EL REGRESO DE LOS RUSOS

Eran toscos, olían mal, se vestían casi todos iguales, con camisas blancas de manga larga, envolvían las cosas en hojas de periódicos. Si andaban con maletines éstos estaban llenos de comida o botellas de vodka. Y como los cubanos son dados a las burlas y a poner nombretes, a los rusos les pusieron “bolos”, pero se entendía que se trataba de un “desprecio cariñoso” por la estampa  pueblerina, tosca y cursi de ellos. Todavía así se les conoce en Cuba. No creo que se les apodara “bolos” por su acepción de hombre ignorante o de escasa habilidad, porque no son ni una cosa ni la otra, sino por similitud con su significado de trozo de madera sin labrar, largo y grueso, preparado para ser aserrado, algo grosero, sin pulimento ni acabado, tosco.

Por supuesto que si usted decía la palabra ruso se buscaba un problema, no se podía decir, había que identificarlo como soviético, tanto a las personas como a los productos. El país era la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, y no Rusia, aunque ese país representara un gran por ciento de su territorio y el idioma en casi todas la extensión del territorio fuera el ruso y Rusia fuera el país milenario.

Los líderes soviéticos fueron implacables al organizar los recursos materiales y humanos para lograr la modernización. Una férrea disciplina y austeridad económica que se requería sólo podían imponerse mediante una dictadura que pudiera controlar todas las actividades de los ciudadanos y suprimir cualquier disidencia. Este sistema de control total llamado estalinismo continuó treinta años después de la muerte de Stalin.

 

Embajada Rusa 1

EMBAJADA RUSA EN LA HABANA

La Unión Soviética, regida por la imposición y no por la democracia, seguía siendo era una sociedad administrada de forma autoritaria por una burocracia administrativa que estaba más lejos del pueblo de lo que lo están todas las grandes burocracias del mundo. La vida cultural del país estaba bajo el control del partido único. Mientras que se afirmaba que se había alcanzado el socialismo y que la construcción del comunismo estaba cercana.

La Unión Soviética era entonces la segunda potencia industrial mundial, con un arsenal bélico y equipamiento industrial respaldados por importantes avances científicos y por un alto nivel general de educación técnica, pero el nivel de vida seguía siendo muy bajo comparado con el de los países occidentales. Pero era evidente que el comunismo soviético estaba en crisis, y con él todos los  países satélites.

El gobierno cubano tomó a la Unión Soviética como un paradigma y con la proverbial ensoñación y utopía que ha regido nuestras vidas durante más de medio siglo, se afirmó por Fidel Castro:
“Tengo la seguridad de que en el curso de breves años elevaremos el estándar de vida del cubano por encima del de Estados Unidos y del de Rusia”. Sin comentarios.

Pero la política de Perestroika, como renovación o reforma del sistema, pero más la de Glassnost, con su transparencia de la información, hicieron posible que la lucha política llevara al colapso al Partido Comunista y a la disolución de la Unión Soviética. Ahí renació la vieja Rusia, de la Unión Soviética sólo queda el himno nacional, pienso que uno de los más bellos del mundo, propio de un país que ha dado al mundo grandes compositores, y la añoranza de algunos viejos guerrilleros de la Segunda Guerra Mundial, que quizá son los únicos que votan en las elecciones por el otrora todopoderoso Partido Comunista, conocido en Cuba como PCUS, sigla altamente repetitiva junto con URSS y PCC. Nótese que de 19 millones de miembros (el 20 por ciento de la población  adulta), el Partido Comunista cuenta ahora con 165 mil y en todas las elecciones realizadas desde 1993 a la fecha solo han apoyado esta opción entre el 10 y el 15 por ciento de los votantes.

Como la sociedad cubana era una copia al papel carbón de la Unión Soviética, con sus características caribeñas, con la extinción de su protector, Cuba quedó en un limbo económico y social. Los grandes subsidios desaparecieron de la noche a la mañana y le dijimos adiós a los rusos, entonces soviéticos.

rusos una larga luna de miel

UNA LARGA LUNA DE MIEL

Presencia rusa en Cuba.

Hay quien dice que treinta años de presencia rusa en Cuba no dejaron mucho, aparte de unos cuantos edificios horribles, del cual su máxima expresión es la embajada rusa y la ciudad-dormitorio de Alamar, fabricada al estilo soviético. El modo de ser y la cultura eslavos son demasiado fríos y serios hasta cuando se ponen sentimentales, y no tienen nada que ver con nuestra cultura tropical, con lo cual sí tienen que ver los americanos, por muy americanos que sean.

Pero la verdad es más de treinta años con los bolos en todas las esferas de nuestra vida, siendo parte de nuestra vida cotidiana, tenían que dejarnos alguna huella, lo que es indiscutible. Y de ello quiero hablar.

Presencia político-militar-económico-cultural.

Como parte de la guerra fría y la competencia por el dominio del mundo, La Unión Soviética apoyó al gobierno revolucionario en todos los campos. La supervivencia de la Revolución habría sido imposible sin el suministro de la técnica militar desechada como obsoleta por el Ejército Rojo. Y por supuesto con la provisión de todo tipo de abastecimientos que iban desde el petróleo hasta la carne rusa.

En su totalidad 42.000 soldados rusos habían llegado a la isla en 1962. También se calcula que unos 30.000 asesores militares, técnicos y civiles rusos colaboraron con el gobierno cubano para llevar a cabo el modelo de socialismo de Estado. Se calcula que entre 100 y 300 mil cubanos recibieron becas universitarias y cursos de capacitación profesional en la URSS entre las décadas de 1960 y 1990.

A finales de la década del 60 había una notable colonia rusa en Cuba. Los proyectos conjuntos requirieron y posibilitaron el traslado por tiempo más o menos prolongado hasta nuestro país de ingenieros petrolíferos, geólogos, mineros, especialistas textiles, ferroviarios, en explotación portuaria, museología y prácticamente todas las ramas de la ciencia y la técnica que era de interés  desarrollar en Cuba. Y por supuesto el número mayor era el de los asesores militares. Todos venían con sus familias y se instalaban rápidamente, sobre todo en barrios y edificios segregados, como fueron las propias casas del Reparto Alamar antes que éste se convirtiera en un asentamiento populoso, en repartos tales como Sierra Maestra en Santiago de las Vegas, otro en la Autopista Novia del Mediodía y muchos otros a lo largo del país.

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BASE DE ESPIONAJE ELECTRÓNICO LOURDES

En los años 70 y 80, el petróleo y el trigo que llegaban por barco pero como si fuera por tuberías permitió, a cambio, la instalación en suelo cubano de bases militares rusas, como el centro radioelectrónico de Lourdes, dedicado al espionaje electrónico.

Leonid Brezhnev, invirtió cuantiosos recursos para el desarrollo del país y propulsó la implantación de un nuevo modelo ideológico, económico y administrativo soviético con rigor. Ello determinó que en 1973, Cuba se integrara al Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME) y al sistema internacional socialista de la división del trabajo entre los países miembros. A Cuba le correspondió básicamente el abastecimiento de azúcar y níquel, cítricos y otros productos a cambio del petróleo y mercancías industriales, alimentos, tecnologías y medios de transporte procedentes de la URSS y de los países del Este. A partir de la celebración del Primer Congreso del PCC (1975), comenzó a aplicarse el sistema de los Planes Quinquenales de la Economía, de cuyo cuento ya hablamos.

Durante este período cubano-soviético todas las disciplinas, todas las estructuras de conocimiento, fueran asimiladas y examinadas a través de un prisma soviético. El uso de este prisma, con luz a 9550 kilómetros de distancia, dieron a luz, entre otros, a determinados fenómenos que se impusieron con gran fuerza: el secretismo endémico de los funcionarios cubanos y la política de verticalidad. Ellas son de las peores huellas que ha dejado la presencia soviética en la Isla.

Por supuesto que en el Partido Único vino la copia mecánica de los modelos económicos y partidistas soviéticos como si ellos pudieron funcionar en medio del clima característico de improvisación constante del trópico y el carácter latino-caribeño nuestro. Pero siempre hubo quien asimiló, y ello le permitió escalar posiciones, la férrea disciplina europea y planificada de los robots  comsomoles que tanta desgracia ha traído al pueblo cubano.

En Cuba ganar medallas en una competencia deportiva internacional es una política de Estado y demostración de la superioridad del sistema político, como lo era en la Unión Soviética. Desde inicios de la Revolución, Cuba también copió el sistema soviético de cultura física, y lemas como “el deporte es derecho del pueblo” y su masificación se hicieron realidad. La Unión Soviética había descubierto el valor del deporte como herramienta política y Cuba trazó las políticas que luego le permitieron imitarla una vez más.

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CARNE RUSA

Añoranzas.

Muchos cubanos hemos suspirando de añoranza por algunas de esas cosas “made in URSS” que tanto criticábamos antes de 1989, sobre todo la carne rusa enlatada, las traducciones de las editoriales Raduga, MIR y Progreso, aunque nos riéramos del español arcaico de las traducciones. La Nebulosa de Andrómeda de Ivan Efrémov; Qué difícil es ser Dios y Cataclismo en Iris de los hermanos Strugastsky entre otras muchas, nos enseñaron que la buena ciencia-ficción también podía escribirse sin extraterrestres agresivos ni guerras estelares. Y cuando llegaba la codiciada revista Sputnik, sucesora de Selecciones del Reader´s Digest, desaparecía rápidamente de los estanquillos, antes de la aparición de Gorbachov, en su mandato ni llegaban al estanquillo, hasta que fueron inesperadamente prohibidas por subversivas. Otras revistas soviéticas eran destinadas a forrar libros y libretas, sólo para eso servían.

La gastronomía de Rusia también se hizo presente en el restaurante Moscú de La Habana, asi como también fue común el consumo de vodka, el excelente Stolichnaya sobre todo y el magnífico coñac Ararat, sin desdorar los magníficos vinos húngaros (Egri Bikaver de Ege, Sangre de Toro, el vino más famoso de ese país), búlgaros, alemanes y checos. Y no olvidar la suprema cerveza Pilsen (Pilsner Urquell) checa. Sin olvidarnos de la mezcla de vino rojo albanés con aguardiente de caña que se hizo tan famosa que bebedores y cantineros de La Habana comenzaron a llamarla Pancho el Bravo. Desgraciadamente no recuerdo los nombres, salvo Sangre de Toro, de los vinos que usualmente tomaba y que en realidad eran baratos, sólo seis pesos, entre ellos un Cabernet-Sauvignon ruso y un Chardonnay búlgaro, asi como el fuerte Syrah eslovaco.

Hay que recordar que el vino es el amigo del sabio y el enemigo del borracho.

PRODUCTOS RUSOS BALSAMO SHOSTAKOVICH

TODOS HEMOS USADO EN ALGÚN MOMENTO EL BALSAMO DE  SHOSTAKOVSKY

En la Cuba de esos años el último grito de la técnica eran el tocadiscos Radiotécnica y el radio Selena, la lavadora Aurika y el  televisor Krim 218, los radios Selena y VEF, el aire acondicionado BK, el refrigerador Minsk, y otros tantos artefactos soviéticos, la cultura rusa fue una influencia que muchos no aceptaban, pero que inevitablemente era sólida y constante en muchas esferas de la vida.
Eran todo un un símbolo de fealdad, de resistencia extrema y falta de calidad y que forjó la actitud de los cubanos hacia todo lo soviético. Pero “Hecho en la URSS” era un símbolo de fortaleza, durabilidad, aunque también de poca estética y obsolescencia tecnológica.

Los Moskvichs, Volgas, Nivas y Ladas no eran, ni son un símbolo de adelanto tecnológico en cuanto a transporte automotor se refiere, pero para el que los poseía, era un privilegio. La vida demostró que los viejos carros americanos, sin piezas de repuerto y carrocerías chapisteadas hasta la saciedad, eran fuertes y casi inmortales. Las motos Ural, auténticos camiones con sidecar copiadas de las BMW tomadas de trofeo a los nazis en la Segunda Guerra Mundial constituyen una curiosidad para muchos extranjeros y las populares Corcoveo (Vosjod – 2M), eran las motos más populares. Por supuesto que la aviación civil, los ferrocarriles, los buques, la maquinaria agrícola y el transporte público eran casi en su totalidad rusos o de países del Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME).

El cine y la televisión eran terreno fértil para las producciones del campo socialista. Los miles de filmes soviéticos proyectados en la isla durante treinta años eran asexuales. Nunca se vio un apasionado beso y mucho menos un insinuante desnudo femenino. Los personajes acostados en cama eran sólo enfermos de gravedad o heridos de guerra. Ruso, en la isla, se asociaba con guerra, heroicidad, sacrificio, camaradería, disciplina, aburrimiento, pero nunca con erotismo. Pero no por eso hay que dejar de reconocer que no era una sucesión interminable de bodrios políticos, había, entre ellas, verdaderas obras de arte y películas y series televisivas que uno no se cansaba de ver, como 17 Instantes de una Primavera, la saga El Escudo y la Espada y Liberación, muchas otras películas y series entretenidas y bien facturadas, como Vals para un Millón, Moscú no cree en lágrimas, El Capitan Zeman y La Dependienta, entre muchas otras. Claro que ese talento estaba en función, irrenunciablemente de llevar un mensaje político en su obra.

De los muñequitos rusos mejor ni hablar. Dobrinia Nikitich, Chebrashka y el cocodrilo Guena y del lobo y la liebre de ¡Deja que te coja! constituían lo más ajeno a la peculiaridad del carácter cubano, y los niños los rechazaban, preferían ver los ya vistos hasta la saciedad de Walt Disney, y otros caricaturistas norteamericanos.

rusos muñequitos

MUÑEQUITOS RUSOS

Y muchísimo más allá del rechazo que se le hacía al idioma ruso con carácter de enseñanza obligatoria desde la secundaria hasta la  Universidad, toda la cultura rusa era subyacente en nuestra vida aún sin quererlo. Y pensar que hasta por Radio enseñaban el idioma ruso.

Las rusas

En México en 1999 en mis andanzas por la ciudad, pude conocer el espíritu de lucha de la mujer rusa, ampliado porque ya no sólo eran rusas: eran rusa-cubanas y luchaban, a partir de sus posiblidades por sacar adelante a su familia.

Muchos de los hombres que estudiaron en la Unión Soviética volvieron a la isla casados con mujeres rusas. Miles de matrimonios y de ciudadanos nombrados Mijaíl, Igor, Serguéi, Raisa, Liudmila o Tatiana es solo una muestra de ello.

Cuando arribaban a Cuba las mujeres rusas, con su chispa comercial descubrieron que en las calles de La Habana y otras ciudades de la isla, como en la calle Arbat moscovita, también había un activo comercio de todos aquellos bienes considerados de algún modo suntuarios, o que las libretas de abastecimiento y de productos industriales no garantizaban a los cubanos, para lo que aprovecharon su experiencia, su privilegiada situación de abastecimiento y su impunidad para convertirse en verdaderas negociantes. Muchas madres de familia mataron el apetito de sus hijos con smetana, carne rusa, queso de cabra kazajo, pepinillos en salmuera, caviar y otras exquisiteces que la embajada soviética importaba para paliar la nostalgia dietética de sus súbditos, pero éstos preferirían cambiarlo por efectivo, ya que el vodka cedió el lugar de honor en sus preferencias al ron cubano. Pero aún subsiste en la Embajada Rusa una tienda, con mucha aceptación que todavía importa esos productos.

rusos la bartavia

MI AUTO LADA COMBI, MAS CONOCIDO COMO “LA BARTAVIA” POR LO MALO QUE ERA, FRENTE A MI CASA

Hoy se calcula que viven en la isla unos 6.000 ex soviéticos contando a sus descendientes, a los que se les llama “agua tibia” o “polovinka”, como se conocía popularmente en Cuba a los hijos de matrimonios mixtos, en su mayoría entre rusas y cubanos. Todos conocemos a los descendientes de rusos: interculturales, interraciales, rubios de ojos azules que bailan casino y guaguancó, toman
ron, hacen chistes de Pepito y llevan la vida de un cubano normal, pero por dentro son una conjunción multicultural entre la lengua de Cervantes (aunque esté maltratada en la Cuba actual) y el idioma de Tolstoi, entre el guaguancó y Tchaikosvski.

Tenemos que recordar también que hay personas de diferentes repúblicas viviendo en Cuba, también sus hijos y sus nietos, de matrimonios mixtos. Si bien no existe una Cuba Rusa real, sí hay una Cuba compuesta por muchos que tienen madres que provienen de las repúblicas que formaban parte de la desaparecida URSS.

Es una presencia que ha obligado hasta incursionar en la religión. En la Avenida del Puerto, se construyó una catedral ortodoxa, religión con escasos seguidores en el país, pero necesidad de la comunidad rusa. Fue inaugurada en octubre de 2008 por el Patriarca de Moscú.

rusos Catedral Ortodoxa Rusa Nuestra Señora de Kazán

CATEDRAL ORTODOXA RUSA NUESTRA SEÑORA DE KAZAN

Los otros rusos.

Los rusos han vuelto a ser presencia habitual en calles y playas cubanas. Esta vez regresan como turistas, atraídos por los encantos de una isla que cautiva a muchos en el mundo.El turismo ruso a Cuba ha aumentado a un ritmo vertiginoso en los últimos años. “Es un turismo de nostalgia. Los ex-soviéticos le tienen mucho cariño a Cuba”, leí en una publicación rusa.Cuba se convirtió en un tema de moda, en una especie de souvenir histórico, o parque jurásico del socialismo.

Pero aquellos rusos nada tienen que ver con éstos de ahora. Caminan con paso lento y miran con detenimiento las edificaciones de la parte vieja de La Habana. Visten a la moda y casi todos son rubios, con ojos azules o verdes. Los hombres andan con relojes Rolex y las rusas, anteriormente con pelos en las piernas, ahora usan prendas francesas y perfumes de los más caros.

Con la oleada de turistas rusos, el amplio y surtido mercado informal compuesto por jineteras, guías particulares, músicos, vendedores ilegales de tabaco y ron, choferes y casas de renta a extranjeros, han comenzado a desempolvar viejos manuales de idioma ruso, para poder establecer diálogos básicos. Lo que en un tiempo fue idioma casi popular, a pesar de lo difícil para el  hispanoparlante de aprenderlo, y aunque no es difícil encontrar cubanos que hablen ruso, más de dos décadas de distanciamiento hicieron lo suyo, y solo ahora los vocablos rusos vuelven a escucharse tímidamente.

rusos en varadero

CON UN TURISTA RUSO QUE CONOCÍ EN VARADERO. ERA DE SIBERIA Y  SE  LAS DABA DE COMUNISTA. SU TÍO ERA UN CORONEL SOVIÉTICO,  AHORA NUEVO RICO

De 100 mil visitantes, se esperan 200 mil en el 2016. Pero la nueva invasión rusa va más allá del turismo.

Por las calles habaneras circulan ómnibus articulados de gran capacidad de pasajeros de la marca rusa Maz en la empresa Metrobus, y que han logrado aliviar un poco la crítica situación del transporte en la capital. Además se estudia la posibilidad de establecer empresas mixtas con Rusia en los sectores de la petroquímica, biotecnología y telecomunicaciones. Y se condonó la deuda por parte de Rusia.

Y aun en Miami, cubanos emigrados a Estados Unidos aún compran en tiendas de esa segunda ciudad de los cubanos latas de carne de cerdo y de res de Rusia, debido a su nostalgia y pese a las críticas de otros compatriotas exiliados. Muestra de la inquebrantable amistad entre los pueblos ruso y cubano…

Конец

 

rusos turistas

TURISTAS RUSOS EN CUBA

 

                                                                    

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2 Comentarios

  • Reply
    maria
    December 1, 2017 at 10:09 pm

    el vino sangre de toro es de Cataluña, ( España) de la bodega Torres.
    Es un tinto muy famoso para exportación y se encuentra en el mercado de diversos países.

    • Reply
      carlosbu@
      February 17, 2018 at 4:57 pm

      Tiene razon en lo que dice, es el más famoso pero el original es el que describo en mi artículo, gracias por su comentario

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