Bejucal: los cuentos de mis ancestros y la nostalgia inesperada

Bejucal: los cuentos de mis ancestros y la nostalgia inesperada

“Nadie nos advirtió que extrañar es el costo que tienen los buenos momentos”.

Mario Benedetti

“De aquellas aldeas que cruza el invierno y los ferrocarriles

invicto salía a pesar de los años mi oscuro relámpago

que aún ilumina las calles adversas en donde se unieron el frío

y el barro con las dos alas de un ave terrible:

ahora al llegar a mi vida tu aroma escarlata

tembló en mi memoria la sombra perdida como si en el bosque

rompiera un eléctrico canto la palpitación de la tierra”.

“La nostalgia” de Pablo Neruda

Después de seis años y ciento cincuenta y seis artículos publicados en estas Memorias de un Cubano, siento la necesidad de retomar el primero de ellos, por donde empezó todo, porque si de mis memorias se trata, nada más lógico que comenzar por el lugar donde nací. Pero ahora voy a escribir sobre Bejucal desde otra óptica, una que no conocía que existía y a la que he llegado a través de otros recuerdos, tanto míos como compartidos.

Ni mis abuelos, ni mis padres eran de allí, pero el destino hizo que por diversas razones dos familias completamente ajenas fueran a vivir a Bejucal y así mis padres se conocieron y se unieron y ello me hizo llegar a este mundo en ese pueblito, que con el tiempo se volvería para mí tan Inaccesible como extraño, así es el barrio donde uno nació pero no se crió. Una vez que sales de ahí, es como si estuvieras en el exilio y a pesar de que lo visites y tengas familia en el lugar, no es tuyo. Pero no hay nada mejor que el tiempo para hacernos cambiar de parecer.

Y no es lo mismo la cercanía a un pueblo que cuando se deja atrás una gran ciudad, que siempre es menos afín por su tamaño y su diversidad.

“Me voy pa’l pueblo
Hoy es mi día
Voy a alegrar toda el alma mía…”

Me hubiera gustado hacer mía esta canción campesina cubana tan conocida del prolífico autor Marcelino Guerra “Rapindey” hecha famosa por el Trío Los Panchos. Ella nos habla, en un tiempo donde la única migración que había en Cuba era interna y nadie se atrevía ni siquiera a pensar que en un momento dado una buena parte de los cubanos abandonarían su tierra y casi la totalidad del resto anhelaría también hacerlo, sin que pensaran en que después vivirían con días pasados, memorias, recuerdos y sueños que son hechos lejanos en el tiempo pero que siguen vivos.

La migración ha estado asociada al ser humano desde el comienzo de su aparición en el planeta y se han mantenido vigentes a lo largo de la historia humana por diversas razones, climáticas, económicas, religiosas y conflictos sociales. Al desarrollarse la sociedad, se emigraba de las áreas rurales hacia las villas y pueblos y de ahí seguía el peregrinaje a los grandes asentamientos urbanos y de allí posiblemente hacia otro país y otras tierras, pero muy pocos. Cuba era un país donde la gente no emigraba, todo lo contrario, inmigraban hacia él.

Pero mi origen tuvo lugar gracias a una emigración no usual, ya que mi abuelo paterno, venido a menos de gran jefe bancario de una entidad financiera en bancarrota como fue el Banco Español de la Isla de Cuba, decidió alejarse de todo y llevar su existencia a un cercano y tranquilo pueblo donde aliviaría su desasosiego y por otra parte mis abuelos maternos habían pasado a mejor vida (un término convencional porque la única vida que reconozco es la que vivimos) y sus hijos huérfanos fueron a vivir a Bejucal con unos tíos y tías. La migración interna y no acostumbrada desde la capital hacia un lugar más pequeño provocó mi llegada a este mundo.

Y luego las aguas tomaron nuevamente su nivel y mis padres fueron a vivir nuevamente a La Habana. Después vendrían otros tiempos, malos, buenos y al final peores con el triunfo de la revolución y el comienzo del verdadero éxodo, la expatriación de los cubanos como solución casi exclusiva de su asfixia.

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La nostalgia.

Los tiempos cambiaron y la migración masiva hizo que apareciera un nuevo sentimiento humano: la nostalgia.

La nostalgia es una sensación de tristeza provocada por la pérdida del lugar donde hemos nacido o vivido y que es alimentada por la falta de familiares y amigos, los que se asumen como algo que no vamos a recuperar. Cada idioma tiene su propia designación para este sentimiento, por ello en algunos lugares se le identifica como “mal de la tierra”. Homesickness en inglés, das Heimweh en alemán, Mal du pays en francés, Saudade en portugués y gallego, y así se muestra en otros idiomas y en todos es sinónimo de añoranza, un anhelo por la casa, la patria y la gente de esos lugares. Y está la morriña, un sentimiento de identidad propio de todos los seres humanos, pero que en cambio para los gallegos es como un signo de identidad

Asociado a la nostalgia aparece el deseo de retornar a un tiempo y a un lugar y las personas que nos acompañaron y conocimos en ese tiempo pasado que idealizamos y consideramos feliz o perfecto aunque no lo haya sido. En este sentido tiene visos positivos por lo que recordamos pero a su vez entristecido porque sabemos que no puede volver a vivirse. No es tanto el recuerdo de lo perdido lo que nos motiva, sino el deseo incumplible de volver a experimentarlo. El tiempo solo tiene una dimensión y no vuelve atrás.

Y por ello todos vamos a experimentar este sentimiento porque todos hemos tenido un pasado con una infancia, un país, un hogar y sus imborrables recuerdos asociados.

Pero hay un fenómeno muy particular que no había sido objeto de mi análisis: una persona que nace y crece en un pueblo le surge en cierto momento de su existencia una pregunta que requiere de una respuesta precisa para decidir si quedarse en el pueblo o partir a la ciudad en
busca de un mejor futuro, decisión que implica un dilema importante, si se queda implica el vivir lamentando lo que se pudo haber logrado y partir es condenarse al anhelo de volver y ser atormentado por la nostalgia. Muchos nacen y crecen en su pueblo, y en algún momento parten a la ciudad o a otros lugares a estudiar o trabajar y al final de su vida regresan a su origen, cosa que han anhelado todo el tiempo que estuvieron ausentes, pero entonces se encuentran que su pueblo ya no es el mismo. Y también están los que tuvieron una existencia tormentosa en el pueblo o tienen desagradables recuerdos de él y prefieren permanecer toda la vida lejos de ese lugar, no importa que estén desarraigados.

Y diría yo, aunque no lo he vivido pero conozco los que la han experimentado esa vivencia particular de la nostalgia, son las personas que han nacido y sido cradas en medio del campo y están altamente concentrados en la naturaleza, la geografía que los rodeó y para ellos es el mayor de los desafíos el estar en el asfalto pensando en el río, las palmeras, el olor de la yerba y los frutales y otras cosas que no se les van de la mente. Esos son los que de verdad sienten la canción: “me voy pal pueblo, hoy es mi día…”.

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La nostalgia por la patria.

Todos los días se aprende algo, y aunque uno asegure que está consciente de saber cuáles son los sentimientos humanos, comprendí que la nostalgia por la patria solo se puede sentir cuando uno está distante de ella, ya sea en el tiempo o en el espacio.

Sin embargo, no sabía que iba a sentir nostalgia por Bejucal. Hay algo que las personas que procedemos de algún pueblo tenemos muy claro, que es toda la riqueza cultural que un pueblo posee: las tradiciones, costumbres y fiestas, las relaciones sociales entre los vecinos, la gastronomía específica, la disponibilidad de productos propios de la localidad y la sensación de libertad de que el tiempo se detiene y se disfruta mejor.

Por eso hay muchas obras de todo tipo que se refieren a este tema:
Nos muestra Serrat en “Vagabundear”:

“No me siento extranjero en ningún lugar
Donde haya lumbre y vino tengo mi hogar
Y para no olvidarme de lo que fuí
Mi patria y mi guitarra la llevo en mí
Una es fuerte y es fiel
La otra un papel”

Pero por otra parte están joyas de la nostalgia como:

The Green Green Grass of Home, esa maravilla de Tom Jones:

“The old home town looks the same,
As I step down from the train,
And there to meet me is my mama and papa
Down the road I look and there runs Mary
Hair of gold and lips like cherries
It’s good to touch the green, green grass of home”

(Mi casa natal luce igual al bajarme del tren y allí para recibirme están mi madre y mi padre. Calle abajo veo a Mary corriendo, cabellos de oro y labios como cerezas. Es bueno tocar la verde verde hierba del hogar. )

También está na joya cinematográfica de 1941, “Qué verde era mi valle” (How green was my valley) de John Ford, con una de sus citas: “Los hombres como mi padre no mueren. Siguen dentro de mí, tan reales en mi memoria, como lo fueron en vida, cariñosos y amados para siempre. Qué verde era entonces mi valle.” No en balde esta película ganó cinco Premios Oscar, inclusive superando a un clásico como Citizen Kane de Orson Welles como la mejor película.

Y para los cubanos, aunque por supuesto en Cuba no se conoce por causas políticas esta hecha esta tan difundida obra de Guillermo Portabales, que refleja perfectamente el sentir del exiliado:

“Cuando salí de Cuba,
dejé mi vida dejé mi amor.
Cuando salí de Cuba,
dejé enterrado mi corazón.”

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Y más cerca y con una visión más representativa está el tristemente subvalorado Willy Chirino, quien fuera de niño enviado a Estados Unidos en lo que pensaban sería una estadía pasajera, los sueños de su familia se convirtieron en pesadilla, por ello los temas de Willy vienen directamente del alma y reflejan la nostalgia por su país y los suyos. Hay muchas muestras de ello, pero a mi particularmente me impactó mucho “Allá se quedó”, canción con la que lloré cuando mis hijos partieron.

“Allá se quedó un bello paisaje
se quedó un pedazo de mi corazón, allá se quedó
Todo lo que quiero bajo un mismo cielo de luna y de sol, allá se quedó
La partida de bautismo, el recuerdo de la escuela, las campanas de la iglesia donde acompañé a mi abuela, el primer amor que tuve que nunca podré olvidarlo, todavía está marcado en un viejo calendario, los amigos de la infancia con los que jugué pelota, las praderas y los campos de mi tierra tan hermosa. Allá se quedó.
Llego por la noche a recordar y en tus calles vuelvo a caminar, siento lo que no puedo borrar dentro de mi alma, a veces me pongo a comparar y lo que hay aquí nada es igual, solo un testamento pude hallar lleno de nostalgia. Allá se quedó:
Se quedó mi vieja, se quedó, mira se quedó mi viejo, se quedó, mi niña bonita, allá se quedó, la casita que tenía, se quedó, mi mejor amigo, allá se quedó, también se me quedó mi hermana, se quedó, la belleza de mi tierra, allá se quedó, triste se quedó mi perro, se quedó, a donde, allá se quedó…se quedó mi vida, se quedó, todo lo que yo tenía, se quedó, …”

Creo que es imposible retratar mejor la nostalgia del cubano que como lo hizo el pinareño Chirino.

Y sinceramente, como mi vida ha girado alrededor de mi esposa y mis hijos, por lo que al estar cerca de ellos, al principio no tenía otros sentimientos que no fueran acomodarme a una nueva vida y a nuevas costumbres y experiencias, pero con los míos, y algo me sucedió, no solo comencé a extrañar a La Habana, sino hasta a Bejucal, lugar donde tenía mis raíces, pero donde pasaban años y no pensaba en él.

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Lo que me ocurrió a mí con Bejucal me convirtió en un exiliado por partida doble o hasta triple, un eterno desterrado, un desarraigado que tenía sus raíces tan adentro que no las sentía hasta que salieron a flote.

Y es que recordar las cosas que se han ido es, en definitiva, una manera de retener algo de ellas y eso, quizá, rescata un poco la alegría pasada, cuando la felicidad era si no plena porque ese término creo que es inaccesible, al menos muy deseable. Y ese recuerdo de la felicidad que se fue encierra en sí, la misma tristeza. Algo así como un poema que leí alguna vez y cuyo autor no recuerdo, pero que probablemente haya sido del maestro del amor y el desamor, José Angel Buesa, otro subvalorado:

“Cuanto más lejos de ti estaba, volviste a entrar en mis pensamientos. Y de golpe me di cuenta que jamás habías salido de mi corazón.”

Probablemente me haya pasado con Bejucal, mi pueblo natal, y donde salvo las narraciones de mis padres y abuela, sumado a visitas esporádicas a mis tíos, tías, primos y primas y que cada dia se fueron haciendo más dilatadas, no puedo decir que haya un lugar donde he vivido y donde he dejado algunas raíces. Ya he escrito del “Bejuco”, como en varias ocasiones, pero siempre quedan asuntos que vale la pena no solo recordar, sino conocer, así me aferro un poco más a la tierra que me vio nacer.

Lo que queda de la ciudad de los niños – https://jovenclubbejucal1.cubava.cu
Las Charangas – http://www.juventudrebelde.cu

El otro Bejucal

El Bejucal que que no todos conocen, es mucho más que las Charangas, Los Pinos Nuevos y la Ciudad de los Niños.

Bejucal fue uno de los cinco territorios nombrados “señoríos” en Cuba, hace ya tres siglos, pero no es eso lo que convierte a este pueblo en un patrimonio de la cultura cubana. También Bejucal fue la primera ciudad sufragánea de Cuba, contó con el primer ferrocarril de Iberoamérica, en ella radicó una de las primera oficinas de correos en Cuba y allí surgieron las Charangas de Bejucal, una de las fiestas populares más antiguas de Cuba y de más arraigo cultural.

https://pabellonsexitanosilustres.wordpress.com

Bejucal llegaría a ser un poderoso municipio de la antigua provincia de La Habana, tal es así que se le subordinaron territorios tales como los actuales municipios de La Salud y Quivicán y asentamientos como El Gabriel, Delicias y Güiro Marrero. Pero lo significativo es que hasta la lejana Isla de Pinos pertenecía al término municipal de Bejucal.
Dentro de la parte rural de La Habana, la vida económica, social y política de Bejucal, fundado principalmente por inmigrantes canarios que desarrollaron la producción tabacalera, de caña de azúcar y la ganadería, fue determinante en la zona.

Y del ferrocarril ya todo es harto conocido: en el momento de su inauguración solamente seis naciones, Inglaterra, Francia, Estados Unidos, Canadá, Bélgica y Alemania lo poseían. Ni siquiera España, el poder colonialista, lo tenía.

Locomotora Rocket – https://www.cubaperiodistas.cu

Los Isleños

La emigración canaria había llegado a Cuba desde los inicios de la conquista. La crisis económica y las facilidades otorgadas por La Corona Española para emigrar a Cuba aumentaron la llegada de familias canarias, a los que llamamos isleños, los cuales eran principalmente de origen campesino.

Los cubanos a casi todos lo que vienen de España les decimos gallegos, pero los canarios en cambio son “isleños”. Probablemente esta curiosidad se deba por una parte a que las mayores olas migratorias provienen de Galicia, Andalucía y Asturias, seguidas por Vascos, Catalanes y de otras regiones de España, identificados como “gallegos”, lo que era ofensa para algunos, pero los isleños se identificaban por su hablar sin ceceo, muy parecido a los cubanos. En algunos de sus viajes a España, a mi hijo lo identificaban como “canario” y la mejor muestra, si no has conocido a alguno, la tienes en Braulio, el destacado cantante, que más que canario parece cubano.

Y sorprendentemente, leo que según expertos, los cubanos no hablan igual que los canarios, solamente los de la parte oriental de Cuba, yo invitaría a esos “expertos” a pasarse unos días en Santiago de Cuba, Bayamo o Guantánamo para ver si mantienen la afirmación, porque no tiene sentido alguno, los orientales cubanos hablan muy parecido a los dominicanos o a los puertorriqueños, muy diferente al resto del país sin hablar de otros aspectos que los llevan a ser unos verdaderos asesinos del idioma, aunque nunca llegan al nivel de los argentinos.

Asociacion Canaria de Cuba- https://www.grupodobler.com/blog

Y es que además los isleños aumenta su emigración a Cuba entre 1830 y 1850 lo que algunos investigadores asocian al surgimiento y auge del ferrocarril en Cuba, ya que en su construcción participaron 927 canarios, sobre todo en el primer tramo Habana-Bejucal. Esos primeros veintisiete kilómetros del camino sobre rieles entre La Habana y Bejucal se construyeron rellenando ciénagas, rebasando lomas y construyendo puentes sobre ríos, arroyos y declives constituyó un poderoso impulso a las producciones agrícolas, pero sobre todo fue un inmenso beneficio para los ingenios azucareros.

La historia nos muestra los abusos con los esclavos negros y los chinos estafados y casi esclavizados que participaron en la obra, pero lo ocurrido con los canarios no se queda atrás.

El proyecto fue encabezado por una compañía de la cual eran propietarios González y Torstallerán, unos explotadores apoyados por el Capitán General Francisco Dionisio Vives, y el Presidente de la real Junta de Fomento de La Habana, el Conde de Villanueva, tenían el respaldo total del ejército. La compañía contrataba en las Islas Canarias a los trabajadores con un sueldo de nueve pesos mensuales, cama y comida a cambio de dieciséis horas diarias de labor y por un período de dos años. Se les engañaba, pues de ese salario se descontaban gastos de pasajes y otros gastos médicos, mientras que otros trabajadores, como criollos, españoles residentes y hasta negros libres, ganaban como promedio veinte pesos mensuales. Los isleños tenían régimen militar, por lo que el abandono del trabajo se consideraba como una deserción, hecho que podían pagar con cárcel y hasta con la pena de muerte, no obstante lo cual algunos se hicieron cimarrones y otros fueron a parar a la Prisión de Belén.

Pero ya desde más de un siglo atrás el asentamiento denominado ciudad desde su fundación, contó con treinta familias de cinco miembros cada una como exigía las Leyes de Indias y esos primeros pobladores eran canarios blancos descendientes de los pueblos guanches de lejano origen berberisco del África sahariana y que venían de Tenerife, Gran Canaria y La Palma, en donde habían sido agricultores.

Un dato interesante es que en los censos entre 1846 y 1862, el cuarenta y dos por ciento de toda la emigración española en Cuba era de canarios, los cuales se elevaban a cuarenta y seis mil y habían fundado ciudades como Matanzas, Manzanillo, La Palma, San Luis, Candelaria, Sagua, Santiago de las Vegas, Remedios, Zaza del Medio, Taguasco, Camajuaní, Cabaiguán, y por supuesto Bejucal.

Todos sabemos que la participación de los canarios en la producción tabacalera y azucarera de Cuba fue decisiva, tal es así que los grandes vegueros y colonos azucareros tienen todo el crédito por la fama mundial de nuestros habanos y las grandes producciones azucareras y sus derivados.

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Y en Bejucal la importancia del veguero en la economía, principalmente canarios o isleños fue crucial. La amplia estabilización y expansión de la producción se rigió por la mano de una clase social que se internó en los campos, y se entregó, ya en pequeñas comunidades y en la mayoría de los casos en grupos familiares, al cultivo directo de la tierra con intensa dedicación y eficientes resultados.

El cosechero del tabaco fue un guajiro con escasos aperos de labranza a quien bastaron los recursos propios para desarrollar las vegas tabacaleras, siendo fundamental el predominio de la pequeña propiedad, la cual producía seis veces tanto como los cafetales, cinco veces tanto como los ingenios y con un trabajo libre desvinculado de la esclavitud. Los isleños en su mayoría prefirieron cultivar los campos antes de permanecer en las ciudades ejerciendo oficios que no conocían.

Sin duda alguna el canario fue por excelencia el más humilde de todos los emigrantes españoles. No se convirtió en explotador ni rico, con su laboriosidad ayudó de forma incomparable a desarrollar el país, sufrió junto con los criollos, creó una familia e hizo un aporte indiscutible al carácter del cubano, del cual heredamos, en particular los campesinos, su honradez, su serenidad, su rebeldía y su sentido del honor.

No es casualidad que más del cuarenta por ciento de los españoles que lucharon por la independencia junto a los cubanos, eran isleños. De ello dan fe las huellas de balas mambisas en las palmas bejucaleñas, como estandartes de su hijo más heroico: el Coronel Juan Delgado, patriota que protagonizara el audaz rescate del Titán de Bronce y de Panchito Gómez Toro, hijo del Generalísimo Máximo Gómez a quien impresionara por su coraje.

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Máximo Gómez y Bejucal

Durante la Guerra de Independencia, Máximo Gómez inició una campaña militar en La Habana que fue conocida como “la Lanzadera” por la forma en que burló sucesivamente con marchas y retiradas o contramarchas a las numerosas huestes españolas que custodiaban la capital y en una provincia estrecha, la más angosta del país con lugares de treinta y un kilómetros de extensión entre una costa y otra. El genio militar de Gómez le permitió combatir y operar en toda la provincia y el hecho que nos ocupa, en el mismo traspatio de la capital, ocurrió el 14 de enero de 1896 con el intento de tomar Bejucal, cuando al mando de cuatrocientos mambises atacaron a un número impresionante del regimiento Asturias, del cuerpo de Voluntarios y Guardias Civiles bien equipados, pertrechados y protegidos por obras de ingeniería y fortificaciones casi inexpugnables y que fueron burlados por los mambises, incluyendo las famosas Trochas de Mariel a Majana y de Júcaro a Morón, aunque contuvieron grandes ataques.

La prensa gubernamental hizo creer que el Generalísimo mandó a quemar al pueblo por haber sido rozado por una bala disparada desde una casa después de haber sido tomada la población, cosa que fue incierta. El periódico The Journal, publicado en New York y propiedad del magnate William Randolph Hearst, el líder de la prensa amarilla, con vistas a impulsar la intervención de Estados Unidos en la guerra de la lucha por la independencia cubana, sacó un artículo donde aseguraba que “La villa de Bejucal fue reducida a cenizas por un pequeño grupo de insurgentes, como se se tratara de una horda de bandoleros y no un contingente dirigido por el General en Jefe de las tropas revolucionarias, además de ser el líder intransigente, disciplinado e incorruptible que necesitaban los cubanos para triunfar.

La realidad es que no hubo incendio alguno ni intenciones de ello, solamente se mandó a incendiar las casas que rodeaban el lugar donde un teniente español con un fuerte contingente se había atrincherado y que era la cárcel anexa al Ayuntamiento frente a la plaza principal en la calle 13 entre 10 y 12 y cuya decisión se tomó después de varios intentos de que que se rindieran y se negaran a ello, por lo que se considera un hecho militar y una medida conducente a reducir los costos en vidas cubanas por su inferioridad en municiones y artillería.

Por supuesto también se fabricó, porque el hecho era tan escalofriante para la corona, diferentes mitos referidos a la estancia de las tropas mambisas en Bejucal, como fueron una resistencia y rechazo de la población bejucaleña a las tropas mambisas, cuando la resistencia fue exclusiva de las tropas españolas, que se habían reforzado en el pueblo tras su derrota en el central Mi Rosa en Quivicán y en otros lugares como Güira de Melena. Una prueba de su falsedad es el hecho de que una joven de Bejucal, a riesgo de su vida, se ofreció a llevar a las tropas españolas la solicitar la rendición del fortín.

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Viendo que era muy difícil mantener la plaza por la cercanía con la capital, Gómez ordenó la retirada de las tropas mambisas.

Tras el hecho, el alcalde Isidro Zertucha fue destituido y encarcelado por brindar ayuda a los mambises y Francisco Campos Marquetti concejal y propietario de la farmacia más importante del pueblo, fue expulsado del cargo consistorial y saboteado su negocio por las autoridades militares. Se alegó que Campos Marquetti había suministrado medicinas y curado a los mambises heridos, se supone que también brindó ayuda económica y que el Estado Mayor de Gómez había radicado en su casa, una bella casona colonial en la calle 14 entre 9 y 11.

Las tropas mambisas tuvieron una acogida favorable no solo en Bejucal, sino en toda La Habana, en Quivicán y en Güira de Melena y otras localidades se les unieron hombres a las huestes mambisas; en la Salud fueron aclamados y se les entregó pertrechos de guerra y en Bejucal recibió mucho apoyo y ayuda de la población. Toda la campaña de “La lanzadera” fue exitosa y no se dió un solo caso de quemar una población o ingenio.

Tras finalizar la guerra, en 1899, Gómez volvió a Bejucal, a donde lo llevaba una luctuosa tarea: la exhumación de los restos de Antonio Maceo y de su hijo Panchito. Le ofrecieron para alojarse una casa frente al parque en la calle 10, muy cerca de la fortificación de tropas españolas que no pudo tomar y fue recibido muy afectuosamente por toda la población, pendiente de las tareas de localizar el lugar donde se habían enterrado y ocultado los cuerpos por el campesino Pedro Pérez y su familia en la finca La Dificultad en el Cacahual.

Finca La Dificultad de Pedro Pérez – https://www.ecured.cu 
General Juan Delgado y el rescate del cadáver de Antonio Maceo. Periódico Granma.

Gómez participa en varias actividades celebradas en el ayuntamiento de Bejucal, dirigidas a la recaudación de fondos los que serían destinados para la construcción del panteón donde se guardarían los restos mortales de Maceo y Panchito. Seguidamente comienzan los trabajos de exhumación. El 17 de septiembre alrededor de 300 hombres del Regimiento Goicuría, comandado por el Coronel Rosendo Collazo, visitantes y pueblo en general se concentran frente al Liceo municipal para juntos marchar en peregrinación hacia el Cacahual, al frente del desfile se encontraba el Mayor General Máximo Gómez, acompañado del entonces alcalde del territorio bejucaleño, Dr. Isidro Zertucha y concejales del ayuntamiento y con la presencia de los Generales José Lacret Morlot, Pedro Díaz, José María Rodríguez, Salvador Cisneros Betancourt y Juan Gualberto Gómez.

El Mausoleo del Cacahual hoy – http://www.granma.cu

El resto ya lo conocemos, el Cacahual se convirtió en un sitio sagrado para los cubanos.

Y un hecho más contemporáneo, puso nuevamente el dedo en el mapa ubicando como centro de la noticia a Bejucal: un tornado tan fuerte como nunca antes se había conocido.

http://www.granma.cu

El Tornado de Bejucal

“Si me dijeran pide un deseo
Preferiría un rabo de nube
Un torbellino en el suelo
Y una gran ira que sube
Un barredor de tristezas
Un aguacero en venganza
Que cuando escampe parezca
Nuestra esperanza
Si me dijeran pide un deseo
Preferiría un rabo de nube
Que se llevara lo feo
Y nos dejara el querube
Un barredor de tristezas
Un aguacero en venganza
Que cuando escampe parezca
Nuestra esperanza”

“Rabo de Nube” de Silvio Rodriguez Dominguez

Los cubanos no tenemos muchos problemas para lidiar con los ciclones, por fuertes y destructivos que sean, porque afortunadamente nos avisan su llegada con tiempo suficiente para prepararnos para enfrentarlos. En la zona oriental sobre todo, son frecuentes los movimientos telúricos, pero sin mucha fuerza y también existen mecanismos para de alguna forma prever sus efectos. Pero los que nos cogen “fuera de base” o desprevenidos son las llamadas manga de viento, rabo de nube o tornado.

Y fue en Bejucal donde ocurrió el más poderoso tornado de que se tiene noticias en Cuba, hace 79 años, el 26 de diciembre de 1940, justamente cuando se celebraba el centenario de las Charangas.

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El fenómeno, de fuerza F4 en la escala Fujita-Pearson (el máximo registrado es de 5) tocó tierra dejando un saldo de 13 muertos y 250 heridos y graves daños materiales en viviendas y hasta el famoso hogar de ancianos Santa Susana, donde falleció una monja así como en el Hospital de Bejucal, fuerte edificio, de robustas paredes y gruesas vigas, del cual apenas quedaron en pie tres de las cuatro paredes de la capilla y el resto se vino abajo, causando cuatro muertos e hiriendo a numerosas personas.

Los vientos superaron los 350 kilómetros por hora y tuvo un recorrido de siete kilómetros, con un ancho de entre 400 y 500 metros y en escasos minutos redujo las construcciones a un amasijo de tablas rotas y escombros y provocó el pánico entre los vecinos.

La fuerza de los vientos estimados tuvo un recorrido por las calles 13 y 15 de Bejucal continuó hasta un gran platanal que fue destruido completamente, arrasado de forma tal que no quedaron sobre el terreno restos siquiera de los plátanos mientras que la finca contigua no sufrió daño alguno. Y un poco más allá se encontraron dos bohíos reducidos literalmente a polvo.

El suceso conmocionó a Cuba y los vecinos de Bejucal quedaron traumatizados. En honor a las víctimas el Ayuntamiento erigió un obelisco donde por muchos años no faltaron las flores en los aniversarios del siniestro.

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Yo nací en la calle 12 entre 13 y 15 cuatro años y tres meses después de este evento y nunca escuché hablar del mismo, cuando en algún momento se mencionaba, las mujeres de la familia se persignaban. Esa casa, típica de los pueblos, de gruesas paredes de cantería con inmensas puertas y ventanas desde el piso, puntal alto con techo de tejas francesas, una espaciosa sala, un gran comedor con tres cuartos corridos inmensos, una larga cocina de carbón con cuatro o seis lugares para cocinar, un excusado exterior con una fosa séptica, un gigantesco patio con frutales para escoger: guayaba, anón, mango, fruta bomba, aguacate, naranja, limón, mandarina y muchas hierbas para cocinar o hacer cocimientos, era una verdadera mansión, fresca, iluminada y amplia.

Según conocí mucho después, el fenómeno hizo que de repente el cielo se oscureciera y una gruesa columna oscura de lluvia con gran fuerza descendiera hasta muy cerca de donde había miles de personas disfrutando de las Charangas, a lo que siguió un aullido desgarrador nunca antes escuchado y que sembró el terror. En la casa estaba solo mi abuela y mi abuelo con mi tía y mi padre trabajando, así que el miedo fue tan grande que después no querían ni mencionar ese susto. Y a cualquier bejucaleño que lo vivió, que no deben quedar muchos, no quiere ni acordarse de ese día.

Pero yo si me acuerdo de la casa de Bejucal, la que después visité muchísimas veces, y siempre me venía a la memoria mi cría de curieles, amenazados por un ciclón y fueron recogidos del patio y entraron a la casa por primera vez para que no se ahogaran, mis aventuras subiéndome a los árboles para coger las frutas, todo esto cuando tenía menos de tres años y mi negativa a irme cuando nos mudamos para el Cerro en La Habana.

El tornado de la capital el 27 de enero de 2019 – http://www.canalcaribe.icrt.cu

Y setenta y nueve años después se repitió la historia, aunque no en Bejucal sino en un recorrido por varios municipios de la capital con un saldo trágico.

Los tornados son poco frecuentes en Cuba y mucho menos se da el hecho de que atraviesen lugares densamente poblados, pero en Estados Unidos, por las características orográficas, los tornados encuentran lugares propicios para producirse, siendo frecuente que masas de aire frío que provienen de Canadá choquen con masas de aire caliente provenientes del Golfo de México y el Caribe. Ello resulta en que surjan alrededor de mil doscientos tornados con un saldo de sesenta personas muertas por año. El llamado “callejón de los tornados” atraviesa los estados de Texas, Oklahoma, Kansas, Nebraska, Dakota del Sur, Iowa, Kentucky, Missouri, parte de Tennessee, Alabama, Luisiana y Mississippi.

Los tornados más mortíferos todos se han producido en Estados Unidos, como son: el Great Natchez el 7 de mayo de 1840 con 317 muertos y el peor de todos, el ocurrido en Great Lakes Ontario con 484 muertos y más de dos mil heridos. Fue famosa la ocurrencia de tres tornados categoría F5 que mataron 255 personas e hicieron a más de 1200 en el área de Saint Louis, en Sherman, Texas otro destrozó veinte casas y granjas, que fueron arrancadas de su anclaje, un puente de hierro fue derribado y arrancado de su soporte, los árboles arrancados de raíz y la yerba arrasada, las tumbas de un cementerio perdieron sus pedestales y sacados de sus fosas varios cadáveres, algunos encontrados a cientos de metros del lugar.

Por suerte en Cuba no tenemos estos fenómenos meteorológicos extremos como algo habitual, sino que ocurren muy raramente cuando las condiciones son adecuadas para su aparición. Algo más para seguir pensando que Cuba es un paraíso cuando lo comparamos con otros países y lugares del mundo. Por ello hay que hablar de algunas características geográficas de Bejucal.

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Curiosidades geograficas de Bejucal

De Bejucal lo primero que le llama a uno la atención es sus lomas a la entrada, porque allí comienzan las primeras elevaciones que llegan hasta Matanzas atravesando el centro de las dos provincias, las llamadas alturas Bejucal-Madruga-Coliseo, con suaves elevaciones de hasta trescientos metros sobre el nivel del mar. Pero sin duda, subir a las lomas del Cacahual, bajar y entrar al pueblo con su impactante loma es sin duda un paisaje hermoso, sin contar con la vista desde el Cacahual y desde esa elevación.

El clima en Bejucal, es característico de Cuba en regiones no costeras, con veranos calientes y nublados en la tarde e inviernos cortos y despejados con viento. La temperatura no sube más allá de treinta y dos grados centígrados ni baja de los trece grados centígrados ante la presencia de un frente frío.

El grado de humedad, como en toda Cuba, es alto y propio al valle en que se encuentra situado e influenciado por precipitaciones y las características del relieve en la temporada lluviosa.

Este clima tan propicio para la vida hizo que desde tiempos remotos existieron allí asentamientos aborígenes en las numerosas cavernas y cuevas de la zona. Al clima se sumaban los ríos, manantiales y arroyos, así como aguas subterráneas que abundan, entre ellos destaca el río Govea, que atraviesa la entrada de la localidad y que conocí caudaloso a veces y otras como un fino hilo de agua.

Govea es un río que nace en Bejucal y bajando la loma del cacahual se mueve por las faldas de la sierra de igual nombre, atraviesa el municipio de San Antonio de los Baños, siendo el río principal de esta llanura hasta desembocar en la laguna de Ariguanabo, que en su momento fue un notable embalse, la mayor laguna de la Isla y que ya hace años desapareció.

Cayo la Rosa y la laguna de Ariguanabo en los años cincuenta. https://deportesaereoscubanos.files.wordpress.com

Y el Govea, antes caudaloso, es ahora un arroyo intermitente.

Algo que hay que apuntar es que la presencia de aborígenes en la zona, aportó muchos topónimos aborígenes que después se hicieron comunes, tales como:

Biajaca: un pez de agua dulce que habitan en ríos, arroyos y lagunas y que estaban presentes en la dieta aborigen. Con este nombre aún se conoce una finca donde en el siglo XVIII hubo un ingenio de azúcar.

Babiney: Voz que significa fangal, lodazal con aguas llovedizas. Con este vocablo se conoció una hacienda de crianza en el siglo antepasado y en la actualidad así se nombra un plan ganadero.

Caguazo: Planta silvestre parecida a la hierba de guinea que dio nombre a una antigua hacienda y actualmente así se conoce un pequeño caserío rural cercano.

Bejucal: Voz que se le daba al lugar donde abundaban los bejucos. Era el nombre de una hacienda de crianza donde se fundó en 1714 la Ciudad de San Felipe y Santiago del Bejucal.

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El tesoro de la Parroquia de Bejucal y las Charangas.

En una de mis sistemáticas visitas a Bejucal, siendo un adolescente, se comentaba que habían hecho una búsqueda en la Iglesia Parroquial, fundada en 1714 como una ermita de madera y guano construida por el fundador de Bejucal, el Marqués Juan de Castilla y consagrada en 1772, y a la que años después se le fueron incorporando objetos litúrgicos de plata y oro, una pila de agua bendita, una campana de gran peso, y se fue modificando y enriqueciendo, se le pusieron pisos de mármol y otras mejoras en distintas épocas.

En 1956 el millonario cubano Eutimio Fallas Bonet historiador y restaurador amante de la arquitectura, lujo que podía darse gracias a su condición de propietario de trece centrales azucareros, la papelera nacional, y otras industrias henequeneras, destilería, fábrica de tablas de bagazo y dos bancos, costeó una importante reparación de la Iglesia de Bejucal que trajo importantes cambios en su interior. Los antiguos altares fueron sustituidos por otros, siendo llevados a la villa de Remedios los removidos. Se repuso la cubierta y se hicieron cambios estructurales con balcones en el campanario, que fueron llevados a su estado original, proveyendo además a la torre con dos cuerpos con campanas en su parte superior, marcos labrados, un tercer cuerpo para el reloj, se renovó el altar mayor con una talla floral y en sus tres centros se situaron las imágenes de la Virgen de la Candelaria y los Santos Apóstoles, Felipe y Santiago.

La imagen de la Virgen de la Candelaria que ocupa el centro del altar mayor fue traída de las Islas Canarias por la esposa del Segundo Marqués de San Felipe y Santiago y hermana del cura párroco de ese entonces. Recordemos que la Virgen de la Candelaria es la patrona de la Isla de Tenerife en las Islas Canarias y contaba con muchos devotos históricamente en Bejucal, teniendo en cuenta la procedencia de la población de las áreas rurales de alrededor de la ciudad que eran canarios así como sus descendientes y que acudían masivamente a las procesiones en honor a la virgen, las que se completaban con celebraciones populares con bailes, ferias y verbenas.

La Virgen de la Candelaria no era la patrona oficial de Bejucal, sino San Felipe y Santiago, pero estos contaban con poca simpatía popular porque esta denominación se le dio en honor al Rey Felipe Quinto, rey de España en 1710, por lo que el rechazo de la población de Canarias, territorio también colonizado se sumó al de los criollos o nacidos en Cuba. Felipe V, conocido como el rey loco, padecía trastorno bipolar y era hipocondríaco. neurótico, tenía episodios maníaco-depresivos y ni siquiera sabía bien el español, se dejó crecer las uñas y no se las cortaba, era un enemigo de la higiene, apestaba y podía pasarse meses sin afeitarse, lavarse o cambiarse de ropa y esta desgracia de gobernante fue el reinado más largo en España: 45 años. No en balde se dice que Carlos III ha sido el único rey normal en la historia de España, algo irrepetible porque intentó legislar para mejorar la vida de sus súbditos en lugar de añadirle sufrimientos como hicieron los demás.

Relacionado con los festejos navideños, alrededor de la iglesia parroquial de Bejucal surgieron las charangas, fiestas populares tradicionales del pueblo. Se cuenta que dos bandos de vecinos emulaban en el momento de entrar a la Misa del Gallo llevando farolas, adornos, y fotutos que hacían sonar dentro del templo cuando indicara el cura. Al concluir la misa y salir a las calles comenzaba la fiesta. Desde nueve días antes de Nochebuena se celebraban las misas de aguinaldo y por las noches los negros de las dotaciones hacían sonar sus tambores desde sus barracones al sur del pueblo.

Estatua de Juan Delgado frente a la parroquia – https://www.wikiwand.com

Es decir que la parroquia de Bejucal actuó no solamente como centro religioso de la ciudad por más de dos siglos, sino que actuó positivamente en la vida socio cultural. Frente al templo estaba el desaparecido y lujoso palacio de los Marqueses de San Felipe y Santiago, justo donde ahora están Los Pinos Nuevos y la librería, y entonces los nobles iban a menudo a misa. Es de aquellos tiempos que surge una leyenda que habla de que existía un pasaje secreto entre la iglesia y el palacio de los marqueses, que iba por debajo de la Plaza, lo cual se ha demostrado que no es cierto por excavaciones hechas. No obstante no había ninguna razón para que los marqueses, o los ilustres personajes que allí se hospedaron tuvieran que contar con esta vía de escape. El gobernador de la Isla, Don Luis de las Casas ni Luis Felipe de Orleáns, quien fue rey de Francia, lo necesitaban, y mucho menos los dueños del palacio.

Pero ciertamente, a la usanza de la época, se acostumbraba a contar con criptas y catacumbas debajo del altar mayor para depositar los cuerpos de los muertos de jerarquía cercanos al altar mayor, costumbre que fuera prohibida por antihigiénica por el Obispo Espada.

Y precisamente fue en el tiempo en que se descubrió algún enterramiento cuando fue arreglado el piso del templo, que bien antiguo lucía como pude comprobar, fue así que se corrió el comentario entre los muchachos de la existencia de un tesoro dentro la iglesia. Y ese era el plato fuerte de la conversación de mis primos cuando compartía con ellos y era algo que me mantenía expectante hasta la próxima visita, que casi siempre era el fin de semana, para saber si habían encontrado los doblones y joyas o simplemente un esqueleto y unos papeles carcomidos.

Pero mientras ello ocurría, estaba ahí presente el arroz más rico que se pueda comer un mortal que era el que hacía mi tía, donde no había dos granos que no estuviera sueltos y con una raspita tan deliciosa que no he vuelto a probar, seguramente por la manteca de puerco pura que entonces se empleaba para cocinar, pero sin olvidarme de los dulces de Los Pinos Nuevos y aquel olor a pan recién horneado que se sentía a dos cuadras a la redonda y era como la música del flautista de Hamelin atrayendo a las ratas.

Bizcochos de Los Pinos Nuevos – Supermercado Presidente Miami

Mi tía trabajó en la famosa panadería y dulcería Los Pinos Nuevos de Bejucal y me hacía anécdotas sobre el fundador de ese lugar, que se convirtió en un gran empresario e inauguró un negocio similar pero mucho mayor en Boyeros y Calle 100. Allí había una inmensa panadería, productora de muchos tipos de panes, de los que en particular me gustaba el pan de leche, aunque todos decían que el mejor pan para bocaditos era el de Los Pinos Nuevos, una gran variedad de dulces y una hermosa cafetería. Cuentan que poco antes de inaugurarla, cruzó la populosa avenida para contemplar su obra y tristemente sufrió un accidente pues un auto lo arrolló y falleció. No se si será verdad pero era una historia que se repetía hasta el cansancio por todo el mundo en Bejucal, o al menos por mi familia. Fue tan famosa que desde 1970 en Miami existe la marca similar a la de Cuba con un óvalo conteniendo cinco pinos al fondo y el nombre “Los Pinos Nuevos” al frente, y que producen varios tipos de artículos de panadería.

Sin duda el dueño de Los Pinos Nuevos fue un personaje importante, pero hay otros que por fuerza hay que mencionar.

Personajes de Bejucal.

Todos los pueblos están orgullosos de las personas de su comunidad que han destacado en alguna disciplina, pero realmente, sin chovinismo o regionalismo o más bien protagonismo, Bejucal ha dado al mundo personajes realmente importantes, como los que mostramos.

Andy García – Foto de David Miller – https://upload.wikimedia.org

Cine

Andy García es un ídolo en su tierra, a pesar de que solamente recuerdan a su familia los más viejos, todos saben que Andy es uno de los pocos cubanos que ha triunfado en Hollywood y desde su aparición en el Padrino Tercera Parte la gente no hacía otra cosa que hablar sino de que el sobrino de Michael Corleone, el hijo ilegítimo de Sonny, era interpretado por un cubano, que además constantemente estaba hablando de sus raíces y mostraba particular pasión por la música cubana. Todos en el pueblo conocen la casa donde vivió, a la entrada de Bejucal, así como que su madre era una profesora de inglés y su padre un conocido abogado que además poseía tierras en las que cultivaba aguacates y que aparte de ser conocido como “el Alcalde” era también un fanático de los ritmos afrocubanos, amigo de Cachao y había organizado un célebre festival musical en Bejucal antes de emigrar en 1961 cuando Andy tenía cinco años..
Algo poco conocido es que Andy nació con un hermano gemelo unido que era no mayor que una pelota de tenis, el que fue removido quirúrgicamente y por ello lleva una cicatriz en su hombro. Andy tuvo aspiraciones de convertirse en un jugador profesional de béisbol pero problemas de salud lo alejaron del deporte, mientras que con su entrenador, el actor Mickey Rourke, mantiene una vieja amistad desde entonces.
Una de sus frases preferidas es: “Tu te defines por lo que eres, por las decisiones que tomas en la vida y nunca por hacer películas y hacerte famoso por ello.” También por esta: “Me gustaría regresar a Cuba y pienso en ello cada día de mi vida y me han invitado para festivales de cine varias veces, pero en honor a toda la gente que ha muerto y sufrido bajo ese régimen, no puedo tomar esa decisión.” Con la tercera parte de El Padrino conocimos a este triunfador bejucaleño, que se destaca por su profesionalidad y su carácter afable y su defensa de la privacidad.

Armando Roblán fue un actor de gran importancia en teatro y televisión en Cuba y Estados Unidos y se destacó por su personificación de Fidel Castro, habiendo imitando con éxito a otras figuras como Maurice Chevalier, Nat King Cole, Bola de Nieve, Liberace y Luis Carbonell. Trabajó en varios países latinoamericanos y se exilió en Estados Unidos, donde realizó varios filmes. También produjo, escribió y protagonizó numerosas obras del teatro vernáculo cubano en Miami y se mostró como un excelente pintor de paisajes de Cuba. Nació en 1931 en Bejucal y se matriculó en Pintura y Escultura en la Academia de San Alejandro de La Habana.

Deportes

El Equipo de Baloncesto bejucaleño 1950 fue Campeón Nacional de Baloncesto y fue el deporte de mayor resultados en el municipio antes del triunfo de la Revolución, donde el equipo local logró ocupar el segundo lugar nacional, en las categorías escolares y obtuvo el Campeonato Nacional a mediados de 1950. Antes de 1959 la máxima figura del deporte bejucaleño fue la baloncestista Lourdes Pérez otrora integrante del equipo Cuba. Siendo niño y un adolescente me daba cuenta de que en Bejucal era impresionante el apoyo a este deporte por estar la principal sala muy cerca de la casa donde nací y donde vivía mi tía.

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Romelio Martínez, el pelotero con mejor frecuencia de jonrones en la historia del Béisbol Cubano y que no ha sido igualado por nadie, uno de los Slugger más renombrados del Béisbol Cubano, con un promedio de un home run cada 12 veces al bate lo hicieron un bateador destacado.

Tomás González Barrios es el Único atleta olímpico con que cuenta el municipio donde representó a Cuba en las pruebas de 100 y 200 metros planos asó como el relevo de 4×100 metros en el atletismo.

Manuel Rodríguez Vento fue campeón cubano en carreras de maratón en la década de 1960.

Pastor Dorbicnik fue un atleta e impulsor y preparador de muchos atletas con buenos resultados nacionales e internacionales y que en los años 20 le ganó en una carrera de cien metros a su rival, nada menos que un caballo de pura raza.

Música

Zoraida Marrero: (1911-2004). Una de las mejores intérpretes de las obras de Ernesto Lecuona, Gonzalo Roig y Rodrigo Prats. A ella se debe el estreno en Cuba de muchas zarzuelas españolas. Conocida como “La Alondra de Cuba”

María Eugenia Barrios:(1940) Soprano de la ópera de Cuba. Doctora en Ciencias sobre Arte del Instituto Superior de Arte (ISA), una de las voces más elogiadas del arte lírico cubano.

María Esther Pérez:(1953) Soprano de la ópera de Cuba y el Teatro Lírico Nacional.

Bárbara Llanes Zertucha: (1970) Soprano de reconocida fama internacional. Artista Profesional de Música Lírica.

Juan Carlos Alfonso Rodríguez:(1963) Destacado músico cubano, se desempeña como pianista, compositor, arreglista y director de una orquesta muy popular llamada Dan Den.

Literatura

Félix Pita Rodríguez (1909-1990) Poeta, narrador, ensayista, autor teatral, periodista, crítico literario, traductor, escritor para radio y televisión. En 1985, como reconocimiento a la totalidad de su obra, obtuvo el Premio Nacional de Literatura. Su poesía responde a la carencia de norma fijas en su expresión, que lo convierte en un poeta cercano a la escuela surrealista, quizás el único cubano que podemos señalar como representante de tal movimiento. Sin duda uno de los más grandes intelectuales cubanos de la historia.

Omar Felipe Mauri (1959). Escritor y narrador destacado por su obra.

Plástica:

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Mirta Cerra Herrera: (1904-1986) Artista de la Plástica reconocida Internacionalmente, desarrollando tendencias del naturalismo al cubismo. Una cita suya dice: “Pinto lo que quiero” y siempre le aconsejaba a los jóvenes, “Pinten lo que quieran pintar”.

José Manuel Mederos Sigler. (1949) Pintor y Poeta; inspirado en las tradiciones afrocubanas, es un artista autodidacta con una imaginación poética. Mederox, como se autotitula, es un pintor y poeta simpático y original en ambas disciplinas. Aunque se define como un pintor expresionista, los críticos lo califican de surrealista.

Fotografía:

Rafael Valiente: (1964) Graduado del Instituto de Diseño Industrial IPDI, en la especialidad de Diseño Informacional. Fotógrafo – Diseñador Gráfico – Realizador de Vídeos – Promotor Cultural.

Felipe Rouco Llompart: (1959) Prestigioso fotógrafo bejucaleño.

Actuación

Carlos Lázaro Díaz Alfonso. Director del Grupo de Teatro El Público y con una carrera profesional que lo han avalado como uno de los mejores directores de teatro en Cuba.

Religión

Monseñor Ismael Testé y Pérez, el Padre Testé, era oriundo de Bejucal y Párroco en Santiago de las Vegas, donde se dedicó después de su ordenación a atraer a la juventud cubana a la Iglesia. Tenía una gran personalidad, era ocurrente y siempre inquieto. Acometió la obra social y humanitaria más importante de la Cuba republicana: La Ciudad de los Niños de Bejucal.
Para un pueblo pequeño, es impresionante presentar una lista tan completa, pero nos falta alguien con una trayectoria sorprendente, el Julio Verne bejucaleño, el pionero de la aviación, Arturo Comas Pons.

  Velocípedo aéreo de Comas Pons – http://www.granma.cu

Arturo había nacido en 1835 en Bejucal como integrante de una familia de clase media, y desde muy temprano decidió ser el primero en todo. Ya con más de medio siglo participa en el primer juego de pelota bejucaleño que se celebra en un terreno próximos a la Estación de Ferrocarriles y es en esos tiempos que se convierte en el autor de extrañas aventuras aéreas en las que da muestra de tanta inteligencia como temeridad.

Consultó diversos textos de aeronáutica proyecta alrededor de 1890, una especie de monoplano parecido a un papalote pero pesado. Para ello une los güines al papel con hilaza, diseña unas aspas de cedro y adapta un motor utilizando la maquinaria de un reloj. El resto se lo deja al viento, el aparato toma altura y se impacta contra un techo ante los aplausos de los espectadores. Va perfeccionando su invento y tres años después crea el que denominó
“velocípedo aéreo”, una especie de monoplano de aluminio y acero que debía mantenerse en el aire por la acción de la fuerza motora de su ocupante.

Solo faltaba probar el ingenio, por lo que se escogió el farallón de una cantera en las afueras del pueblo, lo que pretendí hacer en solitario pero la curiosidad hizo que lo siguieran muchos espectadores. Comas sube al aparato, toma impulso y vuela para sorpresa de todos. Mientras pedalea con toda su fuerza para estar más tiempo en el aire y tras recorrer unos cien metros se impacta contra las paredes de la cantera.

Pero llega la Guerra de Independencia y Comas se una a los científicos que buscan apoya a los independentistas de todas las formas posibles, donde se encuentran modelos de cañones, rifles, explosivos, chalecos antibalas y hasta bocetos como el submarino con ruedas o un cañón electromagnético, tecnología en sus inicios..

Pero como ocurre casi siempre, la mayoría ve al Julio Verne criollo como un loco o hasta como un provocador enviado por los colonizadores. Su propuesta de “aviones para los mambises es invalidada por la Junta Revolucionaria de New York por las dificultades para construir el velocípedo y sus pocas posibilidades de éxito.

Comas se había adelantado tres lustros a cuando durante la Primera Guerra Mundial se vio cumplida su profecía. Es entonces que es considerado como un precursor.

Tras la independencia de Cuba se va a vivir a Colón en Matanzas y dedicarse a su profesión de ingeniero agrónomo, como profesor de agronomía en una granja docente, donde diseña e instala un pluviómetro más avanzado que los existentes, crea un observatorio astronómico en el techo de la Escuela de Agronomía de Matanzas e incesantemente está en el proyecto y diseño de diversos medios.

Lo cierto es que el inventor, que murió en 1918, fue ignorado por los estudiosos de la aviación en Cuba, pero el tiempo se encargó de corregir esta injusticia. El documental de 1980.

“Antes que a nadie, a mi patria”, describe lo ocurrido con el “velocípedo aéreo”; el Museo del Aire exhibe una de las dos avionetas para fumigar que llevan su apellido (Comas 1 y Comas 2), y en 1992 a un prototipo nacional de avión ligero se le da el nombre de Comas.

Pero no fue el único inventor bejucaleño, ya tiempo atrás a unos se les ocurrió crear una raza de perros que resultaron ser diabólicos.

El dogo de Cuba – https://leerdeperros.blogspot.com  

La historia de los perros de Bejucal

Hace más de dos siglos, en Bejucal se pudo concretar el cruce genético que logró el llamado “perro de los esclavos”, resultante de una mezcla del dogo español y el bloodhound o sabueso.

El perro de los esclavos tenía un aspecto feroz, como todos los dogos.tenía carácter dulce y afable con la familia. Trabajador incansable y multifacético. Muy atento y especialmente dotado para la guarda, defensa, manejo y control de ganado bovino. De fácil manejo y educación, tenía las orejas amputadas para protegerlos de la maleza y la cola, larga y peluda, se torcía hacia el lomo y pesaban unas 130 libras.

Su nombre lo decía todo, estaba destinado a perseguir al esclavo escapado, al cimarrón que marchaba a lo más intrincado del monte para volver a disfrutar la libertad, porque con su aguzado olfato detectaba y guiaba hasta los remotos palenques a los implacables cazadores del rey.

Bejucal se hizo famoso como criadero de estos perros, alcanzando fama internacional como exportadora de esta extraña producción de perros para la caza de seres humanos.

Su primera experiencias fuera de Cuba fue en 1780 cuando doce cazadores de esclavos llevaron a treinta y seis perros hasta la Costa de los Mosquitos en el Atlántico nicaragüense para localizar a los esclavos fugados.

Una historia sobre el tema se dio a finales del siglo XVIII cuando un coronel británico acompañó a la Marquesa de San Felipe y Santiago de Bejucal, cuyo esposo andaba por la Corte española resolviendo asuntos pendientes desde hacía cuatro años, y aparte de los favores de la hermosa dama, gestionó lo que había ido a hacer a Cuba, contratar perros para perseguir cimarrones o más bien una sublevación en Jamaica.

En diciembre de 1795 embarcaron a bordo de la goleta inglesa Mercury 40 cazadores del rey con 104 perros, lo que fue una angustiosa travesía pues los perros, alterados por no conocer a la tripulación y por el movimiento del buque, se abalanzaron para matar a los marineros.

Una vez en Jamaica el general Walpole, jefe militar de la isla, ordenó un desfile de los perros para amedrentar a los cimarrones, quienes estaban contaban con armas de fuego. Fue entonces que los cazadores formaron una fila en compañía de los perros y tras descargar sus fusiles, avanzaron en formación de ataque a donde estaban los fugitivos. Los Maroons que encabezaron la rebelión, eran africanos que escaparon de la esclavitud en Jamaica y establecieron comunidades libres en el interior de las montañas hasta que fueron reducidos por la presencia de los feroces perros.

La aparición en Jamaica de cazadores y perros bejucaleños provocó que los jefes de los rebeldes se sentaran a negociar con las autoridades británicas. Los Maroons se rindieron y a pesar de lo acordado, muchos fueron enviados a Nova Scotia en Canadá, donde por la crudeza del clima se negaron a trabajar, siendo repatriados a Sierra Leona, una posesión inglesa en África. Pero a pesar de ello en Cuba, en Jamaica, y dondequiera que había esclavos, renacieron los cimarrones, porque la libertad es el bien más preciado y no hay perro que pueda detener ese anhelo.

Y los perros probablemente al ser abolida la esclavitud, dejaron de criarse y reproducirse, supongo, porque nunca en la vida había escuchado de este tema antes y las referencias al tema son muy limitadas.

Crisis de los Misiles en Bejucal – https://2.bp.blogspot.com

El Cacahual y los Soviets en Bejucal

El Cacahual es uno los lugares históricos más importantes y conocidos de La Habana y de Cuba. Se encuentra en las alturas de Bejucal, entre Santiago de las Vegas, extremo sur de la capital cubana y Bejucal. El nombre Cacahual se hizo famoso por una plantación de cacao asentada en esas elevaciones y que perdura hasta hoy.

La llamada Sierra de Bejucal ya vimos que es de poca altura, pero el Cacahual presenta aún una menor elevación, con solo ciento sesenta metros sobre el nivel del mar.A pesar de ello, es un lugar con un microclima particular que se considera frío y donde se ha registrado temperaturas de tres grados inferiores a la capital con un récord de 4,5 grados centígrados, un clima gélido para los cubanos.

Por sus condiciones naturales y las características del terreno, con abundantes fuentes de agua potable, exuberante flora, con cuevas y accidentes geográficos fueron el hábitat de los indocubanos, y empleados como viviendas, centros ceremoniales y necrológicos.

Durante la guerra independentista los montes de la Sierra de Bejucal fueron buena parte del territorio de operaciones del “Regimiento de Caballería Santiago de las Vegas”, al mando de los Coroneles Juan Delgado y Dionisio Arencibia. En la cueva El Mambí, existió un hospital de sangre de dicho Regimiento, y en la “Cueva de Juan Delgado” o “El Portón”, como se le conoce, así como otras grutas sirvieron de refugio a miembros del Ejército Libertador. El Bando de Reconcentración de Valeriano Weyler se ensañó con los campesinos de la zona, los que tuvieran que refugiarse en Bejucal, el Rincón o Santiago de las Vegas.

Tras la independencia, en 1926 se erigió en la llamada Loma de la Sierra, lugar en donde hubo dos accidentes fatales. Un año después explotó el polvorín de la llamada Industria Nacional de Explosivos situado en esa elevación, perdiendo la vida el dueño, el administrador y los técnicos, así como varios trabajadores.

Ya existía el Mausoleo en honor a Antonio Maceo y Panchito Gómez Toro y en 1951 se concluyó la doble vía al Cacahual que entronca con la carretera de Managua por una parte y otra por la carretera de Bejucal. Ello permitió acceder a dos miradores naturales excepcionales: “La Loma”, en el ascenso desde Santiago de las Vegas, donde se observa el valle de “Pajarito”, y el mirador de “Buena Vista”, en la parte norte del lugar y desde esos dos puntos se observa una hermosa vista panorámica de la gran planicie habanera y algunas edificaciones de la capital.

Desde 1899, el Cacahual ha sido un sitio no solo para conocer de nuestra historia y la celebración de actos cívico-militares y patrióticos sino también donde se podía disfrutar de un agradable día en familia disfrutando de la naturaleza, y los centros gastronómicos y recreacionales que allí existen.

Militares soviéticos en Cuba con Raúl Castro – http://cubanos.ru

Y cuando llegaron a Cuba, los soviéticos al ver el Cacahual y las alturas de Bejucal lo identificaron como un lugar ideal por su ubicación estratégica. Tan importante fue que en Bejucal establecieron un refugio subterráneo y un complejo nuclear que nunca fue identificado por Estados Unidos durante la Crisis de los Misiles en Octubre de 1962.

En el pueblo se comentaba que allí había emplazados, debidamente camuflados unos cohetes de gran poder al que llamaron “los cabezones” y lo que fue fue la Ciudad de los Niños del Padre Testé, se llenó de soldados soviéticos cuya principal ocupación era intercambiar jabones, cigarros, ron, botas y otros artículos. En esos momentos no se sabía, pero allí se había instalado la jefatura soviética de la división estratégica de espionaje electrónico y el pueblo se puso al centro del cataclismo nuclear..

Varias décadas después trabajó conmigo un técnico en informática que había laborado muchos años en un centro de espionaje existente en el Cacahual cuya misión era servir de centro de espionaje electrónico orientado hacia Estados Unidos donde se interceptaban señales, comunicaciones radiales y telefónicas, seguimiento de objetos en el espacio y comunicaciones vía satélite, pero el énfasis fundamental estaba en interceptar el tráfico de datos de Estados Unidos.

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Los soviéticos desaparecieron, pero aún se mantiene un centro de espionaje electrónico, el cual está siendo modernizado con nuevas antes de inteligencia para interceptar comunicaciones electrónicas de todo tipo y sobre todo los satélites militares y que cuenta con una cúpula de protección.

Los Soviets no sólo estuvieron presentes en Bejucal, sino que sembraron sus técnicas de espionaje propias de la Guerra Fría, la que se mantiene viva mientras exista un gobierno comunista en Cuba. No importa que Bejucal haya sido uno de los objetivos primarios del conflicto nuclear que por suerte nunca tuvo efecto, pero que sin duda alguna hubiera convertido polvo al Bejuco y probablemente a Cuba entera.

Lástima porque ese lugar había tenido anteriormente un empleo mucho más humano, el que le dio el Padre Testé.

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El Padre Testé y la Ciudad.

Entre los presbíteros más conocidos y reconocidos de los años 50, estaba monseñor Ismael Testé, que todos conocían como el padre Testé, cuya parroquia se encontraba en el barrio El Pilar, situado entre las calles Matadero, Infanta y Monte hasta Matadero en La Habana y donde era muy querido y respetado y anteriormente había sido párroco en Santiago de las Vegas.

Recuerdo que mi tía hablaba mucho de que Testé era un cura muy querido, que siempre estaba invitado a comer, merendar o tomar café en todas las casas por donde pasaba, que se comentaba que tenía mujer e hijos y se referían a ello con la certeza que afirmamos los cubanos de que algo es así, que todo el mundo lo sabía, pero que a nadie le importaba porque era un hombre de tantos valores humanos que ese error había que perdonárselo.

Al Padre Testé muchos lo recuerdan como un gran orador de temas religiosos, ya que en las décadas de 1940 y 1950 siendo párroco de la mencionada Iglesia del Pilar, transmitía a través de una cadena nacional para toda Cuba su esperado “Sermón de las siete palabras”, durante lel Viernes Santo, como otra de las formas en que cumplió sus objetivos tras su ordenación como sacerdote de atraer a la juventud cubana a la iglesia católica lo que hizo gracias a su personalidad, carisma, ocurrencia y siempre presente inquietud.

Ello le permitió promover y llevar a cabo uno de los más hermosos proyectos acometidos en Cuba: La Ciudad de los Niños de Bejucal, una de las más destacadas tareas humanitarias de la etapa republicana. El proyecto acogía a niños desamparados, huérfanos y pobres dándoles un hogar donde educarlos y prepararlos para la vida y evitándose el terminar en el tenebroso Reclusorio de Torrens para niños y jóvenes con problemas de comportamiento y que como las cárceles solo lograban fabricar delincuentes y no reeducarlos. Le llamaban “reformatorio” pero en realidad no reformaba nada.

Las donaciones para el proyecto se hicieron masivas por parte de todas las clases sociales y en ello tuvo un papel primordial un programa televisivo los domingos que perseguía explicar lo que se quería hacer y con ello recabar donativos.

La Ciudad de los Niños del Padre Testé como se llamó por todos, se materializó y se constituyó un ejemplo de algo noble, loable y plausible, digno de imitar. La Ciudad existió hasta que llegó la revolución, la que se erigió en el único autorizado para educar y crear el que llamaron “hombre nuevo” que nunca existió. Languidecieron las instalaciones, la desidia y la destrucción colmaron aquel incomparable proyecto y un día se instaló en el sitio una unidad militar y más tarde una base soviética.

Padre Ismael Testé – https://1.bp.blogspot.com

En Cuba solo los viejos que vivimos esos años, jóvenes o niños entonces, conocimos de esta obra, nada se ha vuelto a hablar del Padre Testé, oriundo de Bejucal ni de su maravillosa creación, ahora convertida en una base militar dirigida por los soviéticos, donde se almacenaba combustible para misiles intercontinentales y probablemente algunas ojivas nucleares.

La intolerancia religiosa que ahora se niega existió, tuvo la víctima más dolorosa e injusta en el Padre Testé. En 1960 se clausuraron todos los programas religiosos en la radio y la televisión, dentro de los que estaba el suyo, se expulsaron y satanizaron a los sacerdotes al son de: “curas ladrones, quítense la sotana y pónganse pantalones” y la conga adaptada de la Guerra Civil Española: “mi mamá no quiere que yo vaya a la iglesia, porque el cura falangista me convierte en terrorista”. A uno que vivió esa humillación y a pesar de no ser religioso, la puedo comparar con otra creación de los comunistas cubanos, los mítines de repudio. Pero la cara de piedra de Fidel Castro y sus falderos es más dura que el titanio y ahora niegan todo lo que un día impulsaron descaradamente como parte de la política inhumana que ha caracterizado a su régimen.

El padre Testé, uno de los pocos curas que ha gozado de mi admiración, también tuvo que ir al exilio y tras varias ubicaciones en otras tierras, se estableció en Houston, Texas hasta su muerte. Ahora allí vive una notable colonia cubana, pero no se si entonces existía. Pero lo que nadie puede negar, es que a Houston le cayó del cielo una estrella.

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El Gallo

Centros gastronómicos de prestigio había en todos los pueblos cubanos, unos eran más famosos que otros y muchos poseían fuertes raíces históricas, por su arquitectura, sus platos exclusivos y por las figuras que habían pasado o sido asiduas a sus servicios. Estos lugares cumplían unas normas inviolables para mantener la calidad de lo que ofertaban y la apariencia y limpieza de la instalación, dos cosas que no podían cambiar pasara lo que pasara.

Así tenemos lugares emblemáticos como las Butifarras del Congo en Catalina de Güines, el Panqué de Jamaica en San José de las Lajas, y el que nos ocupa, Bejucal con Los Pinos Nuevos y su Bodegón El Gallo, que se ha convertido de cierta forma en otro de los símbolos de Bejucal y mostrando que este no es exclusivo de Morón.

El Gallo se erigió como un lugar típico, al igual que La Bodeguita del Medio en La Habana, o La Casa de Pedro el Cojo, en Santiago de Cuba.

El Bodegón El Gallo es un bar y restaurante que en sus tiempos fue el mejor hostal del pueblo y que cuenta con fuertes raíces históricas, por su arquitectura y las ilustres figuras que han estado allí. En el lugar existió un palacio, pero en 1740 un huracán y un incendio lo redujeron a cenizas, quedando abandonado. Es a mediados del siglo XIX que abre como posada y fonda. A partir de ahí se convierte en el restaurante insignia de Bejucal, siendo asiduos a él personajes como Cirilo Villaverde, autor de Cecilia Valdés y que además hiciera largas estancias en su posada, y más tarde el bejucaleño Félix Pita Rodríguez y los intelectuales Alejo Carpentier y Nicolás Guillén.

Y junto con la iglesia y el palacio del Marqués de San Felipe y Bejucal, la Posada del Gallo fue testigo de las primeras fiestas de fin de año autorizadas para los esclavos.

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En el Palacio estuvo durante dos años, refugiándose del terror de la Revolución francesa, Luis Felipe de Orleans, quien después sería rey de Francia y el cual aseguró que tenía temor de clavar su bastón de madera en la tierra porque las tierras eran tan fértiles que podía salirle raíces y florecer.

Tristemente el Palacio, obra monumental, dicen los expertos que tenía fallas estructurales a lo que se sumó que los descendientes de los marqueses prefirieron vivir en otro palacio en La Habana Vieja, hoy un hotel de lujo, se derrumbó, ya Cirilo Villaverde había dicho que veía que las paredes del que llamó “Palacio del Bejucal” eran poco estables o seguras. A principios del siglo XIX el Palacio era una ruina y desapareció hasta la vajilla, no quedando vestigio alguno de su suntuosidad. Probablemente en muchas casas de habitantes del lugar estén todavía algunas de esas reliquias. Lo cierto es que una obra que se suponía duraría siglos tuvo una corta existencia.

Otra suerte tuvo el Palacio del Marqués de San Felipe y Santiago de Bejucal situado en la Habana Vieja en la Plaza de San Francisco de Asís. Los Marqueses del título nobiliario español creado por Real decreto de 30 de mayo de 1713 por el rey Felipe V a favor de Juan Núñez del Castillo y Piñero dejaron de vivir en Bejucal, pero no dejaron de emplear el término Bejucal. Este si fue construido a conciencia y ha sido convertido en un hotel lujoso con una vista espectacular que permite disfrutar de la vista de la Plaza, la Fuente de los Leones, el Café del Oriente, la Lonja del Comercio, el Museo del Chocolate, la Basílica, la Terminal de Cruceros de La Habana, antigua Aduana del Puerto y una hermosa vista de la Bahía habanera incluyendo el poblado de Casablanca y el Cristo de La Habana. Una exquisita estatua de bronce de Frederic Chopin está situada a la entrada del Hotel Palacio.

Hotel Palacio del Marqués de San Felipe de Bejucal – http://1.bp.blogspot.com  

La destrucción del Palacio hizo que en Bejucal solo quedaran en pie dos de los tres testigos mudos de la génesis de las Charangas: la parroquia y El Gallo. Por suerte sobrevivió la costumbre de permitir a los esclavos, a los que sumaron los más humildes y después todo el pueblo, las celebraciones con profundas muestras de transculturación de música y religiones procedentes de África sincretizadas con el catolicismo y que dieron origen a las Charangas de Bejucal, uno de los espectáculos populares con más historia y arraigo popular.

Resumen de recuerdos y nuevas informaciones.

De veras que me place recrear estas imágenes de mi pueblo, aunque siempre físicamente he estado lejos de él y además conocer y permitir que otros conozcan cosas que van más allá de lo que ha hecho famosa a la localidad. Y debe haber muchas otras que solo han quedado en la memoria de algunos que no las han compartido. Pero estas nuevas informaciones son mejor que lo que sabíamos y quizás tengamos oportunidad de conocer otras.

Y siempre nos queda esta imagen del gran Mario Benedetti con su Noción de Patria, que muy bien nos viene a los que estamos lejos:

“Pero ahora no me quedan más excusas
porque se vuelve aquí
siempre se vuelve.
La nostalgia se escurre de los libros
se introduce debajo de la piel
y esta ciudad sin párpados
este país que nunca sueña
de pronto se convierte en el único sitio
donde el aire es mi aire
y la culpa es mi culpa
Quizá mi única noción de patria
sea este regreso al propio desconcierto.”

Creo que Bejucal se merecía mejor suerte que la de seguir siendo un pueblecito a donde se puede ir a pasar un buen rato porque está justo en los límites de la capital, muy cerquita y sin embargo mantiene la atmósfera sosegada de la campiña cubana.

Pero en la vida uno no tiene lo que se merece sino lo que le toca.

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