La propaganda absurda y plagios publicitarios

 La propaganda absurda y plagios publicitarios

La publicidad, se desarrolló a partir del surgimiento de la prensa escrita y la radio y logró un máximo esplendor con la televisión y ahora con Internet no se sabe hasta dónde llegará. Lo cierto es que históricamente la publicidad ha aportado imágenes y conceptos tan importantes que quedan en nuestra mente a veces para siempre. Pero también en ella ha habido falta de creatividad y se ha copiado ideas ya plasmadas anteriormente

Me pongo a pensar en tanta publicidad que pude ver en revistas y tantas a las que en su momento no le dí importancia y ahora las recuerdo como absurdos pero que sin duda tendrían su efectividad porque si no fuera así no podrían pagar el salir en revistas de tanta tirada y difusión como Mecánica Nacional, National Geographic, Coronet, Esquire o Reader’s Digest.

Lo retro, lo vintage siempre es atractivo, las modas van y vienen, por lo que una de las concepciones más recientes es la publicidad de medios y servicios digitales mediante el empleo de antiguas campañas, que no dejan de ser muy efectivas. Veamos algunos ejemplos:

Youtube, el servicio de videos online, se anuncia mediante una familia que adquiere un viejo televisor CRT de 21 pulgadas que tiene en su pantalla Youtube.

Skype, el servicio de voz, video y texto por internet se muestra mediante una mujer que observa o mantiene una video conversación a través de un receptor de televisión de los años 50.

Segway, el vehículo giroscópico eléctrico de dos ruedas se muestra con una pareja que es observada en la Holanda del siglo XVIII o principios del XIX

Pinterest, un servicio de colección de imágenes, se anuncia con un fotógrafo vestido a la usanza y con una cámara de los años 40, como “una hermosa manera de colgar tus fotos para que el mundo lo vea”

Nokia, el teléfono celular que marcó una época, se anuncia con un personaje de la Inglaterra Victoriana.

Nintendo, en su versión Wii se muestra con dos niñas con vestimenta de hace un siglo que sostienen un inmenso mando del popular juego.

My Space, la red social, se anuncia con un astronauta en la luna.

El iPod muestra a un ama de casa de la década del 30 que graba a un cuarteto de Jazz.

Instagram se pronuncia por tres muchachas de los treinta o cuarenta que cumplen 21 años y celebran la ocasión, que queda en fotos, para emborracharse.


Google se anuncia como una aplicación para navegar y muestra un auto de principios de los 50. En otra se muestra a Google + como el número 1 en una imagen alegórica a las soviéticas de la Segunda Guerra Mundial, que con letras del alfabeto cirílico dice: “todo debe ser compartido para ganar la guerra”

Facebook con una imagen de los 40 con una pin-up hablando por un viejo aparato le dice adiós al teléfono y en otra una extraña combinación de teclado y teléfono futurista de los 60, lo anuncia como una forma milagrosa de incorporarse a un grupo.

Starbucks muestra a una mujer al estilo de los 50 tomando un vaso del famoso café.


El plagio en la historia

El copiar las ideas de otros es algo habitual en el ser humano, algunos han sido muy famosos como el ocurrido con Nikola Tesla.

Edison, más empresario y tramposo que inventor, no lograba hacer funcionar un generador de corriente continua, para lo que contrató al genio Nikola Tesla, el cual lo logró, y al pedir su pago Edison la respondió: “Tesla, usted no entiende el sentido de humor norteamericano”. Como respuesta a la estafa, Tesla desarrolló el Generador de corriente alterna que resultó ser el más útil y el de mayor empleo. Algo parecido le ocurrió con el radar, inventado por Tesla y presentado a la Marina de Estados Unidos durante la Primera Guerra Mundial, pero Edison, responsable de su aceptación por la Marina, envidioso del serbio, concluyó que el radar no tenía utilidad alguna y desechó la idea, hasta que en 1935 fue desarrollado principalmente en Inglaterra durante la Segunda Guerra Mundial por el físico Robert Watson-Watt sobre la base de lo de Tesla.

Tesla: una injusticia histórica

Igual le pasó a Tesla, un genio sin suerte, con Marconi, al que se le atribuyó el invento de la radio y que estaba basada en desarrollos de Tesla, el cual dijo al respecto: “Marconi es un buen amigo, dejenlo continuar, solamente está usando 17 patentes mías”.

Otros plagios de menos alcance pero tan descarados, no conozco que existan muchos hoy, porque en el mundo real las demandas por violación del derecho de autor tienen un costo alto, pero en Cuba eso se viola sistemáticamente desde el triunfo de la revolución, por lo que sin referirme a copia y venta de libros, filmes o música, muestro dos ejemplos muy gráficos que todos los cubanos que vivimos en la Cuba republicana conocemos.

Camel era uno de los cigarrillos americanos más consumidos en Cuba. No importaba que una cajetilla tuvieras un costo de cuarenta centavos mientras una cubana, de muy buena calidad costara diez o quince, siempre había quien los compraba al menudeo, a dos centavos cada cigarrillo, o se daba el lujo de comprar una cajetilla para sacarlos en una fiesta y mostrar a todos para que supieron que había presupuesto para ello. Al triunfo de la revolución cesa la entrada de productos norteamericanos, por lo que la industria tabacalera, completamente estatal, en forma nostálgica saca la marca Ciervo. Si Camel era representado por un camello con las pirámides de Egipto y unas palmeras al fondo, la marca Ciervo aparece con un ciervo en similar posición, con un vara en tierra, propio para el secado de las hojas de tabaco, pero que si se mira sin mucho detenimiento tal parece una pirámide, e igualmente unas palmeras al otro lado. Copia más burda imposible. La calidad del cigarro, probablemente la misma que Visant o Kim o Royal Suaves o Super Royal, de producción nacional, no necesitaba de ese absurdo.

 

La cerveza Guinness Cabeza de Perro, con un bull-dog como centro de su etiqueta, era una de las cervezas más apreciadas. Igualmente mientras una cerveza nacional costaba quince centavos, esta tenía el precio de cuarenta, por lo que su consumo era muchísimo más limitado. Yo esperaba los sábados, el día que cobraba mi salario, para tomarme una. Igualmente con la revolución cesa su importación y la Tropical, una de las grandes cerveceras del país y que producía una cerveza negra muy parecida a la Guinness bajo el nombre de Tropical 50, transformó su nombre y le puso Cabeza de Lobo mediante el uso de un logotipo muy parecido al de la irlandesa. Inclusive la Cabeza de Lobo era de mayor graduación alcohólica (16 grados contra 6 grados de la Tropical 50 y 7,5 de la Guinness) por lo que fue una movida muy desagradable e innecesaria. Dos cabezas de Lobo liquidaban a cualquiera.

Las propagandas absurdas

Hay cosas de las que uno, situado en el mundo actual, se sorprende que pueden haber sido objeto de campañas publicitarias. Por supuesto que medio siglo atrás y en tiempos anteriores, el fumar no se consideraba dañino, por lo que no es extraño encontrar que una buena parte de la publicidad estaba encaminada a consumir sin medida cigarrillos de todo tipo, dándole además una connotación que lo convertía en algo así como un toque de distinción.

Lo que sí es inconcebible es que haya propagandas que aseguraran que el fumar era bueno para la salud y hasta curativo y que el consumo de drogas en distintas formas ayudaban a la salud.

Los cigarrillos balsámicos del Dr. Andreu afirmaban que aparte del tratamiento que se haga, el ahogo del asma era resuelto por sus cigarros y su eslogan era “me curé fumando”.

Potter’s Asthma Cigarettes ofrecían alivia de los ataques de asma y otras afecciones espasmódicas del tracto respiratorio.

Dr. Whetzel’s Cigarettes eran buenos para el alivio temporal del paroxismo de un ataque de asma al igual que otra oferta de Kelloqq’s.

Nico Time Cigarettes eran recomendados para las mujeres embarazadas como el suave sabor que las favorece en su embarazo.

Pirate match y otras marcas ofrecían cigarrillos para niños. En mis tiempos vendían unos tabaquitos hechos de chocolate o caramelo que asemejaban cigarros, pero nunca cigarros verdaderos.

Y sorprendente era la propaganda relacionada con las drogas.

Halls, la famosa productora de caramelos, tenía Cocaine Candy, de varios sabores, que daban vigor y amortiguaban el efecto del dulce que dañaba los dientes.

Las pastillas de Clorato y Cocaína de Gibson curaban las irritaciones de la boca, garganta, bronquios y ronquera.

Si tenías dolor de muelas, para ello Lloyd Manufacturing producía unas gotas llamadas Cocaine Toothache drops.

Metcalf producía un vino de Coca ideal para las neuralgias y el insomnio.

Bayer, la famosa farmaceútica alemana producía tabletas Heroin Hydrochloride, así como el Jarabe Bayer de Heroína con el que la tos desaparecía,

Stoned and Co. vendía Mariguana para fumar, Superior Pot Grass

Cannabis Oil, un aceite de Mariguana, destruía las células cancerosas y detenía su crecimiento, y también era buena para los que sufrían de epilepsia

El vino Mariani, que se dice era consumido por el Papa León XIII el que lo recomendaba porque encontraba muchos beneficios del tónico, contenía 0.263 gramos de cocaína por litro.

El Dr. Mountebankk ofrecía la Loción Arsenical que se anunciaba absolutamente inofensiva, extensamente perfumada y que restauraba la palidez de la juventud, eliminaba defectos y restauraba una complexión que hacía a la mujer atractiva. Yo tomé una cantidad muy limitada de arsénico en forma de Licor de Fowler para el tratamiento de la psoriasis y me explicaron que eso solamente podía ser una vez por vida, así que no sé cuán inofensiva puede ser la que se anunciaba.

Stickney and Poor’s puso de moda el Paregoric, unas gotas a base de alcohol y opio que curaban todas las afecciones estomacales.

La perfumería española Parera tuvo éxito con Cocaína en Flor, un perfume de aroma misterioso y que persistía en el tiempo, que se ofrecía en extracto, loción, colonia, brillantina, polvo y jabón. Su lema era “se aspira con deleite y cada emanación descubre nuevas y placenteras sensaciones:. Casi nada.

Poción de amor No. 9, más conocida por Love Potion Number 9, para hombres o mujeres, aseguraba un aumento del atractivo y la sensualidad, mejorar la agudeza mental, aumentar la longevidad y la energía. Tan famosa fue que dio lugar a una canción que se hizo muy popular interpretada por el grupo inglés The Searchers y por el grupo de Rythm and Blues norteamericano The Clovers.

La historia habla de un muchacho pide ayuda para encontrar el amor a una gitana, quien le proporciona un brebaje al que llama “love potion number 9” que al tomarla provocaba que el hombre se enamorara de toda persona a la que viera, besando a todos los que se encuentra, hasta a un policía, quien rompe la botella que contiene la pócima.

“I took my troubles down to Madame Rue
You know that gypsy with the gold-capped tooth
She’s got a pad down on Thirty-Fourth and Vine
Sellin’ little bottles of Love Potion Number Nine

I told her that I was a flop with chicks
I’d been this way since 1956
She looked at my palm and she made a magic sign
She said “What you need is Love Potion Number Nine”

She bent down and turned around and gave me a wink
She said “I’m gonna make it up right here in the sink”
It smelled like turpentine, it looked like India Ink
I held my nose, I closed my eyes, I took a drink

I didn’t know if it was day or night
I started kissin’ everything in sight
But when I kissed a cop down on Thirty-Fourth and Vine
He broke my little bottle of Love Potion Number Nine”

Y si vimos que había una poción de amor tan famosa, podemos ir a conocer otras tan absurdas, como la Sexual Temperance Spoon, la única cuchara que detiene las emociones y evita las erecciones en momentos indeseados.

En sintonía con este disparate, estaba el Bust Cream or Food de Sears, Roebuck & Co, algo que se anunciaba sin rival para el crecimiento del busto y otro desatino, el increíble Blow Ups, el sopla tetas para llevar los senos a la talla que la mujer quisiera.

Y también estaban las Píldoras Orientales para hacer crecer los senos.

Si nos ponemos a buscar o recordar cosas irracionales, descabelladas, insensatas o disparatadas que se anunciaban y que seguramente se vendían, necesitaríamos un buen tiempo, que es mejor dedicarlo a cosas más sustanciales.

Y si eso nos asombra, en los tiempos actuales, a pesar del desarrollo de la ciencia y la tecnología, en Cuba se mantiene curanderos que se consideran asombrosos, y de ellos el Doctor Lino Tomasén, del que se dice que es “la cumbre de la sanación”. Se trata de un médico graduado pero que cura con los dedos en sesiones de cinco minutos y donde detecta el mal y lo sana sin auxilio de medios de diagnóstico y de lo cual se dice hay miles de ejemplos, hasta de gente con cáncer terminal. El país que se da golpes de pecho por su condición de potencia médica ahora también es ahora una extraña mezcla de santería, brujería, prácticas esotéricas, uso de brebajes y hierbas. Un cirujano se convierte en un espiritista carismático y en un curandero milagroso. Y no es el único caso.

Pero a pesar sus deficiencias y limitaciones comparado con décadas anteriores, Cuba sigue siendo para los ciudadanos de a pie, un paraíso de servicios médicos que en casi todos los países latinoamericanos, donde si no tienes dinero, te mueres.

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