apenas tomar el poder, legalizó el entonces prohibido Partido Socialista Popular (comunista con otro nombre) y reconoció diplomáticamente a la Unión Soviética. Mientras tanto, los que lucharon a su lado jugándose la vida, el Segundo Frente Nacional del Escambray, el Directorio Revolucionario y la Organización Auténtica quedaron marginados de la estructura del poder desde la primera semana de 1959.


Huber Matos, el plantado

En el presidio de Isla de Pinos, donde estuvo mi padre por conspirar contra Fidel Castro después que había luchado en sus filas, se encontraba el comandante Huber Matos, completamente aislado del resto de los presos y a quien se le prohibía todo tipo de contacto con otras personas, situación en la que permaneció los 20 años de su condena. Allí había una gran cantidad de presos políticos todos, pero los que no se sometían sin protestar a las vejaciones y los que imitaban a Huber Matos eran llamados “los plantados”.

Huber Matos, fue uno de los pocos comandantes históricos de la revolución cubana que pudo exiliarse después de haber cumplido la larga condena de 20 años, la mayor parte, igual que mi padre, en el presidio de Isla de Pinos, hasta que fue cerrado. Una de sus grandes afirmaciones es que Fidel Castro traicionó los principios revolucionarios hasta convertirlos en el fraude más costoso que ha pagado un pueblo en la historia de América.

Matos, un maestro de escuela y agricultor de plantaciones de arroz en Manzanillo, Oriente, se rebeló contra Fulgencio Batista y trajo un cargamento de armas a los rebeldes del 26 de Julio Castro en un vuelo histórico de suministro militar desde Costa Rica. A su vez fue uno de los pocos comandantes del Ejército Rebelde que peleó toda la guerra entre 1956 y 1959 en la que llegó al máximo rango que se otorgaba y que era el equivalente en un ejército formal al rango de Coronel.

Huber Matos dirigía la columna No. 9 del Ejército Rebelde, de la cual casi no se habla, como ocurre con todo lo que no haya sido adulador de la revolución y Fidel Castro y desde la toma del poder por los revolucionarios, Huber manifestó sus inquietudes sobre el rumbo hacia el comunismo que se avizoraba.

En julio de 1959, Matos denunció el camino socialista que iba tomando el país dando discursos abiertamente anticomunistas en Camagüey, y estuvo en particular en desacuerdo con la reforma agraria y sus arbitrariedades. Esto puso en marcha una disputa de meses de duración entre él y Fidel Castro, entonces. En septiembre de 1959, Matos escribió: “La influencia comunista en el gobierno ha seguido creciendo. Tengo que dejar el poder tan pronto como sea posible. Tengo que alertar al pueblo cubano en cuanto a lo que está sucediendo.” y envió una carta de renuncia a Fidel Castro de las que reproduzco unos párrafos:


Camagüey, octubre 19 de 1959
Dr. Fidel Castro Ruz
Primer ministro
La Habana

Compañero Fidel:

En el día de hoy he enviado al jefe del Estado Mayor, por conducto reglamentario, un radiograma interesando mi licenciamiento del Ejército Rebelde. Por estar seguro que este asunto será elevado a ti para su solución y por estimar que es mi deber informarte de las razones que he tenido para solicitar mi baja del ejército, paso a exponerte las siguientes conclusiones:

Primera: no deseo convertirme en obstáculo de la Revolución y creo que teniendo que escoger entre adaptarme o arrinconarme para no hacer daño, lo honrado y lo revolucionario es irse.

Segunda: por un elemental pudor debo renunciar a toda responsabilidad dentro de las filas de la Revolución, después de conocer algunos comentarios tuyos de la conversación que tuviste con los compañeros Agramonte y Fernández Vilá. Coordinadores Provinciales de Camagüey y La Habana, respectivamente: si bien en esta conversación no mencionaste mi nombre, me tuviste presente. Creo igualmente que después de la sustitución de Duque y otros cambios más, todo el que haya tenido la franqueza de hablar contigo del problema comunista debe irse antes de que lo quiten.

Si se quiere que la Revolución triunfe, dígase adónde vamos y cómo vamos, óiganse menos los chismes y las intrigas, y no se tache de reaccionario ni de conjurado al que con criterio honrado plantee estas cosas.

Por otro lado, recurrir a la insinuación para dejar en entredicho a figuras limpias y desinteresadas que no aparecieron en escena el primero de enero, sino que estuvieron presentes en la hora del sacrificio y están responsabilizados en esta obra por puro idealismo, es además de una deslealtad, una injusticia, y es bueno recordar que los grandes hombres comienzan a declinar cuando dejan de ser justos.

Pues bien, si después de todo esto se me tiene por un ambicioso o se insinúa que estoy conspirando, hay razones para irse, si no para lamentarse de no haber sido uno de los tantos compañeros que cayeron en el esfuerzo.

También quiero que entiendas que esta determinación, por meditada, es irrevocable, por lo que te pido no como el comandante Huber Matos, sino sencillamente como uno cualquiera de tus compañeros de la Sierra -¿te acuerdas? De los que salían dispuestos a morir cumpliendo tus órdenes–, que accedas a mi solicitud cuanto antes, permitiéndome regresar a mi casa en condición de civil sin que mis hijos tengan que enterarse después, en la calle, que su padre es un desertor o un traidor.

Todo ello provocó la ira del entonces aspirante a emperador, ordenó el arresto de Matos quien terminó siendo sentenciado a 20 años en prisión. Al término de la sentencia en 1979 fue liberado y voló a Costa Rica, donde su esposa e hijos se habían ubicado después de salir de Cuba en la década de 1960.

Es significativo que para su arresto fue enviado a Camagüey el comandante Camilo Cienfuegos. En ese momento, se dice que Huber comunicó a Camilo que su vida estaba en peligro a causa de su popularidad, por lo que Fidel Castro se molestaba al punto que hasta esperaba que Matos y sus compañeros lo mataran en el acto de tomarlo preso. La historia de Camilo Cienfuegos, perdido con su avioneta en su regreso a La Habana después de esta acción, puede ser muy probablemente otra conspiración de Fidel Castro para eliminar a aquellos que pudieran ser populares, pues el único líder tenía que ser él.

Ese mismo día del arresto de Huber Matos, el antiguo jefe de la Fuerza Aérea cubana, Pedro Luis Díaz Lanz voló en un avión B-26 sobre La Habana y tiró un millón y medio de ejemplares de la Carta Abierta al Pueblo de Cuba, como una forma de protestar contra el gobierno, Miles de disparos fueron hechos contra el avión y ninguno lo tocó, pero pude ver en la calle Monte, una cuadra antes de Cuatro Caminos,un muerto por una bala y en la cocina de mi casa en el barrio del Cerro, una bala rompió el techo y se incrustó en la cocina. Supongo que haya habido otros muertos y muchos más heridos.

Ante su impotencia, Fidel Castro se reunió con sus más allegados para definir la suerte de Matos, donde por supuesto, el Che Guevara y Raúl Castro, asesinos natos,estaban a favor de que fuera ejecutado, pero Fidel Castro decidió que fuera encarcelado con una dura pena.

Huber Matos vivió encarcelado en solitaria durante veinte largos años porque tenían miedo a sus ideas y a su verticalidad y fue una víctima de la intolerancia y las conspiraciones del emperador tropical.

¿De qué podría hablar el argentinito aprendiz de todo, en este caso de economista, con el intelectual Jean Paul Sartre?

El arbitrario reemplazo de la moneda en 1961

Ante el escenario existente en 1961 tras las nacionalizaciones y la ruptura de relaciones con Estados Unidos, la aparición de sublevados en las montañas del Escambray, los conflictos con la iglesia, la invasión por Playa Girón y la creciente oposición, los maquiavélicos cerebros de Fidel y el Che crearon una conspiración para desbaratar a sus oponentes. Ello consistió en el cambio del dinero nacional circulante y con ello desmanteló la base económica de los opositores y no importaba que también arruinara las economías de los cubanos en general. Al final ellos no habían sudado ese dinero.

El 5 y 6 de agosto de 1961, con excepción de las farmacias y hospitales, el resto de las actividades económicas del país fueron suspendidas mientras duró el cambio de la moneda.

Los billetes se canjearon a la par hasta la cantidad de doscientos pesos por núcleo familiar. Las cantidades que en el momento de la operación excedieran esa suma, se depositarían en una cuenta en el banco con un límite de hasta diez mil pesos, de la que solo podrían extraer 100 pesos mensuales a pesar de ser su propio dinero. El monto que excediera se confiscó y pasó a ser propiedad del gobierno. A aquellos que tenían cuentas bancarias se les reconocía la suma de 10 mil pesos y el resto era nacionalizado, pudiendo sacar igualmente 100 pesos mensuales. Los objetivos del Ché eran por sobre todo igualar a toda la sociedad cubana pero hacia abajo.

Tocó que fui llamado para participar en esta operación y acuartelado sin saber de qué se trataba. A aquellos que lo conocían y se lo comunicaban a alguien, estaban en peligro de ser acusados de alta traición por lo secreto del hecho. Recuerdo que dejé unos ahorritos que tenía en una gaveta, unos veinte pesos que en esa época eran algo, y por supuesto, los perdí pues no pude cambiarlos ya que el cambio fue sin pausa, día y noche tuve que estar en ese trabajo. Después de tres noches agotadoras sin dormir, al concluir la tarea nos tiramos en el piso y nos dormimos como unos troncos.

La medida buscaba no solo hacer pobre a todo el mundo sino también tratar de los fondos que se habían llevado los que se iban tuvieran valor y penalizar a los pocos ricos que todavía no se habían ido. Hubo muchos suicidios, otros que tiraron el dinero por una ventana de un edificio y otros que le pegaron candela, y fueron muchos los casos de aparentes pordioseros que llegaban con una jaba llena de dinero, pero siempre hubo los que lo emparedaron o enterraron en espera de un cambio que nunca se ha dado.

Detrás de todo esto está lo que decía Raúl Roa sobre el Ché: “los argentinos son unos cabrones italianos que porque un día juegan el polo se creen que son gentlemans ingleses.” El Che, como buen argentino, que sufren de complejo de superioridad y arrogancia, menospreciaba al pueblo cubano y era en el fondo un racista y además vio que era fácil engañar con cantos de sirena a Fidel Castro, en lo que no se equivocó, y un aventurero como él designado para dirigir asuntos vitales del país sin siquiera conocer del tema se vió con los cielos abiertos. A través de este capricho aberrante, el Che vio que podían convertir al pueblo cubano en esclavos del comunismo sin mucha resistencia.

Los campesinos y pequeños comerciantes o personas comunes que guardaban sus ahorros debajo del colchón, todavía deben estar cagándose en la madre del argentino que vino a Cuba a sacar sus frustraciones y también a demostrar que los argentinos tienen la fama bien ganada.

Ese fue uno de los secretos mejor guardados en la historia de la Revolución y probablemente el que haya afectado a más gente.

La conspiración contra los intelectuales.

Aparte de Fidel Castro, hay dos: Frank País y José Antonio Echeverría, líder estudiantil y mártir del heroico y fracasado asalto al Palacio Presidencial de marzo de 1957. Curiosamente José Antonio era católico y Frank, bautista. Fueron dos personas profundamente religiosas, otro aspecto a menudo desconocido. Una característica de Fidel Castro es que aceptaba y usaba a todo el mundo mientras le convenía, sobre todo porque no podía mantenerse en la Sierra Maestra sin el respaldo de la lucha y suministros en las ciudades.

En el 26 de Julio había varias tendencias políticas. La de mayores seguidores era la nacionalista, le seguían la democrática sin extremos cambios sociales como era el caso del Movimiento de Resistencia Cívica dirigido por Manuel Ray y una con muy pocos adeptos, pero con mucha influencia en Fidel Castro, que era la comunista y en la que estaba por supuesto el Ché Guevara, Raúl Castro y Ramiro Valdés. Esto lo conocí muy bien porque mi padre, miembro de las brigadas de acción y sabotaje del movimiento 26 de Julio, detenido y torturado, se fue a pelear al Escambray y fue ubicado en la columna al mando del Che y en el pelotón de Ramiro Valdés. No tengo que hablar más de ello, esa fue la causa de que al llegar a La Habana el Día de Reyes de 1959, se afeitó, se peló y quemó el uniforme del Ejército Rebelde. Nadie mejor que él y los que lo acompañaban sabían que el país se encaminaba hacia el comunismo y el totalitarismo.

Fidel Castro estaba creando constantemente conspiraciones, traiciones y trampas para alcanzar sus objetivos. La radicalización comenzó con la Reforma Agraria, la intriga para ostentar él solo todo el poder y la radicalización continuó con la eliminación de todos aquellos que se opusieron a sus ideas, comenzando por Huber Matos y la extraña desaparición de Camilo Cienfuegos, que a diferencia del Che, gozaba de gran simpatía popular.

Pero Fidel Castro que tenía que ganar una batalla sin la cual no podría triunfar y era en el campo de las ideas. Por eso en una intervención en un congreso de intelectuales dijo:

En junio de 1961 Fidel Castro efectuó una serie de reuniones con los intelectuales cubanos en la Biblioteca Nacional donde transmitió esta idea :“Esto significa que dentro de la Revolución, todo; contra la Revolución, nada. Contra la Revolución nada, porque la Revolución tiene también sus derechos; y el primer derecho de la Revolución es el derecho a existir. Y frente al derecho de la Revolución de ser y de existir, nadie, por cuanto la Revolución comprende los intereses del pueblo, por cuanto la Revolución significa los intereses de la nación entera, nadie puede alegar con razón un derecho contra ella.”

Esta fue una definición total que había aprendido de Mussolini, todo el que no esté contigo, está en tu contra. Estos principios totalitaristas se fueron aplicando en el sector de la cultura pero se extendieron a toda la sociedad. Los nazis quemaron los libros que expresaran ideas contrarias a sus postulados nacionalsocialistas, pero el papel de los comisarios fue tan represivo como aquellos y empobreció el campo intelectual cubano. El clima de intolerancia creado a la sombra del lema: “dentro de la revolución todo, fuera de la revolución nada”, hizo que la censura se adueñara de toda la producción literaria cubana e internacional que no cumpliera este postulado. Este fue el germen del llamado “decenio gris” que implantó un sistema de censura casi total, donde si algo se escapaba, era rápidamente rectificado, en cualquier disciplina de que se tratase. Fidel Castro sabía que el conocimiento y la verdad no podían llegar al pueblo sino a través de un filtro que cumpliera sus expectativas.

Unos años antes, los intelectuales cubanos vieron con el triunfo de la revolución una posibilidad del resurgimiento de la libre expresión y el arte libre y ayudaría a impulsar la cultura nacional.
Uno de los medios que mejor reflejó este sentir, fue el suplemento Lunes de Revolución, del periódico oficial del Movimiento 26 de Julio. Para la gran mayoría de los intelectuales cubanos, el triunfo de la revolución en 1959 fue motivo de gran entusiasmo. representó la clara posibilidad de un renacimiento de las artes, lo cual liberaría a Cuba de décadas de atraso cultural.

Esta publicación literaria de vanguardia contó con un equipo de intelectuales de gran calibre, con Carlos Franqui como director del periódico, y el suplemento literario Lunes de Revolución, fue dirigido por Guillermo Cabrera Infante, el que lo convirtió en un semanario de debate, abierto y llegó a tener relevancia internacional al contar con la colaboración de importantes escritores latinoamericanos y españoles y tenía una impresionante tirada de un cuarto de millón de ejemplares.

El primer número de Lunes de Revolución con un editorial expresó que concebían el proceso revolucionario como una fuerza liberadora que permitiría a los intelectuales convertirse en actores importantes en la vida de la nación y su responsabilidad en el impulso de la cultura.

Pero pronto las ideas dogmáticas de Fidel Castro vencieron al romanticismo de los primeros tiempos del triunfo revolucionario y la línea independiente del diario y sobre todo de su suplemento fueron condenados y a los dos años y medio de su comienzo, fue clausurado. Nada podía entrar en conflicto con lo que conviniera el régimen. Nadie podía apartarse un milímetro de sus designios.

Cabrera Infante, Franqui y otros tomaron el camino del exilio, mientras otros colaboradores como Lezama Lima y Virgilio Piñera fueron condenados al ostracismo. Pero el cisma llegó realmente en 1971, con el caso de Heberto Padilla, que consideró decir que la revolución había traicionado sus ideales. Al respecto dijo Fidel Castro: ““Somos un país bloqueado y por lo tanto el arte también debe ser un arma defensiva de la Revolución”, y a su vez ratificó lo que antes había resumido como la esencia de la cultura: “Dentro de la Revolución, todo. Contra la Revolución, nada”.

A partir de ese momento se refuerza la represión y la censura contra todo lo que el régimen no considerara beneficioso para su causa. Cuba avanzó muchísimo y rápidamente en la alfabetización y la educación, pero el libre pensamiento y la creación fueron amordazados. Unos decidieron abandonar el país, y otros se quedaron, adaptándose a los nuevos tiempos.

Imperó la mediocridad, la envidia y las guerras sin sentido, una de cuyas víctimas fue Pablo Neruda, que aparte de ser una figura mundial de la literatura, era un revolucionario probado y reconocido.

Seguido a este encuentro se creó una organización de los escritores y artistas, la UNEAC, o Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba, que ha jugado un detestable papel en toda su historia y que exceptuando a Nicolás Guillén (un oportunista de primera categoría, pero un poeta reconocido) ha estado dirigida por artistas o seudoartistas de bajo nivel, pero de altísimo grado de sumisión al régimen, y de probadas dotes de comisarios políticos que, es lo importante para el gobierno.

El pueblo tuvo acceso a determinadas obras musicales, escritas o fílmicas de repercusión internacional, pero todas aquellas que hicieran una mínima evaluación crítica al socialismo, era censurada y reprimida. Durante decenios nos inundaron con obras culturales procedentes del campo socialista, en particular la Unión Soviética, tan ajena a nuestras costumbres y gustos y no había forma de romper ese bloqueo ideológico. Quizás una de las pocas cosas eran el poder escuchar en onda corta o media las emisiones radiales de música norteamericana y no en forma abierta y libre. El resto era muñequitos rusos, Los hombres de Panfilov, el Capitán Zeman y El Escudo y la Espada. Algunas buenas obras sin duda, pero en ninguna nos veíamos representados. Los avances tecnológicos y la autodestrucción del comunismo hicieron posible que en cierta medida ese aislamiento se rompiera, a pesar de los esfuerzos para mantenerlo.

Esta ha sido una larga conspiración contra la cultura y la libertad de las ideas, que en una de sus manifestaciones ha sido llamada “Batalla de Ideas”. Hasta el nombre es ridículo, pues ¿qué ideas hay que defender? Las del totalitarismo y la censura debían ser.

Eso fue algo para reírse porque ante la solicitud de recursos de cualquier tipo a las instancias superiores del gobierno, (la centralización en Cuba cada vez es mayor para que solamente puedan robar unos pocos) si querías tener certeza para obtenerlos, simplemente te referías a lo pedido como una necesidad y un destino de la Batalla de Ideas, y las divisas y los recursos aparecían por arte de magia. Toda una falacia.

Aníbal Escalante a la derecha con espejuelos.
La Microfracción

Una de las primeras conspiraciones gestadas por Fidel Castro y su cerebro adjunto maléfico, el Che Guevara fue el llamado “la microfracción”.

Al triunfar la revolución Fidel Castro habló incesantemente de la necesidad de integrar a todas las organizaciones revolucionarias en un solo partido, por supuesto dirigido por él y sus acólitos. Ello implicaba que todos los grupos que habían participado en la lucha insurreccional contra el gobierno de Batista, en particular el Partido Socialista Popular, el Directorio Estudiantil 13 de Marzo y otros, debían, por el bien común y como muestra de que a través de la unidad se lograrían mayores y más rápidos éxitos económicos y sociales, se sumaran a la que fue llamada Organizaciones Revolucionarias Integradas, conocida por ORI (la ORI, la ORI, la ORI es la candela, la ORI es el partido de la clase obrera, decía un slogan).

Pero por supuesto, el autoritarismo y el culto a la personalidad de Fidel Castro fue minando esa integración. Entre ellos estaban particularmente inconformes los dirigentes del Partido Socialista Popular, el nombre del Partido Comunista existente desde 1925 y en primer lugar su
líder Aníbal Escalante, uno de los políticos más conocidos de la República al triunfo de la revolución y que había sido senador. Como Fidel Castro recelaba de todos los que no fueran sus compañeros de la Sierra Maestra, Aníbal Escalante que había ocupado el cargo de secretario de Organización de las Organizaciones Revolucionarias Integradas (ORI), fue destituido y enviado a la Unión Soviética como parte de una conspiración que no prosperó y que fue llamada el “proceso de crítica al sectarismo”, porque Aníbal, más marxista que Marx llegó a censurar a un verdadero héroe, José Antonio Echeverría cuando en el acto de conmemoración de su asesinato y ataque al Palacio Presidencial y a Radio Reloj, al leer su testamento político omiten su referencia a Dios.

Aníbal regresó a Cuba en 1962, momento en que se produce la Crisis de los Misiles o Crisis de Octubre y Fidel se considera traicionado por los soviets y se empaña la amistad entre los dos países.

La dirección del PSP estaba inconforme con la crisis por la cual pasaba el país, y en contra de la excesiva concentración de poder de Fidel Castro e intentaron iniciar un debate dentro de las filas del Partido Comunista., buscando también un acercamiento con la URSS, y con otros países socialistas, relación que estaba en conflicto desde la retirada de los cohetes nucleares, decisión que evitó no sólo una guerra mundial, sino probablemente la desaparición de la humanidad.

El PSP era un partido con pocos miembros, lleno de oportunistas y del que la gente decía: “Viva el comunismo y la igualdad, si tienes un peso, dame la mitad”.

Pero también estaban los preparativos de la loca e imposible meta azucarera de 10 millones de toneladas, la cual Escalante consideró una locura y que solo conduciría a un descalabro económico del cual solamente habría una forma de salir, entrando por completo en la órbita soviética, como realmente ocurrió.

Todo ello llevó a que apareciera una conspiración con gran envergadura política, para desacreditar a aquellos que se atrevieron a contradecir a Fidel Castro y el primero de octubre de 1967 fueron detenidos un grupo de antiguos miembros del PSP, entre los que destacaba Aníbal Escalante. Aquellas fueron detenciones secretas, arbitrarias, oportunistas y totalitaristas, para cuyo delito no existía figuras delictivas en el Código Penal y para lo que se efectuaron juicios sumarios a penas de hasta quince años de prisión y otros que no eran partícipes de la llamada Microfracción, pero que tenían alguna relación con los implicados, fueron marginados social, política y laboralmente. De ello solamente se salvaron por supuesto, los viejos comunistas incondicionales de Fidel Castro, como Carlos Rafael Rodríguez, el Fouché cubano que fue figura importante en varios gobiernos, Blas Roca y el hermano del principal encartado, César Escalante. Sin duda ellos fueron partícipes importantes en la conspiración orquestada para defenestrar a los principales líderes del viejo PSP.

En realidad la Microfracción fue una “Macrofracción”, pues eran muchos lo que compartían la crítica al abuso y lo ineficaz del “trabajo voluntario”, al voluntarismo de Fidel Castro y la improvisación en economía, la crisis creciente de los abastecimientos a la población, y el culto de la personalidad y el afán de llevar la lucha armada a otros países para satisfacer su ego.

No importaba que dos de sus integrantes pertenecieran al Comité Central del Partido, lo importante era que tuvieran una muerte política como ha ocurrido después con tantos personajes que han ocupado cargos de primer nivel en el país, como Humberto Pérez, Carlos Aldana, Roberto Robaina, Carlos Lage o Felipe Pérez Roque.

El principal error de la Microfracción, que después se repetiría por los “delfines” Pérez Roque y Lage, fue el hablar de más cuando se reunían en la finca de Aníbal, donde criticaban al gobierno y ensalzaban a Escalante y filosofaban sobre la inevitable crisis que llevaría a la revolución a rectificar su rumbo y subordinarse completamente a los soviéticos, en lo cual llevaron toda la razón.

Por supuesto que Fidel y Raúl Castro los querían fusilar por traición, y decenas de implicados
terminaron en la cárcel, dos de ellos se suicidaron y los familiares y amigos más allegados de los acusados sufrieron represalias de todo tipo y el caso tuvo amplia difusión en la prensa, como una forma adicional de vejar a los implicados. Aníbal Escalante murió en la cárcel.
Pero lo cierto es que no existía base jurídica para enjuiciar estos hechos, fue una simple venganza política y sería de las tantas ocasiones en que se politiza a la justicia en Cuba.

Recuerdo que en esos años me leí uno tras otros los libros de Kafka, como América, La Metamorfosis y en particular El Proceso, al cual relacioné con la Microfracción, al igual que hice con una película checa cuyo nombre no recuerdo y que implicaba a un director de una central eléctrica en hechos cuya responsabilidad estaba en las máximas instancias del gobierno del país, pero a través de una conspiración como la ocurrida en Cuba, sin base alguna, le querían achacar culpas de delitos no tipificados simplemente por haber disentido de los jefes.

Este fue el inicio de la represión total a todo aquel que no estuviera de acuerdo con las decisiones de Fidel Castro, ya nunca más existió libertad de expresión, ni críticas al funcionamiento del gobierno que no fueran atacadas con tanta fuerza como la Microfracción.

Lo risible es que meses después comenzó la histórica “ofensiva revolucionaria” que acabó de derrumbar la economía nacional y sobre la cual Fidel Castro diría: ¿vamos a hacer socialismo o vamos a hacer timbiriches?. Y da risa además porque esos mismos timbiriches fueron autorizados varias décadas después con la aprobación del trabajo por cuenta propia para salvar al socialismo o más que al socialismo, al mantenimiento en el poder de la gerontocracia castrista.
Y al final lo más probable es que la Unión Soviética hubiera planificado con sus incondicionales un golpe de estado al gobierno revolucionario cubano que al final no le hizo falta, pues Fidel Castro, fiel a su principal método, se pegó a la teta de la vaca soviética como tabla de salvación.


Intrigas contra Neruda

Cuando se habla de Neruda, se habla de poesía. No hay ningún poeta, al menos en idioma español, del siglo XX que pueda compararse con él. Además está considerado entre los autores paradigma de la literatura de todos los tiempos. Aparte del merecido Premio Nobel de Literatura de 1971, fue una personalidad muy destacada en varios aspectos, activista político, senador, embajador, un intelectual en toda la extensión de la palabra y de larguísima trayectoria revolucionaria.

En su país, Chile, también fue objeto de la bajeza humana y de la ultraizquierda insensata. Fue criticado por compartir con el presidente peruano Belaúnde, pues había aceptado una condecoración impuesta por el gobierno peruano y un almuerzo cordial con el entonces presidente, ante lo cual afirmó: “yo soy también un hombre público, un poeta que tiene amigos en todo el continente y un huésped que llega a un país en que puede comer con profesores, escritores, obreros y que también puede desear comerse un par de huevos fritos con un Presidente de la República. Ruego que me dejen tranquilo por eso.” Los huevos fritos de Neruda nos hacen recordar la taza de té de Nicanor Parra, poeta, matemático y físico chileno​ cuya obra ha tenido una profunda influencia en la literatura hispanoamericana.​ Al haber concurrido a una visita protocolar a la Casa Blanca en abril de 1970, se le suspende la invitación para ser miembro del jurado de poesía de Casa de las Américas.

Pero ya la Casa de las Américas, dirigida por un pseudo intelectual de extrema izquierda, tenía experiencia en el ser brazo ejecutor de medidas intolerantes de un régimen totalitario como el cubano, en particular con Neruda.

Neruda fue víctima de la intolerancia totalitaria cuando en 1966 se le increpa en una carta ofensiva y carente de respeto sus actividades relacionadas con su visita a Estados Unidos y al Pen Club. La carta de la Unión Nacional de Escritores y Artistas de Cuba estaba encabezada por el mediocre director de la casa de las Américas, Fernández Retamar y pretendía imponer al poeta reglas de comportamiento al que toda su vida fue transparente y fue un gran defensor de causas justas y de la naciente revolución cubana. Querían enseñarle un marxismo diferente a un marxista de muchos años

Neruda, al referirse a este hecho y sus autores expresó: ¨…se erigían en profesores de las revoluciones, en dómines de las normas que deben regir a los escritores de izquierda, los que, con arrogancia, insolencia y halago, pretendían enmendar mi actividad poética, social y revolucionaria…¨

 

Por eso Neruda fue poeta, o mejor dicho, es poeta, porque no se puede hablar de un poeta como él en tiempo pasado, porque es el Poeta de América y ese título no le cayó del cielo sino porque se comprometió hasta tal punto con sus ideas políticas que no se retractó de ellas y cuando se revelaron monstruosidades del régimen soviético, al que tanto había alabado, dijo: “No soy de los que vuelven de la luz”.Y tampoco tiene como un deber el encarnar a toda hora las banderas de lucha que se le quieren imponer.

En su autobiografía “Confieso que he vivido”, que fue prohibida en Cuba, Nicolás Guillén y Roberto F. Retamar, títeres de la conspiración extremista, quedan señalados como lo que son, lo que los hizo hundirse un poco más. Como diría Guillén: tienen lo que tenían que tener, el desprecio.

Los redactores del infame documento, Roberto Fernández Retamar, Lisandro Otero, Edmundo Desnoes y Ambrosio Fornet” siguen siendo unos mediocres y casi unos desconocidos, salvo en los círculos intelectuales de poder de la Isla. Y Neruda sigue siendo Neruda, un ícono mundial de la poesía y de la vergüenza.

Tratando de rectificar, en 1967, la UNEAC, dirigida por Guillén lo invitó a visitar Cuba. Neruda no aceptó y jamás volvió a nuestro país. Pero la gente cada día reconoce más el aporte de Neruda a la literatura mundial y a los miserables creadores del complot no se conocen y los que los conocen los desprecian.

Crisis de los Misiles o Crisis de Octubre. A un paso del apocalipsis.

Esta conspiración conjunta entre la Unión Soviética y Cuba puso al mundo al borde de un holocausto nuclear y ha sido una de las mejores operaciones militares de los soviéticos en el sentido de su magnitud y secretismo.

Ya era un hecho que el régimen de Fidel Castro tenía un alineamiento con el bloque soviético
como apoyo a la implantación de un régimen comunista. Acuerdos y tratados de todo tipo se implementaron y en particular los relacionados con la alimentación, la energía y la defensa. Grandes cantidades de armamento de los países socialistas, sobre todo sobrantes de la Segunda Guerra Mundial, fueron llegando a Cuba, así como asesores militares y el envío a la URSS para su preparación,de especialistas en diferentes armas.

Recordemos que en 1962 era uno de los momentos más álgidos de la Guerra Fría y los soviéticos estaban particularmente inquietos por la disparidad tan grande que tenían con los Estados Unidos en materia de armas atómicas, pues contaban con 300 cabezas nucleares, mientras los estadounidenses tenía 6000. A ello le sumaban la preocupación por los misiles ubicados cerca de las fronteras rusas, en Alemania, Holanda y Bélgica, y en particular los de Turquía, que podían llegar a objetivos soviéticos importantes en pocos minutos.

Para ello idearon una compleja operación que consistía en el envío a Cuba de miles de soldados soviéticos y armamento atómico para lograr la paridad nuclear.
El Mariscal Ivan Bagramian fue el cerebro de la operación, llamada Anadyr, haciendo referencia a una ciudad del extremo norte de Siberia y tenía como objetivo primario confundir al espionaje, ya que a los soldados se le entregó equipo para zonas polares. Mientras tanto los misiles balísticos nucleares fueron objeto de camuflaje para aparecer como equipamiento agrícola.

En primer lugar por vía aérea fueron a Cuba los especialistas y oficiales encargados de crear las instalaciones y los soldados, en el extraordinario número de cincuenta mil, fueron por vía marítima, viajando desde ocho puertos diferentes. Todo ello comenzó el 10 de julio de 1962 y ni siquiera los capitanes de los buques conocían su destino ni misión. Una semana después de zarpar tuvieron en su poder tres paquetes secretos con el plan de viaje, y que sería abiertos de manera escalonada. Ello permitió que los primeros misiles llegaron a Cuba a principios de septiembre de 1962.

Los aviones de reconocimiento U2, que sobrevolaban Cuba sistemáticamente, detectaron los misiles el 14 de octubre. Una vez analizadas las fotos, los militares estadounidenses se alarmaron y el 16 de octubre Kennedy tuvo conocimiento de las bases de lanzamiento de misiles soviéticos.

Teniendo en cuenta la gravedad del asunto, el 20 de Octubre el presidente norteamericano ordena el bloqueo a la Isla y el 24 se completó por la marina la oclusión de todas las vías marítimas. Si los navíos soviéticos intentaban forzar el bloqueo, el conflicto armado entre los dos superpotencias estaba servido. El día siguiente Estados Unidos denuncia la situación en la ONU y alerta del peligro de una confrontación nuclear. En ese momento, había 36 misiles nucleares soviéticos en Cuba.

El 26 de octubre fue el inicio de conversaciones entre ambas potencias y llegaron a un acuerdo:
Washington retiraría sus misiles de Turquía, y Moscú haría lo mismo con los misiles en Cuba.

La URSS consideró la Operación Anadyr como un gran logro de sus fuerzas armadas y en consecuencia centenares de oficiales soviéticos fueron galardonados. Algunos consideraron el hecho una debilidad de Kruschev ante el imperialismo y poco más de un año después fue destituido.

Fidel Castro montó en cólera y se enfriaron las relaciones entre ambas partes, pero el grado de subordinación y dependencia económica hicieron que el asunto fuera olvidado y se reconcilió con sus amos, convirtiéndose en un gran aliado de Moscú e instrumento de sus intereses expansionistas en África.

Fue el momento en que el mundo estuvo más cerca de la hecatombe nuclear. La valentía e inteligencia del presidente Kennedy sin duda fue decisiva en que el mundo no haya desaparecido y dejó para la historia la importancia de frenar el aventurerismo político y la necesidad de un diálogo entre las superpotencias.

Guerras secretas de Fidel y el Che

Como el triunfo revolucionario en Cuba fue aparentemente fácil, el Che Guevara se dio a la tarea de escribir un librito copiado de ideas de Mao Tse Tung o Zedong como se dice ahora, que instruyera a la gente acerca de cómo hacer una guerra de guerrillas y convenció a Fidel Castro de llevar la insurrección a toda América. Como este tema es tan rico en conspiraciones, intrigas, traiciones y sobre todo en fracasos, vamos a abordarlo de forma particular y más extenso.

Fidel Castro, para cumplir su papel de servidor fiel de los soviéticos contra el imperialismo norteamericano y desestabilizar al mundo, sumado al romanticismo revolucionario que le insufló el Che acerca de exportar la revolución, creó todo un programa en este sentido, comenzando por alimentar las mentes de algunas élites intelectuales y políticas latinoamericanas y africanas, todo ello enmascarado en una falsa condición de portavoz de los países no alineados, pero que en realidad era un corifeo de los comunistas.


Los Macheteros en Puerto Rico y los movimientos negros en USA

Con el cuento “de un pájaro las dos alas”, los movimientos independentistas puertorriqueños, sobre todo los que querían la independencia al estilo terrorista, fueron ampliamente apoyados por Fidel Castro. En Cuba acogieron a los más buscados y se le dió ayuda a organizaciones de izquierda que favorecían la violencia, así como se les entrenó en métodos de lucha armada.
También se creó una organización terrorista boricua, llamada MIRA que se hizo famosa por la quema de tiendas importantes, asaltos a bancos y carros de transporte de valores, y de secuestros de ricos. Por supuesto que los Macheteros y el conocido asalto al Congreso de Estados Unidos fue defendido como un acto de rebeldía revolucionaria justificado.

El otro sector apoyado fuertemente por la revolución cubana fueron los movimientos negros en Estados Unidos. Al igual que con los puertorriqueños independentistas extremistas, las organizaciones afroamericanas que promovía la violencia, fueron ayudadas de muchas formas y muchos de sus prófugos de la justicia han vidido por decenios en Cuba.

En un momento dado, era usual que a menudo fuera secuestrado a punta de pistola un avión norteamericano a La Habana, para que el secuestrador, un miembro de las Panteras Negras u otras organizaciones, pudiera refugiarse en Cuba. No se me olvida una noche en que un Boeing 747, el avión más grande del mundo entonces y que recién había comenzado a volar, fue secuestrado en Estados Unidos y para evitar su fuga había tiroteado sus ruedas, por lo que para que pudiera aterrizar en el aeropuerto de Boyeros, que entonces no tenía el largo necesario para este aparato en sus pistas, tuvo que ser llenado de espuma para evitar un incendio durante el aterrizaje. Aquello fue un espectáculo de primera plana, pero se le dio más difusión al personaje afroamericano, que aterrorizado por la represión del FBI, se vio ante la necesidad de tomar una acción extrema que al verdadero peligro para la vida de los inocentes que viajaban representaba el secuestro de aviones.

La conspiración en este sentido tuvo mucho que ver con el cine y la televisión, y para la prensa en particular, donde se creó todo un mito de que los puertorriqueños no quieren ser ni estado libre asociado ni un estado de los Estados Unidos, sino un país independiente y que los que defienden el independentismo son unos héroes y unos mártires y con respecto a los movimientos negros norteamericanos, no han tenido otra opción porque viven casi como cuando eran esclavos. Las figuras de Malcolm X, Angela Davis y Stokely Carmichael eran presentados casi como unos santos y se repetía en todas partes hasta la saciedad, el documental del artífice del corta y pega del cine cubano, Santiago Álvarez, donde se mostraba la represión a las protestas negras mientras sonaba la canción “Now” que se repetía hasta el cansancio en televisión y cine.

Al final la historia destruye todas las conspiraciones y la verdad se impone. Los movimientos negros se diluyeron por sí solos y las figuras que los dirigían han quedado para la historia como lo que son, unos delincuentes o aberrados. De esa época había un cuento en Cuba que decía: “fulanito se fue para Estados Unidos. – ¿Pero está loco si el es negro?. -Sí y lo recibieron con un perro. -Ya lo sabía, allí le echan los perros a los negros. -No, con un perro Cadillac”.

Y de Puerto Rico, ¿qué decir?. Solo voy a referirme a un programa televisivo llamado Españoles por el Mundo, en donde entrevistan a varias personas en Puerto Rico, de todas las clases sociales y posturas políticas y todos sin falta coincidían en una cosa: el país estaría peor si no fuera un estado asociado a Estados Unidos, y me llamó la atención de un policía que dijo: “Si aquí no estuvieran los federales, esto sería peor que Dominicana”.

Y la conspiración y el cuentecito de los puertorriqueños y los negros muy pocos se lo creyeron en Cuba. Ni siquiera los negros que habían visto a Carmichael, Malcolm X o Angela Davis como unos héroes.

Humberto Pérez

Después del relajo institucional creado por la incapacidad combinada de Fidel Castro y Ché Guevara y que hizo desaparecer en Cuba todos los controles, sistemas contables, contadores, sistemas administrativos y creó un desbarajuste total en toda la esfera económica, la Unión Soviética condiciona su ayuda a la implantación de sistemas de control y ordenamiento similares a los existentes en los países del Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME).

Es por ello que se crea el Sistema de Dirección y Planificación de la Economía bajo la dirección de Humberto Pérez, Presidente de la Junta Central de Planificación. Este proceso de implantación tuvo que enfrentar la prueba de la crisis migratoria del Mariel y todos los hechos que a su alrededor ocurrieron entre abril y octubre de 1980, que hicieron que ese año el PIB decreció en más de un dos por ciento. Sin embargo los resultados se vieron enseguida, pues entre 1976 y 1985 la economía creció a un promedio anual del 6,5 % y no solo se vió en las estadísticas, la gran mentirosa, sino en la elevación del nivel de vida de los cubanos durante toda la década de los 80.

Sin duda alguna y con todas las limitaciones del cerrado sistema gubernamental cubano, la entrada oficial de Cuba en el CAME en 1972, el XIII Congreso de la CTC en 1973, el Primer Congreso del Partido Comunista de Cuba en 1975, y la introducción del Sistema de Dirección de la Economía, fueron también eventos que por su repercusión, ordenaron en cierta forma al país y ayudaron al mejor funcionamiento de la economía en ese periodo.

Sin duda alguna Humberto Pérez fue el artífice de ese pequeño milagro económico ocurrido entre 1975 y 1986. Humberto Pérez era considerado como el principal reformista dentro del gobierno e impulsó la creación de los mercados libres campesinos, el mercado paralelo de artículos industriales y alimenticios, la introducción de mecanismos de organización del trabajo y los salarios con sus sistemas de pago de premios y primas a los trabajadores y una mayor autonomía en el funcionamiento de las empresas mediante el cálculo económico.

Pero como ocurre con Fidel Castro y su círculo íntimo, formado por extremistas e ignorantes, que vivían como millonarios, no querían que la gente tuviera ideas de enriquecimiento que superaran el espíritu de sacrificio, y comenzaron a orquestar una campaña para devaluar a los mecanismos económicos como impulsores de la sociedad, porque estaban afectando al trabajo político ideológico y creando sentimientos capitalistas. El fantasma del maldito Che Guevara apareció nuevamente para recuperar el terreno que por lógica tenía que perder que además tenía que combatir a otro enemigo que había aparecido: La Perestroika en la Unión Soviética.

Fidel Castro encabezó el ataque contra el Sistema de Dirección de la Economía y sus estímulos materiales y los calificó de enemigos de la construcción del socialismo en el Tercer Congreso del Partido Comunista de Cuba, cuando en realidad era lo que había permitido que la gente volviera a tener alguna fe en que las cosas iban a ir por mejor camino. Así decidió que Cuba entrara en otro de sus momentos ridículos, esta vez “el período de rectificación de errores y tendencias negativas”, otro embuste, y con ello salió de la escena política Humberto Pérez.

A la misma velocidad que fue elevado a los más altos cargos, fue defenestrado a velocidad meteórica y no se volvió a hablar de él. Muchos años después volví a verlo cuando a finales de los años 90 era un especialista importante en Fintur, la casa financiera del Ministerio del Turismo.

Y el proceso de rectificación de errores y tendencias negativas no rectificó nada que fuera para mejorar, sino todo lo contrario. Pero a Fidel Castro solamente le importaba que nadie opacara, ni un segundo, su poder absoluto.


La Causa No.1: Matar al Mensajero de los Narcos.

El general Arnaldo Ochoa, Héroe de la República de Cuba, el coronel Antonio de la Guardia, el mayor Amado Padrón y el capitán Jorge Martínez murieron por fusilamiento como chivos expiatorios de la acusación internacional de tráfico de drogas en la que Cuba estaba envuelta.

Fidel Castro y su hermano Raúl llevaron el proceso de la Causa número 1 como todo un espectáculo televisivo, un reality show para mostrar una vez más que ellos eran inmaculados y que siempre es otro el que comete errores o delinque.

Pero había algo más sobre Ochoa, y es que la personalidad y prestigio de Ochoa era un peligro para el poder absoluto de los Castro y había que eliminar al General no solamente de forma física, sino también moralmente como figura prominente del régimen. Por otra parte, el General Ochoa tenía fuertes vínculos profesionales con los generales soviéticos, no tan sólo a resultas de sus estudios en academias militares en la URSS, sino a nivel operativo en las campañas de Etiopía y Angola y era un partidario del Glasnost y la Perestroika, que eran una herejía para el gobierno de Fidel Castro.

Sin duda alguna Ochoa tenía vínculos con Pablo Escobar, el narcotraficante colombiano, en los que participaba el Coronel Tony de la Guardia. Tony fungía como mano derecha de los hermanos Castro en el manejo de operaciones de obtener moneda convertible a través de dependencias del MININT bajo la supervisión directa del Ministro José Abrantes, lo que quiere decir que ellos eran simples piezas ejecutoras de toda acción que lograra la obtención de ganancias de forma fácil.

Años antes, ante el escándalo internacional, Fidel Castro decide suspender operaciones de tráfico de drogas justo en el momento en el que el entonces Ministro del Interior, Ramiro Valdés, pidió órdenes por escrito del Comandante en Jefe para continuar dichas operaciones.

   Los hermanos de la Guardia.

Existen numerosas evidencias de los vínculos del funcionarios del MININT en operaciones de drogas con Pablo Escobar, con carteles mexicanos, paralelo a interferencias en la guerra civil de Nicaragua, las guerrillas en Venezuela, interferencia del apoyo de la CIA a los Contra en el Salvador y la subversión en Chile. Y todo ello se financiaba con el dinero obtenido de la droga.

Adicionalmente el Ministro del Interior,José Abrantes, fue condenado a prisión y en ella le confesó al general Patricio de la Guardia, hermano gemelo de Tony, uno de los fusilados con Ochoa, que él mantenía informado a Fidel Castro a todo lo relacionado con el tráfico de drogas, lo cual era orientado por Fidel. Abrantes falleció de un ataque cardíaco poco después, misteriosamente.

Fidel Castro con esta conspiración desarmó otra y mató dos pájaros de un tiro. Fusilando a unos y encarcelando a otros, todas figuras importantes dentro del régimen, mostraba que era intolerante con hechos de este tipo y justificaba su inocencia, así como de paso eliminaba a un potencial contendiente al poder.

Ahora el régimen de La Habana se muestra como un aliado incondicional de los Estados Unidos en la lucha contra las drogas, cuando todos sabemos que él y su hermano estaban detrás de estos hechos.


Carlos Aldana, del # 3 a Topes de Collantes

Carlos Aldana era el jefe de despacho político de Raúl Castro y le escribía sus discursos, por lo que las ideas de sus arengas eran muchas veces las ideas de Aldana, el que además tenía una enorme influencia en él. Aldana es una persona extremadamente inteligente y por ello un gran propulsor de los cambios que necesitaba el país y que contaba con la experiencia para acometerlos

Y es por ello que Aldana fue acumulando respeto y credibilidad, sobre todo dentro de la cúpula directiva del Partido Comunista de Cuba, donde llegó a ser miembro del Buró Político y el Comité Central, y llegó a dirigir los Departamentos Ideológico, Relaciones Internacionales y Educación, Ciencia y Cultura del Comité Central del PCC. Un emporio que después lo dirigirían cuatro personas distintas, tal era el poder que había concentrado.

En cierta forma apadrinó a Fidel Ramos, primer secretario del partido en Pinar del Río, el que dirigía un proceso de apertura y democratización, una especie de perestroika criolla que tenía la anuencia de Aldana, que era considerado un partidario de aperturas políticas, lo que en sí era una importante diferencia con lo que pensaba la cúpula del Partido y en particular Fidel Castro sobre cómo actuar para resolver la crisis del país que había provocado él mismo cuando liquidó al Sistema de Dirección de la Economía.

Por todo ello Carlos Aldana se convirtió, infectado por el virus de la Perestroika y el Glasnost, y peor aún por su prestigio, en un personaje incómodo para el emperador, por lo que fue destituido de todos sus cargos acusado de manejos financieros indebidos. Lo condenaron al ostracismo y fue enviado a un hotel de las Fuerzas Armadas que antes fue un hospital antituberculoso construido por Batista y situado en Topes de Collantes, en la serranía del Escambray, a más de 400 kilómetros de la capital y alejado de la civilización.

Fidel Castro, al igual que en otros muchos casos, lo liquidó políticamente devaluando su imagen personal reconocida como persona honesta y afable, por ser capaz de plantear cambios de fondo, y acusándolo de vulgar delincuente. El tercer hombre en jerarquía del régimen, con una presencia y trato mucho más asequible que los dos desagradables y soberbios hermanos, no podía de ninguna manera ser más popular que ellos.

Muchos de los que participamos en reuniones con Aldana, vimos como con su caída, cuyas justificaciones para defenestrarlo no creímos, que se abría otro inmenso agujero negro en el impenetrable universo de la revolución. Como siempre los errores de grandes dimensiones en la dirección de la economía o la política los comete Fidel Castro pero lo pagan sus colaboradores, y mientras más elevado sea su nivel y su aceptación popular, la conspiración para destruirlos es más compleja y destructiva.

Fidel y el burro mexicano

Durante toda la historia de ambas naciones, y en en particular las relaciones de Fidel Castro con México ha estado rodeada de afectos y tensiones políticas.

Fue en México donde ocurren dos hechos que juntos han constituido una gran desgracia para Cuba: Fidel Castro conoce al Che Guevara y organiza la insurrección contra Batista. Ahí se preparó la expedición del yate Granma y se lanza a la aventura revolucionaria.

Y en sucesivos años posteriores, Fidel Castro sostuvo misteriosos encuentros con presidentes mexicanos que van de José López Portillo a Carlos Salinas de Gortari. A este último lo avaló en 1991 a pesar de que accedió a la presidencia en medio de una crisis política ante fuertes acusaciones de un fraude electoral en contra del izquierdista Cuauhtémoc Cárdenas. Igualmente lo cobijó de forma secreta después de dejar la presidencia y ante denuncias de corrupción por parte de él y su hermano, que cumplió condena y después fue absuelto y le devolvieron los millones que había robado.

Pero sin duda el hecho más famoso ha sido el protagonizado por uno de los presidentes más ignorantes de México, Vicente Fox, con el “comes y te vas”, que lo ridiculizó internacionalmente. Al realizarse una conferencia internacional en Monterrey en el 2002, elaboró una burda conspiración que buscaba que Fidel Castro no coincidiera con el presidente de Estados Unidos, George W. Bush.

Por supuesto que el intrigante número uno, Fidel Castro no se tragó la píldora y grabó todas las conversaciones que tuvo con Fox, las que fueron filtradas a la prensa, en las cuales el semi idiota presidente Fox le espetó la frase que se haría célebre: “comes y te vas”,

“Eso daría lugar a un escándalo mundial”, le contestó Castro a su homólogo mexicano. “Si usted es el anfitrión y me lo prohibe, no me quedará más remedio que publicar el discurso mañana”, agregó. Y así fue.

No se como todavía tiene cara de hablar en público y dar criterios sobre cosas de las que no sabe nada. Uno de los imbéciles y analfabetos más grandes que ha accedido al poder en México, algo que se convierte en repetitivo con el funesto Peña Nieto. Entre los dos no hacen ni un cuarto de presidente, menos de un país como México.

Por eso me recuerdo mucho de un personaje de los cómics o muñequitos, el burrito Tito, un burrito mexicano que era miles de veces más inteligente que este político de pacotilla.

Las mieles del poder

A partir de que Raúl Castro tomó el poder por la enfermedad de su hermano, al más rancio estilo estalinista, se dedicó a eliminar uno a uno a todos aquellos que formaron parte del círculo de confianza de su hermano. Así creó una gigantesca conspiración en la que cayeron sucesivamente Carlos Valenciaga, secretario privado de Fidel Castro, Otto Rivero, vicepresidente del Consejo de Ministros y muchas otras figuras.

Todo ello concluyó con la masacre de Carlos Lage y Felipe Pérez Roque a partir de los resultados del espionaje de los que debían ser sus principales hombres de confianza, Vicepresidente del Consejo de Estado y figura principal del gobierno, tanto nacional como internacionalmente, equivalente a la de un Primer ministro uno y ministro de Relaciones Exteriores el otro y de amplia presencia nacional e internacional también, así como Fernando Remírez de Estenoz jefe del Departamento de Relaciones Exteriores del Comité Central del Partido y su destitución y destrucción moral.

Lage y Felipito eran por lógica los elegidos por Fidel para una sucesión política, pero como no habían peleado en la Sierra Maestra, ni eran semianalfabetos, ni eran perros falderos de los militares, Raúl Castro no confiaba para nada en ellos y tenía otras ideas para cuando el clan de los Castro, feliz y finalmente desaparecieran de la fa de la Tierra.

   El símil de la miel con el poder político se convirtió en todo un relajo en la sociedad.

Así que con su experiencia conspirativa, y volviendo a la experiencia ganada con el asesinato de su amigo el general Ochoa y el show de mariconeria que hizo al mirarse frente al espejo y mirarse una lágrima porque debía condenar a alguien a quien quería, encargó a uno de sus compinches históricos el general Colomé Ibarra, ministro del Interior que preparara todo un abultado legajo que permitiera la destrucción total de los presuntos herederos y que llevara a su eliminación junto con todos aquellos que también les convenía apartar del poder. Por supuesto que fueron perseguidos, grabados, filmados y retratados como si se tratara de agentes de la CIA, por lo que fueron acusados, con pruebas contundentes suficientemente difundidas, igual que ocurrió con la Causa No. 1 para destruirlos moralmente y que se supiera lo bondadosa que era la revolución, que a pesar de la traición no los ejecuta, sino que solamente los aparta de sus cargos políticos y gubernamentales. Como se dice en Cuba, los “truena”.

Y a partir de ahí y como ocurre con todo lo cubano, viene el relajo con la frase de “las mieles del poder”. La conducta indigna y ambiciosa de los implicados fue posible porque no pelearon en la Sierra Maestra y por tanto no merecían haber sido ascendidos a altas responsabilidades.

La frase sale cuando entonces dijo Fidel castro: “La miel del poder por el cual no conocieron sacrificio alguno, despertó en ellos ambiciones que los condujeron a un papel indigno. El enemigo externo se llenó de ilusiones con ellos.” El último líder de la guerra fría había renunciado por enfermedad, pero casi hasta sus últimos días estuvo dedicado a romper el “mierdómetro” con sus llamadas “Reflexiones” las que desgraciadamente duraron diez años, casi hasta su muerte. Hasta el final estuvo haciendo daño.

No es que estos personajes hayan sido populares, todo lo contrario, pero asombra ver que a esta altura de la humanidad, se cumple el hecho de que Saturno sigue devorando a sus hijos.

Mientras tanto los “históricos” que han destruido a Cuba, siguen disfrutando de las mieles del poder ganadas a costa de la represión, el sudor y la sangre del pueblo cubano.

Con la desaparición de Fidel Castro no desaparecen las conspiraciones.

Y no mencionamos otras muchas conspiraciones importantes, como el fallido asalto al Cuartel Moncada por Fidel Castro el 26 de julio de 1953, una conspiración que se caracterizó por la burla de su dirigente hacia los que lo acompañaron en la aventura, a la que alegó que no pudo llegar porque se perdió en una ciudad que conocía perfectamente; la conspiración para robar el diamante del Capitolio Nacional durante el gobierno de Ramón Grau, que misteriosamente reapareció; los 638, según el gobierno revolucionario, intentos de asesinato de Fidel Castro (yo creo que si la CIA efectivamente quería eliminarlo, lo hubiera hecho sin mucha dificultad por mucha seguridad o suerte que tuviera); la invasión de Bahía de Cochinos, mal organizada y ejecutada por el gobierno norteamericano, porque de otra forma la historia de Fidel Castro hubiera sido muy corta; la rebelión de los Vegueros contra el estanco del tabaco en la época colonial; las maniobras para desacreditar el acercamiento de los gobiernos norteamericanos y la inminencia de un estallido social que fueron sofocados con los éxodos del Mariel y la crisis de los Balseros en 1980 y 1994 respectivamente. Todo ello sin olvidar el chasco de los cubanos en Granada y en Jamaica. Y ni se diga de la dolorosa y ajena guerra de Angola.

Fidel Castro fue sin duda un maestro en el arte de la conspiración y no podía ser de otra forma en una persona que era un pésimo perdedor y poco dado a las bromas, lo de él era la intriga y la trampa. Y sobre la base de ello y de nuestra estupidez, nos llevó a un sistema donde no existe la explotación del hombre por el hombre, porque el hombre explota por sí mismo al no tener libertad ni futuro.

Esta historia nos hace ratificar que es muchísimo más probable que bajan unos ángeles del cielo, que el hombre, en su estupidez infinita, deje de ser manipulado por las conspiraciones. Ya lo dijo Einstein: “Hay dos cosas infinitas: la estupidez humana y el universo. Y de la segunda no estoy muy seguro”.

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