El que lee vive menos

 

Es totalmente cierto lo que una vez leí. El que lee vive menos, es cierto…pero mucho…

menos aburrido, menos reprimido, menos estresado, menos engañado, menos inseguro,  menos ignorante, menos amargado, menos oprimido, menos solo, menos explotado, menos desinformado…pero además hay que tener en cuenta que leer es peligroso, porque da sueño, no sueño de quedarse dormidos, sino que nos hace soñar, volar la imaginación.

Cuando era muchacho recuerdo una frase que decía que para no pasar uno por gusto por la vida debía cumplir al menos tres cosas: tener un hijo, sembrar un árbol y escribir un libro. Quizás en aquel momento pensé que quizás la mayoría podía sin esfuerzo cumplir las dos primeras, pero que no era fácil escribir un libro. En eso también me equivoqué, aunque usted no sea un escritor o no tenga el poder imaginativo o el dominio del lenguaje, puede escribir pasajes de su vida, o sus memorias y eso también es un aporte a la humanidad. Habrá quien le de más o menos valor, pero todas aportan algo a la cultura universal, así sea que tenga valores literarios o carezca de ellos.

También recuerdo una frase que postulaba que el pueblo que rezaba mucho y leía poco, le hacía un regalo a los dictadores. Y con el tiempo también me di cuenta de que estaban en lo cierto. Es una especie de paráfrasis de lo que Reagan afirmaba de cómo distinguir a un comunista, que era alguien que leía a Marx y a Engels y cómo distinguir a un anticomunista, que es el alguien que entendía a Marx y Engels. Al final no es lo mismo leer y entender que obedecer ciegamente y rezar. De ahí la importancia de la lectura.

La literatura no es más que un sueño dirigido”, dijo alguna vez el escritor argentino Jorge Luis Borges.  La literatura es uno de los pilares de nuestra existencia como humanos, sin duda alguna.

Y para ratificar lo que digo, veamos lo siguiente:

Los investigadores de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Yale han descubierto que los lectores tienen una “ventaja de supervivencia considerable” sobre quienes no leen libros. Indica que los lectores de libros en general viven una media de dos años más que las personas que no leen.El estudio, realizado durante un período de 12 años y publicado en la revista Social Science & Medicine, revela que quienes leían unas tres horas y media a la semana tenían un 17% de posibilidades menos de morir que quienes no leyeron ningún libro. Ya que el perfil del lector lo componen mayoritariamente mujeres, con estudios universitarios y pertenecientes a grupos de ingresos superiores, los investigadores tuvieron en cuenta estos factores, así como edad, raza, salud, depresión, empleo y estado civil.

En comparación con las personas que no leían libros, quienes leían más de tres horas y media a la semana tenían un 23% de posibilidades menos de morir. El estudio descubrió una asociación similar en las personas que leen periódicos y revistas, pero el efecto era menos.

Una vista rápida al origen del lenguaje y el libro.

En el mundo se hablan hoy unas 3.000 lenguas y dialectos agrupados en familias. A medida que unas lenguas se desarrollan, otras van desapareciendo. Las modificaciones del lenguaje reflejan las diferentes clases, géneros, profesiones o grupos de edad, así como otras características sociales sobre todo por la creciente  influencia de la tecnología en la vida cotidiana.

Si como demostró demostró la importancia de la comunicación y de la expresión en la supervivencia biológica a través de informar hallazgo de fuentes de alimentación, cantos de pájaros para cortejar, aparearse, transportar alimentos, marcar un territorio, avisar de un peligro, etc. o el de las ballenas y delfines para comunicarse o cualquier otro animal con disímiles objetivos.

Si esto lo hacen los animales, entonces el animal más desarrollado, el hombre, no iba a tener semejantes o superiores métodos para sobrevivir y desarrollarse.

El origen del lenguaje nos muestra que hay palabras que parecen imitar sonidos naturales, otras son resultado de  expresiones de emoción, como la risa o el llanto. Ciertos investigadores opinan que el lenguaje es el resultado de actividades de grupo como el trabajo o el baile o vienen acompañadas de gestos.

Los egipcios descubrieron un tipo de material para escribir que fue el papiro. Posteriormente se inventó el pergamino, que se obtenía preparando las dos caras de una tira de piel animal. Entretanto, en China, hacia el año 105 d.C. se descubrió el papel.

Mil años después, al llegar esta técnica a Europa, y producirse la invención del alemán Johann Gutenberg utilizó tipos móviles por primera vez en Europa para imprimir la Biblia. Esta técnica  condujo a cambios radicales en la forma de vivir de los pueblos. Contribuyó a la aparición de un mayor individualismo, del racionalismo, de la investigación científica y de las literaturas nacionales. Ya las historias no tuvieron exclusivamente carácter oral y la lengua se volvió impresa.

La lengua, además de vehículo de comunicación, se convirtió con el libro impreso en un rasgo de cultura. Esta cultura se crea por la mente del hombre, muchas veces reflejando vivencias, rescatando historias, costumbres o mitos, o simplemente dando rienda suelta a su imaginación,  la literatura, la que puede expresarse de múltiples formas, tales como: obra narrativa o dramática, novela, poesía, teatro, ensayo, cuento, y muchas otras denominaciones dentro de cada una de ellas.

El leer cómics, el lenguaje y la cultura.

Hasta no hace mucho se creía que solo los niños y algunos adultos inmaduros leían comics, muñequitos, tebeos o historietas, como se le quiera llamar. Las investigaciones recientes sobre los hábitos de lectura comienzan a mostrar que leer cómics puede hacer a sus lectores más inteligentes y crean en ellos entusiasmo por la lectura y activan la imaginación.

Aunque no lo parece, las historietas usan un lenguaje complejo que mejora la inteligencia verbal y sus relatos son interesantes y divertidos. Además suelen ser publicaciones periódicas que terminan con giros que se resuelven en una edición posterior, lo que hace que no se pierda la atención en la trama.

La investigación de los profesores de alfabetización Anne E. Cunningham y Keith E. Stanovich, de la Universidad Estatal de California, descubrieron una serie de fascinantes beneficios que nos brindan los cómics, como son la vinculación de su lectura con mayores habilidades de lectura y escritura.

Los profesores lograron ver que los cómics utilizan un lenguaje mucho más avanzado que el que usan las revistas y hasta la prensa en su generalidad. Un cómic puede usar casi el doble de palabras “raras” o “difíciles” y al compararse con los textos de literatura infantil, se vio que las historietas tienen un lenguaje más desafiante que nos invita a investigar su significado, lo que es altamente recomendable para la juventud, ávida de saber y que seguro ha ido más de una vez al diccionario para explicarse lo que no conoce.

Existen padres y educadores que piensan erróneamente que los cómics o novelas gráficas no son el tipo de lectura que ayudará a los jóvenes a crecer como lectores, alegando que son, de alguna manera, una mala influencia que socava la lectura de libros, o la tienen como una literatura inferior, con una falsa subvaloración de ella.

“Los que leen mucho, mejorarán su inteligencia verbal, es decir, la lectura les hará más inteligentes”, señalan los investigadores de la Universidad Estatal de California.

Por mi experiencia personal, les aseguro que los cómics son un gran camino a la lectura. “Los bibliotecarios y educadores han reportado un gran éxito al hacer leer novelas gráficas a los niños, citando en particular, su popularidad entre los lectores renuentes.

Yo adquirí mis hábitos de lectura por dos caminos o por dos grandes influencias.

La primera fue mi abuela, que aparte de repetirme hasta saciedad los cuentos de su infancia en las montañas de la Sierra Morena en la zona en las inmediaciones de  Linares y un lugar, que no se me olvida, llamado Despeñaperros, en Andalucía, donde yo sentía el frío invernal, los lobos y hasta los olores de la comida andaluza, como el remojón, que era una ensalada de naranjas, bacalao, aceitunas, cebollas y aceite de oliva, las galletas de anís y muchos dulces de las monjas Carmelitas Descalzas (aquello me hacía mucha gracia y veía a unas monjas, que para mi eran viejas y feas, vestidas con unos túnicos carmelitas y andaban descalzas).

A pesar de que las historias se repetían una y otra vez, las disfrutaba muchísimo. Además mi abuela Amalia me leía libros de cuentos y me enseñó las letras, las sílabas y hasta a leer, pues ya con tres años me defendía leyendo historias infantiles. Cuando fui al kindergarten con cinco años ya sabía leer de corrido. Cada vez que me hablan de leer, hago un viaje en el tiempo a cuando era niño y estaba con mi abuela. Los niños, por naturaleza, son curiosos y por eso es  importante hacer que la lectura sea un hecho atractivo para ellos. Y de ello forma parte central el que cada noche lean un cuento a sus hijos, lo comenten, lo interpreten como si fueran un actor. Así lo hacía mi abuela y no necesité de que me obligaran a leer, para mí se había convertido en un placer.  

Estoy seguro que no hay ningún niño que no le guste que le lean un cuento.  Y como la imitación es fundamental en los niños, pues cuando leía quería imitar a mi abuela en sus expresiones, entonaciones y muecas.  

Hoy en día se preocupan mucho los padres porque sus hijos hagan deporte, pero se muestran indiferentes y sin preocupación porque lean.  Con ello están ignorante un elemento primordial para su desarrollo: soñar.

El escritor gallego Ramón Pernas dijo que cuando aprendió a leer, aprendió a soñar `porque en los libros está todo, está la vida, está la muerte y está la imaginación, algo intangente que solo el hombre posee.

Cada vez que hablo de esto me acuerdo indefectiblemente de la canción y hermoso poema de Alberto Cortés llamada “El abuelo”. Y hasta se me sale una lágrima porque esas imágenes tan hermosas de Cortés, son las que en cientos de miles y quizás millones de españoles que vinieron a América se repitieron con sus descendientes. Al menos cuando oigo la canción, aparece mi abuela como el ángel de mi infancia.

Gracias a mi abuela Amalia, la andaluza de pocos estudios y reina de la cocina, cuando aprendí a leer, aprendí a soñar y ese aprendizaje se quedó muy arraigado. Como Alberto Cortés, cuando decía: “Y al tiempo al abuelo, lo vi en las aldeas, lo vi en las montañas, en cada mañana, y en cada leyenda, por todas las sendas que anduve de España”, y yo de forma similar veo a mi abuela en cada libro que me leo. Gracias abuelita, me hiciste el mejor regalo.

La segunda influencia fue sin duda alguna los comics. Sin haber tenido recursos para nada, creo que nací con alma de coleccionista y cuando ví el primer cómic o muñequito para mí fue algo que disfruté tanto que ansiaba no sólo tenerlos para leerlos sino para poseerlos y verlos una y otra vez, como así hice después con mis libros preferidos, y créanme, siempre se encuentra algo nuevo en ellos.

En mi niñez la mayoría de los muñequitos eran impresos en México, donde editoriales como SEA, Novaro, La Prensa, Ediciones Recreativas, Epucol y la chilena Zig Zag eran las principales. Un número de la semana o sea, recién editado, tenía un precio de diez centavos (de dólar, equivalente al peso cubano entonces).  Con diez centavos un niño podía hacer muchas cosas: tomarse dos refrescos, ir a un cine, comerse un hot dog, comerse dos tabletas (en Cuba se les dice Peters) de chocolate, tomarse un batido o licuado de frutas con leche, malteada o chocolate, comerse dos fritas la inigualable hamburguesa cubana) por citar algunos ejemplos.

En fin, que diez centavos era un precio prohibitivo para los grandes consumidores de comics: los niños. Es por ello que a la semana siguiente, cuando ya el número había perdido un poco su novedad, su precio bajaba a la mitad, o sea, cinco centavos.  Pero al mes ya eran tres por diez centavos, y si los quería comprar de uso, pues valían dos centavos cada uno.  

Como me gustaba tener las cosas bien cuidadas, pues compraba los de tres por diez centavos. Y ahí comencé a hacer mi colección de los que más me gustaban, que eran los siguientes: Tarzán, Superman, El Spirit, Cuentos de Walt Disney, El Conejo de la Suerte, El Halcón Negro, El Pato Lucas, La Zorra y el Cuervo, Lorenzo y Pepita, La Pequeña Lulú, Tom y Jerry, El Príncipe Valiente, El Pato Donald, Vidas Ilustres y Biografías.

De ellos llegué a tener una colección impresionante. En mi cuarto había  gigantescas pilas de muñequitos, perfectamente ordenados por fechas, y después comencé a buscar aquellos números viejos que no tenia y andaba el barrio con una especie de carretilla muy popular entonces entre los niños, donde cargaba con los números que no me interesaban mucho para conseguir intercambiarlos.  Creo que al llegar a mi mayoría de edad, contaba con una colección verdaderamente envidiable.

Después vino la revolución y como este movimiento social se destacó por acabar con todo, también acabó con mi colección. Mi ausencia de la casa por aventurero-revolucionario como fuimos todos los jóvenes en ese momento, años 1959-60-61, hizo que familiares o no tomaran muchos números, me descompletaran lo que me tomó años en conseguir y así, con los años, solamente pude rescatar unos tomos que cuidadosamente encuaderné cada uno con aproximadamente 15 números y fue lo que pude conservar para que mis hijos lo conocieran, porque la revolución también dejó de importar esas publicaciones, porque tenían un carácter imperialista nocivo para las nuevas generaciones.

Lo sustituyeron con unas limitadas ediciones de cómics cubanos, algunos de los cuales tengo digitalizados, y algunos de los cuales eran de calidad, pero la mayoría o eran puros panfletos o todos en sí llevaban algún mensaje político, aunque hay que destacar que había mucho talento y las producciones, aunque en blanco y negro, eran de mucha calidad.

Quiere decir que los que adquirieron el hábito de leer, como yo y muchos de mis amigos de infancia, no pudieron hacer lo mismo con sus hijos o con sus nietos, ya la tecnología cobraba sus primeras víctimas para algo que es atractivo y fácil, pero que no les aporta nada. Es igual que la persona que no sabe las operaciones elementales de la aritmética y todo lo resuelve con una calculadora.

Y tampoco había ya abuelas andaluzas que enseñaran a leer a sus nietos. Con la salvedad de que mis hijos también tuvieron una abuela, no andaluza, sino dos, una cubana con raíces asturianas y una bisabuela gallega, que valían por dos, por cumplir con el dicho, pero en realidad valían por millones. Y además me aseguré de que en nuestra casa tuvieran una amplia biblioteca, y vieran que yo disfrutaba con la lectura.

Pero no tenía conocimiento de cómo en Cuba se había arraigado el hábito de lectura, que tiene una historia interesante.

El nacimiento de una costumbre: lectores de tabaquería en Cuba

Los behiques o sacerdotes de los primitivos pobladores de Cuba en sus bohíos (casas) o en las grutas de las montañas, cuando había un temporal, no sólo descubrían los hechizos del tabaco en su olor y el humo, o en las supuestas propiedades medicinales, o como elemento importante para alejar los insectos, o en sus ritos religiosos, entre otros usos. El tabaco fue más allá de ese uso primitivo y conquistó al mundo, es por ello que Cuba es conocida mundialmente por su tabaco, el cual tiene la máxima calidad.

El cultivo y elaboración del tabaco creció exponencialmente, y Cuba era el centro de esa industria. Hasta España implantó un control estricto del comercio del tabaco por la importancia económica del mismo.  Es por ello que las grandes factorías de tabacos, a los que por extensión o denominación de origen primitiva, se les llamó Habanos, proliferaron en la Isla.

Dentro de este desarrollo de la industria y casi 300 años después, Quiroga, un joven intelectual gallego, publicó un libro sobre un viaje a Cuba, describiendo ingenios de caña de azúcar y cafetales, su cultivo y recolección, pero al abordar la industria tabacalera exclama, que en el café, con su escogida por diferentes clases y tamaños del grano, lo que hacían en un amplio salón decenas de personas, reinaba un silencio sepulcral debido a la monótona ocupación.

Se le ocurrió como una solución cultural y humana,  que emplear aquellas horas en la educación moral de aquellos infelices, en su mayoría esclavos, donde el mismo que sin cesar los vigila podría  leer en voz alta algún libro (…) y al mismo tiempo que atenuara el fastidio de aquellos desgraciados,y los instruirían de alguna cosa que aliviara su miseria. Pero el interés era conservar bruta a esa clase de hombres, porque como dijo Emiliano Zapata “La ignorancia y el oscurantismo en todos los tiempos no ha producido más que rebaños de esclavos”. Pero ese fue el antecedente de la lectura y del lector de tabaquería.

En 1860, Nicolás Azcárate, político liberal cubano y director del Liceo de Guanabacoa, abrió allí la primera tribuna pública que existió en Cuba y por la cual desfilaron varios hombres de letras; cerca de Azcárate estaba el obrero asturiano, que aprendió en cuba el oficio de tabaquero,  Saturnino Martínez, un verdadero líder obrero de su época y autor de numerosas poesías y artículos. En el Liceo, Azcárate se refirió alguna vez a que en ciertas órdenes religiosas unos de sus miembros leía en voz alta en el refectorio mientras el resto de la comunidad almorzaba.

Saturnino Martínez asumió estas palabras en favor de los obreros y de emplear esa forma de lectura como un modo de transmitir conocimientos.Se dice que la lectura primero fue introducida en las galeras de prisión  de trabajadores “cigarreros” que había en el Arsenal del Apostadero de La Habana, y de allí pasó a los talleres de tabaquerías.

Una de las cosas de las que se habla en Bejucal, donde nací y pasé mis primeros años, es que el primer lector de tabaquería surgió en la villa de Bejucal en 1864, y se llamaba Antonio Leal y que a impulso de Nicolás Azcárate en 1865 se introdujo en la fábrica “El Fígaro” y al año siguiente lo hizo Jaime Partagás en su taller, pero luego serían muchas más. Y esto no lo digo yo o los bejucaleños, lo dice  el sabio cubano Fernando Ortiz, en “El contrapunteo cubano del tabaco y el azúcar”.

También decía Fernando Ortiz que los artesanos pagaron por que les leyeran, y no como escribían periodistas retrógrados  de la época, que decían que era un absurdo pagar por oír leer.

La lectura de tabaquería y el lector son personajes históricos cubanos, que contribuyeron masivamente a elevar la cultura del cubano, los que se llevaban a su hogar el conocimiento adquirido de la cultura cubana y universal. Es decir, que dentro de un tabaco o habano, están incluídas fuertes dosis de conocimiento y literatura. La lectura de tabaquería ha bautizado a algunas de las marcas más famosas, como son : Montecristo (referido a El Conde de Montecristo de Alejandro Dumas), Romeo y Julieta (aludiendo a la obra de Shakespeare, Churchill (aludiendo al escritor y político inglés) o Saint Luis Rey y Bolívar aludiendo a esos personajes históricos.

Entonces podemos concluir que en Cuba, la fabricación de un Cohíba, un Romeo Julieta o un Montecristo incluye fuertes dosis de literatura.

Cuando se incorporó la lectura para romper la monotonía de los “torcedores” o “despalilladores”, que pasaban hasta 12 horas al día enrollando o escogiendo pacientemente hojas de tabaco, se abrió un mundo nuevo para los que no conocían lo que la lectura les ofrece.  Por supuesto que esta noble tradición se extendió a otros países por los tabaqueros cubanos que emigraron a Tampa, Cayo Hueso y a México, principalmente. Este oficio, que parece simple, es muy poderoso, ya que lleva la cultura a los trabajadores de las tabaquerías y éstos por extensión a sus familias. Hoy en día el oficio no ha desaparecido, y ya los tabaqueros no pagan por estos servicios, y desgraciadamente no escogen lo que quieren que les lean, porque como todo en Cuba, se ha convertido en parte del discurso político polarizado que lo inunda todo.

 

Desarrollo de la lectura en Cuba

Cuba había sido el último país que se liberó del dominio español, y además, después de alcanzar su independencia, fue el destino de la mayor emigración española a país alguno de latinoamérica, al extremo de llegar un momento en que había en Cuba más españoles que criollos.  En Cuba se les llama “gallegos” a los españoles, sean catalanes o andaluces, isleños o asturianos. Ello está dado porque la mayor emigración fue la procedente de Galicia, seguida muy de cerca por los de Asturias.

Ello trajo o reforzó una fuerte influencia en todos los aspectos de la vida, comenzando por el idioma, las costumbres, la comida y llegó hasta los hábitos de consumo de productos culturales, sobre todo la música y la literatura. La mayor parte de los emigrantes no tenían una sólida formación cultural, es más había muchos que no sabían leer ni escribir, pero había otros que sí la tenían y que por razones de diversa índole fueron a carenar a Cuba. Doy fe de ello cuando le pedí a mi esposa me trajera de España vinos como Azpilicueta y Romeral y brandy Terry Malla Dorada, ante lo cual la familia allá nos dijo que no eran de los mejores, sino más bien baratos, pero esa es la herencia que nos dejó nuestra poca ilustrada y pobre ascendencia, y para nosotros es lo más deseado, aunque haya muchos otros mejores o más caros.

Es así que la colonia española fue la responsable de que en Cuba se gestara y floreciera una fuerte industria editorial y en muy buena medida el hábito de leer.

La literatura cubana es una de las más prolíficas, relevantes e influyentes de América Latina y de todo el ámbito de la lengua española, con escritores de gran renombre. Y esta gran producción necesitaba de un sistema editorial acorde con ella.


Librería Fayad Jamís, antigua Editorial Lex.

Mi encuentro con el mundo del libro.

Durante el tiempo en que cursaba los dos últimos años de la educación primaria, simultaneaba esos estudios con los de encuadernador en la escuela de Artes y Oficios “Fundación Villate”, contigua a la Escuela Redención de la Sociedad de Amigos del País donde estudiaba. Al terminar el sexto grado o educación primaria, que en Cuba era de muy alta calidad, decidí continuar mis estudios secundarios pero a su vez conseguirme un trabajo.

Mi primer trabajo fue como encuadernador en una librería y encuadernación que ostentaba el nombre del dueño: “Juan Cebrián”, un español de pura cepa, católico practicante y Caballero de Colón con capa, tricornio y espada, pero de nobles sentimientos y muy conocido en los círculos editoriales y librerías y muy relacionado con la Editorial Cultural S.A., la Moderna Poesía y la Editorial Montero.

Ahí conocí de primera mano el mundo editorial (mi trabajo como encuadernador duró muy poco pues enseguida pasé a la librería) donde semanalmente elaboraba en matriz Ditto (sistema de reproducción ya desparecido) un catálogo de novedades de editoriales prestigiosas de Argentina, México, España, Colombia y Chile, especializadas en libros de derecho, y que era distribuido a cientos de bufetes y empresas, las que hacían sus pedidos, y con ellos elaboraba la solicitud a las respectivas productoras, los que eran recibidos en muy pocos días en paquetes postales, se hacían las entregas y se cobraban de acuerdo al convenio de pago con la librería.  Suena complejo pero con la eficiencia de todos los sistemas y sobre todo gracias a la honestidad y rectitud de todos, funcionaba como un reloj.

Después pasé directamente a atender una nueva librería, llamada “El Gato de Papel”, pues uno de los socios dueños era Jorge Cacheiro, propietario de varios comercios de venta de billetes de loterías conocidos como “El Gato Negro”. La librería estaba ubicada en lo que era entonces la arteria principal de La Habana de los años 50, la calle Obispo. Al lado y frente a grandes bancos, la Western Union, compañías de seguro y otros comercios, en lo que era entonces la zona más activa de La Habana, por lo que tenía una locación privilegiada. Los clientes eran en su mayoría los trabajadores de esos centros mencionados y turistas, pues también se vendían obras en inglés. Si hago una valoración de los precios de los libros, diría que no eran baratos, pero por ejemplo, una calle más abajo estaba la distribuidora Madiedo, que era mayorista de libros y revistas y comics, y que también vendía obras literarias en rústica, muy baratas, sobre todo de la editorial Tor de México. Usted podía comprar un libro entonces famoso como “Lolita” de Vladimir Nabokov y le costaba l.50 pesos, equivalente al dólar, mientras que en Madiedo conseguía una edición en papel gaceta en 25 centavos. No es como en nuestros días que el libro es caro en cualquier parte del planeta, hasta los libros de uso yo diría que son caros.

Pero viene la revolución y cómo lo cambió todo, también cambió lo relacionado con el libro. En algunos aspectos fue positivo y en otros muy oscuro.

A la derecha la Editorial Madiedo, gran importadora de libros, revistas y cómics.

Si hay algo cierto, es que con la fundación de la Imprenta Nacional se produce un cambio favorable hacia la publicación de forma masiva y en formatos muy baratos, obras clásicas de la literatura mundial, así como obras de gran trascendencia en la cultura nacional, pero a su vez comienza la censura hacia todo tipo de obra que criticara o pusiera en duda que el sistema socialista era lo mejor para la humanidad. De la censura literaria en Cuba ya he escrito en más de una vez, pero la podemos resumir como parte de toda la intolerancia que creó el gobierno revolucionario hacia cualquier manifestación cultural que no respaldara sus postulados, y eso en cualquier idioma se llama violar sus derechos de pensar y manifestarse a cada persona de acuerdo a su criterio.

Sin duda que el auge de la educación y su carácter universal en Cuba, sumando a la política editorial y de difusión y comercialización del libro, con las limitaciones antes expuestas, fueron positivas y formaron parte de un empeño en construir una sociedad mejor.  Pero hay quien vio los terribles defectos y limitaciones del socialismo desde hace más de medio siglo, entre ellos los que combatieron al régimen, mi padre entre ellos, y nosotros, muchos, nos dimos cuenta demasiado tarde. Sin duda nos cegaron dos aspectos que no se puede negar del proceso revolucionario cubano que son la educación y la salud pública, que con todos sus problemas e insuficiencias, es incomparable al desastre que existe con ellos en América Latina.

El cubano se acordó de lo ocurrido con la revolución francesa y determinó que no había que fomentar una convocatoria a una suerte de estados generales, porque eso acababa casi siempre en la guillotina, como muestra la historia, y se conformó con leer lo que se publicaba y si caía en sus manos unos de los tantos best sellers escritos en más de medio siglo de prohibiciones, fuera un original introducido en Cuba ilegalmente o un voluminoso ejemplar fotocopiado en hojas tamaño carta, el que había que leerse en tiempo récord, pues era mucho mejor pasar ese trabajo que no conocerlo. Pero mientras tanto se puede decir que el pueblo se cultivó y disfrutó de la lectura y sus influencias positivas.

A principios de la revolución y producirse las nacionalizaciones de empresas extranjeras y nacionales, se creó una especie de caos en el que se demonizó a los propietarios de entidades o gente que tuviera mucho dinero por sus negocios o porque eran ejecutivos de alto nivel, científicos o simplemente tuvieran un nivel de vida alto.

Entre ellos estaban los dueños de las Bodegas Morera, vinateros y fabricantes famosos del vino seco Edmundo, cuya casa fue saqueada. Unos vecinos de la casa contigua a la de mi esposa en el reparto Fontanar, eran familiares de ellos y a los mismos les hicieron un registro y les incautaron revistas Selecciones del Reader´s Digest, revista muy popular y que entonces se publicaba en Cuba, junto con Life en Español, para toda América Latina, y a los cuales los metieron presos después que saquearon también la casa.

Selecciones tenía su editorial en La Habana y se imprimía en Cuba en su edición en español.

El miedo empezaba a cosechar sus frutos en Cuba y el abuelo de finita se pasó con la familia toda la noche quemando en el lavadero la colección de selecciones desde que comenzó a publicarse en español y de la que era suscriptor desde su inicio. También se fue en la hoguera la magnífica colección de libros de la Biblioteca de Selecciones. La quema de libros auspiciada por los nazis comenzaba a extenderse a Cuba, porque el nuevo régimen pensaba que las ideas se combatían quemando o prohibiendo  los libros, como los nazis, o como se vaticinó apocalipticamente en “Fahrenheit 451” de Ray Bradbury.

Cuando recuerdo estas cosas no puedo dejar de mencionar dos notables. Una es la lectura en la guagua o transporte hacia el trabajo. Era notable la cantidad de gente leyendo, sentados o de pie, como fuera, yo era uno de esos, que hasta me molestaba cuando estando enfrascado en una parte particularmente importante de una trama, me llegaba el momento de bajarme del ómnibus, y otra un personaje que vivía en el mismo reparto que yo, apartado del centro de la capital y cercano al aeropuerto de La Habana, al cual creo que jamás le vi el rostro de otra forma que no fuera leyendo. Tomaba la guagua antes que yo lo hiciera y se bajaba después, así que el tipo leía bastante en cada viaje.

La otra era el desprecio de los principales directivos del Instituto Cubano del Libro, donde trabajé y de los cuales no vale ni la pena siquiera citar sus nombres,  hacia la literatura más exitosa del campo no socialista. Devoraban todas las obras procedentes de los países que componían el CAME, puros bodrios representativos del llamado “realismo socialista” , pero desechaban las obras más notables, como los de Frederick Forsythe, Alexandr Solzhenitsyn (el denunciante por excelencia de la maldad del socialismo), Mario Vargas Llosa, Ken Follet, George Orwell (!sobre todo este maldito que los retrató¡), John Le Carré, Boris Pasternak, Iliá Ehrenburg, Vladimir Nabokov  y otros muchos.

Es lo mismo y quizás hasta más cómodo leer en un e-reader.

Como allí se recibían en la dirección todas esas publicaciones y novedades, yo haciendo uso de lo que un día dijo José Martí de que “robar un libro no es robar”, pues yo me los robaba y con otros amigos compartimos y leímos lo que el cubano tenía prohibido. Si Martí no lo dijo, pues entonces igualmente creo que no es un delito, estaba rompiendo la censura y eso Martí lo iba a aplaudir.

Ahora gracias a mis hijos he podido entrar en la era moderna con la lectura a través de medios digitales. Confieso que no me entusiasmó mucho al principio el leer mediante un ebook, pero realmente ya no extraño el olor de la tinta, y el disfrute es igual o hasta veces mejor pues hay acceso a consultas y no tienes que estar marcado donde te quedaste, aparte de que consigues casi todo gratis y si hay que pagar es a precios muy inferiores de los del libro tradicional.

El papel, tanto en el libro como en la prensa escrita y en la burocracia, como lo conocemos, tiene sus días contados, pero por suerte es solo un cambio de soporte, el contenido sigue y seguirá ahí, vivo o más vivo que nunca.

La lectura en México.

Analice si se ha hecho esta pregunta. ¿Por qué un cirujano que salva vidas o un científico relevante no cobra varios millones de dólares al año? ¿Es más importante un tipo cayendole a patadas a un balón por los goles que marca o ese cirujano que le ha salvado la vida a un familiar o un científico que ha hecho aportes a la humanidad? La respuesta no requiere mucho análisis.  Para patear un balón no hace falta mucho cerebro, para cualquier tarea técnica o intelectual si no hay talento y un coeficiente de inteligencia elevado no se puede hacer. Y el aporte a la sociedad ni se diga.

Estas pregunta se la tienen que hacer los mexicanos, en su mayoría, que viven para el fútbol y por ello, un país, grande en recursos y en historia, se hunde en el lodo de la mediocridad, entre otras cosas, por no leer. Es cierto es que hay personas que se pueden considerar cultas y que se lamentan de no haber podido estudiar, pero se preocupan por su historia y por conocer.

La historia de México con la literatura es muy parecida a la cubana. Grandes literatos y periodistas, grandes editoriales reconocidas mundialmente yuna tradición de lectura que se reduce por días.

Igual que ocurrió en Cuba, se adquirió una costumbre esencialmente británica: la lectura de los periódicos. Y por suerte no se ha perdido, podemos ver sentados en las puertas de los establecimientos en parques o cafés leyendo ansiosamente los diarios matinales o vespertinos. Y al cruzar delante de una casa de familia, también podemos ver la misma imagen.

Pero estadísticamente, los verdaderos lectores son escasos y constituyen una ínfima minoría en una enorme población que aun siendo alfabetizada y teniendo algún contacto con los libros no puede denominarse lectora.

Hay un enorme analfabetismo cultural (que es algo mucho más que funcional) representado por las personas que aun sabiendo decodificar una palabra, una frase, una oración, un párrafo, una página, al mismo tiempo no sólo carecen del hábito de leer sino que, además, no creen que la lectura cotidiana de libros constituya una experiencia digna de disfrutarse. Además la mayoría de las personas que conozco, profesores inclusive, se ufanan de no haber leído nunca un libro salvo lo que no podían evitar por sus estudios.

Universitarias con carreras humanísticas y hasta con maestrías y doctorados,  no les interesa leer por iniciativa propia ni tienen un contacto estrecho con los libros. Con relación al hábito de lectura hay que crearlo y forma parte de la enseñanza de la

Historia, sobre todo porque los muchachos prefieren las nuevas tecnologías a leer un texto.

Leer no es un ejercicio muy popular en muchos países y leer buena literatura  es todavía más impopular lo mismo en México que en otras partes, con la única diferencia de que en los países ricos la población culta es más amplia, el tiempo del ocio más prolongado y mejor invertido y la tradición editorial y literaria más respetada y estimada.

Para los países ricos, y cultos, las estadísticas hablan de veinte o más libros por ciudadano en el índice de lectura, a diferencia de países como México, con apenas un libro y acaso menos en su promedio. Lo que no se aclara, casi nunca, es el mágico y equívoco mecanismo con el que funcionan las estadísticas y que puede sintetizarse del siguiente modo: si un hombre se ha comido un pollo y otro no ha comido nada, para la magia estadística cada individuo se ha comido medio pollo. En México, la estadística le atribuye un medio libro a personas que nunca han leído no ya digamos medio libro, sino ni siquiera media página.

En cualquier nación del mundo un lector asiduo es aquel que posee un hábito perfectamente formado y que aunque puede hacer uso frecuente y experto de la biblioteca públicay que también obtiene la mayor parte de sus materiales de lectura a través de la compra directa de libros, revistas y diarios en librerías y puestos de periódicos.

La herencia de los oficios familiares, en donde el hijo se vuelve aprendiz y luego maestro del oficio con sólo ver a su padre, e incluso puede llegar a superarlo en ese dominio al agregarle su propia imaginación. Lo mismo ocurre con la emulación natural de los hijos que provienen de hogares donde la lectura es un hecho natural y cotidiano. El oficio de leer es un aprendizaje que puede ser tan natural como sumarse a una conversación, es hacer lo que ve que la familia hace.

Hay una frase de que “en Francia, los niños cuya madre les ha contado una historia cada noche tienen dos veces más posibilidades de convertirse en lectores asiduos que los que prácticamente nunca escucharon una”. Lo que atrae la atención del niño es el interés profundo que sienten los adultos por los libros, su deseo real, su placer real. Y esta observación es válida sin duda para cualquier país.

La estimulación temprana de la lectura, que tendría que generarse en los ambientes de la familia y de la escuela básica, resulta muy reducida cuando no inexistente, por el hecho simple de que tanto padres de familia como profesores provienen de la misma problemática de una sociedad que no ha priorizado ni  incentivado la lectura porque la ha venido considerando una pérdida de tiempo y una desviación de los deberes y los asuntos relevantes o un asunto elitista.

No se ha perdido la lectura informativa, que es muchos casos es de interés por curiosidad o simple chisme, pero la  verdadera lectura, formativa que nos transforma y nos confiere mayor sentido dentro de la realidad y dentro de la imaginación, tristemente se considera que no sirve para nada.

El filósofo español Fernando Savater, a manera de reflexión final dice:

“Vivimos entre alarmantes estadísticas sobre la decadencia de los libros y exhortaciones enfáticas a la lectura, destinadas casi siempre a los jóvenes. Hay que leer para abrirse al mundo, para hacernos más humanos, para aprender lo desconocido, para aumentar nuestro espíritu crítico, para no dejarnos entontecer por la televisión, para mejor distinguirnos de los chimpancés, que tanto se nos parecen. Conozco todos los argumentos porque los he utilizado ante públicos diversos: no suelo negarme cuando me requieren para campañas de promoción de la lectura. Sin embargo, realizó tales arengas con un remusguillo en lo hondo de mala conciencia. Son demasiado sensatas, razonan en exceso la predilección fulminante que hace ya tanto encaminó mi vida: convierten en propaganda de un máster lo que sé por experiencia propia que constituye un destino, excluyente, absorbente y fatal.”

La lectura es otra cosa, concluye el escritor y filósofo español, porque “lo que parece haberse perdido no es el hábito aplicado de leer, sino la indócil perdición de antaño. Ante los educandos, uno repite los valores formativos e informativos de los libros, para no asustar. Pero se calla lo importante […] La lectura es otra cosa. Quien la probó, lo sabe.”

No en balde los países más desarrollados son los que más leen.

Japón, uno de los países del mundo donde más se lee.

La OCDE y las pruebas PISA

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) estableció El Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos de la OCDE (PISA, por sus siglas en inglés), tiene por objeto evaluar hasta qué punto los alumnos cercanos al final de la educación obligatoria han adquirido algunos de los conocimientos y habilidades necesarios para la participación plena en la sociedad del saber. PISA saca a relucir aquellos países que han alcanzado un buen rendimiento y, al mismo tiempo, un reparto equitativo de oportunidades de aprendizaje, ayudando así a establecer metas ambiciosas para otros países.

Según estas Pruebas PISA  los países que tienen la mejor educación del mundo no son de América Latina.

Singapur domina al resto del mundo en educación, según estas pruebas internacionales prestigiosas. Y los países de América Latina “con peor rendimiento académico” son México y Brasil. En el caso de México, sus estudiantes están por debajo del promedio de la OCDE, con resultados similares a los de Colombia y Costa Rica.Los adolescentes mexicanos obtuvieron en las pruebas de ciencia cerca de 70 puntos menos que sus pares de España y entre 20 y 60 puntos menos que los adolescentes de Chile y Uruguay.

Se habla mucho en México de Reforma Educativa, de presupuestos, pero la triste realidad es que el país obtiene estos maltrechos resultados.

¿Tendrá que ver con que los jóvenes y niños no leen y dedican su tiempo al fútbol y a los juegos en celulares?

Mucha responsabilidad tienen los gobiernos en estos temas. Analicemos dos países que en el pasado eran grandes lectores y poseían renombradas empresas editoriales. A pesar de sus gobiernos, que como veremos no han ayudado mucho en el tema, porque muchos de ellos tampoco leían.

Presidentes mexicanos y su cultura.

No me canso de citar esta reflexión,

“Mi abuelo era un hombre muy valiente, a lo único que le tenía miedo era a los idiotas, porque decía que eran tantos, que eran capaces de elegir a un idiota como presidente”.   Facundo Cabral.

Y esta verdad de perogrullo se le puede achacar a que hayan llegado al poder muchos presidentes mexicanos, pero sobre todo a Fox, que llegó al poder por el pueblo cansado de las mentiras de 70 años de gobiernos del PRI y a Peña Nieto por el aporte masivo de televisa a su campaña.

Pero dejando aparte a México, y sobre todo se le aplica a esta medida a la elección del presidente 45 de los Estados Unidos, el psicópata engreído de Donald Trump. Pero eso es tema de otra reflexión que no cabe aquí, porque estamos hablando de lectura y al final de cultura y los expuestos anteriormente son la antítesis de la cultura.

México es un país que no se ha destacado principalmente por la cultura y sabiduría de sus presidentes.  Con muy contadas excepciones, como el caso de Benito Juárez y Lázaro Cárdenas, el país ha estado gobernado por militares semianalfabetos y sin escrúpulos, como Antonio López de Santa Anna, Porfirio Díaz, Victoriano Huerta y Álvaro Obregón.  O por una pléyade de incapaces que se alarga en el tiempo hasta nuestros días.

Sin embargo ha tenido a jefes militares iletrados pero de una gigantesca sabiduría, como Pancho Villa, el fundador y líder de la legendaria División del Norte de la Revolución Mexicana, que decía “Nadie hace bien lo que no sabe; por consiguiente nunca se hará República con gente ignorante, sea cual fuere el plan que se adopte”  y otra no menos sabia: “Primero pago a un maestro que a un general”.

Ni Villa ni Zapata fueron presidentes ni quisieron serlo, pero tenían más sabiduría que los letrados que ostentaron el poder.

De Victoriano Huera, Alvaro Obregón Porfirio Díaz y Santa Anna, no vale la pena ni hablar, han sido lo peor de lo peor para el país.

-Plutarco Elías Calles, General de la revolución y sin estudios, fomentó la enseñanza pública y la aplicación de la legislación sobre la reforma agraria. Por su política laicista, tendientes a disminuir las actividades educativas de la iglesia católica y a reducir los aspectos visibles del culto religioso, tuvo que combatir la sublevación del movimiento cristero, que al final fracasó. Se opuso a las medidas que tomaría Lázaro Cárdenas posteriormente.

-Lázaro Cárdenas, General y combatiente de la Revolución Mexicana, puso en marcha un plan de reforma económica y social, fomentó la educación a todos los niveles, dándole gran impulso a la reforma agraria, nacionalizó el petróleo y fue uno de los presidente más populares de México,querido como uno de los mayores estadistas mexicanos de todos los tiempos, Cárdenas hizo más que cualquier otro presidente para consolidar la Revolución mexicana y llevar a la práctica sus ideales de justicia e igualdad.

-Manuel Ávila Camacho, tuvo formación autodidacta y militar y se destacó por seguir una política económica y religiosa más conservadora que su predecesor, al extremo que fue objeto de un atentado.

-Miguel Alemán, licenciado en Derecho, abordó un ambicioso programa de obras públicas y llevó a cabo una campaña para incrementar el número de escuelas y creó la Universidad Nacional Autónoma de México, única en su tipo. Al final hubo acusaciones de corrupción y dejó su mandato con muchos problemas económicos en el país.

-Adolfo Ruiz Cortines, no tenía estudios superiores y sin embargo su gobierno representó un giro progresista, impulsó la reforma agraria, fomentó la industria, mejoró carreteras y ferrocarriles, oleoductos y avanzó en la electrificación del país.

-Adolfo López Mateos, licenciado en Derecho, dio un fuerte impulso a la educación pública y creó instituciones para mejoras sociales y económicas..

-Gustavo Díaz Ordaz, igualmente licenciado en Leyes, fue de los pocos presidentes que le dio impulso a la enseñanza en México, pero su mandato será recordado por las huelgas estudiantiles duramente reprimidos que culminaron en los sangrientos sucesos de la matanza de Tlatelolco

-Luis Echeverría, graduado de Derecho que terminó su mandato devaluando el peso mexicano y la aparición de un grave movimiento especulativo y la caída de la paridad a niveles no conocidos.

-José López Portillo, abogado y profesor universitario tuvo un gobierno que perdió prestigio debido a la corrupción y al crecimiento enorme de la deuda nacional.

-Carlos Salinas de Gortari, licenciado en Economía, logró revitalizar la economía mexicana, pero al final su gobierno estuvo plagado de corrupción y tuvo que enfrentar un levantamiento armado.

-El candidato a las elecciones Luis Donaldo Colosio, fue asesinado por lo que Ernesto Zedillo fue el siguiente presidente. Dr. en Ciencias Económicas, al comienzo de su gobierno se enfrentó a una crisis económica por la caída del peso frente al dólar y a una creciente inflación, así como un recrudecimiento del movimiento revolucionario de los zapatistas y que al finalizar su mandato no dejó ningún saldo positivo.

Lázaro Cárdenas un general-presidente diferente.

-Vicente Fox, licenciado en administración de empresas??,

Durante su mandato, la gestión de Fox se centró en varios objetivos prioritarios:  ley para satisfacer las demandas indígenas; erradicar la pobreza, atendiendo especialmente a la situación del campo y fomentando una importante reforma laboral; poner fin a la supuesta corrupción existente en la estructura del Estado; reactivar la economía; reducir la deuda interna y externa del país para nivelar el déficit presupuestario; y abordar una profunda reforma fiscal para multiplicar los ingresos públicos y poder financiar programas sociales.  Al final no cumplió ninguno.

En política exterior, resultó significativa la crisis que estuvo a punto de suponer la absoluta ruptura de relaciones diplomáticas entre México y Cuba en mayo de 2004, cuando el canciller Derbez retiró a la embajadora mexicana de La Habana y expulsó al cubano de México, a raíz de la actitud de Fidel Castro, que hizo pública su actitud cobarde ante George W.Bush y lo conminó a: “comes y te vas”, que oyó el mundo entero.

Fox  quería que la gente no leyera,  Ahora se quiere convertir en un adalid en la lucha contra el presidente norteamericano para ver de qué forma limpia su imagen de corrupto e ineficiente, que para mí está al mismo nivel que él en lo que se refiere a tramposo, ignorante y prepotente. De la corrupción extrema de su gobierno ahora quiere ir hacia el patriotismo más puro, el que no lo detuvo a robar a manos llenas cuando era presidente. Una persona tan extremadamente ridiculizada como lo fue Fox ante la humillación que le hizo mundialmente pública Fidel Castro por su sumisión ante el presidente Bush, no puede mostrarse ahora como un “macho cojonudo mexicano”.  El mote de cobarde y de ladrón no hay quien se lo quite.

Fue sin duda por sus modales y su gobierno, uno de los presidente más incultos e incapaces.

-Enrique Peña Nieto, presidente de México es licenciado en Derecho y su reputación es de que es una persona sin cultura, un completo ignorante y un tramposo.

La tapa del pomo, como se dice en Cuba o la gota de agua que colmó el vaso, ha sido el presidente de telenovelas Peña Nieto.  Llegó con una política de la necesidad de reformar a México y venía precedido de haber publicado un libro en el que había expuesto los principales problemas del país y la manera de resolverlos, y la gente en particular los partidos políticos tradicionales, incondicionales del capital y subrepticiamente de los carteles del narcotráfico, lo apoyaron. En esos momentos no se conocía todavía de que Peña Nieto había plagiado más de la tercera parte de su tesis de grado como abogado, así que lo más probable es que también haya plagiado el libro que dice que escribió.

Entre sus reformas está la llamada “Reforma educativa”, que lejos de reformar el obsoleto sistema educacional mexicano, el único objetivo que persiguió fue quitarle el poder o administración de la educación pública al sindicato del gremio, que confabulado con las administraciones anteriores, se había hecho de ese mandato. A su vez instauró medidas para evitar la corrupción en el medio, pero sin dar opciones de mejorar la calidad de los contenidos o de la preparación de los maestros, por lo que es otro bluff al estilo de Fidel Castro con sus incesantes planes y proyectos fallidos.

No solo Peña Nieto se mostró como un ignorante total, recordemos que analfabeto no es el que no sabe leer, sino el que sabe leer y no lee, sino que también se evidenció que su equipo asesor y personal de que se rodea, son también unos absolutos ignorantes.

Carlos Fuentes el laureado escritor mexicano, Premios Cervantes y Príncipe de Asturias de las letras, seguidor de Octavio Paz y que como él consideraba que el mexicano estaba reñido con su pasado y su condición de mestizo cultural, tanto con su herencia prehispánica como con su herencia española, y trató este conflicto en muchas de sus obras, muchas de ellas inolvidables como La Silla del Águila, Aura y La muerte de Artemio Cruz, dijo del presidente de México, Enrique Peña Nieto, que era un hombre de muy escasos recursos intelectuales y políticos y que tenía derecho a no leer, pero de lo que no tenía derecho es a ser presidente de México a partir de la ignorancia, que eso era lo grave.

La cultura de los presidentes cubanos.

El balance es que ha habido un poco más de preparación que los presidentes de México, pero el resultado es igualmente desastroso. Tal parece que los pueblos de América van a estar construyendo la democracia por algunos siglos más. Vamos a ver si no se apaga el sol u ocurre un fenómeno natural que acabe con la vida en el planeta antes que ello fructifique.

– Tomás Estrada Palma, inició estudios de Derecho en la Universidad de La Habana y los continuó en la Universidad de Sevilla, España.

Amplió sus estudios de Filosofía, Derecho Público e idiomas en Estados Unidos.

Llega a la conclusión de que Cuba será desprendida de España, pero que los cubanos no están capacitados para gobernar libremente su nación, que no estaban listos para la independencia y que la única solución sería la anexión a los Estados Unidos, donde crea un Instituto donde enseñaba las asignaturas de letras: Latín, Griego, Inglés, Francés, Castellano, Historia, Literatura y disertaciones sobre clásicos españoles.

En la emigración en los Estados Unidos Estrada Palma fuera la figura más prestigiosa y Martí lo gana para la causa cubana.

Sobre Estrada Palma, Martí escribió:

¨ (…) Por todas partes veo al hombre invicto que lleva integra en el carácter toda la honra de su país¨

Fue el primer presidente de la república cubana y tenía toda la razón cuando dijo que los cubanos no estaban preparados para autogobernarse. Su honestidad y su cultura no lo traicionaron.

-Mario García Menocal fue un general de las guerras de Independencia de Cuba contra España y completó dos mandatos presidenciales. En su primer mandato el precio del azúcar por la Guerra Mundial hizo que el país estuviera muy próspero, las llamadas “vacas gordas” que se convirtieron en “flacas” en el segundo término.  

Ingresa en la Cornell University, donde estudia Ingeniería Civil, graduándose para el año 1888 con las más altas calificaciones.

Esas mismas cualidades lo llevarían quizás a ser, sino el mejor, en uno de los mejores Presidentes que ha tenido Cuba, convirtiéndose sin duda alguna, en el Presidente más capacitado para gobernar en la historia de Cuba, haciendo prosperar su país de la nada, gozando además de una gran popularidad por sus obras públicas, reputación de buen administrador, hombre recto y enérgico.  

Y los hermanos del futuro Presidente de Cuba, fueron todos brillantes: Tomás Guatimoc García-Menocal considerado el padre de la Cirugía en Cuba, fue Coronel de las tropas mambisas y Armando García-Menocal Martín, uno de los inmortales de la plástica cubana, Comandante del Ejército Libertador, notabilísimo como pintor de retratos y paisajista.

Fue de hecho de los pocos Presidentes que terminó 2 periodos presidenciales

-Alfredo Zayas Alfonso recibe una esmerada educación desde muy temprana edad. Licenciado en Derecho en la Universidad de La Habana, fue el más culto de los presidentes cubanos.

Fue además un destacado periodista, ensayista y escritor.

El hermano, Juan Bruno de Zayas, llegaría a ser médico y héroe de la Guerra de Independencia, que cayó en combate, en el 1896, siendo Brigadier General bajo las órdenes de Antonio Maceo

Su otro Hermano, Francisco de Zayas, también se graduaría como médico y llegaría a ser Embajador de Cuba en París y Bruselas.

Como resultado de su labor conspirativa, las autoridades coloniales lo arrestan y lo envían a las prisiones españolas en Ceuta. en el norte de África.

-Gerardo Machado y Morales fue General durante la guerra de independencia cubana contra España. No tuvo estudios superiores pero su afán de superació lo convirtió en un destacado hombre de negocios. Trató de mejorar la maltrecha economía del país en tiempos difíciles e impulsó numerosos proyectos de obras públicas, pero se vió fuertemente rechazado por lo que reprimió a la oposición y se convirtió en un dictador y tuvo que huir estrepitosamente del país.

Una muestra de la cultura del General Machado, cuenta que se hallaba en una ocasión de gira política por la antigua provincia de Oriente. Una noche, tras una ajetreada jornada de reuniones, discursos y promesas que  cumpliría o no, se reunió con sus allegados para planificar la agenda del día siguiente. Dijo:   

-Mañana, cuándo váyamo a Manzanillo…Alguien de los que lo escuchaba, se atrevió a rectificarlo.

-Váyamo, no, General, vayamos…A lo que Machado, imperturbable, replicó:

-No, mañana a Manzanillo. A Bayamo vamos después.

-Ramón Grau San Martín, una persona controvertida, pero desde el punto de vista de su preparación era Rector de la Universidad de La Habana y médico patólogo muy reconocido, pero su gobierno aparte de eliminar la censura de prensa y hacer mejoras en la salud, la enseñanza y la vivienda, fue acusado de corrupción y el escándalo mayor fue cuando “se perdió” y reapareció tras un gran escándalo, el brillante que en el vértice de la cúpula del Capitolio Nacional, marca el kilómetro cero de las carreteras de Cuba.

Para derrocar a Grau se realizacon la Conspiración de la Capa Negra, la del Cepillo de Dientes y la del Mulo Muerto. Pese al nombre despectivo con que las identificó la revista Bohemia, que las ridiculizó y tiró a choteo, existieron realmente y no llegaron a descartar el magnicidio de este presidente tan desprestigiado.

-Carlos Prío Socarrás  se licenció en Derecho, dedicó amplios esfuerzos a restablecer de nuevo el orden social en Cuba, así como a combatir la corrupción política y económica inculcada en amplios sectores, que habían dado lugar a un estado de violencia constante, por lo que su gestión no tuvo éxitos y tampoco se destacó por su cultura.

-José Miguel Gómez y Gómez, alias “Tiburón”, General del Ejército Libertador, Su gobierno fue muy criticado por algunas concesiones de servicios públicos y de leyes muy discutidas en la época  así como por escándalos de corrupción, José Miguel Gómez recibió el mote popular de “Tiburón (“cuando se baña salpica”, en alusión a la repartición de cargos públicos entre sus allegados). Era una persona totalmente inculta.

-Fulgencio Batista y Zaldívar.  De extracción muy humilde fue un ejemplo de superación personal. De cortador de caña pasó a la Guardia Rural o Ejército Nacional, donde llegó a ser sargento taquígrafo.  Dirigió un golpe de estado que derrocó al presidente Carlos Manuel de Céspedes, sucesor del dictador Gerardo Machado, se convirtió en jefe del ejército y como tal se hizo del control del gobierno, dirigiendo a varios presidentes en los que influyó hasta su elección en 1940, donde realizó reformas sociales y la constitución más avanzada que había en Cuba hasta el momento.  En 1952 dio un nuevo golpe militar sacando del poder al presidente Carlos Prío, y esta afrenta anticonstitucional dio lugar a la revolución de Fidel Castro. Tiene muchos admiradores y detractores, pero el hecho cierto es que un hombre de lo más bajo fue capaz de llegar a ser una persona culta, que en sus últimos años estuvo aliada a la mafia y se convirtió en un dictador.

Una anécdota injusta sobre Batista es que, en cierta forma por negro y de origen humilde, se hablaba de él como un ignorante cuando no lo era. El cuento se relaciona a una exposición de un famoso pintor y como Batista no sabía de arte ni qué decir, se busca un asesor que la diga cual debe ser su reacción ante las distintas obras expuestas.  En la primera el asesor le susurra al oído: ¡qué cara! Y Batista repite: ¡qué cara!.  En la segunda el asesor le susurra: ¡qué gesto! Y Batista repite:  ¡qué gesto!  Y en la siguiente obra el asesor le dice: ¡qué cara, que gesto! Y entonces dice Batista:¡qué carajo es esto!

Al César lo que es del César. Batista era un dictador y un corrupto, pero era un hombre muy inteligente y tenía mucha cultura.

-Fidel Castro. No electo en ninguna elección, llegó al poder mediante una insurrección popular y ha sido el gobernante mundial que se ha perpetuado más tiempo en el poder y que ha creado una especie de monarquía caribeña por no llamarla mafia tropical. Dueño de un don de convicción y actuación, transformó, en su mayoría para mal, un país con dificultades pero con mucho potencial, en otro subdesarrollado y con una mayor dependencia de una potencia extranjera de la que había antes de su gobierno hacia los Estados Unidos.  Su cultura es bien dudosa, ya que su preparación profesional fue muy deficiente por ser un estudiante revoltoso y poco aplicado, pero aparenta tener un bagaje cultural que en el fondo es solo buena memoria para aprenderse guiones.

Resumiendo: en su inmensa mayoría, los gobernantes cubanos han gozado de mucha instrucción pero no la han empleado en bien de su pueblo, todo lo contrario.

En contraste con este pobre desempeño e instrucción de sus presidentes, por mencionar solo dos países, pero que es repetitivo en el continente, latinoamérica se ha destacado por haber contado con destacadisimos intelectuales de gran cultura.

La gran producción literaria de América Latina.

Literatura hispanoamericana.

Así llamamos a la literatura de los pueblos de México, Centroamérica, Sudamérica y el Caribe escrita en lengua española. Esta producción literaria tiene su similitud, aún a pesar de las diferencias culturales e históricas propias de cada país. Ella comenzó con las relacionadas con la típica de las colonias españolas en América, en particular con la conquista, junto a las crónicas de viajes, guerras y cristianización de los originales pobladores de estas tierras.

Ciudad de México y Lima se convirtieron en los centros de la actividad intelectual en el siglo XVII, en los que destaca Sor Juana Inés de la Cruz. Pero en el siglo XVIII La Habana, Quito, Bogotá, Caracas, y sobre todo Buenos Aires comienza a superar a las antiguas capitales citadas como centros de cultura, creación y edición literarias.

Surgen  “Martín Fierro” de José Hernández, José Mármol, Leopoldo Lugones y Almafuerte en Argentina; Gertrudis Gómez de Avellaneda, José Martí, Julián del Casal, José María Heredia y Cirilo Villaverde en Cuba; Jorge Isaacs en Colombia; Ricardo Palma en Perú con sus “Tradiciones Peruanas”; en México Manuel Gutiérrez Nájera, Juan Luis de Alarcón, Manuel Payno, José María Roa Bárcena y Amado  Nervo;   en Nicaragua Rubén Darío; los uruguayos José Enrique Rodó y Horacio Quiroga, el chileno Baldomero Lillo; el venezolano Andrés Bello, por citar algunos.

Es curioso que se cuente con escasos ejemplos de testimonios literarios prehispánicos, sobre todo en México, donde a través de monumentos y objetos con inscripciones, códices con caracteres pictográficos, tradiciones orales y textos escritos con alfabeto latino adaptado a la lengua nativa correspondiente, se haya conseguido algo, teniendo en cuenta que  el territorio mexicano actual, no formaba un conjunto cultural uniforme, sino que en él coexistían grupos de muy diversos orígenes.

Pero se ha conseguido reproducir el “Popol Vuh” o Libro del Consejo, fruto de la tradición oral, que un indio quiché escribió en su lengua pero con caracteres latinos. Asimismo los libros de “Chilam Balam” constituyen un verdadero monumento de la literatura indígena de América, demostrando que la literatura escrita en lenguas de la familia maya es muy rica.

La literatura náhuatl es rica en metáforas y paralelismos y tiene gran fuerza de expresión,  destacando entre ellos los líderes político-religiosos Se conocen los nombres de algunos poetas, como Nezahualcóyotl, Aquiauhtzin y Tlaltecatzin.

De la literatura andina se conservan varios conjuntos de cantos y poemas incas, así como relatos de contenido mítico e histórico como “Dioses y Hombres de Huarochiri”. De los guaraníes, de la zona de Brasil y Paraguay, se conocen algunas producciones literarias que tratan sobre el origen del mundo y los seres humanos y los principios morales y cantares religiosos que acompañan música y danza.

Como puede verse, la riqueza de estas literaturas es muy grande y da muestra de que hay otros muchos pueblos, en diversos lugares del continente, que mantienen tradiciones orales de hondo arraigo desde tiempos inmemoriales, lo que reafirma que es una condición del hombre y no producto de un desarrollo social.

Es impresionante la potencia cultural que tiene el continente en la literatura, de ello dan fe, aunque no necesariamente están todos presentes, la gran cantidad de Premios Nobel, Cervantes,  Príncipe de Asturias  y otros logrados por estos talentos. Y como dije la gran cantidad que no han obtenido premio alguno pero son reconocidos por su valor es gigantesca.

Vamos a repasar algunos de ellos, en particular los Premios Nobel  y nos daremos cuenta del por qué de esta afirmación.

-Gabriela Mistral

Premio Nobel de Literatura de 1945. Utilizaba el seudónimo  por su admiración hacia Gabriel d’Annunzio y Frédéric Mistral, pero su nombre era Lucila Godoy Alcayaga.

Natural de Coquimbo, Chile), con los Sonetos de la muerte ganó en 1915 su primer premio literario.

Maestra de instrucción primaria a los 15 años, directora de centros escolares, profesora de la Universidad de Santiago y en instituciones de Estados Unidos, colaboró con José Vasconcelos en la reorganización de la educación pública en México y fue representante consular de su país en Madrid, Lisboa, Petrópolis (Brasil) y Los Ángeles. Autora de Desolación, Ternura, Tala, Canciones de cuna; Rondas para niños y Lectura para mujeres (prosa).

-Pablo Neruda

Premio Nobel de Literatura de 1971. Su nombre real era Neftalí Reyes, y adoptó el seudónimo  para no molestar a su padre y convertido en nombre oficial en 1946. Nació el 12 de julio de 1904 en Parral (Chile). Hijo de un ferroviario, empezó a escribir poesía a edad muy temprana. En 1927 fue nombrado cónsul honorario de Chile en Rangún (Birmania). En 1933 pasó a desempeñar idéntico puesto en Buenos Aires, en donde conoció a Federico García Lorca. Luego sería sucesivamente destinado a Batavia, Java, España (donde coincidió con el desarrollo de la Guerra Civil), Francia y México. Senador comunista en 1944. Emancipado pronto del modernismo, su poesía de años posteriores, de gran contenido social, es punto de arranque de una tendencia nueva que los críticos han llegado a calificar como ‘nerudismo’.

En 1948 la ruptura del comunismo chileno con el gobierno de Gabriel González Videla le obligó a vivir oculto durante un año y a exiliarse después. En 1949 visitó la Unión Soviética con motivo del sesquicentenario de Pushkin. Autor de La canción de la fiesta (con que en octubre 1921 ganó el primer premio en el certamen poético de los estudiantes chilenos), Crepusculario (publicado en 1923 por su cuenta), Veinte poemas de amor y una canción desesperada (1924, y para el que ya encontró editor), Tentativa del hombre infinito, Residencia en la tierra (primer volumen) y El hondero entusiasta, Residencia en la tierra (2 vols., 1934), España en el corazón, Canto de amor a Stalingrado (primero y segundo), Tercera residencia (1947) Canto general (México, 1950), Que despierte el leñador (Premio Stalin de la Paz, 1950), Todo el amor (1953), Las uvas y el viento (1954), Odas elementales (1954; el cuarto tomo Navegaciones y regresos es de 1959), Canción de gesta (1960) y Cantos ceremoniales (10 poemas inéditos, 1962). Murió en Santiago de Chile el 23 de septiembre de 1973. Sin duda es el más grande poeta latinoamericano y uno de los adalides de la lengua española.

-Gabriel García Márquez

Premio Nobel de Literatura de 1982. Nació en  Aracataca (Colombia). Corresponsal de El Espectador en Roma y París. Trabajó después en la Agencia Prensa Latina. Premio Rómulo Gallegos de 1972. Autor de La hojarasca (1955), Guillermo Ruiz Rivas (biografía), El coronel no tiene quien le escriba (Premio Nacional de literatura, 1962), La mala hora (1963, Premio Esso, 1961), Los funerales de la Mamá Grande (1962), Cien años de soledad (1967), La increíble y triste historia de la cándida Eréndira y de su abuela desalmada (1972), El otoño del patriarca (1975), Crónica de una muerte anunciada (1981), Ojos de perro azul, Relato de un náufrago, Textos costeños (obra periodística, volumen I), Entre cachacos (obra periodística, volumen II), De Europa y América (obra periodística, volúmenes III y IV), El amor en los tiempos del cólera (1985), Del amor y otros demonios (1994) y Noticia de un secuestro (1996).

Sin duda un referente de las letras en lengua castellana y un inigualable periodista.

-Miguel Ángel Asturias, que recibió en 1966 el Premio Lenin de la Paz y en 1967 el Premio Nobel de Literatura

En su obra el mito se hace presente y organiza sus novelas en torno a los mitos precolombinos.

La novela que le ha dado fama internacional es El señor Presidente (1946) en la que traza el retrato de un dictador de una manera caricaturesca y esperpéntica pero siguiendo una estructura regida por la lucha entre las fuerzas de la luz (el Bien, el pueblo) y las fuerzas de las tinieblas (el Mal, el dictador) según los mitos latinoamericanos. Es también un libro de protesta militante: la descripción de un régimen dictatorial en términos de terror, maldad y muerte.

-Octavio Paz, poeta y ensayista mexicano galardonado con el Premio Nobel de Literatura, es considerado “el más grande pensador y poeta de México”, y es trascendental su obra “El laberinto de la soledad” (1950), ensayo que retrata de forma muy personal la sociedad y la idiosincrasia del pueblo mexicano.

Premio Nobel de Literatura de 1990. Nació en la ciudad de México y fue fundador, director y editor de varias revistas literarias, incluyendo Barandal (1931), Taller (1939) y El Hijo Pródigo (1943). Ministro encargado del despacho en Francia (1959) y luego ministro consejero. Embajador en la India (1962), puesto al que renunció en 1968 como protesta por la matanza de Tlatelolco. En 1963 Gran Premio del VI Concurso Internacional de Poesía en Knokke (Bélgica). Autor de Luna silvestre (1933), Raíz del hombre (1937), Bajo la clara sombra, Entre la piedra y la flor (1941), A la orilla del mundo, Libertad bajo palabra (1949), El arco y la lira, El laberinto de la soledad (prosa, 1950), ¿Aguila o sol? (prosa, 1951), La hija de Rapaccini (teatro, 1956), Piedra de sol (1957), Las peras del olmo (ensayos, 1957), La estación violenta (1958), Salamandra (1962), Cuatro poetas contemporáneos de Suecia (con Pedro Zekeli, 1963), Postdata (prosa, 1970), Viento entero, El ogro filantrópico, Mariposa de obsidiana y Tiempos nublados. Premios: Ollyn Yliztli (1981), Miguel de Cervantes (1982) y de la Paz (1984).

Paz ahonda certeramente en la psiquis  humana, pinta con realismo único espacio y tiempo, y así nos permite una aproximación a nuestra identidad hispanoamericana. Lástima que en su país sea, salvo en los círculos intelectuales y entre los lectores, un perfecto desconocido. Ahora sí, a Chicharito, un futbolista mediocre, y a Chabelo, un cómico que no hace reír, los conoce y admira todo el mundo.

-Mario Vargas Llosa.

Entre las más importantes distinciones que ha recibido -sólo entre las concedidas a la literatura en lengua española-  figuran el premio Rómulo Gallegos (1967), el Príncipe de Asturias (1986), compartido con Rafael Lapesa el Planeta (1993), con la novela Lituma en los Andes, y el Cervantes (1994). y el Premio Nobel 2010.

 Nacido en la ciudad peruana de Arequipa, en 1936, Mario Vargas Llosa no conoció a su padre hasta los diez años. Sus padres habían estado separados desde su nacimiento, y el episodio del reencuentro afectaría de forma definitiva el destino de este niño, que no quería cambiar los mimos de su madre por una férrea disciplina. Esta circunstancia le hizo descubrir pronto algo que él mismo suele considerar como segundo gran móvil de su existencia: el ansia de libertad. (Años más tarde reflejaría magistralmente esos conflictos en la novela que lo dio a conocer internacionalmente, La ciudad y los perros, con la que obtendría los premios Biblioteca Breve y de la Crítica, en España, durante 1963).

Las primeras experiencias con la escritura llegaron a través de su trabajo como columnista en varios periódicos locales de Lima y de Piura, apenas hubo terminado el colegio. Convencido de que el suyo es el mundo de las palabras, vuelve a Lima para estudiar Letras y Derecho, en la Universidad de San Marcos, en 1953. Escribía ya entonces cuentos con gran inseguridad y mucho esfuerzo -como ha explicado el autor en varias ocasiones- que, justo entonces podría publicar a través de varios periódicos.

Si hay una cosa que define a Mario Vargas Llosa es su vocación de escritor, y la fidelidad que guardará a ese propósito a lo largo de toda su vida. Una vocación que, como confiesa en sus memorias El pez en el agua (1993), surgió casi como una rebelión contra la autoridad paterna.

Una cita destacadisima suya es esta, llamada Diatriba contra el deportista.

   “La literatura es una actividad fundamental y de ninguna manera una especialidad. Debe ocupar un lugar importante en las vidas de todas las personas, porque es una fuente de conocimientos y una fuente extraordinaria de placer. Ese es el mensaje que yo traigo a los jóvenes: convencernos de que los libros son importantes porque no hay una diversión que sea más sana, exaltante y estimulante; un buen libro realmente creativo, agudiza nuestra sensibilidad, desarrolla en nosotros un gran sentido crítico y transforma nuestra existencia.”

No hay refrán dicho por personas de gran cultura que no sea verdadero. Y este lo reafirma.

 

La curiosa relación de algunos premios Nobel de Literatura con Cuba.

Unas anécdotas interesantes están centradas en la relación con Cuba de Neruda, de Vargas Llosa y de Octavio Paz, ya que de García Márquez todos saben que fue un incondicional defensor del proceso revolucionario cubano, aún sabiendo las características del emperador cubano.Dime con quién andas y te diré quién eres. A García Márquez le tengo grandísima admiración como escritor y como persona le concedo el beneficio de la duda. Como dice el dicho: “Piensa mal y acertarás”, no creo que teniendo tanta amistad con Fidel Castro, se pueda ser muy buena gente. Algunos de sus amigos destacan que Gabo era vanidoso y que le gustaba estar al lado de los poderosos y en esta relación se ratificó lo que decían de él.

Su propia personalidad enigmática se muestra a través de sus palabras cuando dice:

“Lo peor que le puede suceder a un hombre que no tiene vocación para el éxito literario, o en un continente que no está acostumbrado a tener escritores de éxito, es publicar una novela que se venda como salchichas. Ese es mi caso. Me he negado a convertirme en un espectáculo, detesto la televisión, los congresos literarios, las conferencias y la vida intelectual”. “Dicen que soy un mafioso, porque mi sentido de la amistad es tal que resulta un poco el de los gánsteres: por un lado mis amigos y por el otro el resto del mundo, con el cual tengo muy poco contacto”.

Es un gran enigma que entre sus amigos haya estado Fidel Castro, pero se aclara fácilmente cuando dice que el se comporta con los amigos como un mafioso, y el emperador cubano no ha sido toda su vida otra cosa sino un gángster, y ha aplicado el mismo principio mafioso con los integrantes de su gobierno, creando para desgracia del país una especie de corte imperial, donde el emperador escoge a sus miembros. Por eso de este personaje controvertido que le ha dado al mundo obras incomparables, sólo voy a referirme a estas, porque de él no me apetece hablar.

Neruda, el poeta por antonomasia.

Hablar de Neruda, de su vida y de su poesía, es tarea ardua si no imposible. En mi criterio el más grande poeta de la lengua castellana, merece de muchos eruditos y muchos estudios para juzgarlo acertadamente.

A partir de la Guerra Civil Española, en 1936, Neruda se vuelve un comunista convencido y defiende a Stalin, no pensó que años después de cierta forma iba a renunciar a la utopía comunista. Cuando en 1956 en el XX Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética, Nikita Kruschev hace un ataque al estalinismo y poco tiempo después se sofoca con tanques soviéticos un alzamiento popular en Budapest, Neruda sufre una transformación.  Muchos comunistas activos renunciaron al Partido y Neruda no lo hizo pero modificó su pensamiento.

Si se leen los libros anteriores al 1956, se aprecia un cambio en la confianza que tenía Neruda en la realización de su utopía. Esa confianza de Neruda en el socialismo se muestra en toda su obra, en particular en “Canto General”, en “Los versos del capitán”, donde todos están ligados fuertemente a su compromiso político. Pero su honestidad intelectual , que lo acompañó hasta el último momento de su vida, hizo que el cambio de la naturaleza de su apoyo al socialismo se transformara en algo más objetivo y más crítico, como se muestra en el libro “Fin de mundo” de 1969.

En cuanto a su relación con Cuba, a cuya revolución le había dedicado el libro “Canción de gesta” en 1960 y al que se refiriera en sus memorias diciendo que no podía olvidar que el fué el primer poeta que dedicó un libro entero a enaltecer la Revolución cubana.

Después en 1964 escribe el “Memorial de Isla Negra, donde incluye un fuerte poema de crítica al estalinismo.

Pero en 1966, a partir de los esfuerzos de los intelectuales norteamericanos Arthur Miller, Alistair Reid y otros que lograron romper el bloqueo que Estados Unidos ponía a un intelectual comunista del prestigio de Neruda, quien no podía entrar en ese país, el poeta asiste al congreso del Pen Club en Nueva York e imparte conferencias en diversas universidades, con gran maestría. A su regreso a Chile, hace escala en Perú, donde la Sociedad de Escritores Peruanos lo agasaja y el presidente Belaunde Terry, su amigo personal lo atiende.  En esos años en que Cuba se dedicaba a exportar la revolución a toda latinoamérica, Belaunde trataba de aplastar la guerrilla. Ambas cosas no fueron bien vistas por el gobierno cubano.

En ese mismo año, se publica un documento conocido como la “Carta abierta de los intelectuales cubanos a Pablo Neruda” en la que se acusaba a Neruda de hacer concesiones al “imperialismo norteamericano”.

Esta carta fue un golpe emocional muy fuerte para Neruda y fue una de las mayores amarguras de los últimos años de su vida, ya que ofendió su dignidad política y denigró su quehacer tradicionalmente revolucionario. Su sinceridad y honestidad intelectual, una constante en la vida de Neruda fueron heridas sin razón alguna.

Los oportunistas redactores de la carta fueron los mediocres escritores Roberto Fernández Retamar, Lisandro Otero, Edmundo Desnoes y Ambrosio Fornet. Todos presumieron de lo que carecían: de razón y de cojones.

Y como dice el dicho que detrás de la piel de un extremista se encuentra un oportunista, de los cuatro reprochadores,  tres de ellos abandonaron Cuba posteriormente. Eso es una muestra de que no tienen ni vergüenza ni madre. El que queda en Cuba es el ejemplo de lo que es una persona oportunista y miserable: Fernández Retamar. que además en un libro reciente señala que el emisor verdadero de la carta fue la dirección cubana. Ni siquiera tiene la hombría de reconocer su cobardía histórica.

Vamos a evaluar a estos tipejos muy certeramente: Mucho ruido y pocas nueces. “En la vida te enamores / de mozos aragoneses, / que son como las nogueras: / mucho ruido y pocas nueces”. Unos mediocres que ante la historia han quedado como lo que son, unos miserables despreciados por todos.

Por supuesto que su arsenal literario se volcó contra Fernández Retamar, Alejo Carpentier y Nicolás Guillén, que fueron los canales de desahogo que tuvo, pues no hubo alternativa. Basura que se bota, no se vuelve a recoger, y eso eran estos tres tenebrosos personajes de la cultura cubana, pura basura y por eso se encuentran en el basurero de la historia.

Un desagravio político por parte de la revolución cubana hubiera sido honroso para ambas partes, sería magnífico reconocer que se equivocaron con Neruda, quien vivió y murió como comunista, pero la arrogancia del emperador cubano, que por suerte ya murió y el cual con tantos errores y maldades que hizo en vida, no reconoció ninguna, no iba a incluir la de Neruda. La zorra cambia de pelo pero no de maña. Si constante fue Neruda con sus convicciones, también lo fue Fidel Castro pero para todo lo negativo que hizo en la vida, que fue bastante.

Recordemos el dicho de “corrígele un error a un sabio y lo harás más sabio, corrige a un idiota y te harás su enemigo”.

Vargas Llosa y su desilusión del socialismo.

El quiebre final del premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa con el socialismo y específicamente con el régimen de Cuba vino a raíz del Caso Padilla, en 1967, cuando el autor de Conversación en la catedral protestó ante la detención del poeta isleño, supuestamente un contrarrevolucionario, y ya para siempre se acabó su adhesión a la utopía.

El escritor peruano habló sobre su adhesión inicial a la revolución castrista y que visitó la isla por primera vez en 1962, para cubrir como periodista la Crisis de los Misiles, y quedó hipnotizado: “Vi un país que parecía vivir en el fervor de la igualdad. Era una revolución libertaria”, contó.

Pero despertaron sus sospechas las Unidades Militares de Ayuda a la Producción (UMAP), virtuales campos de detención cubanos por los que Vargas Llosa le escribió una carta al propio Fidel Castro, el que lo recibió a él y otras personas para calmar sus dudas: de ocho de la noche a ocho de la mañana les habló, pero la perorata no lo convenció sino que sembró más dudas en el literato.

En 1953  Vargas Llosa, con 18 años, militaba en Cahuide, una célula del clandestino Partido Comunista Peruano, durante la dictadura de Manuel Odría. Con el marxismo no tenía dudas, pero no podía tragarse el realismo socialista en la literatura.

Casi 20 años demoró en desilusionarse del socialismo, y se convenció de que todos los intentos por arraigar las utopías en sociedad nos han traído fracasos

Octavio Paz y sus ideales socialistas truncados.

En 1937, Octavio Paz tiene 23 años y es previsiblemente de izquierda. El avance del fascismo y el comunismo preocupan intensamente en América Latina y la Unión Soviética parece el valladar inexpugnable. Defiende a la República española y escribe poesía política de cuya calidad recelará, pero en donde ya explora las tensiones entre poesía e historia, una de sus obsesiones recurrentes

En 1937 Paz asiste en Valencia al Congreso Mundial de Escritores Antifascistas. La resistencia al franquismo es una causa esencial de la izquierda, cree férreamente en Stalin y los soviéticos, aprende el dogmatismo para asumir el internacionalismo proletario. Paz comparte también la certeza: hay opciones ante el capitalismo ruin y el fascismo homicida. ¿Cómo no actuar así en el periodo de tempestades históricas que a todos afectan? Los treinta son los años de militancia y los escritores de izquierda ven en la poesía y la narrativa armas de combate que, literalmente, alimentan desde las letras a la revolución.

 Paz es un amante de la Revolución Mexicana, en especial de Emiliano Zapata, así como a la vuelta a los orígenes, la reconciliación y la recuperación del pasado, los trámites de la integración nacional.     En España Paz ve instalarse, al lado del heroísmo y la solidaridad, la “inquisición” de corte soviético. Se censura despiadadamente a André Gide por su Retorno de la URSS y, en plena guerra, se persigue a trotskistas y anarquistas y se ejerce la intolerancia a nombre del antifascismo.

Paz se va distanciando de la izquierda estalinista, se da cuenta de que se ve envuelto en mentiras, falsedades, engaños y perjurios.

Paz combate incongruencias y limitaciones del pensamiento comunista, entre ellas su minimización de las libertades, su eliminación moralista del deseo y su persecución de los “heréticos”. Es frontal la batalla contra “la ideocracia”, la intelectualidad de izquierda que defiende o se niega a ver la realidad del socialismo del Este, y se adhiere al “estalinismo tropical”, el castrismo, el gran espejismo latinoamericano de los años sesenta, que en la década siguiente comienza a exhibir su muestrario de crímenes y errores: represión intelectual, fracaso económico motivado por la prepotencia caudillista, campos de trabajo forzado para disidentes religiosos y sexuales, moralismo medieval.

Paz denuncia la marcha el fatal del proceso que convierte al partido revolucionario cubano en casta burocrática y al dirigente en César. Un proceso universal y que nos hace ver con otros ojos la historia del siglo XX.  Por eso siempre se alejó de la revolución cubana y en Cuba se minimizó y se desconoció su obra.

Piensa mal y acertarás: fue la máxima que aplicó con Cuba. Y no se equivocó.

Particularidades del proceso de creación de algunos grandes escritores.

Dostoyevski vivió en la miseria, y Balzac, que era un esclavo de la pluma, escribió acosado por las deudas en que lo sumía el afán desmedido de vivir por encima de sus posibilidades. Cuando murió, a los 51 años de edad, luego de legar las noventa y siete novelas de La comedia humana, no había podido redimir compromisos económicos que contrajo en la temprana juventud y que con especial deleite se ocupó de incrementar a lo largo de su vida.

Dostoyevski, que padecía de epilepsia, escribió su primera novela, Pobres Gentes, que tuvo un gran éxito.

El doble (1846), Noches blancas (1848) y Niétochka Nezvánova (1849)– no tuvieron el éxito de la primera y recibieron críticas negativas, lo que sumió a Dostoyevski en la depresión. Nada menos que Noches Blancas, una de las más bellas novelas escritas jamás.

 El vicio del juego, que el escritor había adquirido tempranamente, fue otro de los males que acompañaron su existencia.

Se casó con una joven viuda tísica. El matrimonio resultó ser un fracaso desde el día de la boda, cuando el agitado Dostoievski sufrió un ataque de epilepsia frente a su flamante y sorprendida esposa. Poco tiempo después murió su esposa y unos meses más tarde su hermano Mijáil. Su escasez monetaria se agravó aún más, pues debe hacerse cargo de la familia de éste, como de sus revistas, y también sus ataques se hicieron más frecuentes. Sin embargo fue ésta la época de sus grandes narraciones como “Crimen y Castigo”

No obstante, el juego no le impidió escribir su segunda obra maestra, “El idiota”.

Nunca se sabrá bien por qué escriben los escritores, por ejemplo el chileno Nicanor Parra afirmó que lo hacía por envidia, por qué una obra pasa a la posteridad y otra no, ni por qué a veces un solo libro basta para inmortalizar a un escritor. Entonces, por qué no hablar ahora sobre cómo escriben los escritores. Cada vez más  el lector, en el que existe siempre el deseo y la posibilidad de escribir la obra que lee, se interesa por ese tema. Esto es, el revés de la creación. El revés de la trama.

“De los diversos instrumentos inventados por el hombre, el más asombroso es el libro; todos los demás son extensiones de su cuerpo… Sólo el libro es una extensión de la imaginación y la memoria”. – Jorge Luis Borges.

Esta es sin duda, la más sabia de las definiciones de por qué escribir, pero hay otras notables como Ken Follet: comprender al mundo y al ser humano y disfrutar con la escritura; Umberto Eco  con su escueto argumento: Porque me gusta (¿para qué más?).


Ernest Hemingway.

Ernest Hemingway, escribió en Cuba muchas de sus grandes obras. Decía, al respecto de vivir en Cuba: “Uno vive en esta Isla (…) porque en el fresco de la mañana se trabaja mejor y con mayor comodidad que en cualquier otro sitio.”

Su primer refugio habanero fue el hotel Ambos Mundos, en la calle Obispo, muy cerca del puerto. La habitación entonces sin número del quinto piso  de esa instalación, en la que se alojó invariablemente, se conserva intacta. A las cinco de la tarde, después de un día de pesquería, Hemingway se encerraba en su pieza, pedía la comida y se ponía a escribir. Lo hacía en la cama, a mano, y luego mecanografiaba el manuscrito sin introducir apenas correcciones.

Después al mudarse para Finca Vigía, en las afueras de La Habana, su esposa le crea un cuarto de trabajo, donde habitualmente en las primeras horas del día, escribía Ernest Hemingway. Durante ese tiempo el silencio debía ser total en Finca Vigía. Acostumbraba a trabajar directamente en su máquina de escribir o utilizando un lápiz de grafito. En este lugar fueron escritas obras como El Viejo y el Mar, El Jardín del Edén, París era una fiesta, Islas en la corriente, y otras, entre las que se encuentran cuentos y crónicas.

Hemingway trabajaba en un incómodo cerco de papeles, con poco espacio libre para poner la máquina de escribir, de pie, en bermudas, sin camisa, casi siempre descalzo sobre la piel de un kudú cazado en 1953. La torre, una construcción añadida en 1947 en el lado izquierdo del fondo de la casa, que consta de tres pisos y su altura es de 12 metros, en su tercer piso, Mary Welsh lo había preparado como lugar de trabajo para su esposo, pero Hemingway nunca escribió una sola cuartilla en ese local, sino que lo utilizó preferentemente para revisar las pruebas de galeras de sus libros u otros menesteres.

También en su yate el Pilar Ernest Hemingway se inspiró para escribir “El viejo y el mar”, “Adiós a las armas”, “Las nieves del Kilimanjaro” y “¿Por quién doblan las campanas?”.

Allí estaba también la biblioteca que guarda más de nueve mil libros entre los que se encuentran las obras completas de Mark Twain, Honorato de Balzac, Benito Pérez Galdós, y otros clásicos de la literatura universal; y el comedor, que por su diseño y mobiliario semeja una taberna española.

Finca Vigía fue, dice García Márquez, la única casa verdaderamente estable que el escritor tuvo en su vida.

Gabriel García Márquez

García Márquez dijo que escribía “para que me quieran más”. A principios de 1965, iba con su esposa y sus dos hijos para un fin de semana en Acapulco, cuando se sintió fulminado por un cataclismo del alma tan intenso y arrasador que apenas logró eludir una vaca que se atravesó en la carretera.

Este fue el fogonazo genial para escribir Cien Años de Soledad, la novela que le consagró mundialmente como escritor de altura.

La idea le venía rondando desde hacía tiempo. Muchos grandes escritores confiesan en sus memorias que sus obras cumbres maduraron en su mente como una inmensa agitación, y de repente se soltaba la inspiración.

“Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo’.Así comienza “Cien años de soledad”.

En aquel momento García Márquez no tenía ni para papel de máquina de escribir. Ello se debía a la forma de trabajar del autor, que rompía folios mal escritos o con erratas. Empeñaron el automóvil. Los amigos les prestaron dinero, les llevaban viandas y a cambio solo querían que el colombiano les recitara pasajes de la novela.Un principio de su obra está en esta cita: “Por ejemplo, si dices que hay unos elefantes volando en el cielo, la gente no te va creer. Pero si dices que hay 421 elefantes volando en el cielo, puede que lo crean.”

Esta técnica la aprendió de su abuela supuestamente, quien “contaba cosas que sonaban sobrenaturales y fantásticas con completa naturalidad”. Trató de contar la historia sin creer en ella  y descubrió que lo que tenía que hacer era creer en ella y luego escribirla.

Gabo recalca la importancia de escribir por escribir, por decir lo que uno siente y lo uno vive y no para parecer de cierta forma usando la máscara literaria, para que los demás piensen que somos inteligentes o para agenciarse la fama. Y si se quiere ganar algo, más que una abstracción como la fama o el prestigio literario, ganarse la admiración y la simpatía de los amigos. Ganar una necesidad básica, como la comida en el plato o un abrazo de alguien querido, no un laurel invisible

Durante 18 meses y utilizando sólo sus dedos índice el premio Nobel de Literatura escribió seis horas al día, casi siempre por la mañana, un texto que originalmente tuvo 2.000 hojas y que con las revisiones finales se redujo a 590. Una de las obras más impresionantes de la literatura latinoamericana.

William Faulkner

William Faulkner confesaba paladinamente que escribía “para ganarme la vida”. Aunque allí no se dice, el autor de “Mientras agonizo”, “¡Absalom, Absalom!” y “El sonido y la furia” cargaba carbón en una carretilla cuando conoció al novelista Sherwood Anderson y “al percatarme de lo bien que vivía comprendí que escribir era lo mío”. Si Hemingway llegó a tener un yate, Faulkner tuvo avión particular. Fue un hombre con suerte.

Aunque William Faulkner dijo en varias ocasiones que había que estar loco para seguir las recomendaciones de otros a la hora de escribir literatura, esbozó unos principios muy interesantes para escribir, tales como: “Si uno está poseído por algo que necesita decir, va a escribir.a escribir”. Si vas a escribir, vas a escribir, y nada podrá pararte.

-El escritor es completamente amoral. Tiene que coger todo lo que necesita, cuando lo necesita, y hacerlo de forma abierta y honesta, porque espera escribir algo lo suficientemente bueno para que después otros cojan prestado de él, y él les da la bienvenida a esos futuros escritores, de la misma manera que siente que sus mejores predecesores le dan la bienvenida a él.

-Cada historia exige su propio estilo en gran parte, por lo que el escritor no tiene que preocuparse por eso.

-La experiencia es cualquier cosa que hayas sentido. Puede provenir y que puede venir de lo que hacen los protagonistas de sus libros, simplemente sentirlas como verdaderas, entender el sentimiento que les mueve a actuar así.

-La única regla válida es que nunca te fuerces a escribir. Déjalo mientras lo que escribes está siendo bueno. Entonces es más fácil retomarlo al día siguiente. Si te agotas, entrarás en un terreno muerto y después te costará salir de él.
Víctor Hugo

Víctor Hugo (Los miserables) escribía de pie y lo hacía en la misma habitación donde dormía. No desperdiciaba una sola cuartilla; las numeraba al comienzo de la jornada y las arrojaba al piso a medida que las llenaba para que no le estorbaran en la reducida superficie que utilizaba para el trabajo.

Hugo fue un autor muy prolífico con una férrea autodisciplina a la hora de escribir: llegaba a levantarse a las 3 de la madrugada en verano y a las 5 en invierno, y a veces lo hacía incluso de pie. Llegó a escribir 18.000 páginas sólo con sus novelas y en conjunto su obra cuenta con casi cuarenta millones de caracteres escritos.

Víctor Hugo es probablemente uno de los autores románticos más importantes de la literatura mundial , obras suyas como ‘Nuestra Señora de París’, ‘El hombre que ríe’ o ‘Los miserables’ marcaron sin duda la sensibilidad de la época.

La mayor pasión de Hugo en su infancia era pintar. Lo hacía en cualquier momento, y conservaría su afición durante toda su vida. La afición de escribir le llegó más tarde, con 14 años, y decidió que ése iba a ser su verdadero trabajo y pasión.

Leonardo Padura.

Leonardo Padura, uno de los cubanos más leídos del momento, escribe todos los días posibles (de lunes a lunes, o como se dice ahora 24/7) por las mañanas. Se sienta muy temprano delante de su computadora y trabaja hasta entrado el mediodía. Hace una primera versión de una novela, y después hace tantas versiones como crea necesario,siendo cinco o seis versiones la media.

Espera concluirlo y, entre novela y novela, Es uno de los escritores latinoamericanos más reconocidos del mundo. Escribe novelas, cuentos, ensayos, guiones de cine, notas periodísticas y no trabaja en más de un libro a la vez.

Lo primero, y algo que llama la atención del escritor, y que le ha motivado a elegir este fascinante género de la literatura para expresarse es que en sus cuatro siglos del surgimiento aún no se le ha podido fijar su forma. “Si en el teatro y la poesía la forma ha sido fijada, esto no ha podido fijarse nunca en la novela”, confesó. Ahora bien, a la pregunta sobre la razón de ser de la novela, su respuesta fue sin rodeos y citó al novelista y filósofo Hermann Broch: la única razón moral de la novela es el conocimiento.

Sobre la idea que algunos lectores y mismo críticos intenten buscar en una novela referencias con la realidad, fue claro: “La historia real recuperada nunca puede ser la realidad. Se impone la memoria y la subjetividad”. “Es una narración de hechos ficticios”.

“Soy un escritor muy inseguro, escribo, reescribo, vuelvo y reviso. Le mando a amigos versiones de las novelas que estoy escribiendo y considero su opinión. Y bueno, no tengo prisa en publicar, me da lo mismo que un libro salga antes o después, lo importante es que sea el mejor libro que haya podido escribir”.

Ganador del premio Princesa de Asturias en 2015, Leonardo Padura tiene en su haber una saga policial muy popular y varias novelas históricas que le han ganado el favor de millones de lectores en todo el mundo.

Paco Ignacio Taibo II

El mexicano Paco Ignacio Taibo II, otro renovador, como Padura, del policial contemporáneo, sí suele trabajar en dos o tres proyectos al mismo tiempo hasta que se decide por uno que lleva hasta el final. Prefiere la noche, lo que  quiere decir que aprovecha también la mañana y la tarde. Tiene más de cincuenta títulos publicados y todos de éxito.

Bill Clinton contó que leía cada noche durante dos horas, y que uno de sus autores de cabecera era Paco Ignacio Taibo II.Tener lectores tan diversos como el presidente de Estados Unidos y militantes altermundistas no es una casualidad. Paco es, sin lugar a dudas, uno de los escritores mexicanos más conocidos y reconocidos en el exterior. Se lee y mucho. Un autor que ha ganado cualquier cantidad de premios literarios, al que, a pesar de todo, la crítica nacional, con una mezquindad sorprendente, ignora y desprecia.

Paco tiene una amplísima obra: 52 libros publicados en casi 500 ediciones. Es de los contados escritores mexicanos que pueden darse el lujo de escribir lo que quiere. No necesita becas. En las mañanas se levanta y dice: qué escribo. Y lo hace.

Los anarquistas lo acusan de marxista y los comunistas de libertario. Los socialdemócratas aseguran que es ultraizquierdista y los radicales dicen que es light. Paco comienza a escribir como respuesta a la presión social que respiró de adolescente. Vivía en una casa en la que escribir era el oficio. La palabra escrita era el gran oficio. Permitía contar historias. Era una actividad muy marcada ética y políticamente.

Fernando Pessoa quien decía  –y decía bien– que “una de las pocas diversiones intelectuales que aún le quedan a la humanidad es la lectura de novelas policiacas”. Y eso que Pessoa nunca conoció las de Paco Ignacio Taibo II…

Dice Paco: “Para mí los disparadores para escribir un libro son mi propia curiosidad: ¿qué pasó?, o sea, los escribo para contármelos.”Podría decir lo que dije alguna vez hablando de mis propias novelas: escribo los libros que me gustaría leer”.

Paco, un hombre que confiesa a El Búho que ama la vida, que al terminar de escribir un libro sólo descansa 24 horas y comienza a trabajar en otro. Que odia las entrevistas largas pues “uno no puede ser ingenioso por más de veinte minutos seguidos” explica. Que fuma como desesperado sus cigarros cubanos y que toma demasiadas Coca Colas. Que se enfurece al hablar sobre los apátridas de la historia nacional. Paco Ignacio explica que no tiene ningún ritual a la hora de escribir, solo necesita sus cajetillas de cigarros cubanos y sus coca colas. “Escribo todos los días a la hora que puedo, quiero o debo, no tengo horarios ni obligaciones de hacerlo pero todos los días escribo un poco o un mucho, a veces catorce horas seguidas a veces 10 minutos”.

Con su libro “Pancho Villa: una biografía narrativa” me enseñó que es un maestro.

Augusto Monterroso

Augusto Monterroso, que se dedicó a la literatura porque tenía poca habilidad para la vida y no sabía bien cómo conquistar a una muchacha, decía que se enfrentaba a un texto como cualquier buen artesano a su trabajo. No tenía método, horario ni disciplina. Le pregunté una vez como escribía y me dio una contestación lapidaria. Respondió: “Tachando”.

Su composición Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí, está considerada como el relato más breve de la literatura universal.

Augusto Monterroso nació en Honduras, pero vivió en Guatemala, lugar del que adoptó nacionalidad y de donde también fue perseguido políticamente, por lo que tuvo que exiliarse en México en 1944.  Fue en México que desarrolló la carrera literaria que lo llevaría más tarde a Chile, país en el que fue secretario de Pablo Neruda.

Recibe el premio Príncipe de Asturias de las Letras. El mismo que han obtenido Juan Rulfo, Uslar Pietri, Vargas Llosa, Leonardo Padura o Carlos Fuentes.  Vivió una infancia con muchas dificultades económicas y tuvo que trabajar desde los dieciséis años en trabajos muy duros; no estudió una carrera universitaria, se educó sólo. Eso le llevó a la biblioteca, que como toda biblioteca pobre sólo tiene libros buenos y no quedó otra que aficionarme a ellos.

Decía Faulkner que “el fin del escritor es reducir la esencia de la vida a una frase”. Le preguntan a Monterroso si cree que lo ha conseguido, Y responde: “Parece que Faulkner lo logró precisamente con esa frase.”

Habla del miedo a escribir y explica que la a única manera de vencer el miedo a hacer algo es haciéndolo. Un día en la vida de Augusto Monterroso es uno más en la vida de un escritor que se resiste a escribir, lee autores clásicos lo más que puede, teme oír el timbre del teléfono, mira las nubes, espera con impaciencia la hora de tomar un poco de vino, se preocupa por sus hijos y sus nietos, escucha música, y disfruta grandemente el amor y la compañía de su mujer.


Isabel Allende.

Es posiblemente la escritora chilena más popular y galardonada, además de la más leída.

Isabel Allende, por su parte, necesita vestirse y maquillarse como para una fiesta antes de sentarse a escribir. Si no lo hace así, se desmoraliza. Corrige sus textos hasta el infinito, lo que, reconoce, no siempre es bueno, ya que se corre el riesgo de que la historia se ponga rígida y pierda encanto.

Intenté escribir cuentos para niños, cuando sus hijos eran pequeños,pero no ha vuelto a hacerlo. Les contaba historias todas las noches, un entrenamiento estupendo, que ha procurado mantener con sus nietos.

“Escribir es como un músculo, hay que ejercitarlo cada día para poder brillar”, dijo la escritora.

Tengo una amiga que viaja por el mundo comprando piedras, huesitos, pedacitos de marfil, pedacitos de plata, en fin… Tiene un taller donde hay miles de cajitas con miles de cosas de diferentes colores y formas. Para hacer uno de estos pendientes o aretes, los va poniendo pelotita a pelotita: la mira, no le gusta; la quita, pone una, pone otra. Muchas veces me invita para que vaya a su taller (soy la única persona que ella admite en su lugar) y durante horas hago collares o pulseras y me pierdo completamente en la maravilla de escoger la piedrecita que voy a poner allí. Y después que he tanteado mucho, resulta que no me gusta y cuando la cambio se me desequilibra y tengo que recomenzar. Ella dice que me pierdo completamente; que me hablan o suena el teléfono y no oigo. Que soy la compañera ideal, porque es como si yo no estuviera. Bueno, eso mismo me pasa cuando escribo. Voy poniendo una palabra y otra, y esta no me calzó y puse un adjetivo y entonces me quedó toda la frase demasiado larga o me quedó descompensada o desbalanceada. En definitiva, lo que hago con las manos es similar al trabajo artesanal con la palabra.

El poeta Pablo Neruda dijo era una pésima periodista.

Y la verdad es reconoce que era una pésima periodista. Pésima. Pablo Neruda me dijo: “Mira, tú mientes todo el tiempo, inventas las historias, pones en boca de las personas cosas que no han dicho. Todo eso, que son defectos en el periodismo, son virtudes en la literatura, así que mejor dedíquese a escribir ficción, mijita”.

Sobre su forma de escribir dice:

“No tengo plan para estructurar mis historias. Empiezo con una idea vaga, a veces es la idea de un lugar o de un tiempo. Digamos que se me ocurre escribir sobre la fiebre del oro, entonces me pongo a investigar la época en que sucede y el lugar, y van saliendo ideas sin tener todavía ni los personajes ni lo que les va a pasar a ellos. Luego, en el ejercicio diario de sentarme horas frente a la computadora, se va creando un mundo y van apareciendo historias y personajes en la medida en que los necesito.”

En lo que Isabel Allende llama “la cabaña”, una construcción separada de la casa en donde se encierra once horas diarias cuando escribe, hay dos habitaciones. “Yo empiezo cada día allí, con una meditación en esos almohadones. Doy gracias por todo, me hablo con la Paulita, prendo mis velas, y luego me pongo a trabajar aquí, en esta otra habitación”. En la mesa, a un lado de la pantalla del ordenador, la foto de Paula; al otro, sus dos abuelos, los protagonistas de La casa de los espíritus, el libro que arrancó como una carta escrita en Caracas al abuelo que se moría en Chile. Isabel Allende empezó aquella carta un 8 de enero. Desde entonces empieza siempre sus libros el 8 de enero.
Pablo Neruda

Pablo Neruda, poeta chileno, considerado entre los más destacados e influyentes artistas de su siglo; «el más grande poeta del siglo XX en cualquier idioma», según Gabriel García Márquez, a lo que me sumo.

Canto General fue publicado en México en 1950, y también clandestinamente en Chile. Compuesto de unos 250 poemas en quince ciclos literarios, constituye (a juicio del propio Neruda) la parte central de su producción artística. Al poco tiempo de salir a luz, fue traducido a alrededor de diez idiomas. Casi todos los poemas que lo componen fueron creados en circunstancias particularmente difíciles, cuando Neruda vivía en la clandestinidad en Chile al ser perseguido por ser miembro del Partido Comunista de Chile y acusado de infringir la Ley de Seguridad Interior del Estado e injuriar al presidente González Videla.

Si pienso en Neruda me vienen decenas de versos que sólo él podía escribir de esa forma… Y es que a Neruda no sólo se le premiaba y alababa por lo que escribió, sino por cómo lo hizo.

Escribía hasta 5 poemas diarios, muchos de los cuáles fueron a parar a su libro titulado “Crepusculario”, para cuya edición consiguió el dinero necesario vendiendo muebles, empeñando el reloj que le había regalado su padre y recibiendo un poco de ayuda en el último momento por parte de un generoso crítico.

A pesar de esto, “Crepusculario” dejó insatisfecho a Neruda, y se esforzó con más ahínco si cabe, a la escritura de otro nuevo libro. Este sería mucho más personal, más trabajado y mucho mejor literariamente hablando. Fue “Veinte poemas de amor y una canción desesperada”, del cuál era el verso que recordaba al empezar a escribir este artículo:

“Puedo escribir los versos más tristes esta noche.

Escribir, por ejemplo: “La noche está estrellada,

y tiritan, azules, los astros, a lo lejos”.

El viento de la noche gira en el cielo y canta…”

Dudo que haya alguien que no lo haya disfrutado.

El estilo de Pablo Neruda era inconfundible. Escribía centrándose en todos los sentidos: oír, oler, mirar, etc. Con ello buscaba la descripción de una escena o sentimiento lo más natural posible para transmitir al lector esa verdad y hacerle entrar en su poema o en su escrito. Neruda era preciso a la hora de buscar las palabras adecuadas que emocionará al lector, sobre todo en las cosas inanimadas, aquellas más difíciles de describir.

Pablo Neruda se ha convertido en el poeta más espectacular y grandioso de América, no por el Premio Nobel, sino por una obra que ha llegado al corazón de todos.

Una anécdota incomparable (plasmada en libro de Antonio Skármeta y en el cine con “Il Postino”) cuenta que en un pequeño pueblo del sur de Italia hay un solo cartero, Mario Ruoppolo, que le lleva el correo al exiliado poeta Pablo Neruda. La frase se la dice el humilde cartero a Pablo Neruda, tras enterarse este último de que Mario usaba sus poemas para enamorar a Beatrice, la camarera de la Posada local.

“La Poesía no es de quien la escribe, es de quien la necesita”.

Julio Cortázar

Julio Cortázar dijo que escribió Rayuela porque no pudo “bailarla, ni cantarla ni esculpirla”,

“Porque al escribir, especialmente como escribo yo, rápido y dejándome llevar, hay una tendencia a la repetición inútil, se escapan cosas (y, sobre todo, cuando se trabaja con máquina eléctrica). Hay que eliminarlas implacablemente. Cuando yo corrijo, una vez en cien agrego algo, completo una frase que me parece insuficiente o agrego una frase porque veo que falta un puente. Las otras noventa y nueve veces corregir consiste en suprimir. Cualquiera que vea un borrador mío puede comprobarlo: muy pocos agregados y enormes supresiones.”

Sobre su gran maestro, Jorge Luis Borges, dice que la gran lección de Borges no fue una lección temática, ni de contenidos, ni de mecánicas. Fue una lección de escritura. La actitud de un hombre que, frente a cada frase, ha pensado cuidadosamente, no qué adjetivo ponía, sino qué adjetivo sacaba. Cayendo después en cierto exceso que era el de poner un único adjetivo de tal manera que usted se caiga un poco de espaldas. Lo que a veces puede ser un defecto.

Rayuela es probablemente su obra más reconocida, escrita en 1963. La historia del protagonista, Horacio Oliveira, y su relación con “La Maga”, es narrada de un modo tal que juega con la subjetividad del lector. A esta obra suele llamársele “antinovela”, aunque el mismo Cortázar prefería denominarla “contranovela”. La obra ofrece diferentes lecturas, de modo que es “un libro que es muchos libros”, pero sobre todo dos.

Si bien el estilo que se mantiene a lo largo de la obra es muy variado, se la considera una de las primeras obras surrealistas de la literatura argentina. Julio Cortázar es, probablemente, uno de los escritores latinoamericanos más importantes e influyentes de la historia literaria.

Era fanático del boxeo y del jazz. Muchas de sus novelas y cuentos tocan el tema de este género musical (El Perseguidor), y del boxeo (Torito). Un tiempo fue comentarista de box, pero lo despidieron porque se emocionó tanto (en sus propias palabras) que no se le entendía y a los directores del programa radiofónico no les hizo ninguna gracia. Respecto a la escritura, decía que una novela debía ganar por rounds y el cuento por knock out.

Una anécdota que Carlos Fuentes cuenta es que, cuando fue a visitar a Cortázar, le abrió la puerta un “muchacho” que parecía de veintitantos años, Fuentes le dijo que iba a “ver a su papá (Julio, que era quien abría la puerta)”. En ese entonces,Cortázar tenía 50 años.

Rayuela es todo, es la vida, es el absurdo, es el drama, es la razón y la locura, la intelectualidad y el circo. Es una novela diferente a todo lo que he leído, una novela que te implica y que te invita a construirla junto a Cortázar. Es una novela para pensar y para disfrutar y, por lo tanto, es una obra que requiere tiempo, dedicación, silencio y ganas, para poder entrar en su juego y que el viaje valga realmente la pena. Un viaje difícil pero que vale la pena.

Al final toda esta información podrá analizarse que no tiene nada que ver con el hábito de la lectura, pero mi objetivo es que los que lean esto, se den cuenta de lo que se están perdiendo por no leer, y eso que solo me estoy refiriendo a la literatura más cercana a nuestra cultura, pero la literatura universal está plagada de magníficas obras que elevan la calidad de nuestra vida.

Medidas curiosas para impulsar el hábito de la lectura

Ya hemos visto que este hábito como verdaderamente se arraiga comienza con los cuentos que nos leen nuestros padres y abuelos y se afianza a través de los libros de cuentos, los cómics y después se echa a volar junto con nuestro desarrollo, pero como hay muchos factores de orden económico, cultural o de costumbres que lo limitan, son válidas todas las iniciativas que se realicen para reforzarlo.

Hay una ciudad en Rumania que ha desarrollado una política innovadora para promover la lectura y a su vez recompensar a los lectores. Un joven poeta, Víctor Miron, presentó en la alcaldía una propuesta que se aprobó y que ha traído magníficos resultados y es que todos aquellos que viajen en transporte público leyendo un libro, no pagarán su pasaje.

Esta idea se le ocurrió a partir de que veía que la mayoría de las personas mayores iban leyendo, pero los jóvenes iban pegados a su celular, sobre todo haciendo uso de los modernos métodos de escritura que están acabando con los idiomas y la gramática y que se basan en abreviaturas a veces excesivas y en dejar a un lado el hábito de leer que mejora su vocabulario y da riqueza de pensamiento y alimenta la imaginación.

También estas personas reciben descuentos en diferentes comercios, desde librerías hasta salones de belleza, así que quizás, según piensan algunos, se ha dado un paso atrás, dejando los juegos de los celulares y sus redes sociales de chismes y estupideces, por el centenario hábito de la lectura, sea en libros físicos o electrónicos, al final el objetivo es el mismo.

Esta es una iniciativa muy ingeniosa, pero debemos tener en cuenta que no solo se lee por placer, también se puede leer: para seguir instrucciones,  recetas de cocina, reglas de un juego, reglas de uso de un aparato, consultar el periódico para meteorología, resultados deportivos, cartelera, consultar un diccionario, consultar un texto.

Todo esto no es lo mismo que cuando leemos de forma general un texto, sea libro, artículo, etc. donde subrayamos, anotamos, elaboramos un resumen, dudas, establecemos relaciones con conocimientos previos, revisamos un documento escrito por nosotros mismos.

La lectura por placer es una cuestión de gustos personales, que muchas veces se van modificando en la medida que leemos más y nos volvemos más exigentes con ella. Pero sin duda la creación de los verdaderos hábitos de lectura se fomentan en los primeros años de vida y en los inicios de la etapa escolar.

México contaba con un sistema editorial poderosísimo. El Fondo de Cultura Económica es uno de los sobrevivientes.

La Edición y el Comercio del Libro.

Muchos expertos en marketing piensan que han descubierto el agua tibia con sus métodos de promoción y venta en el mundo del libro y la literatura y no es así. Cuatro siglos atrás, cuando Atenas era la capital literaria de Grecia, y centro de producción y venta de rollos y papiros, los discípulos del filósofo Platón, vendían o alquilaban la transcripción de sus discursos.  Los primeros vendedores de libros atenienses fabricaban sus propios rollos pero, posteriormente, los empresarios fabricantes de libros emplearon a copistas y no sólo vendían y alquilaban los manuscritos, sino que organizaban lecturas de pago en sus propias tiendas, por lo que se puede decir que en el marketing se habrán rescatado modalidades como esta, pero no inventaron nada nuevo.  Es como las modas de peinados, ropa y zapatos femenino, la onda retro se torna la moda nuevamente.

Puede decirse que las editoriales modernas surgieron en el siglo XVIII, cuando en Inglaterra aparecieron las imprentas que editaban todo tipo de literatura y poco después en la primera mitad del siglo XIX esta industria se transformó drásticamente al inventarse en Francia la prensa cilíndrica. La tecnología de la imprenta no había tenido muchos avances desde los tiempos de Gutenberg, pero la prensa cilíndrica o rotativa posibilitaba la impresión de libros y revistas a gran escala y a gran velocidad y con ello abaratar costos y abastecer mercados masivos. Los libros en rústica aparecieron en la década de 1840, primero como suplementos de los periódicos, y después como libros de pequeño formato y de menor costo.

Es así que durante el siglo XX esta industria alcanza un tamaño considerable. Esto pude conocerlo por mi trabajo en librerías con fuerte relación editoriales y en imprentas, incluyendo la del periódico “El País”. Me quedo asombrado del cambio tecnológico tan grande que ha dado esta esfera de la economía, pero si todas han avanzado con la digitalizacióm, era imposible que se siguiera imprimiendo con costosos procesos como lo era el de la impresión directa. Yo que aprendí el oficio de cajista y linotipista, aparte de impresor en ese sistema, estaría viviendo en el pasado. La nostalgia me invadió cuando me mudé a una casa contigua a una imprenta y en ella sentí el conocido ruido de una máquina alemana Heidelberg de impresión directa, como la que trabajé muchos años. El dueño me contó que la tiene para muy pocos trabajos, que prácticamente todo lo hace en offset y solo para pequeñas tiradas o para trabajos en relieve, tiene a esa reliquia.

Las sociedades de libreros se convirtieron en grandes distribuidoras comerciales que vendían libros por correo o mediante suscripciones además de la comercialización tradicional, pero además muchas fomentaron sus propias editoriales e imprentas que las crean para vender sus propios libros.

El desarrollo de nuevas técnicas de impresión como el rotograbado y el offset hicieron posible la producción masiva y su distribución internacional a precios asequibles.  A finales de siglo casi el 70% de los inventarios de las librerías eran ediciones en rústica. Otra generación de impresores desarrolló una nueva técnica de comercialización en masa que ha caracterizado al comercio de libros y además en el siglo XXI llegó la digitalización a todas las esferas de la vida y el libro no fue ajena a ello.

Me llama la atención ver que un estudio reciente, las novelas de ficción o narrativa histórica, que son los llamados libros comerciales, que son los que se promocionan, representan alrededor de una cuarta parte del total de publicaciones, y el resto son libros educativos o de textos, científicos, técnicos,o de negocios.

Estos libros comerciales son los que perpetúan la tradición literaria, y en muchos casos son la imagen pública de las empresas editoriales. A su vez estos costean prácticamente a todas las otras  líneas de producción, pero en su mayoría los beneficios de las editoriales provienen de los libros de texto y los de referencias.

La competencia ha impulsado el crecimiento de las ediciones en rústica desde principios de la década de 1950; las ediciones de lujo y los libros en rústica originales ya sólo se venden en las grandes librerías, y no en el resto de los canales comerciales de la industria del libro.

En los casos más corrientes de libros comerciales, la editorial pequeña publicará entre 3 y 5 títulos anuales, mientras que las editoriales poderosas pueden llegar a publicar más de 600 títulos distintos.  Todo esto a pesar de las condiciones actuales de precios prohibitivos y la merma en la cantidad de lectores.

Librería El Ateneo en Buenos Aires.

Buenos Aires capital mundial de las librerías.

Una de las cosas que más me impactó de Buenos Aires, además de su atmósfera europea, fue las librerías y la gente leyendo en los más diversos lugares, ya sea el metro, un autobús o colectivo como allá lo llaman, en el aeropuerto, en uno de los tantos cafés al aire libre, o en un parque. Eso sin hablar de las librerías, de las cuales las hay impresionantes.

Por supuesto que Buenos Aires cuenta, junto con Ciudad de México, Santiago de Chile y Bogotá la mayor tradición en empresas editoriales, tal es así que en el año 1958 cuando comencé a trabajar en librerías, se recibían catálogos de novedades de varias editoriales de esas ciudades y semanalmente se hacían pedidos por correo, que eran enviados a La Habana a los pocos días por correo aéreo. Tal era la eficiencia del sistema editorial.

Y no vamos a hablar de la pléyade de escritores estupendos que ha dado Argentina al mundo, destacando entre ellos el que injustamente nunca recibió el Premio Nobel de Literatura, cuando tiene reconocimiento universal de su maestría, y hablamos de Jorge Luis Borges.

El escritor, poeta y ensayista argentino Jorge Luis Borges es una de las figuras literarias más importantes e innovadoras del siglo XX. En sus obras creó un mundo ficticio intenso y subjetivo a través de una simbología personal que se alejaba de la tradicional y donde examinaba la condición humana en toda su complejidad. Borges es un referente para cualquier escritor de lengua hispana.

Una cosa a destacar es que Borges fue un devorador de conocimientos y estudió con detenimiento y profundidad la obra de un gran número de escritores y pensadores, especialmente los de lengua inglesa y los españoles del siglo de oro. A partir de ello describió su producción literaria con la siguiente cita: “No soy ni un pensador ni un moralista, sino sencillamente un hombre de letras que refleja en sus escritos su propia confusión y el respetado sistema de confusiones que llamamos filosofía, en forma de literatura”.

Fue el más fuerte defensor de la lectura que jamás hubo y su obra es valorada universalmente como una de las más originales de la literatura hispanoamericana. No es el caso del tuerto en país de ciegos (desgraciadamente Borges quedó ciego), sino que destacó en un país con la más fuerte influencia y desarrollo literario de toda latinoamérica.

Si nos ponemos a analizar cuál es la ciudad del mundo con mayor cantidad de librería o locales de ventas de libros con respecto a la cantidad de habitantes, por mucho el galardón se lo lleva Buenos Aires. Entonces podemos concluir que Buenos Aires es la capital mundial de las librerías.

Buenos Aires tiene por lo menos 734 librerías, es decir, aproximadamente 25 por cada 100 mil habitantes. Las únicas ciudades que se acercan a esa cifra son Hong Kong, que suma 22, Madrid (España) con 16,  Shanghai, con 15 y Londres (Inglaterra) con 10.Hong Kong, con 22; Madrid, con 16, y no solo prospera el mercado de los nuevos libros, Buenos Aires también dispone de un total de 102 librerías raras y de segunda mano; después le siguen Londres con 68 y Berlín, la mayoría de ellas se ubican a lo largo de la Avenida Corrientes, donde también pude observar están situados los grandes teatros, con fastuosas producciones de teatro musical.

Librería El Péndulo en Ciudad de México

Estudiosos declaran que la aventura de Argentina con los libros está ligada a la gran ola de inmigración de finales de 1800 y principios del siglo XX, fundamentalmente europea, donde el libro se convirtió en el símbolo cultural de entonces y lo sigue siendo hasta nuestros días.

Tal es así, que como los cubanos y los mexicanos, según pude observar, los argentinos todavía prefieren entrar y bucear por los libros, ver si encuentran lo que no están buscando y los sorprende.  Como había dicho en otra parte de este artículo,  Argentina es uno de los países editores de libros más prolíficos de América Latina, creciendo el número de títulos publicados de manera constante en los últimos diez años.

Especialistas han seleccionado a la librería de Selexyz Dominicanen Boekhandel en la ciudad holandesa de Maastricht como la más linda del mundo, pero el Ateneo Grand Splendid de Buenos aires le sigue los pasos muy de cerca. El Ateneo es una cadena de librerías tradicionales de Buenos Aires, la cual alquiló el antiguo teatro Grand Splendid que estaba cerrado y después de la restauración la abrieron como una gran sucursal. Yo realmente quedé impactado y creo que cualquiera que entre allí le pasará lo mismo.

Pero los libros ya no son solo cuestión de librerías, de libros nuevos o de uso, porque como dije en sus ediciones digitales, no solamente los clásicos sino las publicaciones actuales, se consiguen gratis o a muy bajo precio. Todo está en querer vivir una vida más plena que nos da la lectura.

Y me despido con lo que más me gusta: las librerías de viejo o de uso.

 

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