Gandhi, los CEO y el médico indio.

Gandhi, los CEO y el médico indio.

“Vive como si fueras a morir mañana; aprende como si el mundo fuera a durar para siempre.” “Vive sencillamente, para que otros puedan simplemente vivir”.

Gandhi

Desde niño para mi la India siempre fue un lugar misterioso. Me aterran los ídolos y las imágenes de diosas con varios brazos y otras parecidas, incluyendo a los elefantes, a pesar de que en mi casa insistían que en la casa donde no hubiera unas figuras de elefantes con el fondillo hacia la puerta, no llegaría nunca la buena suerte.

A ello se sumó la confusión creada a partir del descubrimiento de América donde se designó como indios a los aborígenes americanos, creando confusión con los nativos de la India, porque Colón pensó que en su viaje había llegado a ese país, el cual era su objetivo, creando una nueva ruta de comercio. De ahí que se emplea el término hindú para diferenciarla de los indígenas americanos, aunque este es un error, porque hindú es alguien que profesa el hinduismo, una creencia religiosa para nada relacionada con los aspectos culturales y geográficos de la India.

Al margen de que sigamos diciéndole indios a los que vemos en las películas del oeste, los de México o Sudamérica o todo el continente americano, los verdaderos indios, son los de la India, los otros son indígenas de diferentes etnias, que nada tienen que ver con la India.

Por otra parte estaba la literatura y la enorme influencia que en mí dejaron obras como el Ramayana, que es para la India lo mismo que la Odisea en la cultura occidental, los libros de escritores ingleses como Ruyard Kipling con “El libro de la selva” y “Kim”, William Somerset Maugham con “El filo de la Navaja”, y para mí entonces las no menos espectaculares “Los misterios de la India” de Emilio Salgari y muchas otras de sus obras con su personaje de Sandokan, que junto con Julio Verne, este último con “La casa de vapor” y “los 500 millones de la princesa india” despertaron mi afición hacia la literatura.

Pero sin duda, si hubo algo que me acercó a la India, a pesar de la diferencia cultural que no entendía entonces a cabalidad, fueron las aventuras de Sandokán, el Tigre de la Malasia, en sus decenas de novelas donde aparecían el pirata Sandokán como figura principal, el bengalés Tremal-Naik, Kammamuri, Yanez, Emilio di Roccanegra conocido como El Corsario Negro, el coronel Devandell y otros. La imagen de la India está presente en casi todas las novelas de Salgari, y con sus relatos, que nutrieron nuestra fantasía infantil y juvenil, con el tiempo vemos que no se basa en una experiencia real, porque Salgari nunca estuvo en la India, ni de su fantasía creativa, sino por los abundantes, casi interminables, análisis documentales estudiadas por el autor. Es por ello que cuando describe paisajes, costumbres y los escenarios que describe en sus novelas, nos transmite una visión negativa de la India, la que concluimos a partir de la lectura de sus obras, como un país con espesas junglas, plagada de animales salvajes, en particular el tigre y las cobras, que son el lugar donde se celebran ceremonias religiosas y rituales crueles y absurdos y donde proliferan los pueblos nauseabundos.

Ello contrasta con los héroes de sus novelas, presentados como personas con valores positivos superiores a las civilizaciones occidentales, pero el concepto integral de la India que Salgari nos mostró no dejó de aclararse hasta bien entrada nuestra madurez.

A esta percepción negativa de la India se unió con fuerza el haber visto en el cine en los años setenta un documental de larga duración del gran director francés Louis Malle, “Calcuta”, con crudas imágenes de la entonces ciudad de ocho millones de habitantes (ahora tiene más de quince millones) donde nos mostraron la inmensa diversidad de esa populosa urbe, la riqueza y la extrema pobreza, lo secular y lo religioso, con los animales sagrados y la purificación en el Ganges, un río con un grado de polución extremo y en cuyo delta se asienta la ciudad, los ritos mortuorios y la gigantesca aglomeración urbana que aumenta la insalubridad. El segundo país más poblado del mundo, con casi 1400 millones de habitantes es verdaderamente algo sorprendente.

Y también hubo una obra, que para mi gusto solo sería superada años después por la de Pablo Neruda, y fue “Gitánjali”, de Rabindranath Tagore, alguien que fue mucho más allá de ser un poeta y un gran pensador y filósofo. Casi setenta años después, sigo disfrutando y me mente la recrea, estrofas como esta:

“No puedo ofrecerte una sola flor
de todo el tesoro de la primavera,
ni una sola luz de estas nubes de oro.
Pero abre tus puertas y mira; y coge,
entre la flor de tu jardín,
el recuerdo oloroso de las flores
que hace cien años murieron.

¡Y ojalá puedas sentir en la alegría de tu corazón
la alegría viva que esta mañana de abril te mando,
a través de cien años, cantando dichosa!”

Esa es la combinación contrastante de imágenes que de la India llegó a mi en mi infancia y adolescencia.

Todo ello configuró en mí una imagen de la India y de los indios que no era para nada objetiva.

Tanto la sociedad de castas y la diversidad religiosa, lingüística y socioeconómica de la India se me hacían difícil de entender y las confrontaba con las pocas obras que estaban a mi alcance y a su vez con la sociedad cubana, muy diferente a la hindú, pero a la vez tan cerca en algunos aspectos, porque de ahí venía la costumbre tan cubana de tener elefantes de adorno en la sala de todas las casas para buscar la buena suerte.
Ni yo, ni muchísimos en el mundo podrían pensar que llegaría un momento en que los principales líderes de las compañías más importantes del mundo pudieran ser de origen indio, pero lo cierto es que el CEO de origen indio se ha vuelto una constante en muchas empresas. Y casi todos nacieron y se formaron en la India y después viajaron a los Estados Unidos, extendieron su formación profesional en ingeniería y destacaron por su inteligencia y tenacidad, escalando un puesto tras otro en las estructuras empresariales.

Los CEO de las grandes empresas tecnológicas

En la India nada es producto de la casualidad, sino que tiene un componente cultural que lo respalda. En ello juega un papel primordial la cultura de agradecimiento hacia los educadores y el trabajo en familia y en equipo. Sin embargo hay otra cosa que considero fundamental: La India desde hace varias décadas invirtió grandes recursos en las tecnologías de la información y el desarrollo de especialistas en esta esfera, comenzando con un reforzamiento de la enseñanza de las matemáticas, de la cual se enseñan estudios de nivel universitario durante la preparatoria o preuniversitario, por lo que están más avanzados que muchos otros países.

He leído que en la India usted tiene que graduarse de ingeniero primero y después decide cuál va a ser su pasión o meta en la vida, ya sea un atleta, un actor, un economista, tiene primero que aprobar los estudios de ingeniería. La ciencia y la tecnología se consideran como una base para poder acceder a otras profesiones.

Mientras tanto, en otras partes del mundo, la gente prefiere estudiar lo más fácil, así proliferan los filósofos, los psicólogos y los estudios de administración, que son los menos complejos. Lo mismo que en otras partes la gente aspira a vivir lo mejor posible con el menor esfuerzo, los indios aspiran, primero que todo, a ser excelentes en su trabajo, algo muy parecido a lo que ocurre con los japoneses.

Por lo tanto, que haya una gran cantidad de personas de origen indio al frente de las grandes compañías tecnológicas no es para nada una casualidad, sino una causalidad. Son los llamados CEO “Chief Executive Officer” que se traduce como Director Ejecutivo y es la persona con el puesto de dirección de mayor nivel dentro de una organización. Solo una rápida pasada nos deja pasmados de la cantidad de CEO de origen indio al frente de algunas de las empresas más importantes de la economía mundial.

Sundar Pichai (Pichare Sundararajan es el CEO o jefe ejecutivo de Alfabet Inc. una subsidiaria de Google. Un ingeniero metalúrgico que se mudó a los Estados Unidos, hizo una maestría en la Universidad de Stanford y otra en Administración de Negocios en Wharton School de la Universidad de Pennsylvania, y dirigió exitosamente dentro de Google el desarrollo de productos de software líderes como Google Chrome, Chrome OS, Google Drive, Gmail y Google Map, así como el Chromebook y Android.

Satya Nadella es el actual CEO de Microsoft, posición a la que llegó tras graduarse de ingeniero eléctrico en la India, mudarse a los Estados Unidos donde estudió una maestría en ciencias de la computación en la Universidad de Milwaukee y otra de Administración en la Universidad de Chicago. Se desarrolló como parte del grupo tecnológico de Sun Microsystems y pasó a Microsoft en 1992, donde trabajó en la infraestructura en la nube y servicios al cliente, desarrollando Microsoft Database, Windows Server y Azure, ocupando diferentes cargos de vicepresidente hasta que sustituyó a Bill Gates y Steve Ballmer al frente de Microsoft.

Rajeev Suri, CEO de Nokia, graduado de Ingeniería en el Manipal Institute of Technology, transformó a esa empresa finlandesa en líder en conectividad 5G, logrando la adquisición de Alcatel-Lucent y regresando a Nokia al lugar que una vez ocupó dentro de la telefonía celular. Tras siete años en la compañía, pasó a ocupar el cargo de CEO de Inmarsat, la compañía británica de telecomunicaciones por satélite.

Parag Agrawal es el CEO de Twitter y durante 10 años ha desempeñado un papel primordial dentro de la compañía. Graduado de ingeniero en computación en el Instituto de Tecnología de Bombay y más tarde un doctorado en Informática en la Universidad de Stanford, habiendo trabajado en Microsoft, Yahoo y AT & T.

Shantanu Narayen, CEO de Adobe, una de las compañías de software más diversas en cuya expansión de la cartera de productos tuvo mucho que ver Narayen. Graduado de ingeniería electrónica en Hyderabad, y tras trasladarse a Estados Unidos, obtuvo maestría en ciencias de la computación en la Universidad de Berkeley.

Ajaypal Singh Banga, CEO de MasterCard, una de las principales corporaciones norteamericanas de servicios financieros. Su experiencia acumulada en Citi Groups, Nestlé y PepsiCo lo llevaron de un escalón a otro hasta llegar a esa posición.

Arvind Krishna es el CEO de IBM, una de las mayores empresas tecnológicas y de investigación y líder en generación de patentes por casi treinta años consecutivos.

Punit Renjen es el CEO de Deloitte Global, la firma global de servicios comerciales que opera en 150 países y cuenta con cerca de 300 mil profesionales.

Harish Manwani fue CEO de Unilever, la tercera multinacional más grande del mundo tras Procter & Gamble y Nestlé. Compartió hasta su retiro esta posición con la de Presidente de Hindustan Unilever y director de Whirlpool Corporation.

Indra Nooyi fue CEO de PepsiCO de 2006 a 2018

Laxman Narasimhan es el CEO de Starbucks tras haberlo sido de PepsiCo.

Y en el tema médico tenemos a Vasant Narasimhan el CEO de Novartis, la gigantesca empresa multinacional farmacéutica y biotecnológica, resultante de la fusión de Ciba con Sandoz.

Pero por otra parte, y esto lo he vivido muy de cerca, están los médicos indios.

El médico chino es ahora el médico indio.

En Cuba cuando alguien se quiere referir a un médico de excelencia, se refiere al “medico chino (“a ese no le salva ni el médico chino” es la expresión cubana de que ni el mejor médico lo puede salvar) y en Estados Unidos estoy seguro que pueden referirse al “médico indio” en lugar de el chino.

Llevo mucho tiempo escuchando hablar de este tema, de lo dedicados y la excelencia de los médicos indios, pero al ser detectado con un padecimiento de cáncer, he contado con dos magníficos médicos indios: el radiólogo Niraj Mehta y la oncóloga Jolly Varki. Cada uno de ellos en su especialidad, son personajes reconocidos, en particular la doctora Varki, una de las más prestigiosas especialistas en Medicina Interna, Hematología y Oncología con más de 40 años de experiencia y con el aval de que el Varki CancerCare Center de la Universidad de Miami en el Hospital Jackson lleva su nombre.

Es una suerte haber coincidido con estos médicos indios, en particular la Dra. Varki, con esa oficina llena de simbolismo, espiritualismo y elefantes que ha sido parte importante de mi curación.

Gandhi

Y si voy a hablar de la India, no puedo dejar de mencionar a la figura más importante de ese inmenso país: Gandhi.

Cuando niño, vi a un personaje que aunque ya había muerto, salía en la prensa repetidamente y que nos daba una imagen de humildad a veces excesiva, pero al crecer, me di cuenta de que su relevancia no tenía nada que ver con su imagen.

El 2 de octubre se cumplieron 153 años del nacimiento de Mohandas Karamchand Gandhi, conocido mundialmente como Mahatma Gandhi, que algunos relacionaban con la marca de arroz Mahatma y otros simplemente no saben quién fue, pero yo desde casi mi niñez, constantemente estuve escuchando de ese hombre que fue asesinado cuando yo todavía no tenía conciencia de mi ser, pero que llegué a reconocer, por lo que de él se dijo y escribió, como uno de los grandes líderes espirituales y políticos del siglo XX y que es honrado en la India como el padre de esa nación.

Gandhi y Tagore

Su movimiento de independencia, basado en la desobediencia civil no violenta, fue parte de su pensamiento pacifista y al que el poeta Rabindranath Tagore, ese que no olvidamos no porque le fuera otorgado el Premio Nobel de Literatura, sino porque el mismo es el autor de obras inmortales que son “La luna nueva. El jardinero, Ofrenda lírica o Gitanjali, los que he leído una y otra vez, fue el que bautizó a Gandhi como Mahatma, que en sánscrito e hindi quiere decir “alma grande”.

Gandhi fue encarcelado un sin fin de veces por los colonialistas británicos y nunca cejó en la fidelidad a su conciencia, lo que lo llevó a convertirse en un héroe nacional. Tras la independencia trató de reformar la profunda división de la sociedad india en castas y los conflictos religiosos y ello llevó a su asesinato.

“Cuanto más grandes somos en humildad, tanto más cerca estaremos de la grandeza”, había escrito Tagore, a lo mejor no pensando en Gandhi, pero lo retrató exactamente como era. Su grandeza se basó en su humildad.

La humildad de Gandhi

Se cuenta que cuando Gandhi estudiaba Derecho en Londres, un profesor lo despreciaba, pero el alumno nunca bajó la cabeza por lo que eran frecuentes sus encuentros.

Un día el profesor en el comedor de la Universidad vio venir a Gandhi con su bandeja y se sentó a su lado. Inmediatamente le dijo:

-“Estudiante Gandhi, “¡¡Usted no entiende!! Un puerco y un pájaro no se sientan a comer juntos”.

Gandhi le contestó:

-¡Esté tranquilo profesor, yo me voy volando!.

Y se cambió de mesa.

El rabioso profesor, que entendió que Gandhi le había llamado puerco, preparó la manera de vengarse en el próximo examen, pero al responder el indio excelentemente todas las preguntas, buscó otra excusa para vejarlo diciéndole:

-“Gandhi, si usted va caminando por la calle y encuentra dos bolsas, una de sabiduría y otra de dinero, ¿Cuál de las dos se lleva?”.

Gandhi responde sin titubear:

-“Claro que el dinero, profesor”

El profesor sonriendo le dice:

-“Yo, en su lugar, hubiera agarrado la sabiduría, ¿no le parece?

Gandhi responde:

-“Cada uno toma lo que no tiene, profesor”.

El profesor, al borde de la histeria, puso en la hoja del examen: “idiota” y se la devolvió a Gandhi, el que la leyó detenidamente y tras ello se dirige al profesor y le dice:

-“Profesor, usted me ha firmado la hoja, pero no me puso la nota…”

Cual es la moraleja del pensamiento de Gandhi: Si permites que una ofensa te dañe… Te dañará. Pero si no lo permites, la ofensa volverá al lugar de donde salió.

Esta forma de pensar lo llevó al lugar que ocupa en la historia.

La India es mucho más

Después de vivir en Estados Unidos, conocería la comida india, el porqué el Pollo Tikka Masala es uno de los platos preferidos en el Reino Unido, el uso del Garam masala y el Curry, la Samosa, el Naan, el pollo tandoori y el arroz Basmati (nunca pensé que podía existir un arroz de grano tan largo), el arroz basmati con pollo y chutney de mango (un arroz con mango en Cuba significa algo incongruente, una combinación sin sentido, un lío). También le hallaría explicación al porqué la vaca es considerada un animal sagrado, y aunque no comparto ese hábito, por qué los indios comen con las manos.

La India es el tercer país, después de China y Estados Unidos, con más multimillonarios en el mundo, mientras que cerca de 200 millones viven en pobreza extrema, a pesar de lo cual el Índice de Desarrollo Humano de la India crece año tras año. No está al nivel de Noruega o Suiza, países del primer mundo con población muy pequeña, pero obtiene junto con China, aumentos significativos, ya que el país es la quinta economía más importante del mundo por su producto nacional bruto, posee un sector industrial entre los más valiosos del mundo, es un gran productor agrícola, en produccion de petroleo, energías renovables, gran productor de minerales, es el segundo país con más centrales eléctricas nucleares y posee armas atómicas.

Por todo ello, la India y los indios son mucho más que el Taj Mahal, el Ganges, los dioses Krishna, Brahma, Vishnú, Saraswati, Rama, Ganesha, Kali, Shiva, Indra y Lakshmi, son toda una cultura con patrones tan estrictos y plenos que hacen que no sea casual que haya tantos CEO y tantos médicos de renombre, por citar solo estos dos ejemplos, que son de origen indio, porque como dijera Gandhi “la felicidad es cuando lo que piensas, lo que dices y lo que haces están en armonía”.

Y aplicando el pensamiento de Gandhi a lo que ocurre en mi patria, Cuba: “Lo que se obtiene con violencia, solamente se puede mantener con violencia” y “Cuando me desespero, recuerdo que a lo largo de la historia el camino de la verdad y el amor siempre ha ganado. Ha habido tiranos y asesinos, y por un tiempo, pueden parecer invencibles, pero al final, siempre caen. Piensa en ello – siempre”.

Por eso, para que las palabras proféticas de Gandhi, se hagan realidad, no dejemos en cada casa cubana de mantener nuestros elefantes a ver si algún día nos toca la buena suerte, a ver si los que viven como el Maharajá de Kapurtala a costa del pueblo, finalmente desaparecen.

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